Volar en círculos: Historias de mi vida — John Le Carré / The Pigeon Tunnel: Stories from My Life by John Le Carré

Sin duda este libro que forma parte de su vida, es como un buen vino con solera, sin duda su amor por la cultura alemana, más allá de vivir en Berna, le ha dado algún contratiempo con los británicos. A partir del “espía que surgió del frío”, es otro autor y en estas pinceladas de su vida el autor se desnuda.
Este autor que odia haber dado las pocas entrevistas por tener que reinventarse, nos lleva por Alemania, Reino Unido, Palestina, Unión Soviética… en pos de su intimidad, la única que es la que plasma en sus obras, es decir el acto de escribir.
Se desnuda:
“Yo nunca había fumado opio, ni volví a hacerlo nunca más, pero desde aquella noche he mantenido la irresponsable convicción de que el opio es una de esas drogas prohibidas y de reputación siniestra que en manos de personas sensatas que las consuman en cantidades razonables no pueden hacer más que bien.”
Sin duda los aspectos más interesantes es cuando habla de sus dos visitas a Rusia. Lo que más teme la mente colectiva de Rusia es el caos; lo que más anhela, la estabilidad, y lo que más aprensión le causa, el futuro incierto. ¿Y cómo iba a ser de otra manera en una nación que perdió veinte millones de almas con los verdugos de Stalin y otros treinta millones con los de Hitler? ¿Realmente iba a ser mejor la vida después del comunismo que todo aquello que habían conocido hasta entonces? Ciertamente, cuando adquirían confianza o suficiente audacia, los artistas y los intelectuales hablaban con pasión de las libertades que muy pronto —tocaban madera— disfrutarían. Pero entre líneas tenían sus reservas. La segunda de sus visitas todo a cambiado, el capitalismo y las marcas es la bandera de la Rusia moderna.

Quizás fue víctima de bulos, mis protestas de no haber conocido nunca el interior del mundo secreto sonaban cada vez más falsas, sobre todo gracias a mis antiguos colegas, que no tenían las mismas reservas que yo. Cuando ya no pude negar la realidad, seguí insistiendo en que yo no era un espía que se hubiera vuelto escritor, sino un escritor que casualmente había sido espía. Pero el mensaje que me llegó como respuesta fue más o menos el siguiente: olvídalo. El que ha sido espía una vez lo sigue siendo toda su vida, y si no te crees tus historias, hay otra gente que se las cree, así que ve acostumbrándote a que sea así.
Y tuve que acostumbrarme, me gustara o no. Durante muchos años —mis años dorados, podríamos decir—, no pasaba semana sin que me escribiera un lector o una lectora, preguntándome qué había que hacer para ser espía. Yo les contestaba que escribieran a su representante en el Parlamento, o al Foreign Office, o, si aún estaban estudiando, que hablaran con el consejero vocacional de su colegio.
Recibido por el presidente italiano Cossiga, admirador suyo, no durmió de los nervios en Roma y es que si algo demuestra es su humanidad como cualquiera de nosotros pero también Thatcher…

Tuvo enfrentamientos con compañeros de profesión como Graham Greene, como el espía Philby, los motivos de Philby para traicionar a su país tenían más que ver con su adicción al engaño y la mentira. Lo que empezó quizá como un compromiso ideológico acabó convirtiéndose primero en dependencia y después en necesidad. Un solo lado del tablero no era suficiente para él; su juego tenía que abarcar todo el mundo. Por eso no me sorprendió leer, en el excelente retrato que hace Ben Macintyre de la amistad entre Philby y Elliott, que cuando Philby se encontraba en el limbo de Beirut, viviendo el ignominioso final de su carrera como agente del MI6 y del KGB, temeroso de que sus jefes soviéticos lo hubieran abandonado, lo que más echaba de menos, aparte de seguir las competiciones de críquet, era la emoción de la doble vida que durante tanto tiempo lo había sostenido.
También tiene momentos para hablarnos del grandioso maestro Alec Guinness o de Richard Burton… Sin duda el más sentimental es cuando habla de su padre Ronnie, como su madre Olive y la relación paternal es una relación de amor/odio. Guardando la correspondencia que escribía y esta anécdota demuestra su carácter:
“Hay una anécdota familiar sobre Ronnie cuya veracidad está por comprobar, pero que me gusta dar por cierta, porque pone de manifiesto su buen corazón, que con tanta frecuencia y de manera exasperante desafiaba a sus detractores.
Ronnie es un prófugo de la justicia, pero aún no se ha marchado de Inglaterra. Las acusaciones de fraude que pesan sobre él son tan contundentes que la policía británica ha organizado un operativo para arrestarlo. Y en medio de todo el alboroto, un viejo socio de Ronnie muere de manera repentina y hay que enterrarlo. Pensando que Ronnie asistirá al funeral, la policía lo pone bajo vigilancia. Agentes vestidos de paisano se mezclan con los allegados del difunto, pero Ronnie no figura entre los presentes. Al día siguiente, un miembro de la familia del muerto acude al cementerio para arreglar las flores y encuentra a Ronnie solo junto a la tumba”.

Sin duda cerraremos con una cita de Graham Greene y que describe el pensamiento de nuestro autor, «Antes de terminar el trabajo del día, me aseguro de haberme dejado algo para escribir al día siguiente. El sueño hace maravillas.»
A disfrutarlo que merece y mucho la pena.

Undoubtedly this book that is part of his life, is like a good wine with tradition, no doubt his love for German culture, beyond living in Bern, has given him some trouble with the British. From the “spy that emerged from the cold”, is another author and in these strokes of his life the author is naked.
This author who hates to have given the few interviews for having to reinvent himself, takes us through Germany, the United Kingdom, Palestine, the Soviet Union … in pursuit of his privacy, the only one that is what he expresses in his works, that is, the act to write.
She undresses:
“I had never smoked opium, nor did I ever do it again, but since that night I have maintained the irresponsible conviction that opium is one of those prohibited and sinister reputation drugs that in the hands of sensible people who consume them in reasonable quantities are not They can do more than good. ”
Undoubtedly the most interesting aspects is when he talks about his two visits to Russia. What Russia’s collective mind fears most is chaos; what he most longs for, stability, and what he is most apprehensive about, the uncertain future. And how could it be otherwise in a nation that lost twenty million souls with the executioners of Stalin and another thirty million with those of Hitler? Was life really going to be better after communism than everything they had known until then? Certainly, when they acquired confidence or sufficient audacity, artists and intellectuals spoke passionately of the freedoms that very soon-they touched wood-they would enjoy. But between the lines they had their reservations. The second of his visits everything has changed, capitalism and brands is the flag of modern Russia.

Maybe I was the victim of hoaxes, my protests of never knowing the inside of the secret world sounded more and more false, especially thanks to my old colleagues, who did not have the same reservations as me. When I could no longer deny reality, I kept insisting that I was not a spy who had become a writer, but a writer who happened to be a spy. But the message that came to me in response was more or less the following: forget it. He who has been a spy once is still his whole life, and if you do not believe your stories, there are other people who believe them, so get used to it.
And I had to get used to it, whether I liked it or not. For many years – my golden years, we could say -, not a week went by without a reader or a reader writing to me, asking me what to do to be a spy. I told them to write to their representative in Parliament, or to the Foreign Office, or, if they were still studying, to talk with the vocational counselor of their school.
Received by the Italian president Cossiga, admirer of his, did not sleep of the nerves in Rome and is that if something shows is his humanity like any of us but also Thatcher …

He had clashes with colleagues like Graham Greene, as the spy Philby, Philby’s motives for betraying his country had more to do with his addiction to deception and lies. What began perhaps as an ideological commitment ended up becoming first dependence and then necessity. Only one side of the board was not enough for him; his game had to encompass the whole world. That’s why I was not surprised to read, in Ben Macintyre’s excellent portrait of the friendship between Philby and Elliott, that when Philby was in the limbo of Beirut, living the ignominious end of his career as an MI6 and KGB agent, fearful The fact that his Soviet bosses had abandoned him, what he missed the most, apart from following the cricket competitions, was the emotion of the double life that had sustained him for so long.
He also has moments to talk about the great teacher Alec Guinness or Richard Burton … Without doubt the most sentimental is when he talks about his father Ronnie, like his mother Olive and the fatherly relationship is a love / hate relationship. Saving the correspondence that he wrote and this anecdote shows his character:
“There is a familiar anecdote about Ronnie whose veracity is to be proven, but which I like to take for granted, because it shows his good heart, which so often and exasperatingly challenged his detractors.
Ronnie is a fugitive from justice, but he has not left England yet. The accusations of fraud that weigh on him are so forceful that the British police has organized an operation to arrest him. And in the middle of all the commotion, an old partner of Ronnie dies of sudden way and it is necessary to bury it. Thinking that Ronnie will attend the funeral, the police put him under surveillance. Plainclothes officers mix with the deceased’s relatives, but Ronnie is not among those present. The next day, a member of the dead man’s family goes to the cemetery to arrange the flowers and finds Ronnie alone by the grave. ”

No doubt we will close with a quote from Graham Greene and that describes the thought of our author, “Before finishing the day’s work, I make sure I left something to write the next day. The dream works wonders. ”
To enjoy it that it deserves and a lot of it.

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