Instrucciones A Los Sirvientes — Jonathan Swift

Este es un interesante libro inacabado del irlandés y que como siempre brota la sátira, dando consejos al servicio doméstico. Cuando tu amo o tu señora llamen a un sirviente por su nombre, si ese sirviente no se halla presente, ninguno de vosotros ha de responder, pues entonces vuestras cargas no tendrán fin, y los propios amos reconocen que es suficiente con que cada sirviente acuda cuando es llamado.
Cuando hayas cometido una falta, muéstrate siempre insolente y descarado, y compórtate como si fueras la persona agraviada; eso minará de inmediato la moral de tu amo o señora.

(Criada) No vacíes los orinales hasta que estén casi llenos. Si eso sucede de noche, vacíalos en la calle, si de día, en el jardín, pues sería una labor interminable bajar una docena de veces del desván y las estancias superiores al jardín; pero nunca los laves con otro líquido que no sea el suyo propio, pues ¿qué muchacha limpia metería la mano en la orina de otras personas? Y, por otro lado, el olor de los orines, como he observado antes, resulta admirable para los vapores, cosa que, con suma probabilidad, padece tu señora.
Limpia las telarañas con una escoba sucia y mojada, pues así se pegarán mejor…

(Aya) Si el niño está enfermo, dale lo que quiera comer o beber, aunque el médico lo haya prohibido expresamente, pues aquello que anhelamos en la enfermedad nos hace bien, y tira la medicina por la ventana: el niño te querrá más, pero ínstale a que no lo cuente. Haz lo mismo con tu señora si desea algo cuando está enferma, y prométele que le sentará bien.
Si tu señora entra en la habitación de los niños y propone dar unos azotes a uno de ellos, arráncaselo enfurecida y dile que es la madre más cruel que jamás hayas visto. Ella te regañará, pero te querrá más. Cuenta a los niños historias de fantasmas cuando vayan a llorar, etcétera.
Encárgate de destetar a los niños, etcétera.

(Lavandera) Si quemas la ropa con la plancha, frota ese sitio con harina, piedra caliza o tiza, y si no sirve de nada, lávala hasta que no se vea o quede hecha harapos. Lava siempre tu ropa primero.
Sobre desgarrar la ropa al lavarla.
Cuando la ropa esté colgada en la cuerda o en un seto y llueva, recógela de un tirón aunque la desgarres, etcétera. Pero el lugar para colgarla son los jóvenes árboles frutales, especialmente cuando están en flor: la ropa no se rasga, y los árboles le confieren un agradable olor.
Y así un largo etc… con los diferentes estamentos como cocheros, mayordomo…

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