Ja, La Ciencia De Cuándo Reímos Y Por Qué — Scott Weems / Ha!: The Science of When We Laugh and Why by Scott Weems

Interesante libro, ¡Ja! trata de una idea. La idea es que el humor y su síntoma más corriente —la risa— son productos derivados de poseer un cerebro que se basa en el conflicto. Al manejar constantemente la confusión o la ambigüedad, nuestra mente se adelanta a los acontecimientos, comete errores y, generalmente, se atasca en su propia complejidad. Pero eso no es malo. Por el contrario, nos proporciona adaptabilidad y un motivo constante de risa.
Los científicos han sabido que el humor mejora nuestra salud, y ahora, al considerarlo como un riguroso ejercicio de la mente, comprendemos por qué. El humor es como el ejercicio del cerebro, y al igual que el ejercicio físico refuerza el cuerpo, ver las cosas desde una perspectiva divertida es la manera más saludable de mantener nuestra agudeza cognitiva.
¿Qué es el humor? ¿Qué es, y por qué resulta tan placentero? Como veremos, el humor posee varias fases: comienza con predicciones prematuras acerca del mundo y acaba resolviendo las interpretaciones erróneas que resultan inevitables. Sin este principio y este final, no nos reímos. Y si hay demasiadas cosas entremedio también se pierde la gracia.
La siguiente pregunta es: ¿Para qué existe el humor? ¿Qué propósito tiene el humor, y por qué necesitamos un cerebro tan complicado? ¿No sería más fácil que nuestra mente fuera como un ordenador y más predecible? En absoluto. En primer lugar, los ordenadores fallan constantemente, sobre todo si se enfrentan a la ambigüedad. Cuando un ordenador se confunde, hay que apagarlo y volverlo a encender. El cerebro, por el contrario, debe seguir funcionando incluso cuando se topa con lo inesperado.

La dopamina, el neurotransmisor más estrechamente emparentado con el humor, a menudo se considera la «recompensa química» del cerebro. Por eso ha estado vinculada con el aprendizaje motivado, la memoria e incluso la atención. La comida y el sexo estimulan el cerebro para aumentar también la dopamina disponible, mientras que las deficiencias de dopamina conducen a falta de motivación. La cocaína también aumenta la dopamina disponible en el cerebro, y por eso es tan adictiva; tras el subidón inicial, el consumidor se queda con el deseo de más. El chocolate hace lo mismo en gran medida, aunque no de manera tan intensa.
Sabemos que la dopamina es importante para el humor porque somos capaces de observar la actividad cerebral de una persona mientras mira un chiste gráfico y ver lo que sucede.
El humor puede mejorar nuestra salud o perjudicarla, según como lo utilicemos. Abordar el conflicto de manera positiva, por ejemplo riendo para estar de buen humor, es probablemente tan importante como caminar en la cinta tres veces por semana. Reírse negativamente de nosotros o adoptar una actitud perversa sardónica…, bueno, es como empezar a beber y a fumar.
El humor por sí solo no nos cura, pero puede reducir la cantidad de dolor de nuestra vida, ya sea real o percibido. También puede reforzar nuestro corazón y nuestro sistema inmunológico, y, suponiendo que lo utilicemos de manera positiva, nuestro bienestar psicológico. Así que la risa realmente es la mejor medicina, siempre y cuando se combine con el ejercicio físico, una dieta saludable y alguna que otra dosis de penicilina.
El humor se parece mucho a cambiar el pañal de un bebé: no soluciona todos nuestros problemas, pero consigue que, durante un rato, nos sintamos mucho mejor.

Como fenómeno social, el humor posee una influencia directa en nuestras relaciones. Como hemos visto, el tener a nuestro alrededor gente que ríe aumenta la probabilidad de que un chiste nos resulte divertido. Pero la influencia también actúa en sentido contrario: poseer una actitud humorística mejora la calidad de nuestras relaciones sociales, lo que revela algo importante no solo del humor —que nos acerca a los demás proporcionándonos experiencias compartidas— sino también de las relaciones propiamente dichas. Nos juntamos con gente que comparte actitudes parecidas hacia la vida, y el humor es la mejor manera de descubrir cuáles son esas actitudes.
No hace falta esforzarse para encontrar una prueba científica de que el humor es importante para el amor. Numerosos investigadores han preguntado a la gente qué rasgos son los que más desean en su pareja, y si hay algo que casi siempre está en lo alto de la lista es el sentido del humor.
El humor es simplemente una consecuencia de estar formados por tantas partes. No hay nada malo en que seamos tan complicados: simplemente así somos. Hay personas que están tristes casi siempre, aun cuando no les vaya mal en la vida. Hay personas que tienen que comprobar y volver a comprobar constantemente las puertas cerradas porque padecen una terrible ansiedad si no lo hacen. Estas son las consecuencias de contar con un cerebro que hace tantas cosas.

Interesting book, Ha! It’s about an idea. The idea is that humor and its most common symptom – laughter – are products derived from having a brain that is based on conflict. By constantly handling confusion or ambiguity, our mind gets ahead of events, makes mistakes, and usually gets stuck in its own complexity. But that’s not bad. On the contrary, it provides adaptability and a constant reason for laughter.
Scientists have known that humor improves our health, and now, considering it as a rigorous exercise of the mind, we understand why. Humor is like brain exercise, and just as physical exercise strengthens the body, seeing things from a fun perspective is the healthiest way to maintain our cognitive acuity.
What is humor? What is it, and why is it so pleasurable? As we will see, humor has several phases: it starts with premature predictions about the world and ends up solving the erroneous interpretations that are inevitable. Without this principle and this end, we do not laugh. And if there are too many things in between, grace is also lost.
The next question is: What is humor for? What purpose does humor have, and why do we need such a complicated brain? Would not it be easier for our minds to be like a computer and more predictable? Absolutely. First, computers fail constantly, especially if they face ambiguity. When a computer gets confused, you have to turn it off and on again. The brain, on the other hand, must continue to function even when it encounters the unexpected.

Dopamine, the neurotransmitter most closely related to humor, is often considered the “chemical reward” of the brain. That is why it has been linked to motivated learning, memory and even attention. Food and sex stimulate the brain to also increase available dopamine, while dopamine deficiencies lead to lack of motivation. Cocaine also increases the available dopamine in the brain, and that’s why it’s so addictive; After the initial rush, the consumer is left with the desire for more. Chocolate does the same thing to a large extent, although not in such an intense way.
We know that dopamine is important for humor because we are able to observe the brain activity of a person while watching a graphic joke and see what happens.
Humor can improve our health or harm it, depending on how we use it. Addressing the conflict in a positive way, for example, laughing to be in a good mood, is probably as important as walking the tape three times a week. Laughing negatively at us or adopting a wicked sardonic attitude … well, it’s like starting to drink and smoke.
Humor alone does not cure us, but it can reduce the amount of pain in our lives, whether real or perceived. It can also strengthen our heart and our immune system, and, assuming we use it positively, our psychological well-being. So laughter is really the best medicine, as long as it is combined with physical exercise, a healthy diet and the odd dose of penicillin.
Humor is very similar to changing a baby’s diaper: it does not solve all our problems, but it makes us feel a lot better for a while.

As a social phenomenon, humor has a direct influence on our relationships. As we have seen, having people around you laugh increases the likelihood that a joke will be fun for you. But the influence also acts in the opposite direction: having a humorous attitude improves the quality of our social relationships, which reveals something important not only of humor – which brings us closer to others by providing shared experiences – but also of the relationships themselves. We get together with people who share similar attitudes towards life, and humor is the best way to discover what those attitudes are.
No effort is needed to find scientific proof that humor is important for love. Numerous researchers have asked people what traits they most want in their partner, and if there is something that is almost always on the top of the list is the sense of humor.
Humor is simply a consequence of being formed by so many parts. There is nothing wrong with being so complicated: we are just like that. There are people who are sad almost always, even if they do not do badly in life. There are people who have to constantly check and recheck closed doors because they suffer terrible anxiety if they do not. These are the consequences of having a brain that does so many things.

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