Experiencias En La Frontera — Paloma Navarrete

Interesante libro donde Paloma Navarrete nos presenta parte de su infancia, sus inicios en Guatemala con su chamán Don Diego. Su infancia y añorado Peter Pan, su abuela gallega, eso sí la segunda parte decae algo con los casos.
Don Diego me enseñó fue a ver el aura de las personas. Me explicó que el aura humana es un campo energético que rodea el cuerpo y se puede ver como luces multicolores que lo envuelven: «Cuando aprendas a verla podrás contemplar a las personas como una especie de huevo luminoso». En el aura se manifiestan los siete colores básicos con todos sus matices, y cada uno de éstos tiene un significado que hay que saber interpretar. Los colores positivos son claros, limpios y brillantes pero también pueden aparecer colores sucios, oscuros, entreverados de negro que pueden indicar problemas de salud o trastornos emocionales. Cuanto más sana, armónica y espiritual es una persona, más grande, clara y brillante es su aura. Las emociones y sentimientos negativos: resentimientos, odios, rencores, ira…, introducen colores sucios, negruzcos. Los colores positivos pertenecen a una muy alta vibración de energía mientras que los negativos lo hacen en una vibración mucho más baja.
El viaje mágico es un tipo de viaje astral propio de los chamanes en el que el alma se adentra en regiones extraterrestres hasta llegar a los cielos o los infiernos, es una experiencia extática durante la cual el chamán puede circular libremente entre los tres mundos: inframundo, tierra y cielo. En cuanto al nahual, es el nombre que las culturas maya, azteca y tolteca dan al espíritu familiar del chamán. Por extensión, también al chamán o al brujo poderoso se lo llama nahual. Los enfrentamientos entre nahuales eran más frecuentes entre los chamanes antiguos y se producían porque en el chamanismo también existen chamanes «blancos» y «negros». Los primeros utilizan sus poderes en beneficio de la comunidad y los otros tan sólo para medrar y enriquecerse. Por cierto, ya que te gustan tanto los espejos, te diré que son importantísimos en las sesiones chamánicas. Un espejo de cobre ayuda a ver el mundo, a situar a los espíritus y observar el alma del difunto.

El tablero ouija (del francés oui y el alemán ja, «sí») no es más que eso, un tablero en el que vienen impresas en desorden las letras del alfabeto y los números del 0 al 9, además de las palabras «sí» y «no» en las esquinas superiores. En el centro se coloca una planchette o indicador, que no es más que un objeto fácilmente deslizable por la superficie.
La ouija es un instrumento de comunicación con el Más Allá muy antiguo. Tanto que ya el historiador romano Adriano Marcelino describe una sesión de ouija que significó la condena a muerte de los participantes, llevados a juicio por alta traición.
También en el siglo IV se utilizaba este tipo de tablero con pendulito, pero fue en la época victoriana, época dorada del espiritismo, cuando se volvió a poner de moda este sistema de comunicación con los seres desencarnados. Y parece que la moda persiste hasta nuestros días.
El juego de la ouija ejerce una gran fascinación sobre los adolescentes, ávidos de emociones fuertes, atraídos por lo misterioso, lo numinoso, todo lo que se salga de lo cotidiano y suponga un riesgo. Invocar al diablo provoca un subidón de adrenalina, nombrar el número maldito de la Bestia, 666, no digamos. No hay más que comprobar a qué público van dirigidas las películas de terror.
El libro nos adentra en sus andanzas con el grupo HEPTA…

Ante los fenómenos inexplicables lo más importante es mantener la calma, no asustarse, se debe tener en cuenta que los fantasmas pueden producir efectos molestos, pero lo hacen para anunciar su presencia, intentan comunicarse con este lado, tienen algo que decir o necesitan ayuda y pretenden que se los escuche.
Se los puede escuchar y ayudar en lo posible, pero nunca dejar que el espíritu se haga dueño de la situación. Se le debe decir con voz clara y contundente que está molestando y tiene que irse, y normalmente lo hace. Nunca se debe ceder el poder al otro.
Los espíritus no tienen capacidad para hacernos daño. Esos llamados espíritus maléficos o espíritus demoníacos en la mayoría de los casos son fantasmas del inconsciente de cada cual. Yo no me he topado con ninguno.
Los demonios quedan en manos de los exorcistas.
Respecto a las personas con capacidades clarividentes que se sienten agobiadas por ellas y no saben cómo utilizarlas, lo primero que les aconsejaría es que se aseguren de que sus visiones no son producto de su imaginación, que antes de comunicar nada a nadie comprueben una y otra vez la veracidad de estas visiones. En segundo lugar, les diría que no se empeñen en dar ese tipo de información a gente que no la ha pedido. No todo el mundo quiere saber ni es capaz de asimilar información referente a su vida, y mucho menos si ha sido obtenida por medios tan poco habituales. Y por encima de todo, que con mucho tesón y disciplina aprendan a desarrollar esas capacidades y a controlarlas.

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