Hasta el infinito y más allá — Manuel Seara Valero / To Infinity And Beyond by Manuel Seara Valero (spanish book edition)

Este me ha parecido un libro muy didáctico y recomendado sobre el universo, el cosmos y lo que rodea es decir desde los estudios en la Grecia clásica o dicho de otro modo desde el comienzo de nuestra existencia. La narración más antigua que tenemos de la creación del Universo es el poema conocido como «Enûma Eliš» («Cuando en lo alto») por las dos palabras acadias que lo inician. Está recogido en unas tablillas con escritura cuneiforme halladas en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal (669 a.C.-627 a.C.), en Nínive.

E-nu-ma e-liš la na-bu-ú ša-ma-mu
šap-li-iš am-ma-tum šu-ma la zak-rat…
(«Cuando en lo alto, el Cielo no había sido aún nombrado, y debajo, la Tierra no había sido mencionada por nombre…»).

Martín Lutero calificó a Copérnico de astrólogo advenedizo. «Este estúpido quiere trastocar toda la ciencia astronómica —escribió—. Pero la Sagrada Escritura nos dice que Josué ordenó pararse al Sol, y no a la Tierra.»
Para la Iglesia católica, el libro no fue un problema hasta setenta años después del fallecimiento de Copérnico, cuando hizo expresa la condena de su obra. El 5 de marzo de 1616 un decreto de la Sagrada Congregación del Índice11 lo incluyó en la lista de libros prohibidos, de la que no saldría hasta 1835. Para entonces, las ideas del astrónomo ya eran de sobra conocidas en toda Europa. La Tierra había sido destronada para siempre, el Sol era el rey.
Copérnico está considerado el personaje de transición de la Edad Media a la ciencia moderna. Su obra sirvió de base para que —décadas más tarde— Galileo, Brahe y Kepler pusieran los cimientos de la revolución científica que culminó con la obra de Newton.
Newton demostró que la luz del Sol se descomponía en los colores del arcoíris al atravesar un prisma. Lo llamó «espectro cromático», del latín spectrum, «fantasma». Durante ciento cuarenta años, este fenómeno fue conocido pero no estudiado.
El famoso astrónomo William Herschel (1738-1822) sabía —como todo el mundo— que la luz solar calentaba los objetos que iluminaba. Pero dado que la luz podía dividirse en distintos colores, se interesó por analizar cuánta luz transmitía cada color. En 1800 ideó un sencillo experimento. Hizo pasar un rayo de luz a través de un prisma y colocó un termómetro en cada uno de los colores del arcoíris. Herschel comprobó que la temperatura aumentaba al pasar de la parte azul a la parte roja del espectro visible. Colocó entonces un termómetro un poco más allá de la parte roja del espectro, en una región donde no había luz visible, y descubrió que la temperatura era todavía más alta.
Había nacido una nueva ciencia: la astrofísica. Gracias a Fraunhofer, los científicos pudieron observar las estrellas en el laboratorio y analizar su composición.

Con su teoría de la relatividad, Einstein trató de solucionar una aparente paradoja provocada por la fuerza de la gravedad. Si ésta siempre es atractiva (como así es), todos los objetos del Universo acabarían por atraerse unos a otros formando un inmenso amasijo amorfo de materia, rodeado de un vasto y estéril vacío.
Newton creyó haber solucionado la cuestión postulando una distribución uniforme e infinita de la materia, de forma que no existiese ningún punto en el que pudiera concentrarse por efecto de la gravedad. Sin embargo, una situación de estas características conduciría inevitablemente a la existencia de una gravedad infinita en todos sus puntos.
Tan firme era la creencia de Einstein en un Universo estable que introdujo en sus ecuaciones la llamada «constante cosmológica» con el fin de equilibrar la atracción gravitatoria mediante una especie de repulsión que actuaba únicamente en la escala de las distancias astronómicas y que, por tanto, resultaba imperceptible en nuestra vida cotidiana. Este modelo exigía un equilibrio exquisito entre la atracción gravitatoria y la repulsión cósmica, ya que la menor perturbación en cualquier punto del espacio provocaría el colapso de toda la materia en ese lugar. El cosmos de Einstein resultaba especialmente inestable.

El hecho de que nunca se hubieran visto quarks libres (siguen sin verse) hizo dudar de su existencia, pero en los últimos años las pruebas han sido abrumadoras. Todas estas partículas pertenecen al Modelo Estándar, pero los físicos teóricos especulan que durante el Big Bang pudieron crearse otras muchas que todavía no han sido descubiertas: bosones X; agujeros negros primordiales; cuerdas cósmicas; monopolos magnéticos y WIMP (Weakly Interacting Massive Particles o «partículas masivas que interactúan débilmente»).

Los datos muestran también algunas sorpresas que, sin duda, mantendrán ocupados a los cosmólogos durante un tiempo. Una de ellas es la asimetría en la temperatura media de la radiación de fondo en los dos hemisferios celestes: en promedio, los fotones que llegan desde el hemisferio sur se encuentran más calientes que los procedentes del hemisferio norte. Este dato resulta llamativo porque la cosmología moderna se basa en el hecho de que, a gran escala, las propiedades del Universo no deberían depender de dónde nos encontremos ni de la dirección del cielo en la que miremos. Además, los datos de Planck han confirmado la existencia de una gran mancha fría en el hemisferio sur del firmamento.
En marzo de 2013, un equipo internacional de investigadores usó el conjunto ALMA5 (Atacama Large Millimeter/ submillimeter Array) para explorar el baby boom estelar en el Universo joven, y observó que los estallidos de formación de estrellas más potentes del cosmos tuvieron lugar mucho antes de lo que se pensaba. Dos de las galaxias estudiadas tenían poco más de mil millones de años de edad. Además, y para asombro de los científicos, detectaron en ellas la presencia de moléculas de agua.
En octubre de 2014 otro equipo de investigadores descubrió el púlsar más brillante en la galaxia M82, a unos 12 millones de años luz. Emite rayos X con la energía de 10 millones de soles como el nuestro.

El primero en referirse a los agujeros negros fue el británico John Michell. Este filósofo de la naturaleza reflexionó sobre la velocidad de escape que necesita un cuerpo para vencer la atracción gravitatoria ejercida por un objeto celeste, y llegó a la conclusión de que podían existir estrellas tan densas y masivas que ni siquiera la luz podría salir de ellas.

Existen diferentes tipos de agujeros negros:
– Estáticos o de Schwarzschild: La solución matemática encontrada por Karl Schwarszchild fue para agujeros negros que se mantienen inmóviles y que no giran en torno a su eje. Forman una esfera perfecta en cuyo centro se halla la singularidad. Su tamaño depende exclusivamente de su masa.
– En rotación (de Kerr): Serían los más comunes, ya que las estrellas originales también presentan un movimiento de rotación, que se mantiene tras su colapso en agujero negro.
– Estáticos con carga (de Reissner-Nordström): Son agujeros negros estáticos, con simetría esférica y cargados eléctricamente, definidos por dos parámetros: la masa y la carga eléctrica.
– En rotación con carga (de Kerr-Newman): Se definen por tres parámetros: la masa, el momento angular y la carga eléctrica.

El agujero negro más grande conocido está en el corazón de M87, una galaxia elíptica gigante en la constelación de Virgo. Su masa es tres mil millones de veces mayor que la del Sol, con un diámetro de unos 18 mil millones de kilómetros, casi el doble que el diámetro de la órbita de Plutón.

En 1957, el físico relativista estadounidense John Archibald Wheeler, el mismo que acuñó el término «agujero negro», inventó el nombre de «agujero de gusano». Wheeler pensó en la siguiente analogía: si un gusano tuviera que desplazarse de un punto a otro situado en el lado opuesto de una manzana, atajaría cavando un agujero en su interior.
El agujero de gusano es una solución puramente matemática, pero muchas de estas soluciones han resultado ser más reales de lo que se creía en un principio. Un ejemplo de ello lo constituyen los mismos agujeros negros, que se plantearon como una solución teórica a las ecuaciones de campo de la relatividad general y hoy en día nadie duda de su existencia.

El primer mapa celeste del que tenemos constancia fue dibujado en el siglo V a. C. por los astrónomos chinos Shi Shen y Gan De, con la ubicación de 121 estrellas.
Hacia el 300 a. C. los astrónomos griegos Timocares de Alejandría1 y Aristilo compilaron el primer catálogo de estrellas del mundo occidental.
Un siglo más tarde, Hiparco de Nicea clasificó unas 850 estrellas. Al comparar su catálogo con el de Timocares descubrió que la posición de las estrellas cambia con el tiempo, pero no porque se muevan sino porque lo hace el sistema de referencia (la Tierra), lo que le llevó a determinar el primer valor de la precesión de los equinoccios.
Ptolomeo se apoyó en el catálogo de Hiparco para crear un mapa de 1.022 estrellas visibles desde Alejandría, distribuidas en 48 constelaciones bien definidas.
La astronomía tuvo un papel muy importante en los países islámicos durante los siglos IX-XIII, al igual que otras ciencias como las matemáticas. Este florecimiento de la ciencia árabe fue posible gracias al contacto de varias culturas en los territorios conquistados por los musulmanes, principalmente la herencia grecolatina del Imperio bizantino, el saber científico persa y la astronomía hindú.

Edwin Hubble clasificó las galaxias en elípticas, espirales e irregulares.
– Galaxias elípticas (E): tienen, como su nombre indica, forma de elipse y se clasifican de E0 a E7 según su grado de excentricidad.1 Se componen fundamentalmente de estrellas y tienen muy poca materia interestelar (polvo o gas). Las hay de todos los tamaños, desde enanas a gigantes. Estas últimas son las más grandes que podemos contemplar y, posiblemente, se originan por choques con galaxias espirales. Se consideran las más antiguas del Universo, ya que sus estrellas son viejas y se encuentran en una fase muy avanzada de su evolución. Un ejemplo de este tipo de galaxias lo encontramos en Virgo A (M87).
– Galaxias espirales (S): son las más comunes (tres de cada cuatro corresponden a este tipo), posiblemente porque son las más fáciles de identificar. Vistas de canto parecen una ensaladera de polvo cósmico y estrellas con un saliente, el bulbo, en el centro. Vistas desde arriba, presentan un remolino de brazos azulados formados por jóvenes y brillantes luceros, que rodean una resplandeciente protuberancia formada por multitud de estrellas viejas. Rodeando la galaxia, hay un halo de cúmulos globulares, estrellas dispersas y una nube invisible de materia oscura. Pequeñas galaxias acompañantes se agarran, a veces, a los bordes de las mayores mientras que el centro del núcleo suele estar ocupado por un agujero negro. Andrómeda (M31) pertenece a este tipo de galaxias.
– Galaxias espirales barradas: son un subtipo de las espirales aunque se diferencian de ellas porque sus núcleos están atravesados por una gruesa barra de estrellas. Todavía sigue siendo un misterio como a partir de una espiral se genera una barrada. La Vía Láctea y la brillante M83, en Hidra, pertenecen a esta clase. Tanto las barradas como las no barradas rotan a velocidades extraordinarias.
– Galaxias irregulares: son todas aquellas que no encajan en las categorías anteriores, aproximadamente el 5 por ciento. Por regla general, son grupos débiles y amorfos de estrellas, con un elevado porcentaje de materia interestelar. La Pequeña Nube de Magallanes es un ejemplo de este tipo.
– Galaxias Seyfert son grandes sistemas espirales con centros extraordinariamente brillantes formados posiblemente por quásares que a veces llegan a eclipsar el resto de la galaxia. Son miles de veces más luminosas que el resto y por eso se perciben a distancias muchísimo mayores. Una de las más conocidas es M77, en la Ballena.

La Vía Láctea es una espiral barrada de unos 100.000 años luz de diámetro. Contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas. Estudiar su estructura no resulta nada fácil ya que desde la posición en la que nos encontramos las nubes de gas y polvo interestelar dificultan su observación.
La galaxia consta de tres partes bien diferenciadas:
El núcleo o bulbo se sitúa en el centro. Visto de lado tiene forma de una gigantesca cáscara de cacahuete, de 16.000 años luz de largo por unos 6.000 años luz de alto. Desde arriba, su forma sería la de una barra.
El núcleo es la zona con mayor densidad de estrellas. Alberga en su interior un enorme agujero negro. Durante muchos años se sospechó de su existencia, aunque no se podía afirmar con certeza.
Alrededor del núcleo se encuentra el disco, compuesto principalmente de gas y jóvenes estrellas. Concentra una masa equivalente a 60.000 millones de soles y una luminosidad de entre 15.000 y 20.000 millones de veces la del Sol. Lo más característico son los brazos espirales que parten del núcleo y que reciben el nombre de las constelaciones predominantes: Perseo, Orión, Sagitario y Centauro.

Muchas culturas percibieron la Vía Láctea como una ruta, un itinerario. En Escandinavia era el Camino de Valhalla. En Europa oriental un camino cubierto de paja que había sido robada, según los distintos pueblos, por un dios armenio del fuego, un ladrón persa o un grupo de zíngaros húngaros. En el occidente europeo recibió el nombre de «Camino de Santiago». Según la tradición, después de predicar el Evangelio en España sin demasiado éxito, el apóstol Santiago regresó a Jerusalén, donde en el año 44 fue decapitado por orden de Herodes Agripa. Sus discípulos trasladaron el cuerpo a la península Ibérica, y lo enterraron en una tumba que permaneció olvidada hasta que milagrosamente fue descubierta a principios del siglo IX. A partir de ese momento, Santiago de Compostela compitió con Jerusalén y Roma como lugar de peregrinación. A mediados del siglo XII ya se había escrito el Códice Calixtino, la primera guía turística de Europa, dedicada en este caso a los peregrinos jacobeos.

Estados Unidos canceló en 2010 el programa Constellation de la NASA, cuyo objetivo era el desarrollo de una nueva generación de naves espaciales, entre ellas un módulo de acceso a la superficie lunar. En junio de 2014, un panel del Consejo Nacional de Investigación intentó convencer —por ahora sin éxito— a la administración Obama de que el camino más viable y sostenible para la exploración humana del espacio pasa por el regreso a nuestro satélite. «La Luna, y, en particular, su superficie, tiene ventajas significativas sobre otros objetivos como un paso intermedio en el camino hacia la meta horizonte de Marte», escribió en su informe el Comité del Consejo de Vuelos Tripulados. Según este documento, la NASA considera un viaje a la Luna como un proyecto del ámbito de programas espaciales de otras naciones, y no de interés para el programa de vuelos tripulados estadounidenses.
Europa, por su parte, tampoco tiene interés en visitar nuestro satélite. Entre los planes de la Agencia Espacial Europea, a corto y medio plazo, no figura ninguna misión a la Luna.

Tritón es de los pocos satélites geológicamente activos. Debido a ello, su superficie es relativamente joven y se asemeja a la de un melón cantalupo. Se compone de una corteza de nitrógeno congelado sobre un manto de hielo, que cubre un núcleo sólido de roca y metal. La Voyager 2 descubrió lo que parecían ser géiseres de nitrógeno líquido manando desde su superficie helada. Este descubrimiento cambió el concepto clásico de vulcanismo ya que, hasta entonces, se suponía que los cuerpos gélidos no deberían ser geológicamente activos.

Durante 76 años Plutón fue considerado un planeta de pleno derecho por la comunidad científica. Sin embargo, el 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) lo degradó a la condición de planeta enano, una medida que no estuvo exenta de polémica. Dos años más tarde, el comité ejecutivo de la UAI decidió rebautizarle con un nombre menos peyorativo: «plutoide»; una denominación que sirve para identificar a todos los objetos situados más allá de Neptuno, en el llamado cinturón de Kuiper, que tengan la suficiente masa como para que su propia gravedad les haya dado una forma casi esférica, no sean satélites y no hayan limpiado la zona de su órbita de planetesimales.
En marzo de 2014, Sheppard y Trujillo anunciaron el descubrimiento de un nuevo planeta enano. Bautizado provisionalmente como 2012 VP113, podría tener un diámetro de entre 300 y 1.000 km. Posee una órbita muy elíptica, con un perihelio de 80 UA, mientras que su afelio está a 450 UA y tarda unos 4.000 años en completarla. Para que nos hagamos una idea, Neptuno está situado a 30 UA del Sol y el cinturón de Kuiper se extiende desde las 30 a las 50 UA.
Las peculiaridades de su órbita permiten suponer la influencia gravitacional de otro cuerpo celeste de gran tamaño desconocido, diez veces más grande que la Tierra. «Algunos de estos cuerpos de la Nube de Oort podrían rivalizar en tamaño con Marte o incluso con la Tierra. Esto se debe a que muchos de los objetos de la Nube de Oort interior son tan distantes que incluso los grandes serían demasiado débiles para ser detectados con la tecnología actual», aseguró Sheppard. Los autores de este trabajo consideran que pueden existir alrededor de novecientos objetos con órbitas como Sedna y 2012 VP113.

Constantemente están cayendo objetos del cielo. Se calcula que la Tierra recibe al año cerca de 30.000 toneladas de polvo interplanetario y meteoroides, restos de cometas y asteroides cuyo tamaño varía entre 100 micras1 y 50 m. Por fortuna, la mayoría son como granos de sal. Atraviesan el cielo a grandes velocidades y al contacto con la atmósfera se incendian en medio de un resplandor fluorescente, dando lugar a las populares «estrellas fugaces». Estos fenómenos luminosos o meteoros ocurren en la termosfera, a partir de unos 120 km por encima de la superficie terrestre, donde la densidad del aire es bastante baja pero suficiente para calentar y detener estas partículas. A una altura de 80 km casi todos los meteoroides se han volatilizado.
Para que un NEO golpee la Tierra y provoque una significativa devastación en áreas pobladas, tendría que medir alrededor de 30 m o más.
Para evitar una catástrofe, habría dos alternativas: destruirlo o desviarlo. El uso de armas nucleares no parece ser lo más aconsejable. Los asteroides rocosos de pequeño tamaño volarían en pedazos y la multitud de fragmentos generados extenderían el daño a un área más grande en la Tierra. Si el asteroide está compuesto de hierro, es muy improbable que fuera destruido por un misil nuclear.
Por otro lado, para desviar un asteroide con éxito hace falta saber con precisión cómo y cuánto hay que «empujarlo». La Agencia Espacial Europea ha seleccionado una propuesta de misión española llamada Don Quijote para investigar cómo se podría desviar uno de estos objetos en caso necesario. Consiste en dos naves: Hidalgo y Sancho. Su objetivo sería un asteroide pequeño, de medio kilómetro de diámetro. Sancho se encontraría con él unos meses antes que Hidalgo y lo estudiaría. Una vez recopilada la información, Hidalgo se lanzaría como un «kamikaze» con sus 530 kg contra el asteroide, con una velocidad de unos 10 km/s.
Sancho analizaría los cambios en la órbita y en el estado de rotación del asteroide, y recogería muestras del polvo levantado por la colisión.

El 25 de agosto de 2012, la nave espacial Voyager 1 de la NASA se convirtió oficialmente en el primer objeto construido por el hombre que abandonó el Sistema Solar, en un viaje hacia el infinito. La sonda se encuentra a más de 19.000 millones de kilómetros de nuestro Sol, y se aleja de nosotros a la vertiginosa velocidad de 17 km/s, unos 62.000 km/h.
La misión Voyager ha sido uno de los mayores éxitos de la exploración espacial. Fue diseñada para aprovechar una extraña disposición geométrica de los planetas exteriores a finales de la década de 1970. Esa posición de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, que ocurre una vez cada 175 años, daba la posibilidad de enviar una sonda espacial para que pasara cerca de un planeta, observarlo, y aprovechando su «tirón gravitacional» seguir el viaje hasta el siguiente. El uso de los motores propios de la nave se limitaba a realizar pequeñas correcciones en la trayectoria.
Cada sonda lleva a bordo un disco fonográfico hecho de cobre y bañado en oro, con 118 fotografías de la Tierra; noventa minutos de la mejor música del mundo; un conjunto de sonidos de nuestro planeta (desde el ladrido de un perro al estruendoso lanzamiento del cohete Saturno 5); saludos en 55 idiomas; las ondas cerebrales de una joven mujer enamorada; y una salutación del secretario general de la ONU. Un equipo dirigido por Carl Sagan confeccionó estas grabaciones como mensaje para civilizaciones extraterrestres que pudieran cruzarse en su camino.

¿Cuál es la probabilidad de que el disco sea encontrado por alienígenas? Prácticamente nula. Aunque existieran, las sondas Voyager no se acercarán ni a unos pocos años luz de otra estrella durante los siguientes 40.000 años. Pero, por otro lado, ¿cuál es la probabilidad de que una especie de primates evolucione hasta convertirse en un ser inteligente capaz de desarrollar el vuelo espacial y enviar el sonido del beso de una madre a su hijo hacia el infinito?
Las Voyager son las embajadoras del ser humano hacia regiones del cosmos completamente inexploradas. Como decía Carl Sagan, «nos hemos embarcado en viajes épicos».

This has been to me a very didactic and recommended book about the universe, the cosmos and what surrounds that is to say from the studies in classical Greece or in other words from the beginning of our existence. The oldest narrative that we have of the creation of the Universe is the poem known as “Enûma Eliš” (“When on high”) by the two Akkadian words that initiate it. It is collected in tablets with cuneiform writing found in the ruins of the library of Asurbanipal (669 a.C.-627 a.C.), in Nineveh.

E-nu-ma e-liš la na-bu-ú ša-ma-mu
šap-li-iš am-ma-tum šu-ma the zak-rat …
(“When at the top, Heaven had not yet been named, and below, the Earth had not been mentioned by name …”).

Martin Luther called Copernicus an upstart astrologer. “This stupid wants to disrupt all astronomical science,” he wrote. But the Sacred Scripture tells us that Joshua ordered to stand to the Sun, and not to Earth. »
For the Catholic Church, the book was not a problem until seventy years after the death of Copernicus, when he expressed the condemnation of his work. On March 5, 1616, a decree of the Sacred Congregation of the Index11 included it in the list of forbidden books, which would not come out until 1835. By then, the ideas of the astronomer were already well known throughout Europe. The Earth had been dethroned forever, the Sun was king.
Copernicus is considered the character of transition from the Middle Ages to modern science. His work served as the basis for – decades later – Galileo, Brahe and Kepler to lay the foundations of the scientific revolution that culminated in the work of Newton.
Newton showed that the light of the Sun decomposed in the colors of the rainbow when crossing a prism. He called it “chromatic spectrum,” from the Latin spectrum, “ghost.” For one hundred and forty years, this phenomenon was known but not studied.
The famous astronomer William Herschel (1738-1822) knew – like everyone else – that sunlight warmed the objects he illuminated. But since light could be divided into different colors, he was interested in analyzing how much light each color transmitted. In 1800 he devised a simple experiment. He made a ray of light through a prism and placed a thermometer in each of the colors of the rainbow. Herschel found that the temperature increased from the blue part to the red part of the visible spectrum. He then placed a thermometer a little beyond the red part of the spectrum, in a region where there was no visible light, and discovered that the temperature was still higher.
A new science was born: astrophysics. Thanks to Fraunhofer, the scientists were able to observe the stars in the laboratory and analyze their composition.

With his theory of relativity, Einstein tried to solve an apparent paradox caused by the force of gravity. If this is always attractive (as it is), all the objects of the Universe would end up attracting each other forming an immense amorphous mass of matter, surrounded by a vast and sterile emptiness.
Newton thought he had solved the question by postulating a uniform and infinite distribution of matter, so that there was no point at which he could concentrate by the effect of gravity. However, a situation of these characteristics would inevitably lead to the existence of an infinite gravity in all its points.
So firm was Einstein’s belief in a stable Universe that he introduced into his equations the so-called “cosmological constant” in order to balance the gravitational attraction by a kind of repulsion that acted solely on the scale of astronomical distances and that, therefore, , it was imperceptible in our daily life. This model demanded an exquisite balance between gravitational attraction and cosmic repulsion, since the slightest disturbance at any point in space would cause the collapse of all matter in that place. The cosmos of Einstein was especially unstable.

The fact that they had never seen free quarks (they still do not see each other) made them doubt their existence, but in recent years the tests have been overwhelming. All these particles belong to the Standard Model, but theoretical physicists speculate that during the Big Bang many others could be created that have not yet been discovered: X bosons; primordial black holes; cosmic strings; magnetic monopoles and WIMP (Weakly Interacting Massive Particles or “massive particles that interact weakly”).

The data also shows some surprises that will undoubtedly keep cosmologists busy for a while. One of them is the asymmetry in the average temperature of the background radiation in the two celestial hemispheres: on average, the photons arriving from the southern hemisphere are hotter than those from the northern hemisphere. This fact is striking because modern cosmology is based on the fact that, on a large scale, the properties of the Universe should not depend on where we are or on the direction of the sky in which we are looking. In addition, the Planck data has confirmed the existence of a large cold spot in the southern hemisphere of the sky.
In March 2013, an international team of researchers used the ALMA5 (Atacama Large Millimeter / Submillimeter Array) set to explore the stellar baby boom in the young Universe, and observed that the most powerful star-forming bursts of the cosmos took place much earlier of what was thought. Two of the galaxies studied were just over a billion years old. In addition, and to the astonishment of the scientists, they detected in them the presence of water molecules.
In October 2014 another team of researchers discovered the brightest pulsar in the M82 galaxy, about 12 million light-years away. It emits X-rays with the energy of 10 million soles like ours.

The first to refer to black holes was the British John Michell. This philosopher of nature reflected on the speed of escape that a body needs to overcome the gravitational attraction exerted by a celestial object, and concluded that there could be stars so dense and massive that even light could not leave them.

There are different types of black holes:
– Static or Schwarzschild: The mathematical solution found by Karl Schwarszchild was for black holes that remain immobile and do not revolve around their axis. They form a perfect sphere in whose center is the singularity. Its size depends exclusively on its mass.
– In rotation (Kerr): They would be the most common, since the original stars also have a rotation movement, which remains after its collapse into a black hole.
– Static with load (from Reissner-Nordström): They are static black holes, with spherical symmetry and electrically charged, defined by two parameters: the mass and the electric charge.
– In rotation with load (from Kerr-Newman): They are defined by three parameters: mass, angular momentum and electric charge.

The largest known black hole is at the heart of M87, a giant elliptical galaxy in the constellation of Virgo. Its mass is three billion times greater than that of the Sun, with a diameter of about 18 billion kilometers, almost twice the diameter of Pluto’s orbit.

In 1957, the American relativist physicist John Archibald Wheeler, who coined the term “black hole”, invented the name “wormhole.” Wheeler thought of the following analogy: if a worm had to move from one point to another on the opposite side of an apple, it would stop by digging a hole inside it.
The wormhole is a purely mathematical solution, but many of these solutions have turned out to be more real than previously thought. An example of this is the same black holes, which were proposed as a theoretical solution to the field equations of general relativity and nowadays nobody doubts its existence.

The first celestial map of which we have evidence was drawn in the fifth century BC. C. by the Chinese astronomers Shi Shen and Gan De, with the location of 121 stars.
Towards 300 a. C. the Greek astronomers Timocares de Alejandría1 and Aristilo compiled the first catalog of stars of the western world.
A century later, Hipparchus of Nicea rated some 850 stars. When comparing his catalog with that of Timocares he discovered that the position of the stars changes with time, but not because they move but because the reference system does (Earth), which led him to determine the first value of the precession of the equinoxes.
Ptolemy relied on the Hipparchus catalog to create a map of 1,022 stars visible from Alexandria, distributed in 48 well-defined constellations.
Astronomy played a very important role in Islamic countries during the 9th-13th centuries, as did other sciences such as mathematics. This flowering of Arab science was possible thanks to the contact of several cultures in the territories conquered by the Muslims, mainly the Greco-Roman heritage of the Byzantine Empire, Persian scientific knowledge and Hindu astronomy.

Edwin Hubble classified the galaxies into elliptical, spiral and irregular.
– Elliptical galaxies (E): have, as the name suggests, ellipse shape and are classified from E0 to E7 according to their degree of eccentricity.1 They are composed mainly of stars and have very little interstellar matter (dust or gas). There are of all sizes, from dwarfs to giants. The latter are the largest we can contemplate and, possibly, originate from collisions with spiral galaxies. They are considered the oldest in the Universe, since their stars are old and are at a very advanced stage of their evolution. An example of this type of galaxy is found in Virgo A (M87).
– Spiral galaxies (S): they are the most common (three out of four correspond to this type), possibly because they are the easiest to identify. Singing views resemble a salad bowl of cosmic dust and stars with a projection, the bulb, in the center. Seen from above, they present a swirl of bluish arms formed by young and bright stars, which surround a resplendent protuberance formed by a multitude of old stars. Surrounding the galaxy, there is a halo of globular clusters, scattered stars and an invisible cloud of dark matter. Small companion galaxies sometimes cling to the edges of larger ones while the center of the nucleus is usually occupied by a black hole. Andromeda (M31) belongs to this type of galaxies.
– Barred spiral galaxies: they are a subtype of the spirals although they differ from them because their nuclei are crossed by a thick bar of stars. It still remains a mystery as from a spiral a barrage is generated. The Milky Way and the bright M83, in Hydra, belong to this class. Both barred and non-barred rotate at extraordinary speeds.
– Irregular galaxies: they are all those that do not fit in the previous categories, approximately 5 percent. As a rule, they are weak and amorphous groups of stars, with a high percentage of interstellar matter. The Small Cloud of Magellan is an example of this type.
– Seyfert galaxies are large spiral systems with extraordinarily bright centers formed possibly by quasars that sometimes come to eclipse the rest of the galaxy. They are thousands of times brighter than the rest and that is why they are perceived at much greater distances. One of the best known is M77, in the Whale.

The Milky Way is a barred spiral about 100,000 light years in diameter. It contains between 200,000 and 400,000 million stars. Study its structure is not easy because from the position in which we are the clouds of gas and interstellar dust make it difficult to observe.
The galaxy consists of three well differentiated parts:
The nucleus or bulb is located in the center. Seen from the side, it is shaped like a gigantic peanut shell, 16,000 light years long and about 6,000 light-years high. From above, its shape would be that of a bar.
The nucleus is the zone with the highest density of stars. It houses a huge black hole inside. For many years its existence was suspected, although it could not be affirmed with certainty.
Around the nucleus is the disc, composed mainly of gas and young stars. It concentrates a mass equivalent to 60,000 million suns and a luminosity of between 15,000 and 20,000 million times that of the Sun. Most characteristic are the spiral arms that start from the nucleus and that are named after the predominant constellations: Perseus, Orion, Sagittarius and Centaur.

Many cultures perceived the Milky Way as a route, an itinerary. In Scandinavia it was the Way of Valhalla. In Eastern Europe a path covered in straw that had been stolen, according to the different peoples, by an Armenian god of fire, a Persian thief or a group of Hungarian gypsies. In western Europe, it was called the “Camino de Santiago”. According to tradition, after preaching the Gospel in Spain without much success, the Apostle James returned to Jerusalem, where in the year 44 he was beheaded by order of Herod Agrippa. His disciples moved the body to the Iberian Peninsula, and buried it in a tomb that remained forgotten until it was miraculously discovered at the beginning of the 9th century. From that moment, Santiago de Compostela competed with Jerusalem and Rome as a place of pilgrimage. By the middle of the 12th century the Calixtino Codex had already been written, the first tourist guide in Europe, dedicated in this case to the Jacobean pilgrims.

The United States canceled NASA’s Constellation program in 2010, whose goal was the development of a new generation of spacecraft, including an access module to the lunar surface. In June 2014, a panel of the National Research Council tried to convince – for now without success – the Obama administration that the most viable and sustainable way for human exploration of space is through the return to our satellite. “The Moon, and, in particular, its surface, has significant advantages over other objectives as an intermediate step on the way to the Mars horizon goal,” the Manned Flight Council Committee wrote in its report. According to this document, NASA considers a trip to the Moon as a project in the field of space programs of other nations, and not of interest for the program of American manned flights.
Europe, for its part, has no interest in visiting our satellite either. Among the plans of the European Space Agency, in the short and medium term, there is no mission to the Moon.

Triton is one of the few geologically active satellites. Due to this, its surface is relatively young and resembles that of a cantaloupe melon. It consists of a crust of nitrogen frozen on an ice sheet, covering a solid core of rock and metal. Voyager 2 discovered what appeared to be geysers of liquid nitrogen flowing from its icy surface. This discovery changed the classic concept of volcanism since, until then, it was assumed that the icy bodies should not be geologically active.

For 76 years Pluto was considered a planet of full right by the scientific community. However, on August 24, 2006, the International Astronomical Union (UAI) degraded it to the status of a dwarf planet, a measure that was not without controversy. Two years later, the executive committee of the UAI decided to rename it with a less pejorative name: «plutoide»; a denomination that serves to identify all the objects located beyond Neptune, in the so-called Kuiper belt, that have enough mass so that their own gravity has given them an almost spherical shape, they are not satellites and they have not cleaned the zone of its planetesimals orbit.
In March 2014, Sheppard and Trujillo announced the discovery of a new dwarf planet. Temporarily baptized as 2012 VP113, it could have a diameter between 300 and 1,000 km. It has a very elliptical orbit, with a perihelion of 80 AU, while its aphelion is 450 AU and takes about 4,000 years to complete. To give us an idea, Neptune is located 30 AU from the Sun and the Kuiper belt extends from 30 to 50 AU.
The peculiarities of its orbit allow to suppose the gravitational influence of another celestial body of great unknown size, ten times bigger than the Earth. “Some of these bodies of the Oort Cloud could rival in size with Mars or even with Earth. This is because many of the objects in the inner Oort Cloud are so distant that even large ones would be too weak to be detected with current technology, “said Sheppard. The authors of this work consider that there may be around nine hundred objects with orbits such as Sedna and 2012 VP113.

Things are constantly falling from heaven. It is estimated that the Earth receives about 30,000 tons of interplanetary dust and meteoroids, comets and asteroids, whose size varies between 100 microns1 and 50 m. Fortunately, most are like grains of salt. They cross the sky at high speeds and when in contact with the atmosphere they burn in the middle of a fluorescent glow, giving rise to the popular «shooting stars». These light phenomena or meteors occur in the thermosphere, from about 120 km above the earth’s surface, where the density of the air is quite low but sufficient to heat and stop these particles. At a height of 80 km almost all meteoroids have been volatilized.
For a NEO to hit the Earth and cause significant devastation in populated areas, it would have to measure around 30 m or more.
To avoid a catastrophe, there would be two alternatives: destroy it or divert it. The use of nuclear weapons does not seem to be advisable. The small rocky asteroids would be blown to pieces and the multitude of fragments generated would extend the damage to a larger area on Earth. If the asteroid is composed of iron, it is very unlikely that it would be destroyed by a nuclear missile.
On the other hand, to deflect an asteroid successfully you need to know precisely how and how much you have to “push” it. The European Space Agency has selected a Spanish mission proposal called Don Quijote to investigate how one of these objects could be diverted if necessary. It consists of two ships: Hidalgo and Sancho. Its objective would be a small asteroid, half a kilometer in diameter. Sancho would meet him a few months before Hidalgo and study him. Once the information was gathered, Hidalgo would launch himself as a “kamikaze” with his 530 kg against the asteroid, with a speed of about 10 km / s.
Sancho would analyze the changes in the orbit and the rotation state of the asteroid, and collect samples of the dust raised by the collision.

On August 25, 2012, NASA’s Voyager 1 spacecraft officially became the first man-made object to leave the Solar System on a journey to infinity. The probe is more than 19,000 million kilometers from our Sun, and it moves away from us at the dizzying speed of 17 km / s, some 62,000 km / h.
The Voyager mission has been one of the greatest successes of space exploration. It was designed to take advantage of a strange geometrical arrangement of the outer planets in the late 1970s. That position of Jupiter, Saturn, Uranus and Neptune, which occurs once every 175 years, gave the possibility of sending a space probe to pass through. close to a planet, observe it, and taking advantage of its “gravitational tug” follow the trip to the next one. The use of the engines of the ship was limited to making small corrections in the trajectory.
Each probe carries on board a phonograph disc made of copper and bathed in gold, with 118 photographs of the Earth; ninety minutes of the best music in the world; a set of sounds from our planet (from the barking of a dog to the thunderous launching of the Saturn 5 rocket); greetings in 55 languages; the brain waves of a young woman in love; and a salutation by the UN Secretary General. A team led by Carl Sagan made these recordings as a message for extraterrestrial civilizations that could cross his path.

What is the probability that the disk is found by aliens? Virtually none. Even if they existed, the Voyager probes will not come within a few light years of another star for the next 40,000 years. But, on the other hand, what is the probability that a species of primates will evolve into an intelligent being capable of developing space flight and send the sound of a mother’s kiss to her son to infinity?
The Voyagers are the ambassadors of the human being towards completely unexplored regions of the cosmos. As Carl Sagan said, “we have embarked on epic journeys.”

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