La banda de los Sacco — Andrea Camilleri

Esta breve novela no defrauda ambientada en la Sicilia de 1920 donde se consiguen trabajos ocasionales y donde todas las reglas del juego las marca la mafia, así Luigi va subsistiendo más allá de plantaciones de pistacho y trabajos ocasionales.
Los extorsionados no son sólo los terratenientes, sino también sus aparceros, y hasta los aldeanos que poseen minúsculas parcelas de terreno.
En el pueblo, todos los comerciantes y empresarios deben someterse y pagar la mordida.
La mafia suele mandar cartas anónimas, tan agramaticales como amenazantes, con las cuales exige el pago de la cuota que, según sus normas, dice que le corresponde por derecho.
Quien no paga de inmediato suele recibir alguna advertencia. Por ejemplo, hay a quien le queman la cosecha, a quien le talan los árboles o a quien le degüellan el ganado.

El proceso contra los cinco Sacco comienza en la segunda quincena de marzo de 1928.
Vanni, Alfonso y Salvatore están imputados de dos homicidios; Vincenzo y Girolamo, de «asociación agravada».
Antes de salir de la cárcel, no sólo los esposan a los cinco, sino que los encadenan los unos a los otros, de modo que no pueden ni siquiera caminar. Los meten en un camión cubierto y, escoltados por una decena de carabineros armados, parten hacia los juzgados.
Pero, apenas cruzan el portón, encuentran alineadas dos filas de carabineros. El camión pasa en medio de ellas. La doble fila de carabineros no se acaba, prosigue ininterrumpidamente hasta llegar a la puerta de los tribunales.
Casi dos kilómetros de carabineros en formación escoltan al camión.
Nunca se había visto nada semejante.
La puesta en escena debe servir para subrayar tanto lo peligrosa que es la «famosa banda de los Sacco» como el triunfo del prefecto Mori y de sus hombres.
Los imputados se proclaman inocentes.

Los Sacco son ahora una familia pobre. Para pagar a los abogados y mantenerse durante la clandestinidad, han tenido que venderlo todo. En los últimos tiempos, habían conseguido sobrevivir gracias a las colectas organizadas por sus paisanos.
En octubre de 1962, el director de la cárcel de Saluzzo convoca con gran secreto a Alfonso y le comunica que el presidente de la República, Antonio Segni, ha firmado la gracia. Se lo deben a Terracini, quien ha puesto todo su empeño en conseguirlo.
Pero hay una condición: si los tres Sacco se van a vivir al continente, podrán salir a la vez; si, en cambio, tienen la intención de establecerse en Sicilia, deberán salir uno cada seis meses.
El 12 de octubre de 1962 sale primero Salvatore. Tiene setenta y cuatro años y está muy enfermo.
El 12 de abril de 1963 sale Vanni.
El 30 de octubre del mismo año, Alfonso, el único que aún está en la cárcel, recibe un telegrama de Terracini en el que le anuncia que ya ha llegado la orden para su excarcelación.

Muy interesante novela que se parece a un western clásico, cuenta la lucha imposible de la familia Sacco por vivir de manera honrada y al margen de la mafia en la Sicilia de los años 20.

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