Televisores Cuadrados, Ideas Redondas — Mikel Lejarza & Santiago Gómez Amigo / Squares TV Sets & Perfect Ideas by Mikel Lejarza & Santiago Gómez Amigo (spanish book edition)

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Este breve libro es un interesante libro sobre la televisión aunque yo apenas muestro interés en ella citó a Bette Davis : «La televisión es maravillosa. No solo nos produce dolor de cabeza, sino que además, en su publicidad, encontramos las pastillas que nos aliviarán.».

La televisión surgió después del cine, que es hijo directo del descubrimiento de la fotografía, pero los orígenes nos llevan incluso más atrás, al siglo XVIII, en el que un grupo de científicos británicos dirigidos por Thomas Wedgwood y Humphry Davy reprodujeron imágenes en cartones que previamente habían recubierto de cloruro de plata. En Francia Nicéphore Niépce inventó las heliografías y Louis Daguerre los daguerrotipos, que darían lugar al verdadero nacimiento de la fotografía, pues logró hacerlos permanentes al mezclar el cloruro de plata con sal común. Sin embargo, esta idea pertenece a William Henry Fox Talbot, el mismo que inventó el primer sistema para producir copias de una misma imagen, a pesar de que fuera George Eastman quien patentara en primer lugar las películas flexibles.
Si es complicado, por tanto, definir con claridad quién fue el primer inventor de la fotografía, mucho más lo es si hablamos de su consecuencia natural: el cine. Los franceses defienden que fueron los hermanos Lumière en 1895, pero los norteamericanos mantienen que cinco años antes Armat, Edison y Dickson habían proyectado imágenes en movimiento. Lo cierto es que en 1883 ya funcionaba el primer estudio cinematográfico en Estados Unidos, que se llamó Black Mary. Otras versiones mencionan al alemán Skalanadovski, al inglés Friese-Green o al francés Louis Aimé Augustin Le Prince, que inventó el sistema de cruz de Malta que aún se sigue utilizando hoy en día.
El 27 de enero de 1926 Baird logró transmitir una imagen que variaba cada cinco segundos, y poco después consiguió enviarlas a un receptor situado a veinte kilómetros de distancia. La BBC, el 27 de abril de 1927, llegó a un acuerdo con el inventor y crearon la Baird TV Development; unos días después, el 9 de febrero de 1928, efectuaron su primera transmisión entre Glasgow y Londres.
El 11 de septiembre de 1928 la General Electric transmitió en circuito cerrado la obra El cartero de la Reina. En 1930 la BBC emitió El hombre con una flor en la boca, de Pirandello. Curioso este comienzo para un medio que acabaría desterrando al teatro de sus contenidos.
El fin de las andanzas de Baird tuvo que ver con la transmisión en 1931 del derbi de Epson, dado que las deficiencias técnicas de la época y la velocidad de los caballos hicieron que la visión fuera imposible y la prensa se ensañó con el nuevo invento acusándolo de ser un fiasco.
En cualquier caso, tanto Baird como Nipkow son las dos personas de referencia en los orígenes técnicos de la televisión.

Tonight Show es el programa nocturno más popular de la historia de la televisión y a lo largo de su trayectoria ha sido presentado por profesionales tan relevantes como Steve Allen, Jack Paar, Johnny Carson, Jay Leno o Conan O’Brien. El único invitado que ha tenido el honor de ser entrevistado por todos ellos es un director, actor, productor, comediante y guionista llamado Carl Reiner. En 1959 había desarrollado un programa piloto para televisión, basado en sus propias experiencias de comediante, que tituló Head of the Family, pero ninguna cadena quiso producirlo y además no le querían como actor principal.
Reiner rehízo el proyecto, ofreció el papel protagonista a un joven actor llamado Dick Van Dyke y se reservó para él las tareas de director, guionista y, en ocasiones, un papel secundario. Así nació El show de Dick Van Dyke, una comedia que se emitió entre 1961 y 1966 y que lanzó al estrellato a su principal actor, a quien muchos recordarán por sus papeles como protagonista de películas tan exitosas como Mary Poppins o Chitty Chitty Bang Bang.

Los informativos han sido una pieza fundamental de la televisión desde su nacimiento, igual que lo fueron para la radio. Desde entonces han estado presentes en todas las cadenas de todas las épocas, hasta el punto de que la aparición de las primeras televisiones sin informativos propios fue toda una novedad para el espectador. La evolución de este género dio un nuevo paso adelante con la aparición de los primeros canales «todo-noticias» en la década de los ochenta, que modificaron por completo la manera de informar en televisión.
Las diferencias entre el modelo audiovisual europeo y estadounidense se hacen especialmente patentes en el campo de la información. Los promotores de la televisión en Europa vieron la potencial influencia que podía tener en la audiencia y la quisieron mantener bajo el control estatal; solo los organismos públicos podían elaborar información audiovisual. En cambio, en Estados Unidos las licencias de televisión siempre fueron manejadas por empresas comerciales y los primeros operadores que comenzaron a emitir en 1941 en Nueva York ya contaban con espacios informativos.

Si hay un contenido criticado hasta la saciedad en la televisión, ese son los culebrones, las telenovelas, los soaps. Se les achaca falta de calidad, tanto en sus guiones como en sus intérpretes, obligados a producir un episodio al día; así como un bajo diseño de producción frente a las grandes y más costosas series del prime time. Sin embargo, visto desde nuestra perspectiva cultural, el formato del «culebrón» es el único que los latinos hemos exportado a las televisiones de todo el mundo y, gracias a él, nuestra lengua viaja por todo el planeta. Además, no todas las telenovelas son iguales, ni sus historias han estado, ni están, reducidas a los horarios de sobremesa. Las hay magníficas y, en ocasiones, el género ha sabido liderar las audiencias en horarios de máximo consumo hasta convertirse en fenómenos capaces de involucrar a la mayoría de la sociedad. Así pues, nademos un poco contra la corriente.
El público televisivo tiene una diferencia fundamental respecto a la audiencia de otros espectáculos audiovisuales: en su gran mayoría no paga por poder ver un programa determinado.
Actualmente, todos los programas y cadenas del mundo persiguen lograr la misma fórmula mágica: que la televisión no finalice cuando se apaga y que sus contenidos sigan formando parte de nuestras vidas. Internet es un medio extraordinario para ello y la televisión actual, adaptándose con precisión a sus posibilidades, lo está consiguiendo. Pero David Jacobs, el creador de Dallas, supo hacerlo muchos años antes y sirviéndose únicamente de la propia televisión. Preguntado en una ocasión por cuál había sido su inspiración, dijo que la idea se le ocurrió mientras veía una vieja película de Ingmar Bergman, la extraordinaria Escenas de un matrimonio. Recuérdenlo los críticos habituales cuando se dediquen a hablar despectivamente de los culebrones televisivos.

El último capítulo, «Voy a contarlo por última vez», emitido el 14 de mayo de 1998, paralizó a Estados Unidos y fue seguido por 80 millones de espectadores, nada más y nada menos que un tercio de la población. La NBC intentó de todas formas que Seinfeld permaneciera en antena una temporada más, pero el cómico rechazó una oferta de 96 millones de euros por continuar. No son de extrañar los esfuerzos de la cadena, ya que la serie suponía el 40 por ciento de los ingresos de la NBC. De hecho, Jerry Seinfeld fue de los primeros en ingresar en el club de los actores que cobraban un millón de dólares por episodio.
Fue un especial de setenta y cinco minutos sobre el que se crearon todo tipo de rumores, pero finalmente los personajes terminaban en la cárcel por no ayudar a la víctima de un robo. Realista hasta el final, el último episodio pone de manifiesto el egoísmo y la incorrección que habían mostrado en todos los capítulos.
El fenomenal éxito que consiguió en Estados Unidos se transformó en rotundos fracasos en el resto del mundo; Seinfeld pasó sin pena ni gloria por las principales cadenas europeas y finalmente quedó situada en las cadenas minoritarias o de pago como producto de culto para un pequeño reducto de la audiencia. La razón estriba en que se trata de un producto genuinamente neoyorkino y muy centrado en las neuróticas vidas de los habitantes de las grandes urbes.
Para todos los españoles de más de 25 años, Un, dos, tres… forma parte ya y para siempre de nuestras vidas. Esta mezcla de juego, show de variedades, humor, pruebas de todo tipo y espacios temáticos dramatizados fue un programa que rompió moldes frente a cualquier concurso anterior. Era familiar y participativo, divertido, simpático y diferente. Además fue el primer programa español que salió de nuestras fronteras, alcanzando el éxito en muchos otros países.

La familia Simpson debutó en El show de Tracey Ullman el 19 de abril de 1987. Desde el comienzo sorprendieron por su aspecto de boceto básico de animación. Groening los dibujó así y dejó para las tareas de posproducción las mejoras que hicieran más detalladas las figuras de los personajes, pero los animadores los dejaron tal y como estaban y la simpleza de su diseño se ha convertido en parte inequívoca de su personalidad.
El show de Tracey Ullman no fue un gran éxito, pero los cortos de Groening se hicieron tremendamente populares y la Fox decidió convertirlos en una serie en 1989. Debutó el 17 de diciembre de 1989, con lo que ello suponía de atrevimiento para el canal Fox, ya que no era habitual colocar en prime time una serie de animación de características adultas (algo que no ocurría desde los años setenta) y que por el tono de sus sátiras se apartaba de las comedias más tradicionales.

La televisión actual no es ni mejor ni peor que la de otras épocas. Cada una tiene la suya. Pero hoy como ayer, hay profesionales de la televisión que viven atados a las modas, cuando lo esencial a la hora de definir dónde reside el arte es el modo, la manera de hacerlo, como dijera en una ocasión Santiago Ramón y Cajal. La manera de hacer y entender la televisión de Jesús Hermida es una excelente guía para hacernos saber que, en un medio en constante cambio y adaptación, la solidez profesional y personal es mucho más importante que el humo de cada momento concreto.
En una entrevista, Hermida resumía su vida con un brillante chiste. Es la historia de un chico que va por primera vez al hipódromo y se le cae el reloj al suelo; entonces se agacha para recogerlo y un señor bajito, vestido de colores y con fusta, le monta y le dice: «¡Arre!». Un amigo le pregunta qué hizo entonces, y él le responde: «Lo que pude, llegué el cuarto». Esa es su vida, según confiesa el propio Jesús Hermida, pero no es así. El hijo de aquel marinero de Ayamonte llegó casi siempre el primero.
¿Cuáles son las claves del éxito de este programa? Es muy difícil condensarlas en una o dos, pero, sin lugar a dudas, el hecho de tratarse de algo nuevo y diferente para el espectador es un factor diferencial. Los programas que aportan novedades sustanciales son premiados, de forma habitual, por los espectadores y consiguen grandes cifras de audiencia. A esta novedad contribuye el que sea un acontecimiento exclusivo, que no se puede seguir en otras cadenas, y que otorgue a los espectadores la capacidad de decisión sobre quién sigue en la casa.
De forma recurrente se había acusado a la televisión de ser un medio de comunicación pasivo, frente al cual el espectador solo podía permanecer sentado y contemplar lo que aparecía en la pantalla. Gran Hermano supera esta barrera e involucra a la audiencia dentro del programa, como una pieza decisiva para decidir el rumbo del programa, que no está controlado por los productores.
También resulta fundamental la personalidad del presentador.

Cuéntame cómo pasó tienen un peso fundamental los actores secundarios, que arropan a la familia Alcántara. Algunos como Miguel, el hermano de Antonio, interpretado por Juan Echanove, aparece de forma esporádica en las primeras temporadas, pero luego se suma al núcleo central. Cuéntame no se podría entender sin la participación de Fernando Fernán Gómez en su papel de párroco, Tony Leblanc como quiosquero o José Sancho como emprendedor de negocios varios.
El éxito de Cuéntame cómo pasó se refleja en sus buenos datos de audiencia, que le permiten situarse en sus primeras temporadas como la serie nacional más vista por los españoles; en sus seis primeras temporadas supera el 30 por ciento de cuota y en la tercera marca su cifra más alta con un 41,9 por ciento de cuota.
Como muestra de su importancia, fue incluida en uno de los vídeos que se mostraron en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Dentro del homenaje que se realizó a la televisión, Cuéntame compartió cartel con títulos emblemáticos como Coronation Street o Mr. Bean.

Estados Unidos es el mercado líder en la televisión mundial y su influencia se ha extendido a todos los países gracias a que han sido capaces de crear un lenguaje universal en el que los espectadores de las más diversas culturas se sienten cómodos y en el que reconocen rápidamente los elementos comunes. El modo de vida norteamericano, sus valores, creencias e historia se han popularizado en todo el planeta gracias a la enorme influencia que los contenidos audiovisuales creados por su industria han sido capaces de alcanzar. Hoy en día no podríamos entender París sin la obra de los impresionistas, y las generaciones futuras no podrán saber lo que hemos sido sin el legado del cine y la televisión que ha creado la industria audiovisual norteamericana.
Frente a esta potencia, en la mayoría de los países se ha optado por poner especial énfasis en las características locales y hacer programas y series muy pegados a la identidad de cada lugar. De esta forma han sido capaces de hacer frente a los productos estadounidenses y, en muchos casos, dominar sus propios mercados. Sin embargo, esta estrategia presenta un grave inconveniente: las dificultades de los programas y series para hacerse un hueco en los mercados extranjeros, algo que los productos norteamericanos han superado con creces. Entre las excepciones a esta realidad resaltan los formatos de entretenimiento europeos, capaces de viajar por todo el mundo en forma de concursos o realities; o los infravalorados culebrones latinoamericanos, que son seguidos por ciudadanos de todo el mundo. Y como siempre, quedan los británicos.
Las productoras británicas también supieron beneficiarse de estas posibilidades y no son pocos los espacios británicos que se han emitido en Estados Unidos. Hoy en día series como Downton Abbey, concursos como Who Wants to Be a Millionaire y personalidades como Simon Cowell triunfan en todo el mundo como muestra de la importancia que la industria televisiva británica ha tenido y tiene en el panorama internacional.
Las razones son varias. La televisión británica tiene la fama de realizar numerosos espacios de calidad. La BBC ha sido un modelo para todas las televisiones públicas del continente y la ITV fue la primera televisión privada de Europa.
Además han creado formatos de gran influencia en la televisión mundial. Programas como Eastenders o Coronation Street, que siguen en antena y en los primeros puestos en los rankings de audiencia después de varias décadas de emisión, se han convertido en un referente para todo aquel que quiera desarrollar un serial de larga duración. Sus ficciones, miniseries, incluso cine, tienen un estilo propio basado en el cuidado de la producción y el altísimo nivel de actores, directores y escritores criados todos ellos al amparo de una tradición teatral que forma parte de la cultura británica desde hace siglos.
Pero si por algo se han caracterizado los espacios británicos es por su particular sentido del humor. Frente a las comedias norteamericanas, que se basan normalmente en situaciones sencillas dirigidas a un público muy amplio, los programas de humor del Reino Unido han apostado en su mayoría por un humor del absurdo en el que se pone a los protagonistas en situaciones extremas o surrealistas. Entre algunos títulos, tanto de espacios de entretenimiento como de ficción, se pueden citar Monty Python’s Flying Circus, George and Mildred (Los Roper) o Mr. Bean…

La televisión es un lenguaje cuyo objetivo principal es contar historias, y mientras estas atraigan el interés del público, su porvenir no corre peligro. Hoy en día, algunos pronostican el fin de la televisión ante el empuje de los nuevos modelos de distribución generados por internet, pero se equivocan. Si la televisión continúa siendo el origen de las mejores historias, aquellas que hacen soñar, emocionarse y divertirse a los espectadores, su futuro no corre riesgo alguno. Porque el peligro no son las nuevas tecnologías, sino aburrir, y parece que la pequeña pantalla tiene aún muchas buenas historias que contar.

This short book is an interesting book about television although I barely show interest in it, quoted Bette Davis: «Television is wonderful. Not only does it cause us a headache, but also, in its advertising, we find the pills that will relieve us. »

Television emerged after cinema, which is the direct result of the discovery of photography, but origins take us even further back to the eighteenth century, in which a group of British scientists led by Thomas Wedgwood and Humphry Davy reproduced images in cartons that previously they had coated with silver chloride. In France Nicéphore Niépce invented the heliographies and Louis Daguerre the daguerreotypes, which would give rise to the true birth of photography, since he managed to make them permanent by mixing silver chloride with common salt. However, this idea belongs to William Henry Fox Talbot, the same who invented the first system to produce copies of the same image, although it was George Eastman who first patented the flexible films.
If it is complicated, therefore, to clearly define who was the first inventor of photography, much more so if we talk about its natural consequence: cinema. The French defend that they were the Lumière brothers in 1895, but the Americans maintain that five years before Armat, Edison and Dickson had projected images in movement. The truth is that in 1883 the first film studio in the United States was already operating, which was called Black Mary. Other versions mention the German Skalanadovski, the Englishman Friese-Green or the French Louis Aimé Augustin Le Prince, who invented the Maltese cross system that is still used today.
On January 27, 1926, Baird managed to transmit an image that varied every five seconds, and shortly thereafter managed to send them to a receiver twenty kilometers away. The BBC, on April 27, 1927, reached an agreement with the inventor and created the Baird TV Development; a few days later, on February 9, 1928, they made their first transmission between Glasgow and London.
On September 11, 1928, General Electric broadcast the work El Cartero de la Reina in a closed circuit. In 1930 the BBC issued Pirandello’s Man with a Flower in the Mouth. Curious this beginning for a medium that would end up banishing the theater from its contents.
The end of Baird’s adventures had to do with the transmission in 1931 of Epson’s derby, given that the technical deficiencies of the time and the speed of the horses made the vision impossible and the press was angry with the new invention accusing him to be a fiasco.
In any case, both Baird and Nipkow are the two persons of reference in the technical origins of television.

Tonight Show is the most popular night program in the history of television and throughout its history has been presented by professionals as relevant as Steve Allen, Jack Paar, Johnny Carson, Jay Leno or Conan O’Brien. The only guest who has had the honor of being interviewed by all of them is a director, actor, producer, comedian and screenwriter named Carl Reiner. In 1959 he had developed a pilot program for television, based on his own experiences as a comedian, which he called Head of the Family, but no chain wanted to produce it and they did not want him as the main actor.
Reiner remake the project, offered the leading role to a young actor named Dick Van Dyke and reserved for him the tasks of director, scriptwriter and, sometimes, a secondary role. Thus was born The Dick Van Dyke Show, a comedy that was broadcast between 1961 and 1966 and that launched its main actor to stardom, who many will remember for his roles as the protagonist of such successful films as Mary Poppins or Chitty Chitty Bang Bang.

The news has been a fundamental piece of television since its birth, just as they were for the radio. Since then they have been present in all the chains of all times, to the point that the appearance of the first televisions without their own news was a novelty for the viewer. The evolution of this genre took a new step forward with the appearance of the first «all-news» channels in the eighties, which completely modified the way of reporting on television.
The differences between the European and American audiovisual model are especially evident in the field of information. The promoters of television in Europe saw the potential influence that could have on the audience and wanted to keep it under state control; Only public agencies could produce audiovisual information. In contrast, in the United States, television licenses were always handled by commercial companies and the first operators that began broadcasting in 1941 in New York already had information spaces.

If there is content criticized ad nauseam on television, that is soap operas, soap operas, soaps. They are accused of lack of quality, both in their scripts and in their interpreters, forced to produce an episode a day; as well as a low production design compared to the large and more expensive prime time series. However, seen from our cultural perspective, the «culebrón» format is the only one that Latinos have exported to televisions around the world and, thanks to it, our language travels all over the planet. In addition, not all telenovelas are the same, nor their stories have been, nor are they, reduced to the desktop schedule. There are magnificent ones and, at times, the genre has been able to lead audiences at times of maximum consumption to become phenomena capable of involving the majority of society. So, let’s swim a little against the current.
The television public has a fundamental difference with respect to the audience of other audiovisual shows: most of them do not pay to see a specific program.
Currently, all the programs and chains of the world pursue the same magic formula: that television does not end when it is turned off and that its contents continue to be part of our lives. Internet is an extraordinary medium for this and today’s television, adapting precisely to its possibilities, is achieving it. But David Jacobs, the creator of Dallas, knew how to do it many years before and using only television itself. Asked once what his inspiration had been, he said that the idea occurred to him while watching an old Ingmar Bergman film, the extraordinary scenes of a marriage. Remember the usual critics when they dedicate themselves to talking contemptuously about television soap operas.

The last chapter, «I am going to tell you one last time», broadcast on May 14, 1998, paralyzed the United States and was followed by 80 million spectators, nothing more and nothing less than a third of the population. The NBC tried in any case that Seinfeld remained on the air one more season, but the comedian rejected an offer of 96 million euros to continue. No wonder the efforts of the chain, since the series accounted for 40 percent of revenue from NBC. In fact, Jerry Seinfeld was among the first to enter the club of actors who charged a million dollars per episode.
It was a seventy-five minute special about which all kinds of rumors were created, but eventually the characters ended up in jail for not helping the victim of a robbery. Realistic to the end, the last episode reveals the selfishness and the incorrectness that they had shown in all the chapters.
The phenomenal success that he achieved in the United States turned into resounding failures in the rest of the world; Seinfeld went unnoticed by the main European networks and finally was placed in the minority or paid channels as a cult product for a small redoubt of the audience. The reason is that it is a genuinely New York product and very focused on the neurotic lives of the inhabitants of large cities.
For all Spaniards over 25 years old, One, two, three … is already part of our lives forever. This mix of games, variety shows, humor, tests of all kinds and dramatized thematic spaces was a program that broke molds against any previous competition. It was family and participatory, fun, friendly and different. It was also the first Spanish program that left our borders, reaching success in many other countries.

The Simpson family debuted on Tracey Ullman’s show on April 19, 1987. From the start they surprised by their basic animation sketch look. Groening drew them well and left for the post-production tasks the improvements that made the figures of the characters more detailed, but the animators left them as they were and the simplicity of their design has become an unmistakable part of their personality.
Tracey Ullman’s show was not a great success, but Groening’s shorts became tremendously popular and Fox decided to turn them into a series in 1989. He debuted on December 17, 1989, with what it supposed to be daring for the Fox channel , since it was not usual to place in prime time a series of animations of adult characteristics (something that did not happen since the seventies) and that by the tone of his satires he moved away from the more traditional comedies.

Today’s television is neither better nor worse than that of other eras. Each one has its own. But today as yesterday, there are television professionals who live tied to fashions, when the essential thing when defining where art resides is the way, the way to do it, as Santiago Ramón y Cajal once said. Jesus Hermida’s way of making and understanding television is an excellent guide to let us know that, in an environment in constant change and adaptation, professional and personal strength is much more important than the smoke of each specific moment.
In an interview, Hermida summed up her life with a brilliant joke. It is the story of a boy who is going to the racecourse for the first time and the clock falls to the ground; then he bends down to pick it up and a short gentleman, dressed in colors and with a whip, rides him and says: «Arre!». A friend asks him what he did then, and he replies: «What I could, I got the room.» That is his life, as Jesus Hermida himself confesses, but it is not so. The son of that sailor from Ayamonte almost always came first.
What are the keys to the success of this program? It is very difficult to condense them into one or two, but, without a doubt, the fact of being something new and different for the viewer is a differential factor. The programs that bring substantial innovations are rewarded, in a habitual way, by the spectators and they obtain great numbers of audience. This novelty contributes to the fact that it is an exclusive event, that can not be followed in other channels, and that gives viewers the ability to decide who is still in the house.
Recurrently, television had been accused of being a passive means of communication, in front of which the spectator could only remain seated and contemplate what appeared on the screen. Big Brother overcomes this barrier and involves the audience within the program, as a decisive piece to decide the course of the program, which is not controlled by the producers.
The personality of the presenter is also fundamental.

Tell me how it happened that the secondary actors, who clothe the Alcántara family, have a fundamental weight. Some like Miguel, the brother of Antonio, played by Juan Echanove, appears sporadically in the first seasons, but then adds to the central core. Cuéntame could not be understood without the participation of Fernando Fernán Gómez in his role as parish priest, Tony Leblanc as a newsagent or José Sancho as an entrepreneur in several businesses.
The success of Cuéntame cómo pasó is reflected in its good audience data, which allows it to be in its first seasons as the most watched national series by the Spanish; in its first six seasons it exceeds 30 percent of quota and in the third it marks its highest figure with a 41.9 percent share.
As a sign of its importance, it was included in one of the videos that were shown at the opening ceremony of the London 2012 Olympic Games. In the tribute that was made to television, Cuéntame shared a poster with emblematic titles such as Coronation Street or Mr Bean

The United States is the leading market in world television and its influence has spread to all countries thanks to the fact that they have been able to create a universal language in which viewers of the most diverse cultures feel comfortable and in which they quickly recognize the common elements. The American way of life, its values, beliefs and history have become popular throughout the planet thanks to the enormous influence that the audiovisual contents created by its industry have been able to achieve. Today we can not understand Paris without the work of the Impressionists, and future generations will not be able to know what we have been without the legacy of cinema and television that the North American audiovisual industry has created.
Faced with this power, in most countries it has been chosen to put special emphasis on local characteristics and to make programs and series closely linked to the identity of each place. In this way they have been able to cope with American products and, in many cases, dominate their own markets. However, this strategy has a serious drawback: the difficulties of programs and series to gain a foothold in foreign markets, something that American products have far exceeded. Among the exceptions to this reality are the European entertainment formats, capable of traveling around the world in the form of contests or realities; or the undervalued Latin American soap operas, which are followed by citizens from all over the world. And as always, the British remain.
The British producers also knew how to benefit from these possibilities and there are many British spaces that have been broadcast in the United States. Today series like Downton Abbey, contests like Who Wants to Be a Millionaire personalities like Simon Cowell and succeed worldwide as a sign of the importance the British television industry has had and has in the international arena.
The reasons are several. British television has the reputation of making numerous quality spaces. The BBC has been a model for all public television stations on the continent and ITV was the first private television in Europe.
They have also created highly influential formats on world television. Programs such as Eastenders or Coronation Street, which remain on the air and in the top positions in the rankings of hearing after issuing several decades, have become a reference for anyone who wants to develop a long-term serial. His fictions, miniseries, including movies, have their own style based on the care of production and the high level of actors, directors and writers all brought up under a theatrical tradition that is part of British culture for centuries.
But if for some reason British spaces have been characterized by their particular sense of humor. Against American comedies, which are usually based on simple situations aimed at a wide audience, comedy programs in the UK have opted mostly for humor absurd in which you put the protagonists in extreme or surreal situations . Among some titles, both entertainment and fiction spaces, we can mention Monty Python’s Flying Circus, George and Mildred (The Roper) or Mr. Bean …

Television is a language whose main objective is to tell stories, and while these attract the interest of the public, their future is not in danger. Today, some predict the end of television to the push of new distribution models generated by the Internet, but they are wrong. If television continues to be the source of the best stories, those that make people dream, get excited and have fun to the spectators, their future is not at risk. Because the danger is not new technologies, but boring, and it seems that the small screen still has many good stories to tell.

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