Satanismo Y Brujería En El Rock — Jota Martínez Galiana / Satanism And Witchcraft in the Rock by Jota Martínez Galiana (spanish book edition)

Un interesante libro sobre el rock, el diablo, las vinculaciones y para amantes de la música. En la historia del rock podemos observar cómo, con el paso del tiempo, varía su relación con el Diablo. En el nacimiento del blues y el rock and roll se observa un alto componente de superstición que incluye la posesión diabólica, en el caso del blues, y un rechazo infectado de racismo en el del rock and roll. Por tanto, puede afirmarse que en la década de los 50 todavía se concebía el satanismo unido a un personaje opuesto a Dios que, al igual que éste podía obrar milagros, podía presentarse ante los mortales para comprar sus almas.
Los años 60 supondrían una revisión del satanismo desde una óptica intelectual más acorde con el espíritu inquieto de aquella época. En estos años aparecerá por primera vez el satanista que no cree en Dios, pero tampoco en el Diablo, por lo que no necesita adorarle ni realizar para él sangrientos sacrificios. El satanista moderno será un opositor a las normas cristianas que rigen la
“en la historia del rock podemos observar cómo, con el paso del tiempo, varía su relación con el Diablo. En el nacimiento del blues y el rock and roll se observa un alto componente de superstición que incluye la posesión diabólica, en el caso del blues, y un rechazo infectado de racismo en el del rock and roll. Por tanto, puede afirmarse que en la década de los 50 todavía se concebía el satanismo unido a un personaje opuesto a Dios que, al igual que éste podía obrar milagros, podía presentarse ante los mortales para comprar sus almas.
Los años 60 supondrían una revisión del satanismo desde una óptica intelectual más acorde con el espíritu inquieto de aquella época. En estos años aparecerá por primera vez el satanista que no cree en Dios, pero tampoco en el Diablo, por lo que no necesita adorarle ni realizar para él sangrientos sacrificios. El satanista moderno será un opositor a las normas cristianas que rigen la civilización occidental.
Hasta la aparición de Marilyn Manson, no volveremos a encontrar una aproximación seria el intelectual al satanismo, aunque sí veremos cómo éste es utilizado como seña de identidad de diversos movimientos (black y death metal), trivializado a través de referencias al cómic y el cine de serie B (Misfits, The Cramps, White Zombie) y convertido en idolatría hacia los psicópatas y asesinos en serie (Nine Inch Nails, entre otros).
Con Marilyn Manson, devotos de la Iglesia de Satán de LaVey, se abre de nuevo una etapa de revisión del satanismo como doctrina individualista, inserta en el delirio y la confusión inherentes a todo fin de milenio. Las voces conservadoras, que también han acompañado al rock desde sus inicios, siguen clamando contra las bandas que se sirven del Diablo para componer los textos de sus canciones y lanzar sus mensajes al público. Como siempre ha sucedido, la polémica y el escándalo que promueven las asociaciones moralistas, cristianas y censoras, con sus pretensiones de recortar la libertad de expresión de los grupos de rock, causan el efecto contrario.

Todo comenzó con Robert Johnson no hizo nada por desmentir los rumores en torno a su persona. Es más, contribuyó al afianzamiento de su propia leyenda con la incorporación de la figura del Diablo a algunas de sus composiciones más conocidas, como ‘Hell bound in my trail’ (El infierno me sigue la pista) y ‘Me and the Devil blues’.
Es famosa con su manera de tocar la guitarra que se dijera que vendió su alma al diablo.

Se dice que el rock and roll nació a principios de los años 50 en el n.º 706 de la Union Avenue de Memphis. En esta dirección se encontraba el estudio de la Sun Records Company, un crisol en el que se fundían el blues y los nuevos sonidos que comenzaban a sentar las bases de un primitivo rock and roll: el hillbilly boogie, el rockabilly y el rhythm & blues, con el objetivo de sanearlos y adaptarlos para el consumo de la población blanca.
En un principio, las razones esgrimidas por los guardianes de la moral para condenar al rock and roll respondían a una motivación más racista que religiosa. El rock and roll era «música de negros tocada por blancos», los golpes de cadera de Elvis estaban inspirados en la forma de bailar de los negros, las letras de las canciones tenían implícitos mensajes sexuales que evocaban el lujurioso ambiente de los juke joints (salones de baile de los negros) los sábados por la noche.

A finales del verano de 1969, el Northern Star, periódico del campus de la Universidad del Norte de Illinois, en el Medio Oeste norteamericano, publicó un artículo de Fred LaBour, un estudiante que había elaborado un listado de pistas extraídas de las canciones y las portadas de los discos de The Beatles que parecían indicar que Paul McCartney había muerto en un accidente de tráfico a las 5:00 de la madrugada del miércoles 2 de noviembre de 1966. Según LaBour, el accidente fatal se produjo cuando el bajista se saltó un semáforo por mirar a una agente de tráfico. El coche se incendió y Paul perdió el pelo y los dientes y murió a causa de las heridas producidas en la cabeza. La noticia sobre la muerte de Paul fue censurada y ocultada por los Beatles, que se apresuraron a sustituirle por un doble. Fred LaBour fundamentaba estas afirmaciones en que, en la fecha señalada, realmente tuvo lugar un accidente de tráfico en el que falleció un varón de pelo oscuro, que resultó tan desfigurado que su identificación fue imposible. Además, The Beatles convocaron un concurso de dobles de Paul en el invierno de 1966.

Los Rolling Stones. Brian Jones (28 de febrero de 1942-3 de julio de 1969), Keith Richards (1943), Mick Jagger (26 de julio de 1943), Charlie Watts (2 de julio de 1942) y Bill Wyman (24 de octubre de 1936) fueron los primeros en ser acusados abiertamente de haber realizado un pacto con el diablo y de diversas prácticas de adoración demoníaca. Los Stones, lejos de preocuparse, se dedicaron a alimentar la hoguera de los rumores —para chulos, ellos— con títulos para sus LPs como Their Satanic Majesties Request (La llamada de sus Satánicas Majestades); canciones en las que exponían su simpatía por el diablo (‘Sympathy for the Devil’); portadas totalmente satánicas como la de Goat’s Head Soup (Sopa de cabeza de cabra) y, por supuesto, su constante actitud de chicos malos, malos, malísimos.
La semilla para que les acusaran de diabólicos estaba sembrada, y germinó con dos escándalos consecutivos en el 66 y el 67 relacionados con los dos «satanismos» especialmente utilizados por los fundamentalistas cristianos para atacar a los grupos de rock: la explicitación del sexo y el consumo de drogas. Respecto al primero, el single ‘Let’s spend the Night together’ (Pasemos La noche juntos) causó un gran revuelo en Estados Unidos por lo directo de la propuesta. Respecto a las drogas, la policía —conocedora del consumo de estupefacientes por parte de Keith, Mick y Brian a causa de una indiscreción de este último con la prensa— detuvo a Mick y Keith en medio de una fiesta en la que, por supuesto, no faltaban las drogas. El mismo día en que se celebraba el juicio contra el cantante y el guitarrista, Brian Jones era también detenido tras una fiesta en su domicilio. Los arrestos y juicios de miembros de la banda —especialmente de Keith— por el mismo asunto se sucederían hasta la década de los 80.

Cualquier buen aficionado a la música rock sabe quién es Charles Manson. El jefe del clan denominado la Familia Manson e inspirador de las masacres en la casa de Sharon Tate y en la del matrimonio La Blanca está siendo reivindicado en estos días por grupos norteamericanos como White Zombie, Marilyn Manson o Nine Inch Nails, sumergidos en un universo poblado por psicópatas y personajes de cómic y de película de terror de serie B.
Este individuo bajito y de aspecto débil y vulnerable acabó brutalmente con el sueño hippie de paz y amor y con las esperanzas depositadas en la Era de Acuario. Con él se terminaron las especulaciones respecto a las supuestas influencias diabólicas del rock and roll en la juventud y se pasó a los hechos reales. Nada de devaneos con Belcebú, ambigüedades al respecto y ceremonias y rituales de pacotilla. Con Satán no se juega y la Familia Manson lo demostró al mundo entero con sus matanzas inspiradas por determinadas canciones del White Album de The Beatles, en las que Manson quiso ver un mensaje apocalíptico.
Charles Manson ha pasado de ser el Diablo blanco, el enemigo público número 1 de Norteamérica, a una superestrella que fue un músico frustrado.
Los motivos argumentados para explicar los asesinatos Tate y LaBianca fueron varios. En un primer momento, el hallazgo en la casa del matrimonio Polanski de varias cantidades de droga hizo pensar a la policía que el móvil del asesinato había sido un ajuste de cuentas entre traficantes. La prensa se inclinó por la versión de un «crimen ritual» y llenaron sus páginas de datos incorrectos o falsos para apoyar sus versiones. De este modo, se habló de que el feto de Tate había sido arrancado del útero materno, de que a la actriz le habían cortado uno o dos de sus pechos, de mutilaciones sexuales en algunas de las víctimas. La toalla que cubría la cara de Sebring se convirtió en una capucha negra para apoyar las tesis que atribuían el crimen a una secta de satanistas. Se llegó incluso a llamar a Sharon «reina de la orgía satánica de Hollywood» y «maestra en artes satánicas».
La sombra satánica también se fundamentaba en que Sharon Tate tanto como actriz y Roman Polanski como director habían participado en sendas películas sobre el Diablo.

Es obligado hacer referencia al brujo inglés Aleister Crowley, personaje por el que Jimmy Page, guitarrista de la banda, sentía una fascinación casi enfermiza.
Según la leyenda, el maléfico Page convenció a Plant y a Bonzo —cuatro años más jóvenes que él y más fácilmente manejables que el curtido John Paul Jones— para unirse a sus prácticas satánicas y vender su alma al Diablo, transacción que ya habían realizado el bluesman Robert Johnson e incluso el violinista decimonónico Nicolo Paganini. A partir de este bulo, todas y cada una de las desgracias y polémicas en las que se vio envuelta la banda, así como su salvaje comportamiento, fueron explicadas en clave de venganza llegada del Averno.
No sería, sin embargo, hasta su cuarto trabajo, editado el 8 de noviembre de 1971 y conocido como Led Zeppelin IV o como Simbols (Símbolos) cuando la afición de Jimmy Page por la brujería aflorara a la superficie para el conocimiento del gran público.
Anteriormente, ya habían tenido polémica durante su gira de 1970 por Estados Unidos, donde fundamentalistas cristianos les habían acusado de ser embajadores infernales, aunque esto no es en absoluto sorprendente, ya que tanto Led Zeppelin como Black Sabbath y los Rolling Stones tuvieron que sufrir este tipo de comportamientos en cada una de sus visitas al país de las libertades.
En la actualidad, el guitarrista niega que Led Zeppelin o él mismo estuviesen implicados en ritos satánicos, pero hechos como la compra de la Boleskine House hablan por sí solos. Existe incluso constancia visual de su interés por la brujería: en el vídeo The Song remains the same (La canción sigue siendo la misma), la primera aparición de Jimmy Page se produce de espaldas mientras toca una mandolina. Cuando la cámara se le acerca por detrás, Page se da la vuelta y muestra unos ojos rojos encendidos. En el vídeo se intercala una actuación de Led Zeppelin en el Madison Square Garden de Nueva York con las fantasías de cada miembro de la banda. La de Page llega después de un solo de guitarra ejecutado con un arco de violín en ‘Rain Song’ (Canción de la lluvia).
Las letras de ‘Stairway to Heaven’ (Escalera bacía el cielo), joya del disco y de la carrera musical de Led Zeppelin.
Aparte de los rifirrafes de Page con Atlantic, la historia siniestra del disco comienza ya desde la portada, que presenta la foto de un anciano doblado por el peso del fardo de ramas que lleva atado a la espalda. Según Page, este personaje es una reelaboración del Ermitaño del Tarot. En dichas cartas, representa al símbolo de la sabiduría.

There’s a lady who’s sure
all that glitters is gold
and she’s buying
a stairway to Heaven.
(…)
In my thoughts I have seen
rings of smoke through the trees
and the voices of those who stand looking.
(…)
And it’s whispered that soon
if we all call the tune,
then the piper will lead us to reason
and a new day will dawn
for those who stand long
and the forests will echo with laughter.
If there’s a bustle in your hedgerow
don’t be alarmed now,
it’s just a spring clean for the May queen.
Yes, there are two paths you can go by
but on the long run
and there’s still time to change the road you’re on.
And it makes me wonder.
Your head is humming and it won’t go
in case you don’t know
the piper’s calling you to join him.
Dear lady, can you hear the wind blow,
and did you know
your stairway lays in the whispering wind?.

Hay una dama que asegura
que es oro todo lo que reluce
y se está comprando
una escalera hacia el Cielo.
(…)
En mis pensamientos he visto
anillos de humo entre los árboles
y las voces de los que permanecen mirando.
(…)
Y se susurra que, pronto,
si todos invocamos la melodía,
entonces el flautista nos conducirá a la razón
y amanecerá un nuevo día
para los que se hayan quedado
y los bosques harán resonar las risas.
Y si hay bullicio en tu matorral
no te alarmes ahora,
es sólo una nueva primavera para la Reina de Mayo.
Sí, hay dos caminos que puedes seguir,
pero a la larga
siempre estás a tiempo de cambiarte de camino.
Y eso me hace pensar.
En tu cabeza hay un zumbido y no se irá.
Por si no lo sabías,
el flautista te está llamando para que te reúnas con él.
Querida dama, ¿puedes oír cómo sopla el viento,
y sabías
que tu escalera descansa en el viento susurrante?.

An interesting book about rock, the devil, the links and for music lovers. In the history of rock we can observe how, with the passage of time, his relationship with the Devil varies. In the birth of blues and rock and roll, there is a high component of superstition that includes diabolical possession, in the case of blues, and an infected rejection of racism in rock and roll. Therefore, it can be affirmed that in the 50s Satanism was still conceived together with a character opposed to God who, like him, could work miracles, could appear before mortals to buy their souls.
The 60s would mean a revision of Satanism from an intellectual perspective more in keeping with the restless spirit of that time. In these years will appear for the first time the Satanist who does not believe in God, but neither in the Devil, so he does not need to adore him or perform bloody sacrifices for him. The modern Satanist will be an opponent of the Christian norms that govern the
“In the history of rock we can observe how, with the passage of time, his relationship with the Devil varies. In the birth of blues and rock and roll, there is a high component of superstition that includes diabolical possession, in the case of blues, and an infected rejection of racism in rock and roll. Therefore, it can be affirmed that in the 50s Satanism was still conceived together with a character opposed to God who, like him, could work miracles, could appear before mortals to buy their souls.
The 60s would mean a revision of Satanism from an intellectual perspective more in keeping with the restless spirit of that time. In these years will appear for the first time the Satanist who does not believe in God, but neither in the Devil, so he does not need to adore him or perform bloody sacrifices for him. The modern Satanist will be an opponent of the Christian norms that govern Western civilization.
Until the appearance of Marilyn Manson, we will not find a serious approach to intellectual Satanism, although we will see how it is used as a hallmark of various movements (black and death metal), trivialized through references to comics and cinema of series B (Misfits, The Cramps, White Zombie) and turned into idolatry towards psychopaths and serial killers (Nine Inch Nails, among others).
With Marilyn Manson, devotees of the Church of Satan de LaVey, a stage of revision of Satanism is opened again as an individualist doctrine, inserted in the delirium and confusion inherent in every end of the millennium. The conservative voices, which have also accompanied rock since its inception, continue to cry out against the bands that use the Devil to compose the texts of their songs and launch their messages to the public. As has always happened, the controversy and scandal promoted by the moralist, Christian and censor associations, with their pretensions to reduce the freedom of expression of rock groups, cause the opposite effect.

It all started with Robert Johnson did nothing to disprove the rumors surrounding his person. Moreover, he contributed to the consolidation of his own legend by incorporating the figure of the Devil into some of his best-known compositions, such as ‘Hell bound in my trail’ and ‘Me and the Devil blues’ .
It is famous with his way of playing the guitar that it was said that he sold his soul to the devil.

It is said that rock and roll was born in the early 50’s at No. 706 on Union Avenue in Memphis. In this direction was the study of the Sun Records Company, a melting pot in which the blues and new sounds that began to lay the foundations of a primitive rock and roll: the hillbilly boogie, the rockabilly and the rhythm & amp; blues, with the aim of cleaning them up and adapting them for the consumption of the white population.
At first, the reasons given by the guardians of morality to condemn rock and roll responded to a motivation more racist than religious. Rock and roll was “black music played by whites”, Elvis hip strokes were inspired by the way black dancers, the lyrics of the songs had implicit sexual messages that evoked the lustful atmosphere of the juke joints ( black dance halls) on Saturday nights.

In the late summer of 1969, the Northern Star, a newspaper on the campus of the University of Northern Illinois, in the American Midwest, published an article by Fred LaBour, a student who had compiled a list of tracks taken from the songs and covers of the The Beatles albums that seemed to indicate that Paul McCartney had died in a traffic accident at 5:00 am on Wednesday, November 2, 1966. According to LaBour, the fatal accident occurred when the bassist jumped a traffic light by looking at a traffic agent. The car caught fire and Paul lost his hair and teeth and died from injuries to his head. The news about Paul’s death was censored and hidden by the Beatles, who rushed to replace him with a double. Fred LaBour based these statements on the fact that, on the aforementioned date, a traffic accident actually took place in which a dark-haired man died, which was so disfigured that his identification was impossible. In addition, The Beatles called a Paul doubles contest in the winter of 1966.

The Rolling Stones. Brian Jones (February 28, 1942 – July 3, 1969), Keith Richards (1943), Mick Jagger (July 26, 1943), Charlie Watts (July 2, 1942) and Bill Wyman (October 24, 1936) ) were the first to be openly accused of having made a pact with the devil and various practices of demonic worship. The Stones, far from worrying, dedicated themselves to feeding the bonfire of the rumors -for pimps, them- with titles for their LPs like Their Satanic Majesties Request (The call of their Satanic Majesties); songs in which they exposed their sympathy for the devil (‘Sympathy for the Devil’); completely satanic covers like that of Goat’s Head Soup (goat’s head soup) and, of course, his constant attitude of bad, bad, bad guys.
The seed to be accused of devils was planted, and germinated with two consecutive scandals in 66 and 67 related to the two “satanisms” especially used by Christian fundamentalists to attack the rock groups: the explicit sex and the consumption of drugs. Regarding the first, the single ‘Let’s spend the Night together’ (Let’s spend the night together) caused a stir in the United States for the directness of the proposal. Regarding drugs, the police – aware of the consumption of narcotics by Keith, Mick and Brian because of an indiscretion of the latter with the press – stopped Mick and Keith in the middle of a party in which, of course, there was no lack of drugs. The same day that the trial against the singer and the guitarist was being held, Brian Jones was also arrested after a party at his home. The arrests and trials of members of the band – especially Keith – for the same issue would happen until the 1980s.

Any good fan of rock music knows who Charles Manson is. The leader of the clan called the Manson Family and inspirer of the massacres in the house of Sharon Tate and the La Blanca couple is being vindicated these days by North American groups such as White Zombie, Marilyn Manson or Nine Inch Nails, submerged in a universe populated by psychopaths and characters of comic and horror film series B.
This short and vulnerable-looking individual ended brutally with the hippie dream of peace and love and with the hopes placed in the Age of Aquarius. With it, the speculation about the supposed diabolical influences of rock and roll in the youth was finished and the real events were passed. No fuss with Beelzebub, ambiguities about it and ceremonies and rituals of shoddy. With Satan it is not played and the Manson Family demonstrated it to the whole world with their massacres inspired by certain songs of the White Album of The Beatles, in which Manson wanted to see an apocalyptic message.
Charles Manson has gone from being the White Devil, America’s No. 1 public enemy, to a superstar who was a frustrated musician.
The reasons argued to explain the murders Tate and LaBianca were several. At first, the discovery in the house of the Polanski couple of several amounts of drugs made the police think that the motive of the murder had been a settling of accounts between traffickers. The press was inclined towards the version of a “ritual crime” and filled their pages with incorrect or false data to support their versions. Thus, it was said that Tate’s fetus had been torn from the womb, that the actress had cut off one or two of her breasts, sexual mutilations in some of the victims. The towel that covered Sebring’s face became a black hood to support the thesis that attributed the crime to a sect of Satanists. She even called Sharon “queen of the satanic orgy of Hollywood” and “teacher of satanic arts.”
The satanic shadow was also based on Sharon Tate as both an actress and Roman Polanski as director had participated in two films about the Devil.

It is obligatory to refer to the English sorcerer Aleister Crowley, character for whom Jimmy Page, guitarist of the band, felt an almost sickly fascination.
According to legend, the maleficent Page convinced Plant and Bonzo – four years younger than him and more easily manageable than the tanned John Paul Jones – to join his satanic practices and sell his soul to the Devil, a transaction that the bluesman had already made. Robert Johnson and even the nineteenth-century violinist Nicolo Paganini. From this hoax, each and every one of the misfortunes and controversies in which the band was involved, as well as their savage behavior, were explained in the key of revenge arrival of the Avernus.
It would not be, however, until his fourth work, published on November 8, 1971 and known as Led Zeppelin IV or as Simbols (Symbols) when Jimmy Page’s fondness for witchcraft surfaced for the public’s knowledge.
Previously, they had already had controversy during their tour of 1970 by the United States, where Christian fundamentalists had accused them of being hellish ambassadors, although this is not at all surprising, since both Led Zeppelin and Black Sabbath and the Rolling Stones had to suffer this type of behaviors in each of his visits to the country of freedoms.
At present, the guitarist denies that Led Zeppelin or himself were involved in satanic rites, but facts like the purchase of the Boleskine House speak for themselves. There is even visual evidence of his interest in witchcraft: in the video The Song remains the same (the song remains the same), the first appearance of Jimmy Page occurs on his back while playing a mandolin. When the camera approaches him from behind, Page turns around and shows red eyes lit. In the video a Led Zeppelin performance is interspersed in the Madison Square Garden of New York with the fantasies of each member of the band. The one of Page arrives after a guitar solo executed with a violin bow in ‘Rain Song’ (Song of the rain).
The lyrics of ‘Stairway to Heaven’, the jewel of the record and the musical career of Led Zeppelin.
Apart from Page’s raffles with Atlantic, the sinister story of the album begins from the cover, which shows the picture of an old man bent by the weight of the bundle of branches tied to his back. According to Page, this character is a reworking of the Hermit of the Tarot. In these letters, it represents the symbol of wisdom.

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