El jardín del profeta — Khalil Gibran / The Prophet by Khalil Gibran

Este es otro magnífico libro que releo cada cierto de bajón por esconder enseñanzas de la vida de forma sencilla y con un estudio pormenorizado de la sabiduría como hace el libanés.
La ley de los marineros y del mar: si quieres libertad, tienes que acudir a la bruma. Lo sin forma está perpetuamente en busca de forma, lo mismo que las innumerables nebulosas buscan convertirse en soles y lunas; y nosotros, moldes rígidos que hemos buscado mucho y regresado a nuestra isla, debemos convertirnos una vez más en bruma y aprender del comienzo. Y ¿qué hay que pueda vivir y elevarse a las alturas si no se rompe y se convierte en pasión y libertad?
»Por siempre estaremos en busca de orillas en las que poder cantar y ser oídos.
La vida canta en nuestros silencios y sueña en nuestro dormir. Aunque nosotros estemos derrotados y abatidos, la vida está entronada y en la cúspide. Y, cuando lloramos, la vida sonríe al día, y es libre aunque nosotros arrastremos nuestras cadenas.
»A menudo damos a la vida nombres amargos, pero sólo lo hacemos cuando somos nosotros los que estamos amargados y sombríos. Y consideramos que está vacía y que no es aprovechable, pero sólo lo hacemos cuando el alma va a vagar por lugares desolados, y el corazón está ebrio de excesiva atención por uno mismo.
»La vida es profunda, elevada y distante; y aunque vuestra vista pueda alcanzar con esfuerzo a verle siquiera los pies, está sin embargo cerca.

No me llames sabio a menos que llames sabios a todos los hombres. Fruto joven soy, colgado aún de la rama, y todavía ayer era tan sólo una flor.
»Y no llames necio a nadie de vosotros, pues en verdad no somos ni sabios ni necios. Somos hojas verdes en el árbol de la vida, y la vida misma está más allá de la sabiduría, y con certeza más allá de la necedad.
Si sondeas las profundidades de tu corazón y escalas las alturas del espacio, oirás una melodía, y en esa melodía cantan la piedra y la estrella, la una con la otra, en perfecto unísono.
»Si mis palabras no llegan a tu comprensión, déjalas hasta que llegue otro amanecer. Si has arrojado esa piedra porque en tu ceguera has tropezado con ella, entonces también arrojarías una estrella si tu cabeza chocase con ella en el cielo. Pero vendrá el día en que recogerás piedras y estrellas igual que un niño recoge lirios de los valles, y sabrás entonces que todas esas cosas están llenas de vida y de fragancia».

Sólo cuando estáis perdidos en vuestro sí mismo más pequeño buscáis en el cielo lo que vosotros llamáis Dios. Ojalá encontréis caminos que conduzcan a vuestro sí mismo inmenso; ¡ojalá fueseis menos frívolos y preparaseis los caminos!
Marineros míos y amigos míos, sería más prudente no hablar tanto de Dios, a quien no comprendemos, y más el uno del otro, a quien podemos entender. Pero quisiera que supieseis que somos el aliento y el aroma de Dios. Somos Dios en hoja, en flor, y a menudo en fruto».

Encontraréis a esos hombres y a otros; encontraréis que el cojo vende muletas; y que el ciego vende espejos. Y os encontraréis al rico mendigando a la puerta del Templo.
Al cojo dadle vuestra rapidez, y al ciego, vuestra visión; y procurad dar algo de vosotros a los ricos pordioseros; ellos son entre todos los más necesitados, pues ciertamente nadie tenderá la mano en busca de limosna a menos que sea pobre de verdad, por más posesiones que tenga.
Camaradas y amigos míos, en nombre de nuestro amor, os digo que seáis innumerables caminos que se entrecrucen en el desierto, por donde vayan los leones y los conejos, y también los lobos y los corderos.
Y recordad lo que os digo: no os enseño a dar, sino a recibir, no a denegar, sino a cumplir; y no a producir, sino a comprender, con la sonrisa en los labios.
No os enseño el silencio, antes bien os enseño un canto no demasiado fuerte.
Os enseño vuestro sí más vasto, que contiene a todos los hombres.

This is another magnificent book that reread every true slump for hiding teachings of life in a simple way and with a detailed study of the wisdom as does the Lebanese.
The law of sailors and the sea: if you want freedom, you have to go to the mist. The formless is perpetually in search of form, just as the innumerable nebulae seek to become suns and moons; and we, rigid molds that we have looked for a lot and returned to our island, we must once again become a mist and learn from the beginning. And what is there that can live and rise to the heights if it is not broken and becomes passion and freedom?
»Forever we will be looking for shores where we can sing and be heard.
Life sings in our silences and dreams in our sleep. Although we are defeated and downcast, life is enthroned and at the top. And, when we cry, life smiles daily, and is free even though we drag our chains.
“We often give bitter names to life, but we only do it when we are the ones who are bitter and dark. And we consider that it is empty and that it is not usable, but we only do it when the soul is going to wander through desolate places, and the heart is drunk with excessive attention by oneself.
»Life is deep, elevated and distant; and although your sight may reach with effort to even see your feet, it is nevertheless close.

Do not call me wise unless you call all men wise. Young fruit I am, still hanging from the branch, and still yesterday it was just a flower.
And do not call anyone a fool, for we are neither wise nor foolish. We are green leaves on the tree of life, and life itself is beyond wisdom, and certainly beyond foolishness.
If you probe the depths of your heart and climb the heights of space, you will hear a melody, and in that melody they sing the stone and the star, one with the other, in perfect unison.
»If my words do not reach your understanding, leave them until another dawn arrives. If you have thrown that stone because in your blindness you have tripped over it, then you would also throw a star if your head collided with it in the sky. But the day will come when you will gather stones and stars as a child collects lilies from the valleys, and you will know then that all these things are full of life and fragrance. ”

Only when you are lost in your smaller self do you seek in heaven what you call God. I hope you find paths that lead to your immense self; I wish you were less frivolous and prepared the roads!
My sailors and my friends, it would be wiser not to talk so much about God, whom we do not understand, and more about each other, whom we can understand. But I want you to know that we are the breath and aroma of God. We are God in leaf, in flower, and often in fruit ».

You will find these men and others; you will find that the lame sells crutches; and that the blind man sells mirrors. And you will find the rich man begging at the door of the Temple.
Give the lame your speed, and the blind, your vision; and try to give something of yourselves to the rich beggars; they are among the most needy, for surely no one will reach out for alms unless he is really poor, no matter how many possessions he has.
Comrades and friends of mine, in the name of our love, I tell you to be innumerable roads that cross over in the desert, where the lions and rabbits go, and also the wolves and the lambs.
And remember what I say: I do not teach you to give, but to receive, not to deny, but to fulfill; and not to produce, but to understand, with the smile on the lips.
I do not teach you silence, rather I teach you a song not too strong.
I teach you your most vast yes, which contains all men.

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