Digo Yo (Los Monólogos De La Sexta) — Andreu Buenafuente

Sin duda un libro refrescante del mejor humorista español con grandes monólogos más allá de los éxitos que comenzaron en los brindis de las bodas de sus amigos y conocidos.

La verdad es que estoy muy a gusto en esta empresa, presidida por Emilio Aragón. Cuando tú sabes el primer día que tu jefe es un payaso… es una ventaja… Porque en la mayoría de empresas te das cuenta al segundo o tercer día. Y aquí, pues no hay sorpresas. Hay buen humor y aquí nos querían. Y hemos ido a donde nos quieren.

Es curioso cuando entramos a un ascensor con un desconocido. Mira que llevamos años y no hemos aprendido a comportarnos con normalidad. Por ejemplo, mirarle a la cara queda muy mal. Es incluso faltón. Es como: «¿Tú qué?» Y darle la espalda es peor, porque es como hacerle una insinuación. Se ha consensuado que la postura correcta es de lado respecto a la otra persona, hombro con hombro y mirando al frente, con la mirada perdida. Y si se tercia hablar, hay que hablar también al infinito, como si la otra persona no estuviera y con un tema, a poder ser, abstracto. Por ejemplo: «Ya vuelve el buen tiempo, ¿eh?»
¿Por qué siempre hablarnos del tiempo? Si es una reiteración: que vienes de la calle, ¡si ya lo sabes! Vale que es un tema universal. Pero hay otros. El amor, por ejemplo. Yo una vez lo probé. Le dije a una vecina: «Hay que ver, el amor, qué sentimiento tan fuerte, ¿eh?» Sacó un spray y me roció.
La verdad es que no da tiempo a hablar mucho en un ascensor.

Una vez pillé a esta chica en la cama con otro y le hice la típica pregunta: «Cariño, ¿qué significa esto?» Y me dijo; «No, es que estaba repasando el rexto.» Y vaya si se lo estaba repasando.

(La ley memoria histórica) Si la democracia fuera una nevera, esta ley serían los Post-its que pegas en la puerta para recordar cosas. En vez de «comprar apio», pones «el franquismo fue una putada».
Lo mejor que se ha inventado para acordarte dé las cosas es el post-it. «Amparo, ¡tas fumao un porro?, «Post-it.» Los Post-its son unos papeles que están hechos para que se peguen, Como los papeles de Salamanca, que están hechos para que se peguen los políticos.

Entre el Festival de Cine Erótico y la operación retorno, en España llevamos quince días hablando de largas colas. Que, por cierto, dicen que los hombres que se compran un coche grande, es por compensar el tamaño de su pene, (chulo) Doy fe de ello. Yo conduzco un mini.

El otro día leí que según las leyes antimobbing, cotillear en el trabajo podría ser delito. No se puede cotillear ya. Que Lidia Lozano ha hecho: «¡Noooorl!» Si cotillear llega a ser delito, ¿de qué hablaríamos en España? ¿Qué haríamos con Telecinco? Tendría que emitir desde Alcalá Meco. Además, no habría cárceles suficientes, porque cotillear es el deporte nacional. Sería más práctico hacer esto: poner barrotes en la frontera.
¿Cómo pueden prohibir cotillear si está en nuestros genes? Que van las células por el cuerpo: (imita una célula).

La gente se queja de vicio. ¿Coger la Renfe en Cataluña? Todo son ventajas. Por ejemplo: puedes llegar tarde al curro. «Gutiérrez, ¿cree que son horas de llegar?» «No, es que la Renfe… » «Ya, es que son las seis de la tarde.» «Pff… pero es que hoy ha sido… y ¡gracias que he llegado!» Es la excusa perfecta. «Gutiérrez, ¿qué hace enrollándose con mi mujer?» «No, es que la Renfe…» Incluso hay gente que se lo toma con cachondeo. Están tan acostumbrados… El otro día decían por megafonía, que no fue novedad: «Atención, el tren lleva retraso.» Y salta uno y dice: «¡Huy! Pues habrá que hacerle el test de la rana, a ver si está preñado.» Y se originó un debate. Uno dijo: «Y si un tren está preñado, ¿qué tiene? ¿Un ibertren?» Claro, como había tiempo se formó un corrillo… Estuvimos tres horas hablando de esto hasta que llegó el tren.
Otro que se lo tomó con humor era un revisor que quiso poner de su parte, pilló una escoba, se disfrazó de vieja y jugó con los pasajeros al tren de la bruja. El tren parado y la gente no entendía nada. Se bajó en Sant Boi con un embudo en la cabeza. Es el alcalde.
Antes, ir en tren era monótono. Pero ahora hay una distracción nueva. Se llama socavón, que en principio es una palabra que suena a insulto; «¡Socavón!» Pero ¡no! Socavón es un concepto. ¡Y divertido! Porque se te sube el estómago y la gente: «¡Póngame más socavones, póngame mis socavones!» También suena a atracción de Port Aventura. «Socavón Khan.» En algunas líneas ya han puesto cámaras para hacerte la foto en las bajadas y te las venden a la llegada.
Resumiendo: la Renfe ha cambiado mucho. Antes los trenes echaban humo, y ahora los que echan humo son los pasajeros.

Tenemos suerte de que Halloween sea una costumbre americana. Si fuese nuestra, en vez de calabazas vaciaríamos melones de Villaconejos. Y en lugar de pedir caramelos, los niños pedirían tabaco. «¿Truco o trato? Mejor, Ducados.» Y en vez de Halloween lo llamaríamos con un nombre que da más miedo; Jálourin. Jálourin de la Torre.

Quiero empezar con una exclusiva que no sabe nadie porque no lo han dicho por la tele: El Rey ha cumplido setenta años. Los cumple el Día de Reyes, claro. Qué putada, ¿no? Se pierde un regalo. En la Zarzuela se comieron el roscón y le tocó la corona al Rey. Se quedó igual: «Hala, para la colección.» El haba le tocó a Marichalar, que tuvo que pagar la torta, así se va acostumbrando para cuando toque pagar el divorcio.
Este año, le han hecho regalos muy originales: una corbata, unos zapatos, una pluma y una bufanda… Que son regalos de cuando no sabes qué regalar. A un hombre que tiene un reino, ¿qué le regalas? ¿El Risk? ¿Una colonia? ¿Qué colonia le regalas a un rey? ¿Guinea Ecuatorial? No, que ya no es colonia. No me imagino a la Reina regalándole un pote de Axe.
Le han hecho una tarta con setenta velas. Eso no se hace, aunque no seas el rey. Si cumples setenta años, que no te pongan un tartón con setenta velas. Su Majestad ya ha dicho que para el año que viene lo hagan con un siete y un uno…

De todas formas, yo apoyo el cine y nunca me bajo películas de Internet. Ustedes tampoco, ¿verdad? Se las compro a los chinos, que por lo menos pagan la entrada una vez. Eso es así. A ver si la cosa mejora…

Y hablando de epitafios, llevo años pensándome el mío, y ya lo tengo claro. Va a poner: «Una pausa para la eternidad y vuelvo enseguida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s