Tradiciones Y Leyendas Sevillanas — José María De Mena / Traditions and Legends of Seville by José María De Mena

Sevilla tiene una o más leyendas por cada una de sus calles. Poder hacer un recorrido cronológico por las mismas es siempre un placer. Cada vez que tengo la oportunidad, paseo por la Ciudad on un libro de estas características es un placer. Un libro precioso, muy bien escrito, ameno.

Todos los comentaristas e historiadores, coinciden en afirmar que Sevilla fue fundada por Hércules.
Pero, ¿podemos dar crédito a esta afirmación? ¿No es Hércules, un dios de la mitología clásica? ¿Cómo vamos a creer en un dios mitológico?
Hacia el año 1000 antes de Jesucristo, o sea hace ahora alrededor de 3000 años, llegaron los primeros navegantes fenicios a España. Venían surcando el mar Mediterráneo, habiendo costeado el Norte de África, donde aprendieron la religión egipcia (la del dios Osiris y la diosa Isis); y donde fundaron una colonia, cerca de la actual Túnez, a la que dieron el nombre de Kar-tago, que significa Ciudad Nueva. Desde ahí continuaron progresando en sus periplos o navegaciones, acercándose cada vez más al Estrecho de Gibraltar, el cual al principio no osaban pasar, por el miedo que sentían todos los antiguos al océano desconocido, el Atlántico.
Solamente un navegante, más atrevido que los otros, llamado Melkart, se decidió a pasar con su barco, desafiando las corrientes, por entre los dos promontorios que forman el Peñón de Gibraltar, y el Peñón de Calpe.
Melkart, el navegante, no solamente estableció aquí la primera factoría comercial fenicia a la que dio el nombre de Hispalis que en idioma fenicio parece significar «llanura junto a un río» o sea «marisma», sino que además consiguió mediante tratados, y mediante incursiones armadas, apoderarse del monopolio de las pieles y cueros de Andalucía, probablemente enseñando a los indígenas turdetanos a capturar y matar los infinitos toros bravos que ocupaban los montes y llanos de la región, sometiendo al rey de los turdetanos, llamado Gerión, a quien impuso además de una servidumbre comercial, el cambio de la religión primitiva que profesaban los turdetanos, por la nueva religión egipcia.
Hasta aquí los hechos tal como ocurrieron. Más tarde, sobre esta base real se formó la leyenda. Melkart cuando murió, fue declarado por los egipcios y fenicios como héroe, santo, y dios, cambiándose luego su nombre de Melkart, por el de Herakles, y entre los latinos por Hércules.

Muchas personas creen que la patrona de Sevilla es la Virgen de la Hiniesta, mientras otras piensan que la Virgen de los Reyes. Vamos a aclarar esta cuestión del patronazgo o de los patronazgos con que cuenta la Muy Noble, Muy Leal y Mariana ciudad de Sevilla.
En el siglo XVII habiéndose encontrado en el reino de Aragón una imagen, escondida en una cueva, y que estaba acompañada de un papel escrito que decía: «Soy de Sevilla, de un templo que hay junto a la Puerta de Córdoba», su hallador, el caballero aragonés Mosén Tous, la trajo a nuestra ciudad, suponiéndose que había estado oculta desde la invasión árabe. Y dado que la iglesia más próxima a la Puerta de Córdoba era la parroquia de San Julián, allí quedó depositada, dándosele el nombre de Nuestra Señora de la Hiniesta, porque hiniesta en aragonés es el nombre de la retama, y la imagen había sido encontrada en un hoyo o cueva al pie de una retama. El Ayuntamiento de Sevilla queriendo honrar a esta antiquísima imagen la designó por patrona suya; así que la Virgen de la Hiniesta no es patrona de la ciudad, sino patrona de la Corporación Municipal.
Finalmente ya a mediados de nuestro siglo XX, el cardenal don Pedro Segura y Sáenz, que tenía especial devoción por la advocación de la Virgen de los Reyes, cuya imagen fue traída a Sevilla en tiempos del rey san Fernando, y que siempre ha ocupado el altar de la Capilla Real, decidió designar a la Virgen de los Reyes como Patrona de la Archidiócesis Hispalense; o sea patrona de la Archidiócesis, pero no de la Ciudad.
En resumen: la Patrona de la ciudad de Sevilla es la Virgen del Pilar, puesta por el primer obispo, que después fue santo, san Pío.
Copatronas junto con la antedicha Virgen, son las dos santas mártires sevillanas Justa y Rufina.
Patrona de la sede episcopal es Nuestra Señora de la Sede, puesta en la catedral por Don Remondo en 1248.
Patrona de la Corporación Municipal lo es la Virgen de la Hiniesta, que se venera en la parroquia de San Julián.
Y finalmente Patrona de la Archidiócesis Hispalense, es Nuestra Señora de los Reyes.

Aunque Sevilla es famosa en el mundo entero por su iconografía de María Santísima, principalmente gracias a las Inmaculadas de Bartolomé Esteban Murillo, y a las esculturas procesionales como la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana, gloria y culminación del Barroco, hay otras Vírgenes sevillanas, menos conocidas acaso, pero de mucha mayor antigüedad.
-Nuestra Señora de la Antigua, que se venera en la Catedral, es una pintura mural, cuya antigüedad se remonta según la tradición a la época visigoda, y se dice que es la más antigua representación de la Virgen que existe en España. Durante la dominación musulmana no se extinguió la cristiandad en Sevilla como ocurrió en Córdoba, sino que los reyes y gobernadores sevillanos dependientes del Imperio de Marruecos, permitieron o toleraron la continuación de una comunidad cristiana que mantuvo seis parroquias y un hospital para sus feligreses.
-Nuestra Señora del Coral. Otra imagen visigótica es la Virgen del Coral, que después durante la época musulmana siguió recibiendo culto en la parroquia que se llamó de San Bartolomé, y que hoy se llama San Ildefonso. Según la tradición esta imagen fue pintada por un monje llamado Eustaquio, en el siglo VII.
-La Virgen de la Hiniesta. A mediados del siglo VII el obispo de Sevilla, san Leandro, hermano de san Isidoro, realizó un viaje a Roma, donde el Papa Gregorio Magno le regaló varias imágenes de la Virgen. Una de ellas fue la que puso a la veneración popular en la entonces catedral de San Vicente, junto a la Puerta de Córdoba. En el 711 al producirse la invasión de marroquíes y argelinos, que llamamos la «invasión árabe», porque algunos de sus jefes religiosos como Muza, fueran de Arabia, ante el temor de que el fanatismo musulmán destruyera las sagradas imágenes, muchas de éstas fueron sacadas de Sevilla y llevadas al Norte de España. La que nos ocupa fue llevada a Valencia, quizá con ánimo de embarcarla para Roma, pero allí fue escondida en una cueva, que según parece estaba en las proximidades del río (hoy pantano) de Tous, cerca de Cullera.

(La Giralda) las divergencias en cuanto a la fecha exacta no disminuyen lo más mínimo el valor histórico de la torre. Por cierto que nos parece extraño el que solamente recibiera nombre propio esta torre en el siglo XVI al ponérsele el giraldillo o figura giratoria que por extensión ha hecho llamar a la torre la Giralda. Nos gustaría mucho que algún erudito afortunado descubra y desempolve el nombre propio que la torre debió tener indudablemente en la época árabe; pues por su belleza y grandiosidad superaba a todas las torres de Andalucía y aún del Mogreb, y es lógico pensar que su singularidad le valiese el distinguirla con algún nombre propio.
Al llegar los almohades a Sevilla, en 1147, tras una guerra civil en que este partido religioso y político se adueñó del poder en Marruecos y se extendió a los demás países musulmanes, se encontraron con que la mezquita de Ad Abbás (hoy ocupa su lugar la iglesia colegial del Salvador), que era la mezquita mayor de la ciudad, resultaba ya insuficiente para el número de musulmanes fieles. Por este motivo el emperador Abd-El-Mumen ordenó que se construyera una nueva mezquita, con las dimensiones y riqueza que requería la grandeza de la ciudad.
Edificada, pues, la Gran Mezquita, se hacía evidente la necesidad de ponerle al lado una torre de magnitud proporcionada a la del templo, no sólo por razones arquitectónicas y estéticas, sino porque siendo la mezquita mayor, con rango de Califal, habían de hacerse en lo alto de ella los rezos mayores, cantando el Muezzin o Almuédano la «azala» o plegaria hacia los cuatro puntos cardinales. Parece que se tuvo en consideración que el jefe religioso principal, por ser persona de edad mayor, habría de tener dificultades para subir una torre tan alta, con más de cien metros, y para evitarle la fatiga de los más de quinientos escalones que habría tenido que subir se sustituyó la escalera por una rampa ancha y cómoda, con pendiente tan suave que pudiera subir por ella una caballería, y así el anciano jefe religioso podría, y de hecho lo hizo, subir montado en un caballo o mulo para efectuar sus rezos.
También algunos autores dicen que la torre tuvo como finalidad la de servir de observatorio astronómico, y ésta sería la causa de que al conquistar Sevilla el rey San Fernando, y querer los musulmanes derribar la torre, se opuso a este derribo el príncipe don Alfonso el Sabio. Precisamente Alfonso el Sabio, que era astrónomo, y a quien debemos libros de Astronomía, era quien mejor podía valorar la importancia de esa torre, como tal observatorio.
Es totalmente falso que la torre de Sevilla sea hermana, idéntica, construida con los mismos planos, que la torre de la Kuktubia, de Marrakech.
La torre de Sevilla sobrepasa a las demás del islamismo occidental (Kuktubia de Marrakech, torre de la Mezquita de Hassan en Rabat, etc.), en gallardía y en finura. La altura inicial de la torre fue de ochenta y dos metros el cuerpo principal, al que hay que añadir la altura del minarete, el cupulín y las manzanas de bronce dorado que se pusieron encima para rematarla. La mayor de estas esferas tenía tal diámetro que una vez fundida, al traerla, se halló que no cabía a pasar por la puerta del Almuden (¿puerta llamada después del Arenal?), por lo que fue preciso arrancar el quicio y dintel. El artífice que realizó la dificilísima maniobra de subir la manzana hasta lo alto de la torre fue Abu Abayth el Siquelí. La manzana se apreció en un valor de cien mil doblas de oro.
Estas cuatro manzanas estaban hechas de bronce en cuya aleación habían entrado cobre, estaño, plata y oro, y habían sido doradas después con panes de oro fino, de tal manera que brillaban y se veían, según un cronista árabe, «desde una jornada de distancia, y relucían como las estrellas del zodiaco».
Alta, esbelta, ladrillo palpitante como carne sonrosada femenina, y con su áurea corona, la Giralda fue gala de Sevilla y orgullo de la España musulmana; envidia de las naciones árabes, objeto de tentación y codicia para las naciones cristianas, pasmo de viajeros, recreo de artistas, y dolorosa nostalgia para quienes se apartaban de ella.

La Catedral de Sevilla, veréis en el Patio de los Naranjos, colgados de las vigas del techo de una de las naves, a gran altura, tres objetos sorprendentes: un cocodrilo, de tamaño natural, un bocado o freno de caballo, de gran tamaño, y un bastón de mando. Tan curiosos objetos, y colgados allá arriba, en un patio catedralicio, merecen nuestra explicación.
Por los años de 1260, noticioso el Soldán o Sultán de Egipto, de que el reino de Castilla, tras la reconquista de Andalucía, había pasado a ser una gran potencia europea, deseoso de entablar relaciones políticas y económicas, envió una embajada al rey Alfonso X el Sabio, para pedirle la mano de su hija Berenguela. La embajada trajo diversos presentes, entre ellos un hermoso colmillo de elefante, un cocodrilo del Nilo, vivo y feroz, debidamente enjaulado, y una altísima y tímida jirafa, domesticada, con su montura y su freno y bridas.
Rechazó el rey castellano cortésmente la petición de mano de su hija, devolvió la embajada cargada de buenas palabras, y de regalos para el Sultán, y aquí quedaron el cocodrilo, al que se echó en una alberca de los jardines del Alcázar, y la jirafa, que aburrió su soledad y doncellez, ramoneando las copas de los árboles en los mismos jardines. Pasado el tiempo y muerto el cocodrilo se le disecó, y su piel rellena de paja fue colgada en el Patio de los Naranjos de la catedral, junto con el freno de la jirafa. Años después al regresar de Egipto el embajador castellano que había ido a cumplimentar al Soldán, su vara o insignia, ya inútil, también se colgó para recuerdo junto a los otros pacíficos trofeos, y allí permanecen todavía para sorpresa de visitantes, y regocijo de chiquillos.

Alfonso X, en los últimos días de su vida testimonió su gratitud a la lealtad de Sevilla, concediendo al Ayuntamiento que en su escudo pusiera este lema: las sílabas NO y DO, y entre ellas una madeja, de este modo:
NO&DO
y cuya lectura es: NO-MADEJA-DO, expresión con ortografía correspondiente a la fonética sevillana con que se pronuncia la frase castellana de NO ME HA DEJADO, y que nosotros decimos
NOMADEJADO
A veces este lema forma por sí solo el escudo de la ciudad, tal como puede verse en lo alto de uno de los ventanales del edificio municipal en la Plaza de San Francisco.

Don Pedro I fue, por encima de todo, el mejor alcalde que ha tenido Sevilla. Encontróse al nacer una ciudad árabe, arruinada por los años y los terremotos e inundaciones. Las iglesias eran antiguas mezquitas, agrietadas y con la cal de los muros desmoronada. El propio palacio real era la antigua Alcazaba moruna, dañada por más de un siglo sin haberle hecho ninguna obra.
Don Pedro hizo derribar todas las viejas mezquitas, pero conservando sus torres —San Marcos, Santa Marina, San Lorenzo, San Vicente, Omnium Santorum—, construyendo de nueva planta y en estilo gótico todos esos templos. Hizo además establecimientos benéficos entre ellos una casa para recoger muchachas perdidas, dándoles enseñanza, doctrina y oficio para que pudieran volver al buen camino, en la calle de los Baños, en lo que hoy es el Cuartel y Caja de Reclutas. También construyó el célebre Hospital de los Viejos, en la calle Viriato, esquina a calles Amparo y Viejos, que fue el primer hospital geriátrico de Europa.

En la iglesia de San Buenaventura en su altar mayor, podéis ver una imagen de la Virgen, obra insigne del escultor Juan de Mesa, a la que llaman la Sevillana. El origen de sobrenombre, tan insólito en Sevilla, es el siguiente: encontrándose esta imagen en el templo de la Casa Grande de San Francisco, una noche fue desvalijada de sus joyas por unos ladrones. Se hicieron cultos de desagravio, y el fraile que los predicaba exhortó al vecindario a dar prontamente donativos para reponer a la Virgen sus preseas, pero en medio de la predicación se alzó una voz entre el público que gritó: «No en verdad, que la Virgen es tan bonita y tan sevillana, que no precisa alhajas». Y así quedó la cosa, y a la imagen desde entonces se le llamó la Sevillana.

El más célebre de los bandidos del siglo XVII fue, sin duda, Diego Corrientes, de quien se dice que asaltó en el camino real de Sevilla a Madrid, más de mil diligencias y sillas de postas.
El día 30 de Marzo de 1781 ahorcaron en la Plaza de San Francisco a Diego Corrientes, Natural de Utrera, por salteador de caminos (sin haver hecho ninguna muerte) y resistencia a las Justicias. Fue traydo preso del Reyno de Portugal el domingo 29 del mismo mes de Marzo. Fue descuartizado y puestos los quartos en los caminos Públicos. Su cabeza se puso a la Puerta de Osario, de donde a los pocos días fue llevada a enterrar en la bóveda de la Iglesia de San Roque, extramuros de dicha Puerta».
Qué decir de lugares como la calle de duendes, la venta de gatos…

Sevilla fue en tiempos pasados la ciudad mejor amurallada de Europa:
1. Puerta Macarena. Desde aquí seguía muralla hasta la
2. Puerta de Córdoba, situada frente a la iglesia de Capuchinos.
3. Puerta del Sol, situada al final de la calle Sol, frente a la Trinidad.
4. Puerta de Osario, en la plazuela llamada hoy Osario.
5. Puerta de Carmona, en la esquina de San Esteban con Menéndez Pelayo.
6. Postigo del Jabón, situado a la mediación de la calle Tintes.
7. Puerta de la Carne, en la esquina de Santa María la Blanca con Cano y Cueto.
8. Postigo del Alcázar, que daba entrada desde lo que hoy es Menéndez y Pelayo a los Jardines de Murillo, que entonces eran parte de la huerta del propio Alcázar.
9. Puerta de San Fernando. Fue una puerta construida en el XVIII al extremo de la calle San Fernando al construirse la Real Fábrica de Tabacos, hoy Universidad, y quedar dicha fábrica incluida dentro del recinto amurallado de Sevilla.
10. Puerta de Jerez, situada en la actual plaza de Calvo Sotelo, a la entrada de avenida de Queipo de Llano.
11. Postigo del Carbón. Estaba situado en la parte alta de la calle Santander.
12. Postigo del Aceite, que todavía hoy existe junto a Correos.
13. Puerta del Arenal, que estaba en calle Adriano esquina a García de Vinuesa.
14. Puerta de Triana. Estaba situada en la calle Reyes Católicos esquina a Santas Patronas.
15. Puerta Real. En la esquina de la calle Gravina con Alfonso XII.
16. Postigo de Santonio, estaba a espaldas del convento de San Antonio de Padua.
17. Puerta de San Juan, en la calle Guadalquivir, entre calle San Vicente y calle Torneo.
18. Puerta de la Almenilla o de la Barqueta, en la calle Calatravas, cerca de su desembocadura a calle Torneo, en una plazoleta llamada el Blanquillo.
19. Postigo de la Feria o de la Basura. Al final de la calle Feria, esquina a calle Bécquer.

En la antigua calle de La Venera, hoy llamada José Gestoso, existe una venera, o concha de Venus, reproducida en mármol, y puesta en la fachada de una casa. Tal vez el transeúnte se pregunte qué significa esa concha de mar, en un sitio tan sorprendente.
Pues bien, esa concha o venera, señala el punto geográfico del centro exacto del término municipal de Sevilla, y desde ese lugar contaban en tiempos pasados las distancias en pasos, millas y leguas, para todos los efectos legales de ámbito municipal.

Seville has one or more legends for each of its streets. Being able to take a chronological tour of them is always a pleasure. Every time I have the opportunity, I walk around the City in a book of these characteristics is a pleasure. A beautiful book, very well written, enjoyable.

All commentators and historians agree that Seville was founded by Hercules.
But can we give credence to this claim? Is not it Hercules, a god of classical mythology? How are we going to believe in a mythological god?
Around the year 1000 before Jesus Christ, that is about 3000 years ago, the first Phoenician navigators arrived in Spain. They came through the Mediterranean Sea, having coasted North Africa, where they learned the Egyptian religion (that of the god Osiris and the goddess Isis); and where they founded a colony, near present-day Tunisia, to which they gave the name of Kar-tago, which means New City. From there they continued to progress in their journeys or navigations, getting closer and closer to the Strait of Gibraltar, which at first they did not dare to pass, because of the fear that all the ancients felt in the unknown ocean, the Atlantic.
Only one navigator, more daring than the others, called Melkart, decided to go with his ship, defying the currents, between the two promontories that form the Rock of Gibraltar, and the Rock of Calpe.
Melkart, the navigator, not only established here the first Phoenician commercial factory to which he gave the name of Hispalis, which in the Phoenician language seems to mean “plain by a river” or “marsh”, but also achieved through treaties, and through Armed incursions, seize the monopoly of the skins and skins of Andalusia, probably teaching the Turdetan Indians to capture and kill the infinite brave bulls that occupied the mountains and plains of the region, subjecting the king of the Turdetani, called Gerión, to whom it imposed in addition to a commercial servitude, the change of the primitive religion professed turdetanos, by the new Egyptian religion.
So far the facts as they happened. Later, on this real basis the legend was formed. Melkart when he died, was declared by the Egyptians and Phoenicians as hero, saint, and god, then changing his name from Melkart, Herakles, and among Latins by Hercules.

Many people believe that the patron saint of Seville is the Virgin of the Hiniesta, while others think that the Virgin of the Kings. We are going to clarify this question of the patronage or the patronage of the Very Noble, Very Loyal and Marian city of Seville.
In the seventeenth century, an image was found in the kingdom of Aragon, hidden in a cave, and it was accompanied by a written paper that read: “I am from Seville, from a temple next to the Puerta de Córdoba”, its finder , the Aragonese knight Mosén Tous, brought her to our city, supposing that she had been hidden since the Arab invasion. And since the church closest to the Puerta de Córdoba was the parish of San Julián, it was deposited there, giving it the name of Nuestra Señora de la Hiniesta, because hiniesta in Aragonese is the name of the broom, and the image had been found in a hole or cave at the foot of a broom. The City Council of Seville, wanting to honor this age-old image, designated it as its patron; so the Virgin de la Hiniesta is not patron of the city, but patron of the Municipal Corporation.
Finally, in the middle of our twentieth century, the Cardinal Don Pedro Segura y Sáenz, who had a special devotion for the invocation of the Virgin of the Kings, whose image was brought to Seville in the time of King Ferdinand, and who has always occupied the altar of the Royal Chapel, decided to designate the Virgin of the Kings as Patroness of the Hispalense Archdiocese; or be the patron of the Archdiocese, but not of the City.
In short: the Patroness of the city of Seville is the Virgin of Pilar, laid by the first bishop, who was later a saint, Saint Pius.
Copatronas together with the aforementioned Virgin, are the two sebastian martyrs Justa and Rufina.
Patron of the episcopal see is Our Lady of the See, placed in the cathedral by Don Remondo in 1248.
Patron of the Municipal Corporation is the Virgin of the Hiniesta, which is venerated in the parish of San Julián.
And finally Patron of the Hispanic Archdiocese, is Our Lady of the Kings.

Although Seville is famous throughout the world for its iconography of Mary Most Holy, mainly thanks to the Immaculate Conception of Bartolomé Esteban Murillo, and to the processional sculptures such as Esperanza Macarena and Esperanza de Triana, glory and culmination of the Baroque, there are other Sevillian Virgins, less known perhaps, but much older.
-Our Lady of Antigua, which is venerated in the Cathedral, is a mural painting, whose antiquity goes back according to tradition to the Visigothic period, and is said to be the oldest representation of the Virgin that exists in Spain. During the Muslim domination did not extinguish the Christianity in Seville as it happened in Cordoba, but the kings and governors Sevillian dependent of the Moroccan Empire, allowed or tolerated the continuation of a Christian community that maintained six parishes and a hospital for its parishioners.
-Our Lady of the Coral. Another Visigothic image is the Virgin of the Coral, who later during the Muslim period continued receiving cult in the parish that was called of San Bartolomé, and that today is called San Ildefonso. According to tradition this image was painted by a monk named Eustaquio, in the 7th century.
-The Virgin of the Hiniesta. In the middle of the seventh century the bishop of Seville, San Leandro, brother of San Isidoro, made a trip to Rome, where Pope Gregory the Great gave him several images of the Virgin. One of them was the one that put popular veneration in the then cathedral of San Vicente, next to the Puerta de Córdoba. In 711 when the invasion of Moroccans and Algerians took place, which we called the “Arab invasion”, because some of their religious leaders like Muza, were from Arabia, fearing that Muslim fanaticism would destroy the sacred images, many of these were taken from Seville and taken to the North of Spain. The one that concerns us was taken to Valencia, perhaps with the intention of embarking it for Rome, but there it was hidden in a cave, which apparently was in the vicinity of the river (today swamp) of Tous, near Cullera.

(The Giralda) the divergences regarding the exact date do not diminish in the least the historical value of the tower. By the way, it seems strange to us that only this tower was given its proper name in the 16th century by the use of the giraldillo or rotating figure that, by extension, has called the Giralda tower. We would very much like some lucky scholar to discover and demolish the proper name that the tower must undoubtedly have in the Arab period; because of its beauty and grandeur it surpassed all the towers of Andalusia and even of the Mogreb, and it is logical to think that its singularity would be worth distinguishing it with some proper name.
When the Almohads arrived in Seville, in 1147, after a civil war in which this religious and political party seized power in Morocco and spread to other Muslim countries, they found that the Ad Abbas mosque (today takes its place) the collegiate church of El Salvador), which was the largest mosque in the city, was already insufficient for the number of faithful Muslims. For this reason, Emperor Abd-El-Mumen ordered the construction of a new mosque, with the dimensions and richness required by the greatness of the city.
Built, then, the Great Mosque, it became evident the need to put next to it a tower of magnitude proportional to that of the temple, not only for architectural and aesthetic reasons, but because being the major mosque, with the rank of Caliphal, they had to be at the top of it the major prayers, singing the Muezzin or Almuédano the “azala” or prayer to the four cardinal points. It seems that it was taken into consideration that the main religious chief, being an elderly person, would have difficulty climbing a tower so high, with more than one hundred meters, and to avoid the fatigue of more than five hundred steps that would have had to climb the ladder was replaced by a wide and comfortable ramp, with slope so smooth that a cavalry could climb it, and so the old religious chief could, and indeed did, climb mounted on a horse or mule to perform their prayers .
Some authors also say that the purpose of the tower was to serve as an astronomical observatory, and this would be the reason why, when Sevilla was conquered by King San Fernando, and the Muslims wanted to demolish the tower, the Prince Don Alfonso was opposed to this demolition. Wise. Precisely Alfonso the Wise, who was an astronomer, and to whom we owe Astronomy books, was the one who could best appreciate the importance of that tower, as such an observatory.
It is totally false that the tower of Seville is sister, identical, built with the same plans, that the tower of the Kuktubia, of Marrakech.
The tower of Seville surpasses the others of the western islamismo (Kuktubia of Marrakech, tower of the Mosque of Hassan in Rabat, etc.), in gallantry and in finesse. The initial height of the tower was eighty-two meters the main body, to which we must add the height of the minaret, the cupulín and golden bronze apples that were placed on top to finish it off. The largest of these spheres had such a diameter that once melted, to bring it, it was found that it was not possible to go through the door of Almuden (door called after the Arenal?), So it was necessary to tear the door and lintel. The architect who made the most difficult maneuver to climb the block to the top of the tower was Abu Abayth el Siquelí. The apple appreciated in a value of one hundred thousand gold doubles.
These four apples were made of bronze, in whose alloy copper, tin, silver and gold had gone, and had been then gilded with loaves of fine gold, in such a way that they shone and were seen, according to one Arab chronicler, “from a day of distance, and they shone like the stars of the zodiac. ”
Tall, slender, brick throbbing like rosy female flesh, and with her golden crown, the Giralda was a gala of Seville and the pride of Muslim Spain; envy of the Arab nations, object of temptation and greed for the Christian nations, astonishment of travelers, recreation of artists, and painful nostalgia for those who turned away from it.

The Cathedral of Seville, you will see in the Patio de los Naranjos, hanging from the roof beams of one of the naves, at high altitude, three surprising objects: a crocodile, life size, a horse bite or brake, large , and a baton. So curious objects, and hanging up there, in a cathedral courtyard, deserve our explanation.
By the years of 1260, news of the Soldán or Sultan of Egypt, that the kingdom of Castile, after the reconquest of Andalusia, had become a great European power, eager to establish political and economic relations, sent an embassy to King Alfonso X the Wise, to ask for the hand of his daughter Berengaria. The embassy brought various presents, including a beautiful tusk of elephant, a crocodile of the Nile, alive and ferocious, properly caged, and a tall and timid giraffe, domesticated, with its saddle and bridle and bridles.
The Castilian King politely rejected the request of his daughter’s hand, returned the embassy full of good words, and of gifts for the Sultan, and here they were the crocodile, which was thrown in a pool of the gardens of the Alcazar, and the giraffe , that bored his loneliness and maidenhood, browsing the treetops in the same gardens. After the time and died the crocodile was dissected, and his skin stuffed with straw was hung in the Patio de los Naranjos of the cathedral, along with the brake of the giraffe. Years after returning from Egypt the Castilian ambassador who had gone to complete the Soldán, his rod or badge, already useless, also hung for memory with the other peaceful trophies, and there still remain to the surprise of visitors, and rejoicing of children .

Alfonso X, in the last days of his life testified his gratitude to the loyalty of Seville, granting the City Council that in his shield put this motto: the syllables NO and DO, and between them a skein, in this way:
NO & amp; DO
and whose reading is: NO-MADEJA-DO, expression with spelling corresponding to the Sevillian phonetics with which the Castilian phrase of NO HAS BEEN LEAVED, and that we say
NOMADEJADO
Sometimes this motto alone forms the shield of the city, as can be seen on top of one of the windows of the municipal building in the Plaza de San Francisco.

Don Pedro I was, above all, the best mayor Sevilla has had. At the birth of an Arab city, ruined by the years and earthquakes and floods. The churches were old mosques, cracked and with the lime of the walls crumbling. The royal palace itself was the old Moorish fortress, damaged for more than a century without having done any work.
Don Pedro demolished all the old mosques, but keeping their towers – San Marcos, Santa Marina, San Lorenzo, San Vicente, Omnium Santorum -, building all those temples in a new Gothic style. He also made charitable establishments including a house to pick up lost girls, giving them teaching, doctrine and trade so they could return to the right path, in the street of Los Baños, in what is now the Barracks and Recruit Box. He also built the famous Hospital de los Viejos, on Viriato street, corner of Amparo and Viejos streets, which was the first geriatric hospital in Europe.

In the church of San Buenaventura on its high altar, you can see an image of the Virgin, the famous work of the sculptor Juan de Mesa, which is called the Sevillana. The origin of the nickname, so unusual in Seville, is the following: finding this image in the temple of the Casa Grande de San Francisco, one night it was robbed of its jewels by thieves. Disgusting services were held, and the friar who preached them exhorted the neighborhood to give donations promptly to replace the Virgin with their medals, but in the midst of the preaching a voice was raised among the audience who shouted: “Not really, that the Our Lady is so beautiful and so Sevillian, that she does not need jewels ». And so the thing remained, and the image since then was called the Sevillana.

The most famous of the bandits of the seventeenth century was, without a doubt, Diego Corrientes, who is said to have assaulted on the royal road from Seville to Madrid, more than a thousand diligences and post chairs.
On March 30, 1781, Diego Corrientes, a native of Utrera, was hanged in the Plaza de San Francisco for highway robbery (without any death) and resistance to the Justices. He was brought prisoner of the Kingdom of Portugal on Sunday 29 of the same month of March. It was dismembered and put quartos on public roads. His head was placed at the Puerta de Osario, from where a few days later it was taken to be buried in the vault of the Church of San Roque, outside the walls of said Puerta ».
What to say about places like the street of goblins, the sale of cats …

Seville was in times past the best walled city in Europe:
1. Puerta Macarena. From here, the wall continued until the
2. Puerta de Córdoba, located opposite the church of Capuchinos.
3. Puerta del Sol, located at the end of Sol street, in front of the Trinidad.
4. Puerta de Osario, in the square called Osario today.
5. Puerta de Carmona, on the corner of San Esteban and Menéndez Pelayo.
6. Postigo del Soap, located at the mediation of Tintes street.
7. Puerta de la Carne, on the corner of Santa María la Blanca with Cano and Cueto.
8. Postigo del Alcázar, which gave access from what is today Menéndez y Pelayo to the Jardines de Murillo, which were then part of the orchard of the Alcázar.
9. San Fernando Gate. It was a door built in the eighteenth century at the end of San Fernando Street when the Royal Tobacco Factory was built, now a University, and this factory was included in the walled enclosure of Seville.
10. Puerta de Jerez, located in the current square of Calvo Sotelo, at the entrance to Avenida de Queipo de Llano.
11. Postigo del Carbon. It was located at the top of Santander street.
12. Postigo del Aceite, which still exists today with Correos.
13. Puerta del Arenal, which was in Adriano street, corner of García de Vinuesa.
14. Puerta de Triana. It was located on Reyes Católicos Street, on the corner of Santas Patronas.
15. Royal Door. On the corner of Gravina street with Alfonso XII.
16. Postigo de Santonio, was behind the convent of San Antonio de Padua.
17. San Juan Gate, on Guadalquivir Street, between San Vicente Street and Torneo Street.
18. Puerta de la Almenilla or de la Barqueta, in Calatravas street, near its mouth to Calle Torneo, in a square called Blanquillo.
19. Postigo of the Fair or the Garbage. At the end of Feria street, corner of Bécquer street.

In the old street of La Venera, today called José Gestoso, there is a scallop, or Venus shell, reproduced in marble, and placed on the facade of a house. Maybe the passerby wonders what that sea shell means, in such a surprising place.
Well, that shell or venera, points to the geographical point of the exact center of the municipal district of Seville, and from that place in past times counted the distances in steps, miles and leagues, for all legal effects of municipal scope.

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2 pensamientos en “Tradiciones Y Leyendas Sevillanas — José María De Mena / Traditions and Legends of Seville by José María De Mena

  1. Por leer tanto a García Lorca, me hice fanático de la las leyendas españolas. Particularmente me gustó mucho tu relato porque es una descripción bien lograda de Sevilla. Gracias por compartir tus escritos. Son maravillosos.

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