Nada Que Esperar y Otros Relatos —Tom Kromer / Waiting for Nothing and Other Writings by Tom Kromer

DE79473B-E798-4489-8569-D5517C580052Qué gran libro, breve, pero por momentos demasiado duro de la depresión americana, una docena de amargas escenas de la vida de los vagabundos durante la Gran Depresión contadas (y vividas) por el autor. Sin concesiones a la belleza literaria ni paliativos de ningún tipo. Una descarnada crónica de la miseria y la desesperanza, es la vida de nuestro licenciado que no consigue trabajo, la depresión, el comienzo con el hallazgo de un palo para hacerlo de pistola y poder atracar, pero no puede y se pone delante de un restaurante donde dan pollos, pero tiene el desprecio de la gente, es un pordiosero, escoria.
Entre albergues y bancos de parques deambula, a veces tiene suerte de que lo inviten a un bistec con guarnición, pero siempre intentan aprovecharse de su desgracia. Entre trenes será robado y dirá a su familia que va a México a trabajar cuando ingresa en la cárcel, la víctima era un policía.
En un albergue el vagabundo, un niño de al lado encuentra la muerte y pudo ser el y todo se resume en tratar de encontrar un miserable techo bajo el que cobijarse durante la noche. Día tras día, semana tras semana, año tras año, todo se reduce a eso: tres comidas y un techo.

Debemos saber lo que constata el autor. No tenía intención de publicar Nada que esperar, lo escribí tal y como me iba naciendo, y el lenguaje que utilicé fue el lenguaje que utilizan los vagabundos, pese a que no es el más agradable del mundo.
Garabateé fragmentos de este libro en papeles de fumar Bull Durham y en los márgenes de folletos religiosos. Los garabateé en vagones de mercancías, en centenares de albergues cristianos, en celdas y calabozos, en cobertizos ferroviarios y en pensiones de mala muerte. Y en algunas ocasiones memorables llegué incluso a teclearlos en una máquina de escribir como Dios manda.
Salvo por cuatro o cinco episodios, la narración es completamente autobiográfica. Algunos de los acontecimientos que describo no ocurrieron en el mismo orden que en el libro, y si los he mezclado ha sido para mejorar el desarrollo de la historia. La jerga de los vagabundos es, por supuesto, auténtica.
Respecto a los otros breves relatos siguen teniendo la misma temática de los vagamundos.

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What a great book, brief, but at times too hard of the American depression, a dozen bitter scenes from the lives of the vagabonds during the Great Depression told (and lived) by the author. No concessions to literary beauty or palliatives of any kind. A chronic lack of misery and hopelessness, is the life of our graduate who can not find work, depression, the beginning with the discovery of a stick to do it with a pistol and be able to dock, but can not and it is put in front of a restaurant where they give chickens, but has the contempt of the people, is a beggar, scum.
Between shelters and park benches he wanders, sometimes he is lucky to be invited to a steak with a garnish, but they always try to take advantage of his misfortune. Between trains he will be robbed and he will tell his family that he goes to Mexico to work when he enters the prison, the victim was a policeman.
In a shelter the vagabond, a child next door meets death and could be the one and everything is summed up in trying to find a miserable roof under which to shelter during the night. Day after day, week after week, year after year, it all comes down to that: three meals and a roof.

We must know what the author finds. I had no intention of publishing Nothing to Expect, I wrote it as I was being born, and the language I used was the language that vagabonds use, even though it is not the most pleasant in the world.
I scrawled fragments of this book on Bull Durham cigarette papers and on the margins of religious pamphlets. I scribbled them on freight wagons, in hundreds of Christian shelters, in cells and dungeons, in railway sheds and in seedy pensions. And on some memorable occasions I even typed them on a typewriter like God intended.
Except for four or five episodes, the narrative is completely autobiographical. Some of the events that I describe did not happen in the same order as in the book, and if I have mixed them it has been to improve the development of the story. The vagabond jargon is, of course, authentic.
Regarding the other brief stories, they still have the same theme of vagabonds.

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