¿Dónde estamos? — José María Gay De Liébana / Where We Are? by José María Gay De Liébana (spanish book edition)

Este contertulio económico frecuente en televisiones plantea un libro interesante, y es interesante su análisis, donde nos expone ver a España en una fase de estancamiento, sin liderazgos serios, encadenada a un paro que no amaina, a una falta de fuelle de nuestro modelo económico-productivo preocupante, a un consumo que no acaba de remontar y a una deriva atroz en cuestiones políticas, plagada de intrigas palaciegas y componendas de extraña catadura, juegos sucios entre socios en la alta política, y obsesiones sin freno por querer catapultar los chorizos como plato nacional con los medios de comunicación como testigos. Si a ello le sumamos las montañas de deuda que tenemos tanto en lo privado y familiar como empresarial y, por encima de todo, en el disparate de la deuda pública y los déficits alocados de nuestras cuentas públicas, las conclusiones que prima facie uno pueda extraer desaniman. No se preocupe, apreciado lector, que ese panorama cambiará más tarde o más temprano y este país entrará en razones, recobrará impulsos y sabremos divisar nuestro futuro en la línea del horizonte. Tranquilos que ese día, aunque no sé cuándo será, está por llegar.

Las medidas del BCE favorecen lo que tiempo atrás parecía un sueño inalcanzable en pos de la competitividad de la zona euro: la paridad con el dólar. Es uno de los objetivos que pretendía. Al regar con euros a todos los países, la moneda se devalúa frente al dólar. Y eso es positivo. Aunque no sea mucho, el impuesto sobre nuestras rentas se atempera. Ahora bien, confiemos en que no haya gato encerrado y que lo que nos dan por un lado no nos lo quiten por otro.
Y es que hay que contar también, de ahí esa confluencia de la que hablábamos, con el descenso en las retenciones del inefable IRPF, que ha puesto en marcha el Gobierno. Con ello, tendremos más dinero en nuestros bolsillos. Los tipos de interés caen. Por tanto, la lluvia de dinero que el BCE inyecta en los mercados debiera tener consecuencias favorables para mantener en mínimos y bajo control la temida prima de riesgo, aguantar los voluminosos endeudamientos públicos sin tensiones, facilitar la fluidez crediticia por parte de las entidades financieras, ajustar a la baja aún más los tipos de interés, permitir la colocación de deuda corporativa en los mercados.

En España se palpa en el ambiente unas ganas tremendas de dejar la crisis atrás. Los síntomas optimistas, por suaves que sean, se magnifican. Existe una especial psicología del pueblo para ver y destacar el lado bueno de las cosas, para creerse que estamos entrando en una firme recuperación —que algo se está recuperando nuestra economía es indudable, pero sólo algo—, y para asimilar todo aquello que suene a previsiones optimistas. Es cierto, en todo caso, que algunos ingredientes se dirigen en la buena dirección.
Los precios muestran una tendencia a la baja que, en principio, habría que interpretar como una gran noticia. La duda es si estamos ante una inflación negativa o más bien una deflación. Si la inflación es negativa, caen los precios y nuestro poder adquisitivo se potencia. Si pensamos en términos de deflación el panorama se embrolla un poco.
La deflación puede ser terrible. Comporta una serie de decisiones que van correlacionadas. Con precios bajos, no gastamos ahora pensando en que mañana aún compraremos más barato. No invertimos hoy.
El error en el que ha caído a menudo España es que se ha buscado la competitividad de la fuerza laboral a base de reducir salarios y sin invertir ni preocuparse adecuadamente por la formación. Las universidades, en general, no estrechan sus lazos con el mundo empresarial, con la calle, no conectan con la realidad que se vive extramuros de las aulas. Los planes de estudios, en ocasiones, se conciben con una preocupante falta de empatía con la sociedad. No sé si dedicamos los esfuerzos necesarios a preparar a nuestra gente para el mundo real. Posiblemente, sigamos pensando en modelos educativos de antaño. Los años de carrera y algún máster y, venga, suficiente como para salir a la calle en busca de trabajo.
Hoy, no cabe ninguna duda, la formación debe ser continuada y exige actualización permanente.

El desastre impositivo de España está provocado por la maraña impositiva que ha propiciado la batalla establecida entre las comunidades autónomas, y que se ha dado a conocer como federalismo tributario.
Y es que, por una parte, cada comunidad hace y deshace respecto a sus competencias en el IRPF —aunque limitadas—, provocando un fenómeno que damos en llamar migración tributaria. Eso implica que uno termine viviendo allí donde paga menos impuestos y de ahí ese flujo que a diario vemos en el AVE.
Por otra parte, la carga de impuestos autonómicos y locales hace la vida imposible al empresariado. De nuevo, la migración tributaria se torna realidad y la localización de nuestras empresas, de ser factible, se decide en función del lugar que brinda más facilidades desde el punto de vista administrativo y del sesgo tributario. Con razón, el FMI alude a las 2.700 barreras autonómicas que impiden que España alce el vuelo. Tanta norma y tanta exigencia fragmentan a España y la hacen mucho menos competitiva que otros países europeos.

La economía española necesita crecer. A tenor de la contabilidad regional correspondiente al período 2010-2014, se observan algunos detalles interesantes.
El PIB en ese quinquenio ha ido recortándose. Como siempre, cabría espetar aquel dicho: mal de muchos, consuelo de tontos. Se podría decir que la economía europea en su conjunto ha pasado por una situación similar, y que esas cosas pasan en las mejores familias. Pero no podemos quedarnos con esa respuesta. No es un buen argumento.
No lo es porque ni Alemania, ni Francia ni tampoco Italia han diezmado su PIB de esta manera. Ergo, tenemos un problema, y recae en la propia composición del PIB.
La estructura porcentual del PIB entre 2010 y 2014, se observa un ligero aumento del sector agrícola, en concreto del ganadero. Y también se percibe un resurgimiento en la industria en general, aunque la manufacturera, que sería crucial para que cobre impulso nuestra economía, está ligeramente a la baja. En 2014, este panorama cambia algo y es bueno pensar que en el futuro lo haga, lo que significará más trabajo también. Empero, el modelo no se modifica. La construcción cede posiciones en ese lustro. El comercio se fortalece y los servicios más o menos van oscilando un poco. No obstante, falta carácter en nuestra economía. La panorámica la ofrece el INE.

• El sector agrario y de pesca en España representa el 2,35%, mientras en Alemania supone el 0,8%.
• La rama industrial en nuestro país es del 15,92% y en Alemania del 25,50%. Aquí está la gran diferencia. La fuerte industrialización germana constituye su motor económico. Eso nos falta a nosotros.
• La construcción en España es del 7,16% y en Alemania del 4,70 %. Empero, en Alemania la construcción no sufre bruscas variaciones como sí ha sucedido sucede en nuestro país.
• Los servicios en España representan el 65,78 % frente al 69% de Alemania. El quid de la cuestión radica en la calidad de los servicios. No es lo mismo concentrar focos de producción económica en hostelería y restauración de low cost y todo incluido que en servicios financieros, actividades aseguradoras, actividades profesionales, científicas y técnicas.
El factor determinante, por tanto, es el peso de nuestra industria, que ha ido retrocediendo. Entre las causas de ese proceso se deben señalar los elevados impuestos; el precio de la energía; las cotizaciones sociales altas; los sustanciales costes financieros; las trabas administrativas y la insolente burocracia. Todos esos factores han constituido un freno, cuando no un plomo para su caída.

La pregunta es si las familias podrán descargarse de tanta y tanta deuda en un periodo corto o a medio plazo. Los más optimistas consideran que el endeudamiento familiar ya vuelve a estar en niveles similares a los de antes de la crisis. Pero eso depende de cómo se observe ese fenómeno.
Con mucho esfuerzo y sacrificio se ha conseguido que la deuda familiar está ahora por debajo de la de 2006 y por encima de la de 2005. Eso sería, en efecto, tiempos de precrisis si bien con alguna que otra diferencia sustancial. En aquellos años el paro estaba en torno al 8 %, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentaba y en 2007 sobrepasaba holgadamente la barrera de los 19 millones de cotizantes, con más de 20,4 millones de personas trabajando y 1,9 millones de desempleados.
Era una época en la que todo crecía: PIB, empleo, salarios, gasto y ¡deuda! Hoy, por el contrario, los crecimientos son datos macroeconómicos y todo hijo de vecino padece los efectos, las secuelas y las incertidumbres de estos tiempos nuevos. Antes, divisábamos el futuro y ahora, oteamos unas neblinas más o menos despejadas, aunque nadie se atreve —salvo embaucadores a ver los árboles de antaño, quizás como cantos de sirena.

La primavera de 2015 se presenta, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, como la primavera de la verdadera recuperación, la de la consolidación del crecimiento. Pero, siguiendo la idea de las páginas precedentes, nos debemos preguntar, ¿de verdad estamos saliendo de la crisis y caminamos con paso firme hacia nuestra plena recuperación? Y resulta que vemos en el horizonte nubarrones de esos que catalogamos como amenazantes.
Con un paro del orden del 24 %, y más de 5 millones y muchos miles de personas sufriendo la ignominia del desempleo, ¿puede afirmarse que salimos de la recesión? Con un PIB que en 2014 está a una distancia de 58.000 millones de euros del PIB de 2008 y a 17.000 millones del PIB de 2011 —en ambos casos por debajo—, ¿hemos roto definitivamente las cadenas críticas que nos oprimían?.
El sector público ha funcionado mal en España y así sigue haciéndolo. Ha gastado mucho más de lo que ingresa y al calor del boom inmobiliario y del furor del sector de la construcción se confundieron ingresos no recurrentes con ingresos recurrentes, en forma de impuestos, tasas, contribuciones… Nuestro sector público fue engordando; hogaño, apenas adelgaza. Se acometieron inversiones monumentales, ya fuera en vías y estaciones ferroviarias con la excusa del tren de alta velocidad, ya en aeropuertos monstruosos y sobredimensionados, ya en edificios y complejos faraónicos, ya en obras públicas de dudosa utilidad… Digámoslo sin tapujos: ministerios, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, agencias y empresas públicas, otros organismos dependientes de la órbita estatal, fundaciones y otras entidades con vitola pública, se subieron al carro del dispendio y del derroche. Unos, los constructores y compañías auxiliares, cobrando; los paganos, o sea, los contribuyentes, hablando sin rodeos, nosotros, pagando…
Se ha producido una enorme pérdida de ingresos a causa de la pérdida de puestos de trabajo. Las cotizaciones sociales, que recoge la Seguridad Social, decaen. En parte porque hay menos trabajadores en el sistema, pero también porque estos cotizan menos, al cobrar menores salarios. Y los puestos que se crean cotizan menos que los de antes de la crisis, porque son de peor calidad, precarios y con salarios inferiores. Cerca de 8.000 millones de euros se han perdido de cobros por el Estado de resultas de esa transformación.
Si se hubiera mimado mucho más la tragedia del paro, si el Gobierno realmente hubiera puesto toda la carne en el asador para plantar cara a la imparable destrucción laboral que tanto empleo ha destrozado, otro gallo nos cantaría. Porque en ese caso, los ingresos por cotizaciones sociales no hubieran menguado tanto y se hubiera podido plantear no aumentar tanto los impuestos indirectos —penalización a las clases menos favorecidas al tener que pagar por un bien o servicio exactamente lo mismo que aquellos que gozan de mucha mayor potencia económica-.

Las instituciones europeas han tenido un papel crucial en el desarrollo de las políticas económicas en España en los últimos años. Reclamaron reformas y estuvieron pendientes de que se realizaran. Y también ahora siguen insistiendo en que todas ellas se vayan cumpliendo. La Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la llamada troika —ese triunvirato de las tres instituciones o el trineo ruso tirado de tres caballos—, mostraron su gran preocupación por la situación en España en 2010 y 2011. Y en 2013, el 29 de mayo, la Comisión Europea presentaba el decálogo de reformas necesario para encarar una etapa de estabilización económica, que pudiera asegurar la recuperación.
Ese paquete de recomendaciones se concretó en duras políticas de sacrificios y ajustes que todos los ciudadanos hemos sufrido. Todo ello hubiera precisado de un consenso entre administraciones y administrados, pero no hubo la empatía del Gobierno para plantear seriamente los cauces de las reformas. Con ello, lo que se propició es un gran malestar social, que provocó reacciones de descontento y que podría traducirse en el apoyo a nuevas opciones políticas.

La evolución del precio de la electricidad que en los últimos cinco años se ha encarecido en España el 63 %, más que en ningún otro país de la UE. Y eso acontece en una situación de crisis económica de una enorme intensidad y con miles de hogares con unos ingresos mínimos. Irrumpe en España un nuevo fenómeno: la miseria energética.
Es un problema que se había ido salvando a través de vehiculizar en forma de instrumentos financieros, con un cuadro de avales, los déficits acumulados en años precedentes. La solución definitiva al problema del déficit tarifario tenía que llegar y, no obstante, no ha llegado. Tanto la Comisión Europea como el FMI claman por esa solución.
El déficit de tarifa se origina por la diferencia entre los ingresos regulados, donde se encuadran los de transmisión, transporte, primas a energías renovables, y los costes pertinentes. Tales costes son consecuencia de una política energética determinada, en la cual influyen de forma decisiva promesas y compromisos políticos.
La política energética por la que se apostó en España en su día puso el punto de mira en las energías renovables, cosa que se llevó a cabo con algo de antelación y quizá precipitación por cuanto, años atrás, la puesta en marcha de tales energías no había madurado aún. Eso comportó satisfacer unas primas muy elevadas.
El déficit generado remansaba en el balance de las cinco eléctricas encuadradas en UNESA y la solución que se alcanzó fue su titulización, que cuenta con el aval del Estado. Se puso en marcha un mecanismo a guisa de fondo, que es el FADE (Fondo de Aval del Déficit Eléctrico), vendiendo el Gobierno títulos en los mercados, con un tipo de interés establecido, con su aval.
De tal suerte, que el balance de las compañías eléctricas quedaba a resguardo. A partir de 2013, el planteamiento cambia y la cantidad que se baraja de déficit de tarifa es de 3.000 millones de euros que sí se integraría en el balance de las compañías eléctricas, no se titulizaría con el aval del Estado y el sector plantea su amortización en 15 años.
Por un problema de descuadre en la ejecución presupuestaria y con un tope de déficit público comprometido, el Estado no acepta asumir la parte a su cargo del déficit eléctrico que se estima en unos 1.400 millones de euros. Se desata el conflicto con el sector eléctrico y la última subasta del año 2013 marca unos precios desorbitados, interviniendo la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), lo que lleva a la suspensión de los precios marcados y a que provisionalmente el Gobierno fije un incremento modesto en el precio de la energía. De lo contrario, los ánimos de la ciudadanía se hubieran crispado en exceso.
Muchas son las explicaciones a ese respecto que se podrían ofrecer. Sin embargo, el modelo de fijación de los precios de la energía en España es realmente embrollado. En palabras llanas, el coste del recibo de la luz incorpora una serie de conceptos que se integran «grosso modo» en dos grandes bloques: el precio de la energía y los peajes que se añaden. La energía recoge el coste de generar la luz que teóricamente se fija en función de cómo se mueve el mercado de generación eléctrica. Los peajes cubren los costes de distribución y subvenciones a las energías renovables, entre otros, y son fijados por el Gobierno.

LA REALIDAD NOS GUSTE O NO ES ESTA Y SE DESGRANA ASÍ:
1. El origen de nuestros males actuales se encuentra en la corriente y vulgarmente llamada crisis económica que en realidad ha constituido y constituye una crisis de deuda, identificada en sus comienzos con una falta de liquidez que devino, acto seguido, en serios problemas de solvencia vinculados a los excesivos endeudamientos contraídos con motivo de costosas adquisiciones de activos, en ocasiones sobredimensionados en cantidades y en precios, dando lugar a capacidades productivas desproporcionadas; eso ocurrió tanto en el sector privado como en el público.
2. No saber, o no querer, reconocer la realidad, la virulencia, la enjundia y las consecuencias de la crisis que estaba germinando, impidió plantear un análisis coherente sobre la misma que explicara dónde y cómo se encontraban el sector público y privado de España, a la vez que nuestro sistema financiero, cuál era el estado real de nuestra economía y nuestras finanzas, cómo y por qué se había llegado a un escenario tan inextricable que evolucionaba a peor, qué impactos se producían y cuáles eran las secuelas susceptibles de darse. Faltó, consiguientemente, en el momento idóneo y oportuno, la formulación, con conocimiento de causa, de un diagnóstico certero sobre los síntomas.
3. La crisis económica, propiamente dicha, vino como consecuencia de unos rápidos crecimientos de los ingresos y de las cifras de facturación, confundiéndose ingresos recurrentes y no recurrentes, plusvalías atípicas y ganancias extraordinarias con ventas e ingresos normales derivados de la actividad, incurriendo en el error de identificar el conjunto de los ingresos como si todos ellos estuvieran tocados por una vitola de sostenibilidad. Simultáneamente, las estructuras de entes públicos y empresas privadas crecieron y sus gastos de funcionamiento, entre los que se encuentran los correspondientes al personal, se multiplicaron.
4. El desproporcionado aumento de las deudas al calor de las pompas crediticias hizo muy accesible el recurso de la financiación bancaria. Los exorbitantes endeudamientos privados multiplicaron los volúmenes de deuda, aplicándose preferentemente a inversiones en activos. Los crecimientos empresariales, en buena parte, eran consecuencia de un fuerte proceso de apalancamiento que iba en detrimento de la independencia financiera y de la solvencia de familias y hogares así como de empresas. Las facilidades crediticias propiciaban incrementos de precios de los activos, en los que se atisbaba una preocupante fiebre inflacionista.
5. Soportamos un elevado paro que ha llegado a superar el 26% de la población activa, situando el número de desempleados en prácticamente 6 millones de personas, atenuada entre finales de 2014 y los primeros meses de 2015 la tasa de paro a casi un 24% y con cerca de 5,5 millones de parados, sin que se observen visos de recuperación ni se tomen por parte de nuestras autoridades medidas activas para relanzar el empleo. Bajo el signo de la incertidumbre, en un ambiente de pesimismo, sin que se cobijen expectativas de reactivación, con una oferta cada vez mayor en el mercado de trabajo y una demanda laboral muy reducida, al calor de unos sueldos que cuando no se estancan sí disminuyen y asistiendo a un proceso de devaluación salarial, será complicado que el consumo privado tire del carro de la economía como lo debiera hacer para hablar de firme recuperación económica.
Otrosí, se abren preocupantes interrogantes sobre la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones debido, en primer lugar, a la evolución del desembolso por pensiones y, en segundo lugar, por la caída en la relación entre cotizantes y pensionistas.
6. Un déficit público que en 2014 es del 5,8% del PIB cifrándose en más de 61.000 millones de euros, manteniendo la tónica deficitaria de los últimos años que eleva a más de 612.000 millones de euros el déficit público acumulado por España entre 2008 y 2014, debe interpretarse en el sentido de que las políticas implementadas sobre nuestras cuentas públicas no resuelven nada salvo castigar a los contribuyentes con cada más cargas y gravámenes.
7. Es indignante la absoluta falta de voluntad política por contener y, más aún, por rebajar el gasto público del conjunto del Estado, exigiendo así un esfuerzo descomunal en materia de impuestos a la ciudadanía.
Se hace imprescindible proceder a un recorte de gasto público que tendría que llevarse a cabo por parte de una autoridad fiscal independiente, tal y como reclama la CE y el FMI, a la vez que estableciendo una filosofía PBC (presupuesto base cero) que cuestione realmente la profusión del gasto público en sus diferentes niveles: administración central, Seguridad Social, organismos autónomos, comunidades autónomas y corporaciones locales. Igualmente, sería imprescindible acometer una reforma profunda de las empresas públicas.
8. Hemos de cargar con una imparable deuda pública, con un saldo que excede el billón de euros, que aumenta desde 2007 a 2014 en cerca de 650.000 millones de euros que hoy por hoy resulta impagable, así como un abominable incremento de los pasivos en circulación de las administraciones públicas que de suponer 508.184 millones de euros en 2007 alcanzan la friolera de 1.493.413 millones de euros al cierre del primer semestre de 2014, creciendo en 985.229 millones de euros en el período 2007-2014.
La contundencia de los déficits acumulados en el transcurso de estos años, su cuantía, la ausencia de políticas coherentes y prudentes en nuestras finanzas públicas, provocan una aceleración galopante en el ritmo de crecimiento de la deuda pública para generaciones venideras.
9. Un PIB que muestra de unos años acá una manifiesta falta de fuelle, cayendo de 2008 a 2013 en 58.000 millones de euros, corrobora una economía sin capacidad de reacción en cuanto a su modelo. La fuerte dependencia por parte de nuestra economía en años precedentes del sector de la construcción se traduce en un derrumbe del PIB sin que se atisben a día de hoy sectores que sean capaces de ejercer como tractores de nuestro crecimiento económico.
La calidad del PIB español pone de manifiesto un estancamiento en el sector agrícola, ganadero y pesquero; una caída en la industria; un desplome de la construcción; tenues repuntes en comercio y hostelería, con mayor acento en éste si bien al albur de la coyuntura internacional; y, una caída en los servicios. Hay que saber generar un nuevo modelo económico-productivo que estimule la reindustrialización de España.
10. Tenemos que internalizar el volumen de una deuda privada muy elevada que, en condiciones normales y actuando prudentemente, no podrá incrementarse a medio plazo al tener que seguir con un riguroso proceso de desendeudamiento por parte de familias y hogares, continuando las empresas con el desapalancamiento que sitúe en niveles aceptables sus elevadas cotas de endeudamiento. Será difícil, por consiguiente, que en años venideros se asista a inversiones significativas de tipo doméstico o de carácter empresarial, con lo cual las perspectivas sobre el consumo privado son más bien débiles.
11. La deuda total de España, sumando la privada y pública, sin incluir la de las entidades financieras, asciende en 2014 a 4,065 billones de euros, lo que representa el 384% del PIB. Es harto evidente que el país, durante los próximos años, se ve compelido a rebajar esos volúmenes de deuda tanto por lo que concierne al sector privado como en lo atinente al sector público.
12. Atendiendo al cuadro clínico-económico presente, se antoja tarea ardua la de crear varios millones de puestos de trabajo que sirvan para rescatar a personas en el márgen.
13. Nos encontramos actualmente ante una especie de triángulo del estancamiento, donde sus vértices vienen dados por un paro enquistado, por un sistema productivo que no es capaz de crear empleo en términos estructurales, sino más bien de forma temporal y un tanto precaria, y un consumo privado que supone el 59 % del PIB que se contrae como consecuencia de varias circunstancias entre las que pueden citarse, al margen del paro, el mencionado desendeudamiento de las familias, esforzándose para rebajar sus niveles de deuda, su menor renta disponible, una preocupante pérdida de poder adquisitivo y unas cargas tributarias excesivas. Si no hay consumo, la economía no tira.
14. España, empantanada en la ciénaga de la corrupción, compungida por los escándalos que azotan a la clase política, castigada su ciudadanía por el grado de exigencia de sus obligaciones tributarias por parte de quienes moralmente no están en absoluto legitimados para hacerlo, necesita un brusco cambio de rumbo, un valiente golpe de timón. Nuestros jóvenes huyen de España y quienes aún están acá son conscientes de que su futuro está lejos de nuestra tierra. Esto es lo que ha conseguido una deleznable partitocracia y unos gobiernos que sólo entienden de intrigas y de conjugar compincheos, que ha encumbrado a arribistas y mediocres a puestos de responsabilidad, tejiendo una estructura pública y una industria política insoportable, costeada a cargo de nuestros elevados impuestos y cargas sociales. Si a ello se agrega ese «capitalismo de amiguetes» que facilita a unos cuantos forrarse a costa de todos nosotros, como cuando sale mal algún negocio haciendo apechugar a todos los ciudadanos, los destrozos financieros para el país son gravísimos y con ese paisaje de fondo muy difícil se antoja la firme tarea de recuperación de España.
De no remediarse ese panorama, España, como venimos diciendo de unos años acá, va simplemente a la deriva.

This frequent economic conference in televisions raises an interesting book, and its analysis is interesting, where it exposes us to see Spain in a phase of stagnation, without serious leadership, chained to a stop that does not subside, to a lack of bellows of our economic model -productive concern, to a consumption that has not yet gone back and an atrocious drift in political issues, plagued by intrigues palaciegas and strange odd arrangements, dirty games between partners in high politics, and unbridled obsessions for wanting to catapult chorizos as a dish national with the media as witnesses. If we add to this the mountains of debt that we have both in the private and family and business and, above all, in the nonsense of public debt and the crazy deficits of our public accounts, the conclusions that prima facie one can extract discourage. Do not worry, dear reader, that this panorama will change sooner or later and this country will enter into reasons, recover impulses and we will know how to see our future on the horizon. Quiet that day, although I do not know when it will be, is coming.

The ECB measures favor what once seemed like an unattainable dream for the competitiveness of the euro zone: parity with the dollar. It is one of the objectives he intended. By watering all countries with euros, the currency is devalued against the dollar. And that is positive. Although it is not much, the tax on our income is tempered. Now, trust that there is no cat locked up and that what they give us on the one hand does not take it away for another.
And is that we must also count, hence the confluence of which we spoke, with the decrease in retentions of the ineffable IRPF, which has launched the Government. With this, we will have more money in our pockets. The interest rates fall. Therefore, the rain of money that the ECB injects into the markets should have favorable consequences to keep the dreaded risk premium low and under control, bear the bulky public debt without tensions, facilitate credit fluidity on the part of financial institutions, adjust down further the interest rates, allow the placement of corporate debt in the markets.

In Spain there is a tremendous desire to leave the crisis behind. Optimistic symptoms, however mild, are magnified. There is a special psychology of the people to see and highlight the good side of things, to believe that we are entering a firm recovery -that something is recovering our economy is undoubted, but only something-, and to assimilate everything that sounds like optimistic forecasts. It is true, in any case, that some ingredients are heading in the right direction.
Prices show a downward trend that, in principle, should be interpreted as great news. The question is whether we are facing negative inflation or deflation. If inflation is negative, prices fall and our purchasing power is enhanced. If we think in terms of deflation, the picture gets a little confusing.
Deflation can be terrible. It involves a series of decisions that are correlated. With low prices, we do not spend now thinking that tomorrow we will still buy cheaper. We do not invest today.
The error in which Spain has often fallen is that the competitiveness of the labor force has been sought by reducing wages and not investing or worrying adequately for training. The universities, in general, do not strengthen their ties with the business world, with the street, they do not connect with the reality that is lived outside the walls of the classrooms. The curricula, sometimes, are conceived with a worrying lack of empathy with society. I do not know if we devote the necessary efforts to prepare our people for the real world. Possibly, we continue thinking about educational models of yesteryear. The years of career and some masters and, come, enough to go out in search of work.
Today, there is no doubt, training must be continued and requires permanent updating.

The tax disaster in Spain is caused by the tax thicket that has led to the battle established between the autonomous communities, and that has become known as tax federalism.
And, on the one hand, each community does and undoes with respect to its powers in the IRPF, although limited, causing a phenomenon that we call tax migration. That means that you end up living there where you pay less taxes and that’s why we see that flow on a daily basis in the AVE.
On the other hand, the burden of regional and local taxes makes life impossible for entrepreneurs. Again, tax migration becomes reality and the location of our companies, if feasible, is decided based on the place that provides the most facilities from the administrative point of view and the tax bias. With reason, the IMF alludes to the 2,700 autonomic barriers that prevent Spain from raising the flight. So much regulation and so much demand fragment Spain and make it much less competitive than other European countries.

The Spanish economy needs to grow. According to the regional accounts for the period 2010-2014, some interesting details are observed.
The GDP in that quinquennium has been cut. As always, it would be possible to express that saying: bad of many, consolation of fools. It could be said that the European economy as a whole has gone through a similar situation, and that these things happen in the best families. But we can not stay with that answer. It is not a good argument.
It is not because neither Germany, France, nor Italy have decimated their GDP in this way. Ergo, we have a problem, and it falls on the composition of GDP itself.
The percentage structure of GDP between 2010 and 2014, there is a slight increase in the agricultural sector, specifically the farmer. And there is also a resurgence in the industry in general, although manufacturing, which would be crucial for our economy to gain momentum, is slightly downward. In 2014, this scenario changes somewhat and it is good to think that in the future it will do so, which will mean more work as well. However, the model does not change. The construction yields positions in that five years. Trade strengthens and services more or less oscillate a little. However, there is a lack of character in our economy. The panorama is offered by the INE.

• The agricultural and fishing sector in Spain represents 2.35%, while in Germany it represents 0.8%.
• The industrial branch in our country is 15.92% and in Germany, 25.50%. Here is the big difference. The strong German industrialization is its economic engine. That’s what we lack.
• Construction in Spain is 7.16% and in Germany 4.70%. However, in Germany the construction does not suffer sharp changes as it has happened in our country.
• Services in Spain represent 65.78% compared to 69% in Germany. The crux of the matter lies in the quality of the services. It is not the same to concentrate centers of economic production in hotels and restaurants of low cost and everything included that in financial services, insurance activities, professional, scientific and technical activities.
The determining factor, therefore, is the weight of our industry, which has been receding. Among the causes of this process should be noted high taxes; the price of energy; the high social contributions; the substantial financial costs; the administrative obstacles and the insolent bureaucracy. All these factors have constituted a brake, when not a lead for its fall.

The question is whether families can download so much and so much debt in a short or medium term. The most optimistic consider that the family debt is again at levels similar to those before the crisis. But that depends on how that phenomenon is observed.
With much effort and sacrifice it has been achieved that the family debt is now below that of 2006 and above that of 2005. That would be, in effect, times of pre-crisis although with some other substantial difference. In those years unemployment was around 8%, the number of affiliates to the Social Security increased and in 2007 exceeded comfortably the barrier of 19 million contributors, with more than 20.4 million people working and 1.9 million of unemployed.
It was a time when everything was growing: GDP, employment, wages, spending and debt! Today, on the contrary, the growth is macroeconomic data and every child suffers the effects, the consequences and the uncertainties of these new times. Before, we could see the future and now, we are looking at some more or less clear fogs, although nobody dares – except tricksters to see the trees of yesteryear, perhaps like siren songs.

The spring of 2015 is presented, according to the Economy Minister, Luis de Guindos, as the spring of the true recovery, that of the consolidation of growth. But, following the idea of ​​the preceding pages, we must ask ourselves, are we really coming out of the crisis and are we walking steadily towards our full recovery? And it turns out that we see on the horizon clouds of those that we classify as threatening.
With unemployment of around 24%, and more than 5 million and many thousands of people suffering the ignominy of unemployment, can we say that we are out of recession? With a GDP that in 2014 is at a distance of 58,000 million euros from 2008 GDP and 17,000 million from the 2011 GDP – in both cases below – have we definitively broken the critical chains that oppressed us?
The public sector has worked badly in Spain and continues to do so. It has spent much more than it enters and in the heat of the real estate boom and the fury of the construction sector, non-recurring income was confused with recurring income, in the form of taxes, fees, contributions … Our public sector was getting fatter; hogaño, just lose weight. Monumental investments were made, either on railway tracks and stations with the excuse of the high-speed train, already in monstrous and oversized airports, already in buildings and pharaonic complexes, and in public works of dubious use … Let’s put it straight: ministries , autonomous communities, councils, municipalities, agencies and public companies, other agencies dependent on the state orbit, foundations and other entities with public vitola, got on the chariot of waste and waste. Some, the builders and auxiliary companies, charging; the pagans, that is, the taxpayers, speaking bluntly, us, paying …
There has been a huge loss of income due to the loss of jobs. The social contributions, collected by Social Security, decline. Partly because there are fewer workers in the system, but also because they contribute less, by charging lower wages. And the positions that are created quote less than those of before the crisis, because they are of worse quality, precarious and with lower wages. Nearly 8,000 million euros have been lost from collections by the State as a result of that transformation.
If he had pampered more the tragedy of unemployment, if the Government really had put all the meat on the grill to face the unstoppable job destruction that has destroyed so much employment, another rooster would sing to us. Because in that case, the income from social contributions would not have diminished so much and it could have been posed not to increase indirect taxes -criminalization to the less favored classes when having to pay for a good or service exactly the same as those who enjoy a lot of money. greater economic power-.

The European institutions have played a crucial role in the development of economic policies in Spain in recent years. They demanded reforms and they were waiting for them to be carried out. And now they also insist that all of them be fulfilled. The European Commission (EC), the European Central Bank (ECB) and the International Monetary Fund (IMF), the so-called troika – that triumvirate of the three institutions or the Russian sleigh pulled by three horses – showed their great concern about the situation in Spain in 2010 and 2011. And in 2013, on May 29, the European Commission presented the decalogue of reforms necessary to face a stage of economic stabilization, which could ensure recovery.
That package of recommendations resulted in harsh policies of sacrifices and adjustments that all citizens have suffered. All this would have required a consensus between administrations and administrations, but there was no empathy from the Government to seriously raise the course of the reforms. With this, what was propitiated is a great social malaise, which provoked reactions of discontent and that could be translated in the support to new political options.

The evolution of the price of electricity that in the last five years has become more expensive in Spain, 63%, more than in any other country in the EU. And that happens in a situation of economic crisis of enormous intensity and with thousands of households with a minimum income. A new phenomenon is breaking out in Spain: energy misery.
It is a problem that had been saved through vehiculating in the form of financial instruments, with a picture of endorsements, the deficits accumulated in previous years. The final solution to the problem of the tariff deficit had to arrive and, nevertheless, it has not arrived. Both the European Commission and the IMF cry for that solution.
The tariff deficit is caused by the difference between regulated revenues, which include transmission, transportation, premiums for renewable energy, and the relevant costs. These costs are the result of a specific energy policy, in which promises and political commitments have a decisive influence.
The energy policy that was put into action in Spain at the time put the spotlight on renewable energy, something that was carried out with some advance and perhaps precipitation because, years ago, the implementation of such energies not I had matured yet. That meant satisfying very high premiums.
The deficit generated rebounded in the balance of the five electricity companies included in UNESA and the solution that was reached was its securitization, which is backed by the State. A fund-based mechanism was set up, which is the FADE (Electric Deficit Guarantee Fund), the Government selling securities in the markets, with an established interest rate, with its guarantee.
In such a way, that the balance of the electric companies was safeguarded. As of 2013, the approach changes and the amount that is being considered for the tariff deficit is 3,000 million euros, which would be integrated into the balance sheet of the electricity companies, it would not be securitized with the State’s guarantee and the sector proposes its amortization in 15 years.
Due to a problem of budget budget mismatch and a committed public deficit ceiling, the State does not accept to assume the part under its charge of the estimated electricity deficit of around 1,400 million euros. The conflict with the electricity sector is unleashed and the last auction of 2013 marks exorbitant prices, involving the National Commission of Markets and Competition (CNMC), which leads to the suspension of the marked prices since the Government provisionally set a modest increase in the price of energy. Otherwise, the mood of the citizenry would have been excessively tense.
There are many explanations in this regard that could be offered. However, the model of fixing energy prices in Spain is really muddled. In plain words, the cost of the receipt of the light incorporates a series of concepts that are “roughly” integrated into two large blocks: the price of energy and the tolls that are added. Energy collects the cost of generating the light that is theoretically fixed depending on how the electricity generation market moves. The tolls cover the distribution costs and subsidies for renewable energies, among others, and are set by the Government.

THE REALITY LIKES US OR IT IS NOT THIS AND IT DESTRUCTS LIKE THIS:
1. The origin of our current ills is in the current and vulgarly called economic crisis that has actually constituted and constitutes a debt crisis, identified in its beginnings with a lack of liquidity that became, immediately after, in serious solvency problems linked to the excessive indebtedness incurred due to costly acquisitions of assets, sometimes oversized in quantities and prices, giving rise to disproportionate productive capacities; that happened both in the private sector and in the public sector.
2. Not knowing, or not wanting to, recognize the reality, the virulence, the substance and the consequences of the crisis that was germinating, prevented to propose a coherent analysis about it that would explain where and how the public and private sectors of Spain were , at the same time as our financial system, what was the real state of our economy and our finances, how and why we had reached such an inextricable scenario that it was evolving worse, what impacts were produced and what were the consequences that could occur . Therefore, at the appropriate and opportune moment, the formulation, with knowledge of the cause, of an accurate diagnosis of the symptoms was lacking.
3. The economic crisis, as such, came as a result of rapid growth in revenues and turnover figures, with recurrent and non-recurring revenues, atypical capital gains and extraordinary profits being confused with sales and normal income derived from the activity, incurring the error of identifying the whole of the income as if they were all touched by a vitola of sustainability. Simultaneously, the structures of public entities and private companies grew and their operating expenses, among which are those corresponding to personnel, multiplied.
4. The disproportionate increase in debts due to the heat of the credit bubbles made the recourse of bank financing very accessible. The exorbitant private indebtedness multiplied the volumes of debt, applying preferably to investments in assets. Business growth, in large part, was the result of a strong leveraging process that was detrimental to the financial independence and solvency of families and households as well as companies. The credit facilities favored increases in asset prices, in which there was a worrying inflationary fever.
5. We support a high unemployment rate that has exceeded 26% of the active population, placing the number of unemployed in practically 6 million people, attenuated between the end of 2014 and the first months of 2015 the unemployment rate to almost 24 % and with about 5.5 million unemployed, with no visible signs of recovery or taken by our authorities active measures to relaunch employment. Under the sign of uncertainty, in an atmosphere of pessimism, without expectations of reactivation, with an increasing supply in the labor market and a very reduced labor demand, in the heat of salaries that do not stagnate if they do not stagnate. decrease and attend a process of wage devaluation, it will be difficult for private consumption to pull the economy cart as it should do to talk about a firm economic recovery.
In addition, there are worrisome questions about the sustainability of our pension system due, in the first place, to the evolution of pension payments and, secondly, to the fall in the relationship between contributors and pensioners.
6. A public deficit that in 2014 is 5.8% of GDP, amounting to more than 61,000 million euros, maintaining the deficit trend of recent years that increases to more than 612,000 million euros the public deficit accumulated by Spain between 2008 and 2014, should be interpreted in the sense that the policies implemented on our public accounts do not solve anything except punishing the taxpayers with each more burdens and encumbrances.
7. It is outrageous the absolute lack of political will to contain and, even more, to reduce public spending by the State as a whole, thus demanding a huge effort in terms of taxes on citizens.
It is essential to proceed with a cut in public spending that would have to be carried out by an independent fiscal authority, as demanded by the EC and the IMF, while establishing a PBC philosophy (zero base budget) that really questions the profusion of public spending at its different levels: central administration, Social Security, autonomous organizations, autonomous communities and local corporations. Likewise, it would be essential to undertake a thorough reform of public companies.
8. We have to bear an unstoppable public debt, with a balance that exceeds one trillion euros, which increases from 2007 to 2014 in about 650,000 million euros that today is priceless, as well as an abominable increase in liabilities in circulation of public administrations which, in the amount of 508,184 million euros in 2007, reached a whopping 1,493,413 million euros at the end of the first half of 2014, growing by 985,229 million euros in the 2007-2014 period.
The strength of the accumulated deficits during these years, their amount, the absence of coherent and prudent policies in our public finances, provoke a galloping acceleration in the rate of growth of the public debt for future generations.
9. A GDP that shows a few years ago a manifest lack of bellows, falling from 2008 to 2013 in 58,000 million euros, corroborates an economy without reaction capacity in terms of its model. The strong dependence on the part of our economy in previous years of the construction sector translates into a collapse of the GDP without seeing today sectors that are able to exercise as tractors of our economic growth.
The quality of the Spanish GDP shows a stagnation in the agricultural, livestock and fishing sectors; a fall in the industry; a construction crash; tenuous upswings in commerce and hospitality, with greater accent in this one albeit at the risk of the international conjuncture; and, a fall in services. We must know how to generate a new economic-productive model that stimulates the reindustrialization of Spain.
10. We have to internalize the volume of a very high private debt that, under normal conditions and acting prudently, can not be increased in the medium term by having to continue with a rigorous process of debt relief by families and households, continuing the companies with the deleveraging that puts its high levels of indebtedness at acceptable levels. It will be difficult, therefore, for significant investments of a domestic or business type to be assisted in future years, with which the outlook for private consumption is rather weak.
11. The total debt of Spain, adding the private and public debt, not including that of financial institutions, amounts in 2014 to 4.065 billion euros, which represents 384% of GDP. It is quite evident that the country, over the next few years, is compelled to reduce these debt volumes both as regards the private sector and the public sector.
12. Considering the present clinical-economic situation, it is an arduous task to create several million jobs that serve to rescue people in the margin.
13. We are currently facing a kind of triangle of stagnation, where its vertices are given by a cystic strike, by a productive system that is not capable of creating employment in structural terms, but rather in a temporary and somewhat precarious way, and private consumption that accounts for 59% of GDP that is contracted as a result of several circumstances, among which can be cited, apart from unemployment, the aforementioned debt reduction of families, striving to lower their levels of debt, their lower disposable income, worrying loss of purchasing power and excessive tax burdens. If there is no consumption, the economy does not pull.
14. Spain, bogged down in the swamp of corruption, saddened by the scandals that hit the political class, punished its citizenship by the degree of demand of their tax obligations by those who are morally not at all legitimate to do so, needs a abrupt change of course, a valiant rudder. Our young people flee from Spain and those who are still here are aware that their future is far from our land. This is what has achieved a despicable partitocracia and governments that only understand intrigues and conjugating pawns, which has elevated careerists and mediocre positions of responsibility, weaving a public structure and an unbearable political industry, paid for by our high taxes and social charges. If we add to that the “budding capitalism” that makes it easy for a few to cover each other at the expense of somebody, such as when some business goes awry, making all the citizens stumble, the financial damage to the country is very serious and with this landscape in the background. It is very difficult to feel the firm task of recovery in Spain.
If that panorama is not remedied, Spain, as we have been saying for a few years here, is simply drifting away.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s