Cómo trabajar para un idiota — John Hoover

Este es el tipo libro que gusta en el mercado norteamericano y que al menos puedo leer, siempre pienso que en estos libros de autoayuda, coaching…la clave es uno mismo.
Tener claro cómo la condición humana puede afectar las condiciones laborales es el primer paso. Todo empieza cuando uno se rinde y admite que quizá haya otra explicación además de la propia para entender el mundo.
Ninguna relación que merezca la pena es sencilla, excepto en la fase de luna de miel, cuando la realidad brilla por su ausencia. Cuando dejamos de ver el mundo de color de rosa, después llegan las curvas.
El cliché de abrazar al niño que llevamos dentro. Debo admitir que la idea del niño interior parece un galimatías sensiblero de la década de 1980. Sea como fuere, yo tenía un idiota interior que causó grandes estragos en mis aspiraciones profesionales. Olvídate de mi niño interior.
Teoría 4 C asesinas:
-Criticar al jefe
-Culpar al jefe
-Combatir al jefe
-Chulear al jefe

Discutir con el jefe significa alejarse de la responsabilidad de hacer lo que se te ha pedido y no protestar al respecto, o de no hacer lo que se te ha pedido y no protestar al respecto. No, no me refiero a que debas cerrar el pico literalmente y convertirte en un pasivo-agresivo. Lo que quiero decir es que no deberías murmurar tu desagrado, rezongar, gimotear, tratar a la gente o a sus ideas de «estúpidos» ni enzarzarte en una discusión torpe o inútil. Cuando veas que estás a punto de rebatir una minucia, un asunto sin importancia, piénsatelo dos veces.

Si piensas que eres más listo y tienes más talento, recursos e ingenio que tu jefe, y estás molesto con él por todo lo anterior, ¿quién es el auténtico idiota aquí? Si verdaderamente eres más inteligente y tienes más talento y recursos que tu superior, aquí tienes la oportunidad de demostrarlo, aunque sólo sea para tu propia tranquilidad. Cuando digo demostrarlo me refiero al fino y elegante arte de controlar cada milímetro de tu bienestar físico, emocional y espiritual a pesar de trabajar para un idiota.
No todos los jefes son idiotas, ni viceversa. Algunos jefes se encuentran bastante por encima de la idiotez, e incluso los jefes idiotas tienen sus virtudes. La mayoría de los jefes tienen alguna habilidad.
Podría pasarme muchísimo tiempo comparando a los clásicos jefes idiotas con los buenos jefes porque, por muy improbable que pueda parecer, los primeros pueden, y en ocasiones hasta llegan a conseguirlo, convertirse en buenos jefes. ¿No te parece alucinante? Antes he comentado que soy especialmente duro con los i-jefes en comparación con el resto porque soy uno de ellos; aunque recuperado, claro está. Tanta sátira y sarcasmo han oscurecido todo el potencial positivo que tienen los i-jefes. A decir verdad, la transformación de un i-jefe, o de cualquier otro tipo, en un buen jefe sólo es posible gracias al milagro de la intervención divina, que hace posibles muchísimas cosas.

El término procreación idiota no se refiere a mujeres y hombres que son i-jefes de una empresa, se conocen en convenciones o ferias comerciales y empiezan a salir. La expresión se refiere al fenómeno a la vez extraño pero universal, que sucede de forma natural y frecuente en todas las empresas. Un rápido vistazo al i-jefe más común te ayudará a entender cómo crece la población idiota.
•          El idiota asciende a trabajos que se hallan más allá de su competencia.
•          El idiota prefiere no contarle a su esposa o a su marido que tiene que devolver el aumento de sueldo, las opciones sobre acciones, las vacaciones extra, el aparcamiento al lado del edificio y el despacho.
•          El idiota no quiere admitir públicamente sus defectos (en el caso de que reconozca que los tiene); ergo, buscar asesoramiento…
•          Toda la energía del idiota y sus recursos (la mayoría de ellos pertenecientes a la empresa) están destinados a proteger el secretito del jefe idiota.
•          El escudo protector desvía todos los problemas que el jefe idiota es incapaz de resolver.
•          El jefe idiota parece un genio.
•          Si algún problema penetra en el perímetro defensivo del jefe idiota, y este último hace un estropicio que cuesta millones de dólares a la empresa, el tipo empieza a despedir a todos los aduladores que ha ido acumulando.
•          El jefe idiota aparenta ser una persona con capacidad de decisión propia y poderosa.
•          Los jefazos idiotas que le contrataron o ascendieron son los primeros en otorgarle un ascenso y una subida de sueldo.

La explicación más plausible de por qué los i-jefes se ríen de sus propias historias es a causa de que cuentan la anécdota o el chiste para su propia diversión, lo cual apoya mi teoría de que los i-jefes están demasiado aburridos. También puedes animarlo si siempre aparentas estar animado y de buen humor, pues los i-jefes apenas se fijan en las emociones de los demás y permanecerán alegres y contentos hasta que el barco se choque con el iceberg. Aunque los i-jefes son capaces de experimentar un amplio abanico de sentimientos, no captan los leves indicadores emocionales de quienes los rodean.

Para evitar los chismorreos, algo muy dañino.
•          Mantén tu radar activo para determinar quién se está agrupando para una posible sesión de chismorreo.
•          Haz una nota mental de quién podría beneficiarse de la disminución de tu estatus.
•          Cuando tengas dudas, no digas lo que piensas. Emplea la discreción.
•          No te dejes arrastrar por las críticas hacia otras personas, sin importar lo tentador que sea.
•          Pídele educadamente a la persona que parece tan interesada en tu opinión que explique por qué dicha información es tan importante.
•          Si no habla pero insiste en que tú lo hagas, mantente callado.
•          Si arremete contra otra persona, sencillamente di que es una lástima que se sienta así.
•          Sugiere que se ponga en contacto con un intermediario de recursos humanos para resolver el problema.
•          Mantén tus comentarios en una tendencia positiva. No se logra nada echando pestes de un compañero.
 •          Emplea el elogio a través de terceros. Funciona.

Recuerda, confesar que podrías estar equivocado y que tu jefe podría tener razón es una píldora grande y difícil de tragar, pero sólo si albergas un resentimiento basado en expectativas poco razonables y realistas. Tal y como he mencionado en el paso ocho, si te encuentras parcialmente fuera de las tinieblas sólo para sumergirte en ellas otra vez, si comienzas a sentirte mejor en tu relación con tu jefe y sufres una recaída, si «renqueas» en tu camino hacia la recuperación, probablemente sea culpa de tu idiota interior.
La frustración, la ira y el resentimiento llevan a la depresión. Es un libro interesante en los momentos satíricos.

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