Vosotros no sabéis — Andrea Camilleri / Voi Non Sapete. Gli Amici, I Nemici, La Mafia, Il Mondo Nei Pizzini Di Bernardo Provenzano(You Don’t Know About it) by Andrea Camilleri

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Es un documento interesante, no apasionante muy curioso y entretenido. Lo recomiendo a quienes se interesen por los temas relacionados con el mundo de la mafia italiana de modo general. Esta muy bien escrita y entretenida a través de un vocabulario de la mafia.

El volumen de negocios es sencillamente impresionante.
Todas las empresas, tarde o temprano, acaban por comprender que «ponerse en regla» les resulta beneficioso. Y que es una expresión equivalente a la del Estado cuando invita a los ciudadanos a «regularizar su situación» con los impuestos.
Solo que, en el caso del Estado, a menudo y de muy buen grado la invitación no es atendida. Total, a diferencia de lo que ocurre con la mafia, el Estado no te pega un tiro ni te incendia las obras si no cumples.
Palazzolo y Prestipino, autores de la obra Il codice Provenzano, comentan:
Según la teoría de Bernardo Provenzano, el pizzo sistemático que en los barrios siguen pagando periódicamente los comerciantes, artesanos y pequeños empresarios constituye un vejamen infligido a quienes producen, y a menudo origina malhumor y desacuerdo. En cambio, la puesta en regla de las obras públicas es una ocasión para crear consenso: permite abordar a los empresarios, a los cuales se prometerán ventajas a cambio del pago de un impuesto.

Un mafioso que traiciona a su mujer es un hombre falto de cualidades, totalmente indigno de confianza, una veleta a merced del viento.
Todos recuerdan el tono de desprecio utilizado por Riina y su expresión de desagrado a propósito del arrepentido Tommaso Buscetta cuando lo calificó, durante la retransmisión televisiva de un juicio, de «mujeriego, un hombre que tiene muchas mujeres». Tenía muchas mujeres a pesar de estar casado, de modo que era una subespecie de hombre, menos que un tarambana.

La lupara, la escopeta para matar lobos (lupo, «lobo», de ahí su nombre), ha sido el arma-símbolo de la mafia. Tenía la ventaja de poder ocultarse bajo un manto, un abrigo o incluso bajo la túnica larga hasta los pies que durante los festejos religiosos utilizaban los miembros de las distintas cofradías.
Más tarde se optó por el kaláshnikov, arma voluminosa y pesada, es cierto, pero con una capacidad de fuego que la convierte en un auténtico arrusciaturi, una regadera. Se sometió a prueba en Palermo. Una noche, unos desconocidos dispararon unas ráfagas de kaláshnikov contra el escaparate blindado pero vacío de una joyería, que quedó hecho añicos. De ese modo confirmaron que los proyectiles de ese fusil tienen una fuerza de penetración incomparable.
Con el progreso, la mafia acabó utilizando también coches bomba, artefactos explosivos, trinitrotolueno (el llamado TNT) y otros más elaborados, procedentes de los países del Este.
Cabe señalar que, en el momento de su detención, todos los capos de la mafia iban desarmados. Tal vez querían distinguirse de los bandidos normales, que generalmente van armados y se enzarzan en tiroteos con las fuerzas del orden.

CICORIA (ACHICORIA). Refiriéndose a los años ochenta, varios arrepentidos recuerdan que Provenzano tenía buen saque. Y todos debían de tenerlo, ya que en la mafia eran frecuentes las comilonas, en cuyo transcurso se establecían pactos y alianzas, se decidía a quién había que eliminar y se organizaban nuevos negocios. Y Provenzano siempre aprovechaba estos banquetes para hacer advertencias genéricas o específicas que a veces aterrorizaban a los comensales.
Como aquella vez en que todos los capos de la mafia fueron a darse un buen atracón de pescado (concretamente, al Gambero Rosso de Mondello, ¡y eso que todos eran fugitivos de la justicia!).

CROCE (CRUZ). En el momento de la detención, aparte de estar rodeado de imágenes y estatuillas de santos, Provenzano lleva al cuello unas cuantas crucecitas, una de ellas de madera. Merece la pena citar aquí un mimo —una breve composición teatral de carácter popular— del escritor Francesco Lanza.

DOTTORE (MÉDICO). A juzgar por las actas de la policía y los carabineros, los mafiosos que viven en la clandestinidad jamás han tenido problemas para encontrar un doctor que los visite a domicilio. Doctores especialistas, naturalmente: porque un boss fugitivo de la justicia, como cualquier mortal, puede sufrir tanto un dolor de muelas como un cólico renal. Y cuando se trataba de casos que exigían el ingreso en un hospital, no tenían más que elegir: clínicas acogedoras había por doquier. Algunas veces la policía y los carabineros averiguaban en qué clínica estaba ingresado el boss, pero cuando irrumpían en ella se enteraban de que el paciente, felizmente recuperado, había sido dado de alta unos días antes. Y descubrían también que había estado ingresado con un nombre falso, presentando a menudo documentos auténticos.
Pero ¿quiénes eran (y siguen siendo) estos doctores? Raras veces se trata de médicos que hayan actuado por, cómo diría, deontología profesional, aquellos para quienes un enfermo es solo un enfermo y no un mafioso, un cardenal o un mendigo. Con frecuencia se trata de médicos cómplices, y son muchos más de los que cabe imaginar.
En los últimos pizzini de Provenzano, la búsqueda de especialistas…

DROGA. La importación de droga y su elaboración (Bagarella era muy hábil en la organización de laboratorios) constituyó, hasta la captura de Riina, una fuente de enriquecimiento de la mafia, si no la principal.
Pero el nombre de Provenzano jamás afloró en las investigaciones acerca del narcotráfico, ni siquiera cuando se descubrió aquella extensa red internacional conocida como Pizza Connection. Lo cual hizo suponer que, por razones morales, Provenzano no participaba en el tráfico de drogas.
Sin embargo, según Palazzolo y Prestipino se trató de un garrafal despiste de los investigadores.
En 1981, la brigada móvil de Agrigento intervino unas llamadas telefónicas del capo mafioso Carmelo Colletti a la empresa ICRE de Bagheria, en las cuales preguntaba a Leonardo Greco si había llegado el contable y si las cuentas estaban listas. Algunas veces incluso le contestaba personalmente el misterioso contable.

FAMIGLIA (FAMILIA). El mafioso tiene dos familias: la privada y la mafiosa. La mafiosa es siempre una familia ampliada, abierta. En ella hay un núcleo originario, una célula que le da el nombre y que está integrada por personas unidas entre sí por vínculos de sangre y parentesco. Alrededor, una extensa corona formada por amigos y amigos de los amigos de la familia, por afiliados y asociados a distintos niveles jerárquicos.
Por lo común, las familias mafiosas echaban raíces en las ciudades en que su poder se extendía a uno o varios barrios; sin embargo, el trío Liggio-Riina-Provenzano, nacido en Corleone, no pertenecerá a ninguna familia, será un solo cuerpo que recibirá el nombre de los Corleoneses y, tras haber ganado la guerra contra las familias palermitanas, trastocará el ordenamiento hasta entonces existente en la mafia.
Por la familia privada el mafioso sentirá un afecto igual cuando no superior al que siente por la ampliada de la mafia.

MAFIA. En los pizzini de Provenzano no hay el menor rastro de esta palabra.
Y tampoco en los que a su vez recibe.
Es como si —y perdón por la comparación— el administrador delegado de la FIAT y todos los concesionarios de esta empresa, en sus cartas comerciales jamás mencionaran a la FIAT.

PIZZINI, SISTEMA DEI (PIZZINI, SISTEMA DE LOS). El hecho de que Provenzano transmitiera sus órdenes revestidas de consejos que escribía a máquina en un pizzino al que después mandaba pasar de mano en mano hasta ser entregado, tras largos círculos viciosos, al destinatario, puede parecer una manera absolutamente primitiva de comunicarse.
Una manera acorde con el humilde personaje vestido de campesino que mostró la televisión en el momento de su detención, con la sencilla y rústica casa donde se había trasladado a vivir en los últimos años, con el tosco y áspero paisaje campestre que lo rodeaba.
Sin embargo, no podría cometerse mayor equivocación. El sistema ideado por Provenzano y que él, con modestia, declara sugerido directamente por la Divina Providencia, era sin duda el más seguro, al descartar por fuerza el correo ordinario, el teléfono fijo y el móvil, todos ellos susceptibles de ser intervenidos con facilidad.

RELIGIOSITÀ (RELIGIOSIDAD). Por absurdo que pueda parecer, muchos mafiosos son religiosos.
Un cruel jefe de la mafia de Misilmeri, Momo Grasso, interpretaba todos los años a Jesús en la representación de la Pasión. Ponía tanto empeño en ello que el hecho de intentar arrebatarle el papel podía acarrear fatales consecuencias.
Cuando la policía detiene al jefe de la mafia Pietro Aglieri, se sorprende al encontrar en el apartamento donde se escondía un cuartito convertido en capilla con un altar, una reliquia de santo y hasta la imagen de la Virgen. Pero más se sorprende cuando averigua que Aglieri tenía un padre espiritual, un cura que lo visitaba y confesaba con regularidad. Mas eso no era nada raro. En efecto, tras el asesinato de don Pino Puglisi por parte de la mafia, Aglieri se había reunido con el párroco de la iglesia de la Magione para expresarle su gran trastorno por dicho crimen. Aglieri era el amadísimo ahijado de Provenzano y ambos se mantenían en estrecho contacto.

TECNOLOGÍA. El sistema de los pizzini inventado por Provenzano para comunicarse ofrece a quienes tienen un conocimiento superficial de la mafia una imagen tosca y primitiva de atraso campesino. Sin embargo, dicho método era lo más seguro que pudiera imaginarse a efectos de la confidencialidad.
¿Qué existe hoy en día más interceptable y localizable que un teléfono móvil?
De hecho, los investigadores consiguieron localizar a través de un móvil a quien había enviado materialmente la carta que Provenzano mandó al Tribunal de Palermo para nombrar a sus abogados y que llevaba el timbre postal de la ciudad de Reggio Calabria.

VOI NON SAPETE (VOSOTROS NO SABÉIS). Cuando el subjefe de la policía Renato Cortese irrumpe en la casa de Montagna dei Cavalli, sorprende a Provenzano sentado ante la máquina de escribir eléctrica, tecleando un pizzino destinado a su compañera.
Encima de la mesa hay dos carpetas: una contiene la correspondencia de llegada y otra recoge la de salida; también hay un diccionario italiano (que, a juzgar por los errores de los pizzini, jamás consulta) y su Biblia, edición de 1978, aprobada por la Conferencia Episcopal Italiana (que, a juzgar por las citas de los pizzini, consulta muy a menudo).

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It is an interesting document, not exciting very curious and entertaining. I recommend it to those who are interested in topics related to the world of the Italian mafia in general. It is very well written and entertaining through a mafia vocabulary.

The turnover is simply impressive.
All the companies, sooner or later, end up understanding that «putting themselves in order» is beneficial for them. And that is an expression equivalent to that of the State when it invites citizens to «regularize their situation» with taxes.
Only, in the case of the State, often and very willingly the invitation is not answered. Total, unlike what happens with the mafia, the State does not shoot or burn the works if you do not comply.
Palazzolo and Prestipino, authors of the work Il codice Provenzano, comment:
According to Bernardo Provenzano’s theory, the systematic pizzo that retailers, artisans and small businesspeople continue to pay periodically in the neighborhoods constitutes a harassment inflicted on those who produce, and often causes bad mood and disagreement. On the other hand, the putting in order of public works is an opportunity to create consensus: it allows entrepreneurs to be approached, to whom benefits will be promised in exchange for the payment of a tax.

A mafioso who betrays his wife is a man lacking in qualities, totally unworthy of confidence, a wind vane at the mercy of the wind.
All remember the tone of contempt used by Riina and her expression of displeasure about the repentant Tommaso Buscetta when he described it, during the television broadcast of a trial, «womanizer, a man who has many women.» He had many women despite being married, so it was a subspecies of man, less than a tarambana.

The lupara, the shotgun to kill wolves (lupo, «wolf», hence its name), has been the weapon-symbol of the mafia. It had the advantage of being able to hide under a cloak, a coat or even under the long tunic to the feet that during the religious festivities used the members of the different brotherhoods.
Later, the kashnikov was chosen, a bulky and heavy weapon, it is true, but with a fire capacity that makes it a real arrusciaturi, a shower. It was tested in Palermo. One night, strangers fired a few bursts of Kalashnikov against the armored but empty showcase of a jewelry store, which was shattered. In this way they confirmed that the projectiles of that rifle have an incomparable penetration force.
With the progress, the mafia ended up using also car bombs, explosive devices, trinitrotolueno (the so-called TNT) and other more elaborate, from Eastern countries.
It should be noted that, at the time of his arrest, all the mafia drug lords were unarmed. Perhaps they wanted to distinguish themselves from the normal bandits, who are generally armed and engage in shootings with the forces of order.

CICORIA (ACHICORIA). Referring to the eighties, several repentants remember that Provenzano had good service. And everyone must have it, since the mafia were frequent feasts, during which pacts and alliances were established, it was decided who had to be eliminated and new businesses were organized. And Provenzano always took advantage of these banquets to make generic or specific warnings that sometimes terrified diners.
Like that time when all the capos of the mafia went to get a good binge of fish (specifically, the Gambero Rosso de Mondello, and that all were fugitives from justice!).

CROCE (CROSS). At the time of the arrest, apart from being surrounded by images and statues of saints, Provenzano has around his neck a few little crosses, one of them made of wood. It is worth mentioning here a mime – a brief popular theatrical composition – by the writer Francesco Lanza.

DOTTORE (MEDICAL). Judging by the records of the police and the police, the gangsters who live in hiding have never had problems finding a doctor to visit them at home. Specialists doctors, naturally: because a fugitive boss of justice, like any mortal, can suffer both a toothache and a renal colic. And when it came to cases that demanded admission to a hospital, they had nothing else to choose from: cozy clinics were everywhere. Sometimes the police and the carabineros would find out in which clinic the boss was admitted, but when they burst in they learned that the patient, happily recovered, had been discharged a few days before. And they also discovered that he had been admitted with a false name, often presenting authentic documents.
But who were (and still are) these doctors? Rarely are doctors who have acted for, how would I say, professional deontology, those for whom a sick person is just a sick person and not a gangster, a cardinal or a beggar. They are often accomplices doctors, and there are many more than you can imagine.
In the last pizzini of Provenzano, the search for specialists …

DRUG. The import of drugs and their manufacture (Bagarella was very skilled in the organization of laboratories) constituted, until the capture of Riina, a source of mafia enrichment, if not the main one.
But Provenzano’s name never surfaced in the investigations of drug trafficking, not even when that extensive international network known as Pizza Connection was discovered. Which led to the assumption that, for moral reasons, Provenzano did not participate in drug trafficking.
However, according to Palazzolo and Prestipino, it was a waste of the researchers.
In 1981, the mobile brigade of Agrigento intervened some telephone calls of the mafioso capo Carmelo Colletti to the ICRE company of Bagheria, in which it asked to Leonardo Greco if the accountant had arrived and if the accounts were ready. Sometimes he even answered the mysterious accountant personally.

FAMIGLIA (FAMILY). The mobster has two families: the private and the mafia. The mafia is always an extended, open family. In it there is an original nucleus, a cell that gives it its name and is made up of people linked together by ties of blood and kinship. Around, an extensive crown formed by friends and friends of friends of the family, by members and associates at different hierarchical levels.
Usually, mafia families took root in cities where their power extended to one or more neighborhoods; however, the trio Liggio-Riina-Provenzano, born in Corleone, will not belong to any family, it will be a single body that will receive the name of the Corleoneses and, after having won the war against the Palermo families, will upset the existing order until then in the mafia.
For the private family, the mobster will feel an equal affection when not superior to the one he feels for the expanded mafia.

MAFIA. In the pizzini of Provenzano there is no trace of this word.
And not in those who in turn receives.
It is as if-and sorry for the comparison-the managing director of FIAT and all the concessionaires of this company, in their business letters never mention FIAT.

PIZZINI, DEI SYSTEM (PIZZINI, LOS SYSTEM). The fact that Provenzano transmitted his orders covered with advice that he typewritten in a pizzino that he then sent from hand to hand until delivered, after long vicious circles, to the recipient, may seem an absolutely primitive way of communicating.
A way consistent with the humble character dressed as a peasant who showed the television at the time of his arrest, with the simple and rustic house where he had moved to live in recent years, with the rough and rough country landscape that surrounded him.
However, no greater mistake could be made. The system devised by Provenzano and which he, modestly, declares suggested directly by Divine Providence, was undoubtedly the safest, to discard by force ordinary mail, landline and mobile, all of which could be easily intervened .

RELIGIOSITÀ (RELIGIOSITY). As absurd as it may seem, many mobsters are religious.
A cruel boss of the Misilmeri mafia, Momo Grasso, interpreted Jesus every year in the representation of the Passion. He put so much effort into it that trying to snatch the paper could have fatal consequences.
When the police arrest the boss of the mob Pietro Aglieri, he is surprised to find in the apartment where a small room converted into a chapel with an altar, a relic of a saint and even the image of the Virgin was hidden. But he is more surprised when he finds out that Aglieri had a spiritual father, a priest who visited him and confessed regularly. But that was not unusual. Indeed, after the murder of Don Pino Puglisi by the Mafia, Aglieri had met with the parish priest of the Magione church to express his great upheaval over this crime. Aglieri was the beloved godson of Provenzano and both kept in close contact.

TECHNOLOGY. The pizzini system invented by Provenzano to communicate offers those who have a superficial knowledge of the mafia a crude and primitive image of peasant backwardness. However, this method was the safest thing imaginable for the purposes of confidentiality.
What exists today more interceptable and locatable than a mobile phone?
In fact, the investigators managed to locate through a mobile phone who had sent materially the letter that Provenzano sent to the Court of Palermo to appoint his lawyers and that he carried the postal stamp of the city of Reggio Calabria.

VOI NON SAPETE (YOU DO NOT KNOW). When Deputy Chief of Police Renato Cortese breaks into the house of Montagna dei Cavalli, surprises Provenzano sitting at the electric typewriter, typing a pizzino for his partner.
Above the table there are two folders: one contains the arrival correspondence and another collects the departure one; there is also an Italian dictionary (which, judging by the mistakes of the pizzini, never consulted) and his Bible, 1978 edition, approved by the Italian Episcopal Conference (which, judging from the quotes of the pizzini, consults very often ).

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