Crisis, mentiras y grandes oportunidades — Carlos Torrecilla & Jordi Basté / Crisis, A Set Of Lies And Great Oprtunities by Carlos Torrecilla & Jordi Basté (spanish book edition)

Este es un breve libro que intenta exponer de manera sencilla lo acontecido y sin duda sin grandes alardes de economía es entendible, lo que pretenden los autores dicho sea de paso.
El dinero, que es el meollo de la cuestión, es una ilusión. Mucha gente piensa que el dinero es tangible, es aquello que tenemos. Si tienes una deuda, lo que piensas es: «No tengo nada»; si, en cambio tienes un billete, crees que esto es lo que verdaderamente querías, has saldado tu deuda y «tienes dinero». Esto es falso. En realidad, el billete sigue siendo una ilusión, igual que la deuda. ¿Por qué? Porque antes sí que era cierto que ese billete era un contrato entre tú y una persona que tenía un depósito de oro. Esto ya pasó a la historia, y ello por una razón muy sencilla: las minas de oro no darían abasto para sacar todo el metal necesario.
En cuanto a la actuación de Solbes. Crisis, entendida como amenaza y oportunidad, había. Crisis, entendida como una situación dificultosa, también. Pero, a mi parecer, el ministro actuó con diligencia. Realismo y generación de confianza fueron la tónica de sus declaraciones, y era lo que necesitábamos. No mensajes tremendistas que empeoraran la situación sin ninguna base real y amparándose en expectativas. De hecho, los economistas han asistido con perplejidad a una extraña situación, y es que, derrumbándose la Bolsa y los mercados financieros, el consumo seguía igual, y aun así las empresas de consumo que cotizan en Bolsa también caían.

El Estado nunca te va a garantizar un fondo de inversión: es un dinero que pones en un sitio para que lo inviertan en varias acciones y otros activos financieros, en función del riesgo que tú mismo admitas. Lo asumes, y en función de ese riesgo te darán un beneficio. Con un fondo de pensiones, en cambio, la ley suele y debe regular que el riesgo sea menor, y para incentivar que la gente confíe, además de establecer legalmente que se puede arriesgar poco, en un momento turbulento el Estado puede además garantizarlo. Esto hace que la gente se quede tranquila a pesar de la crisis, porque tienen su fondo de pensiones y su seguro de decesos: dónde caerse muerto y con qué jubilarse.
Otra cosa son los fondos de inversión, que como ya señalaba, nunca te garantizarán, porque has asumido el riesgo, y otra, los depósitos bancarios, que es lo que el Estado ha garantizado en primer lugar: es el dinero que yo tengo en la cuenta corriente, por el que me dan un interés tan bajo; el Gobierno considera que ya que no tengo rentabilidad, tampoco debo asumir un riesgo, y lo garantiza con el fondo de compensación.

¿Qué sectores del comercio se aprovechan en época de crisis?
Todos aquellos que son capaces de entender al consumidor. Es decir, todos aquellos que —como ya señalábamos antes— además de saber qué venden, saben por qué lo venden.

La crisis financiera ha derivado en tensiones de tesorería que están afectando de manera asimétrica a distintas compañías y sectores. Las grandes empresas tienen un problema evidente debido a la falta de liquidez que hay en los mercados financieros. A pesar de ello, las entidades que cuentan con confianza por parte de sus accionistas han conseguido cubrir ampliaciones de capital, como el Banco Santander. Las pequeñas han tenido que rascarse un poco el bolsillo, incluso echar mano del dinero negro que tenían y reinyectarlo en la empresa. Pero existe un tipo de empresa cuyo problema parece más difícil de resolver. Es la mediana empresa. Es esa empresa que era pequeña pero que debido al alto crecimiento que la economía ha experimentado en los últimos años había llegado a otro estadio. Probablemente, además, se había profesionalizado contratando directivos que tienden a forzar la estructura financiera puesto que su perfil de riesgo tiende a ser mayor ya que «no se juegan su dinero», y como su bonus depende de conseguir unos objetivos que no son autoimpuestos sino que se los imponen los dueños, el dato objetivo lo dan por bueno y fuerzan el riesgo con tal de conseguirlos.
En Europa hay un miedo cultural al fracaso que nos paraliza a la hora de actuar. De echo, muchos ni saben la diferencia entre la frustración y el fracaso. La frustración es el sentimiento que invade al que nunca lo intentó y ve que ha ido pasando el tren y nunca intentó cogerlo. Sin embargo, el fracaso es lo que le ocurre al que lo ha intentado pero no ha sabido suficiente o la suerte no le ha acompañado, pero para que te toque la lotería hay que comprar números o boletos. El fracaso está infravalorado, cuando es una de las fuentes de aprendizaje más fuertes y profundas que pueden existir. Los americanos lo tienen claro, pero los europeos nos resistimos a reinventarnos, quitando dinamismo a un sistema que se basa en la evolución y la regeneración como si de un organismo vivo se tratara.
Lo habitual es que las crisis empiecen por la economía y no por las finanzas. En 2008 la mayoría de las empresas cerraron con resultados correctos, pero con falta de oxígeno, que es la financiación.
Se están abriendo grandes oportunidades en mercados maduros donde las cuotas de mercado estaban muy repartidas y los competidores se marcaban los unos a los otros. Como el río está revuelto, los pescadores pueden obtener ganancias. Las reducciones de stocks de los canales de distribución abren la posibilidad de que fabricantes o proveedores bien saneados puedan colocar producto en depósito, es decir, que se cobra cuando se vende al cliente final o se usa.
También es buen momento para lanzar novedades que no pudieron presentarse en su momento por saturación del canal, ya que éste prefería ir a los márgenes y volúmenes seguros.
Una ventaja comparativa de las pequeñas empresas en relación a las más grandes es que pueden discriminar a qué clientes financian de sus propios bolsillos o a quiénes se atreven a dar crédito sin asegurar el cobro, en base al conocimiento de su entorno, negocio, fondos propios, en vez de hacer tabla rasa y tomar decisiones salomónicas como deben hacer las grandes empresas por imposibilidad de conocimiento personalizado de sus clientes, puesto que éstas deben actuar por procedimientos, estándares o políticas globales.

Se debe evitar caer en el “efecto pigmalión”, donde es peor el remedio que la enfermedad. Bajadas de precios, reducción de fuerza comercial y otros gastos deben ser para depurar excesos pero nunca parte de la solución al problema.
Con la excusa de la crisis, cualquier caída de ventas o márgenes se da por explicada. Craso error. Sin crisis también había turbulencias que había que resolver debido a errores internos y no a causas externas. La mayoría de los problemas de las empresas no vienen de la crisis, sino que la crisis sólo los agrava. Solucionando el problema, la crisis nos afecta menos.

This is a short book that tries to expose in a simple way what happened and certainly without great boasts of economics is understandable, what the authors intend to say.
Money, which is the heart of the matter, is an illusion. Many people think that money is tangible, it is what we have. If you have a debt, what you think is: “I have nothing”; if, instead, you have a ticket, you think that this is what you really wanted, you have paid off your debt and “you have money”. This is false. Actually, the ticket is still an illusion, just like the debt. Why? Because before it was true that this ticket was a contract between you and a person who had a deposit of gold. This has already gone down in history, and this for a very simple reason: the gold mines would not supply all the necessary metal.
As for the performance of Solbes. Crisis, understood as a threat and opportunity, had. Crisis, understood as a difficult situation, too. But, in my opinion, the minister acted with diligence. Realism and trust generation were the keynote of his statements, and it was what we needed. No tremendistas messages that worsen the situation without any real basis and sheltering in expectations. In fact, economists have been perplexed with a strange situation, and that is that, collapsing the stock market and financial markets, consumption remained the same, and even so the consumer companies that are listed on the stock market also fell.

The State will never guarantee you an investment fund: it is a money that you put in a place to be invested in various stocks and other financial assets, depending on the risk that you admit yourself. You assume it, and depending on that risk they will give you a benefit. With a pension fund, however, the law usually and must regulate that the risk is lower, and to encourage people to trust, in addition to establishing legally that you can risk little, in a turbulent time the State can also guarantee it. This makes people stay calm despite the crisis, because they have their pension fund and death insurance: where to fall dead and with what to retire.
Another thing is the investment funds, which as noted, will never guarantee you, because you have assumed the risk, and another, the bank deposits, which is what the State has guaranteed in the first place: it is the money that I have in the current account, for which they give me such low interest; The Government considers that since I have no profitability, I do not have to assume a risk either, and I guarantee it with the compensation fund.

What sectors of trade are used in times of crisis?
All those who are capable of understanding the consumer. That is to say, all those who, as we mentioned before, besides knowing what they sell, know why they sell it.

The financial crisis has resulted in treasury tensions that are affecting asymmetrically different companies and sectors. Large companies have an obvious problem due to the lack of liquidity in the financial markets. Despite this, the entities that have confidence from their shareholders have managed to cover capital increases, such as Banco Santander. The little ones have had to scratch their pockets a little, they even used the black money they had and reinjected it into the company. But there is a type of company whose problem seems more difficult to solve. It’s the medium company. It is that company that was small but due to the high growth that the economy has experienced in recent years had reached another stage. Probably, in addition, he had professionalized hiring managers who tend to force the financial structure since their risk profile tends to be greater since “they do not play their money”, and how their bonus depends on achieving goals that are not self-imposed but that the owners impose on them, the objective data they give for good and they force the risk in order to get them.
In Europe there is a cultural fear of failure that paralyzes us when acting. In fact, many do not even know the difference between frustration and failure. Frustration is the feeling that invades the one who never tried it and sees that the train has gone by and never tried to catch it. However, failure is what happens to the one who has tried but has not known enough or luck has not accompanied him, but for you to touch the lottery you have to buy numbers or tickets. Failure is undervalued, when it is one of the strongest and deepest sources of learning that can exist. The Americans have it clear, but we Europeans resist to reinvent ourselves, removing dynamism to a system that is based on evolution and regeneration as if it were a living organism.
Typically, crises begin with the economy and not with finances. In 2008 most of the companies closed with correct results, but with lack of oxygen, which is financing.
Great opportunities are opening up in mature markets where market shares were widely distributed and competitors marked each other. Because the river is in turmoil, fishermen can make a profit. The stock reductions of the distribution channels open up the possibility that well-sanitized manufacturers or suppliers may place product on deposit, that is, that it is charged when it is sold to the final customer or used.
It is also a good time to launch news that could not be presented at the time due to saturation of the channel, since it preferred to go to safe margins and volumes.
A comparative advantage of small companies in relation to larger ones is that they can discriminate which clients they finance from their own pockets or who dare to give credit without insuring the collection, based on knowledge of their environment, business, own funds, instead of making a clean slate and making salomonic decisions as big companies should do by impossibility of personalized knowledge of their clients, since they must act by procedures, standards or global policies.

One must avoid falling into the “pigmalion effect”, where the remedy is worse than the disease. Price reductions, reduction of commercial force and other expenses must be to debug excesses but never part of the solution to the problem.
With the excuse of the crisis, any drop in sales or margins is explained. Big mistake. Without crisis there were also turbulences that had to be resolved due to internal errors and not external causes. Most of the problems of companies do not come from the crisis, but the crisis only aggravates them. Solving the problem, the crisis affects us less.

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