El Efecto Lucifer: El Porqué De La Maldad — Philip Zimbardo / The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil by Philip Zimbardo

Es un libro muy irregular, pienso que Zimbardo toma excesivo partido por las variables situaciones para explicar las malas conductas. Es claro que el ambiente influye pero sorprende que se centre tan duramente en el sistema y presente a personas que llegan a tener comportamientos extremos con otros como víctimas. Creo que carece del esperado rigor de un científico porque no habla nada de variables de la persona (su psicología, por ejemplo).
El libro de Zimbardo cuenta muchas cosas y la mayoría de ellas muy interesantes. Pero hay dos detalles que a mi entender lo dejan lastrado: la prolijidad, a todas luces excesiva, con que relata ciertos hechos (en especial los del experimento de la prisión de Stanford, que él mismo dirigió), y cierta pomposidad que ocasionalmente se percibe en su escritura.

El efecto Lucifer es un intento de entender los procesos de transformación que actúan cuando unas personas buenas o normales hacen algo malvado o vil. Nos ocuparemos de una pregunta fundamental: «¿Qué hace que la gente actúe mal?». Sin embargo, en lugar de recurrir al tradicional dualismo religioso del bien contra el mal, de la naturaleza sana contra la sociedad corruptora, veremos a personas reales realizando tareas cotidianas, enfrascadas en su trabajo, sobreviviendo en el mundo a menudo turbulento del ser humano. Trataremos de entender las transformaciones de su carácter cuando se enfrentan al poder de las fuerzas situacionales.
Empecemos con una definición de la maldad. La mía es sencilla y tiene una base psicológica: La maldad consiste en obrar deliberadamente de una forma que dañe, maltrate, humille, deshumanice o destruya a personas inocentes, o en hacer uso de la propia autoridad y del poder sistémico para alentar o permitir que otros obren así en nuestro nombre.

(En prisión) El poder situacional de este estudio de la naturaleza humana los ha acabado atrapando por completo. Sólo unos pocos han podido resistir la tentación de dominio y de poder que ofrece esta situación y han mantenido un mínimo de moralidad y de decencia.
“ÇEl poder que adquirían los carceleros cada vez que se ponían su uniforme de corte militar se veía correspondido por la impotencia que sentían los reclusos al llevar sus batas arrugadas con su número cosido en el frontal. Los carceleros tenían porras, silbatos y gafas de espejo que ocultaban sus ojos; los reclusos tenían una cadena atada al tobillo y una media que servía de gorro para cubrir su largo pelo. Estas diferencias situacionales no eran inherentes a la ropa ni a los accesorios: el origen de su poder residía en el material psicológico de las construcciones subjetivas que hacía cada grupo en relación con el significado de esos uniformes.
Para entender hasta qué punto son importantes las situaciones, debemos descubrir de qué forma perciben e interpretan un entorno conductual dado las personas que actúan en él. El significado que las personas asignan a los diversos componentes de la situación es lo que crea su realidad social. La realidad social es mucho más que las características físicas de una situación. Lo que pone en marcha una variedad de procesos psicológicos es la forma en que los actores ven su situación.

El heroísmo sustenta los ideales de la comunidad, actúa como guía y ofrece un modelo ejemplar de conducta prosocial. La banalidad del heroísmo significa que todos somos héroes en potencia. Es una decisión que todos podemos tener que tomar en algún momento. Creo que hacer del heroísmo un atributo igualitario de la naturaleza humana en lugar de una característica extraordinaria de unos pocos elegidos permitirá fomentar los actos heroicos en cualquier comunidad.

It is a very irregular book, I think Zimbardo takes excessive advantage of the variable situations to explain the bad behavior. It is clear that the environment influences but it is surprising that it focuses so hard on the system and presents people who end up having extreme behaviors with others as victims. I think it lacks the expected rigor of a scientist because it does not talk about variables of the person (his psychology, for example).
Zimbardo’s book tells many things and most of them are very interesting. But there are two details that in my opinion leave him ballasted: the prolixity, clearly excessive, with which he relates certain facts (especially those of the Stanford prison experiment, which he himself directed), and a certain pomposity that is occasionally perceived in his writing.

The Lucifer effect is an attempt to understand the processes of transformation that act when good or normal people do something evil or vile. We will address a fundamental question: “What makes people act badly?” However, instead of resorting to the traditional religious dualism of good versus evil, of healthy nature against the corrupting society, we will see real people performing daily tasks, engaged in their work, surviving in the often turbulent world of the human being. We will try to understand the transformations of his character when faced with the power of situational forces.
Let’s start with a definition of evil. Mine is simple and has a psychological basis: Evil is to act deliberately in a way that hurts, mistreats, humiliates, dehumanizes or destroys innocent people, or to make use of one’s own authority and systemic power to encourage or allow others act like this in our name.

(In prison) The situational power of this study of human nature has ended up trapping them completely. Only a few have been able to resist the temptation of domination and power that this situation offers and have maintained a minimum of morality and decency.
“The power that the jailers acquired every time they put on their military-style uniform was matched by the impotence felt by the inmates when they wore their wrinkled gowns with their number sewn on the front. The jailers had truncheons, whistles and mirror glasses that hid their eyes; the inmates had a chain tied to the ankle and a stocking that served as a cap to cover their long hair. These situational differences were not inherent in clothes or accessories: the origin of their power resided in the psychological material of the subjective constructions that each group made in relation to the meaning of those uniforms.
To understand how important situations are, we must discover how they perceive and interpret a behavioral environment given the people who act in it. The meaning that people assign to the various components of the situation is what creates their social reality. The social reality is much more than the physical characteristics of a situation. What sets a variety of psychological processes in motion is the way in which the actors see their situation.

Heroism sustains the ideals of the community, acts as a guide and offers an exemplary model of prosocial behavior. The banality of heroism means that we are all potential heroes. It is a decision that we all may have to make at some point. I believe that making heroism an egalitarian attribute of human nature instead of an extraordinary characteristic of a chosen few will allow the promotion of heroic acts in any community.

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