82 objetos que cuentan un país — Manuel Lucena Giraldo / 82 Objects Representing A Country by Manuel Lucena Giraldo (spanish book edition)

Este es un libro de la misma temática que el libro ya comentado en mi blog “la historia del mundo en 100 objetos” de Neil MacGregor. Este se centra en nuestro país y partiendo del hacha de Atapuerca, el bisonte de Altamira, que decir de la corona de Rencesvinto, la cruz de los Ángeles en la catedral de Oviedo, el capitel de Medina Azahara, el pendón de las Navas de Tolosa en el monasterio de Huelgas, la dama de Elche y un montón de objetos que destacan la riqueza cultural de nuestro país. Que decir del Seat 600, el Dodge, las zapatillas camper, la Montesa…
Una cosa está clara y evidente es un libro muy interesante y solo os queda disfrutarlo.

esfera armilar (o astrolabio esférico), pieza singular de la real colección. Fue construida por Antonio Santucci en Florencia hacia 1582, para el cardenal Fernando de Médicis, que el mismo año la envió como regalo a Felipe II. Este la colocó al principio en sus aposentos del Alcázar de Madrid, pero decidió enviarla a El Escorial y en 1593 ya se hallaba en la biblioteca. Era un instrumento científico entonces de moda, dada su utilidad para representar la esfera celeste y el movimiento aparente de los astros alrededor del Sol y de la Tierra. Verdadero objeto de culto en Portugal, donde aparece en cruceros, rejas y monumentos, además de representarse en la bandera y escudo nacional, expresó el interés del monarca por la astronomía. Una vertiente de su personalidad que la leyenda negra se esforzó en ocultar, o la asimiló a supuestos rasgos oscurantistas vinculados a la práctica ocultista de la alquimia.

Sobre fondo oceánico, la posición del caballo engalanado y la bengala que porta el monarca en la mano derecha subrayan su majestad, pues parece dominar sobre un risco costero tanto el mar como la tierra. Viste media armadura y lleva toisón de oro, calzas blancas, gorguera de holanda fina, sombrero de fieltro negro con plumas y la perla Peregrina.
Sin duda se trató de una posesión prodigiosa, pero lo más remarcable es la leyenda que la acompaña. Algunos señalaron que no fue hallada en el actual Panamá, famoso por el archipiélago de las Perlas, sino en Venezuela, cuya costa oriental también fue rica en ellas. Hay quien asegura que desapareció en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734. Otros creen que sobrevivió a catástrofes, guerras y revoluciones. En 1968 Richard Burton regaló a Elizabeth Taylor una perla con ese nombre mítico. Tras la muerte de la diva, alcanzó en una subasta, a fines de 2011, más de once millones de dólares.
Dos siglos antes, la perla Peregrina tuvo francamente ocupado a ese saqueador sistemático, rapaz y violento que fue Napoleón Bonaparte. Entre tantos asuntos como gestionaba, el 24 de agosto de 1811 escribió al duque de Bassano, ministro de Asuntos Exteriores, para que notificara a Fernando VII por vía del conde de la Forest del robo de las joyas de la casa real española, millones en diamantes y otras muchas rarezas de valor incalculable. Según el informe policial al que aludió, la perla Peregrina fue a dar, en medio del asalto brutal de las tropas francesas al Palacio Real y alrededores, a manos de cinco españoles. Ya es casualidad, con la escala de criminal represión que caracterizó el dos de mayo de 1808 en Madrid. No se sabía cómo, pero la tenía un joyero de Nápoles y, según prometía, esperaba recuperarlo todo. Resulta tan obvio con la lectura de esta carta que Napoleón la buscaba sin resultado hacía tiempo que la siguiente noticia fiable tiene verosimilitud, pues indica que fue vista en Rusia en 1827.

Archivo General de Indias (Sevilla) la llegada a aquel edificio impecable de semejante masa de escritos, que comprendían desde el descubrimiento, exploración y conquista del Nuevo Mundo, hasta instituciones políticas o historia prehispánica, comercio, misiones, ciudades o inquisición. O pleitos, impuestos o gobierno, junto a pasajeros «a Indias», compañías de comercio, fletes y bienes de difuntos. No es de extrañar que no se prohibiera todavía a los «fumadores o chupadores de tabaco» disfrutar en las salas de su hábito solitario, a pesar del riesgo de incendio que conllevaba.

La plaza de toros de Ronda (1785) La plaza, de estilo neoclásico, presenta un graderío en dos niveles superpuestos y 136 columnas de piedra lisa, con 68 arcos. El techo, a dos aguas, está cubierto con tejas. Su aforo es de 6.000 espectadores y posee uno de los ruedos más grandes de España, 60 metros de diámetro. La inauguración oficial tuvo lugar el 19 de mayo, trescientos años después de la ocupación de Ronda por Fernando el Católico. Además de los 126 hidalgos que componían la nobleza local, actuaron los mencionados espadas Romero e Hillo, máximos representantes de las escuelas rondeña y sevillana. Fueron dos tardes y lidiaron en total treinta toros, con la participación de 22 caballos. El primero cobró 3.000 reales y el segundo 3.224. Ambos recibieron además dos toros de regalo, práctica habitual entonces y posible origen del premio simbólico de orejas y rabos.

la lotería nacional, uno de cuyos primeros décimos tenemos ante nosotros, constituye una singular institución económica y cultural. Desde sus orígenes, ha respondido a la actividad recaudatoria del Estado sobre los juegos de azar, pero su implementación por cofradías, asociaciones y compañías la convirtió en poderosa maquinaria de cohesión social.
Ciertamente, responde a la mentalidad milagrera y barroca del sur de Europa y fue una importación napolitana de Carlos III. La Novísima Recopilación recogió el decreto de 30 de septiembre de 1763 que aprobaba la lotería, al tiempo que regulaba los juegos de envite, suerte y azar: «Prohíbo que las personas estantes en estos reinos, de cualquier calidad y condición que sean, jueguen, tengan o permitan en sus casas los juegos de banca o faraón…
En la lotería importada de Nápoles, el jugador realizaba tres elecciones: números sobre los que deseaba apostar, modalidad de apuesta y cantidad que jugaba. En el primer caso, había noventa números posibles, de los cuales cinco salían premiados. Las modalidades eran de «extracto simple», el jugador escogía un número y obtenía premio en caso de resultar uno de los cinco escogidos, o de extracto «determinado», si además de escoger un número apostaba sobre la posición en la que saldría. Para jugar un «ambo», escogían dos números. En el «terno» elegían tres. Existía la combinación de apuestas. De lo que se trataba era de fomentar el gasto en lotería de pequeñas cantidades de dinero que no afectaban a las economías familiares, pero en caso de acierto conferían grandes ganancias. Por eso, recordó una sentencia popular atribuida al propio Carlos III, «el que juega mucho es un loco, pero el que no juega nada es un tonto».

Se necesitaba vestuario fuese higiénico, porque el servicio de los guardias sería de día y de noche, a cubierto y a la intemperie. También sería «vistoso y elegante», para conferirles personalidad y representación. Finalmente, tenía que ser «verdadero y genuinamente español», no mimético del utilizado en cuerpos similares.
El cuidado del uniforme era tan importante que el guardia civil «después de amonestado y castigado, podía ser despedido del servicio, si no estaba perfectamente arreglado al modelo establecido». En 1847, el duque de Ahumada anotó que «algunos guardias no usaban en su traje el esmerado aseo y perfección que les estaba muy recomendado, y esta falta es de tal importancia que por sí sola pudiera traer el descrédito y el desprecio de los individuos que la cometen». También detectó problemas con los guantes: «He notado con disgusto que no hay la debida uniformidad en los guantes que usan los jefes y oficiales que se me han presentado de diferentes tercios, pues a unos les he visto el guante de cabritilla blanco, a otros de la misma clase color de ante, quedando absolutamente prohibido todo guante que no sea el de ante de su color, y los de algodón o hilo blanco».
Curiosamente, se opuso al característico tricornio (término popular y coloquial, no usado en disposiciones legales), que, por otra parte, evolucionó con el paso del tiempo en un sentido funcional. Entre el modelo original de reminiscencias en algún caso carnavalescas y la sólida prenda negra de geometría concreta, impermeabilizada y calafateada, que permitía a los números a caballo y a pie la ronda por caminos rurales sin que la lluvia y la nieve les afectaran, hubo muchas décadas de cambios, constantes pero reglamentados. En 1848, preocupado por las diferencias que percibía según el fabricante, Ahumada prescribió las medidas de las partes del sombrero en pulgadas (palas de atrás y de adelante, picos, copa, galón, presilla y escarapela), así como el uso de fundas de hule negro en invierno, de hilo blanco en verano y su ausencia en función de paseo. Hay que recordar que toda la uniformidad del guardia debía ser de su propiedad, pero el costo se le descontaba del salario que devengara hasta la extinción de la deuda. Así ocurrió hasta fecha tan tardía como 1987.

Los artesanos abaniqueros españoles compitieron con éxito con franceses e italianos, sobre todo a partir de la fundación de la Real Fábrica de Abanicos, situada en Valencia. Entre ellos destacó José Sebastián Colomina, que alrededor de 1845 introdujo con la ayuda de su hermano cambios e innovaciones importantes, la plegadera mecánica o una máquina para decorar varillajes, lo que abarató considerablemente costos de producción y precios de venta al público. En Madrid, el comercio abaniquero se situó alrededor de la puerta del Sol, asociado por lo general a la venta de sombrillas y paraguas.
Lo que no cambiaba, con independencia de dónde se adquiriera el abanico, eran su lenguaje y usos, como señaló el siempre perspicaz José María Blanco White: «Un vistoso abanico es indispensable en todo tiempo, lo mismo dentro que fuera de la casa. En perfecta armonía con las expresivas facciones de las mujeres españolas, es como una varita mágica cuyo poder se siente más fácilmente que se explica». Desde abanicarse lentamente, que significa «estoy casada, déjame en paz», a hacerlo con vehemencia («te amo»); desde cerrarlo rápido («no») a hacerlo despacio («sí»); cubrirse del sol («no me gustas»); sujetarlo con las dos manos («mejor, olvídame»); levantarse con él los cabellos («no te olvido»); cubrirse el rostro («nos vigilan»); contar las varillas, o abrir cierto número de ellas para indicar la hora de la cita; apoyarlo sobre los labios («no me fío de ti»); tocar la palma de la mano («me lo pensaré»); asomar abanicándose al balcón («saldré»); o el más infame de todos: prestar el abanico al acompañante, como forma de decir «se acabó».

El puente colgante más antiguo del mundo se construyó en Vizcaya y fue inaugurado en 1893, solo tres años después de iniciada su construcción. En 1984 fue declarado patrimonio histórico español y en 2006 la UNESCO lo proclamó patrimonio de la humanidad, primer caso de un monumento industrial peninsular. Desde su apertura ha sido evocado por literatos y novelistas, fascinados por el espectáculo de las personas que cruzan en ambos sentidos la ría del Nervión, de Portugalete a Las Arenas, todos los días y a todas horas. Ese paso de una orilla a otra que implicaba también el paso de un ambiente industrial y obrero a otro burgués y señorial fue evocado por Vicente Blasco Ibáñez en una de sus obras de raigambre naturalista, El intruso (1919).
Con la estructura principal acabada, se construyó la barquilla de transporte con tablones, reforzados con chapa en los anclajes a los cables de suspensión. Tuvo dos clases: los pasajeros de primera disfrutaban de tres filas de bancos cubiertos, situados a ambos lados, mientras que los de segunda debían compartir la parte central descubierta con carruajes, mercancías y ganado. A lo largo del travesaño horizontal superior se deslizaba un carro de 36 ruedas y 25 metros de longitud, del que pendía la barquilla, mediante 70 cables de acero denominados péndolas. La estructura no quedó soldada ni remachada a las torres o pilares, sino tan solo sujetada por estas péndolas, que soportaron gran parte del peso y lo repartieron de forma equilibrada. De ahí el sobrenombre de colgante.

El futbolín español estuvo diseñado para ser jugado con una pelotita de corcho, lo que no producía daño en las figuras. Pero cuando fue sustituida por otra de madera o marmolina, mucho más dura, que alcanzaba mayor velocidad, hasta 120 kilómetros por hora, provocaba «lesiones» irremediables en los jugadores, con pérdida de alguno de sus miembros y merma de capacidad para el «trabajo en equipo».
El diseño reprodujo a escala el fútbol jugado en campos de hierba. Sobre ocho barras rotantes de hierro, se ensartaron cuatro líneas de jugadores por equipo, compuesto a su vez por 11 figuras, un portero, tres defensas, cuatro mediocampistas y tres delanteros, todos ellos manejados por las manos de dos o cuatro participantes. El artífice del futbolín español fue un personaje peculiar, conocido como Alejandro Finisterre.
El futbolín de dos piernas se continúa fabricando en la actualidad por billares Córdoba, empresa fundada en Barcelona en 1926, que también ofrece mesas de juego de todas las modalidades y formas posibles, «tanto para profesionales como para uso doméstico». En las especificaciones se indica que está realizado en «haya vaporizada, reforzado con tirantes de acero, jugadores de aluminio endurecido, cojinetes de latón, torneados con baño de cromoduro y arillo interior de acero, topes de goma sintética, barra de acero con baño de cromoduro, cofre de monedas con puerta y cajón metálica y cerradura de seguridad, monedero multifunción, acabado en poliuretano y laca, ceniceros y marcadores en acero inoxidable y pista convexa». No se puede pedir más. Tienen todos los recambios necesarios.

Los toros de Osborne diseñados por Manolo Prieto ya se hallaban distribuidos por la geografía nacional. Como todos los iconos, desde el momento mismo de su invención fueron objeto de polémica. No dejaban a nadie indiferente. Su autor trabajaba como pintor, publicista y cartelista en 1954, cuando lo dibujó en un arranque de inspiración. En 1996, el año anterior a su indulto por el Tribunal Supremo, justificado por el «interés estético o cultural que la colectividad ha atribuido a la esfinge del toro» y por haber «superado su inicial sentido publicitario», además de «haberse integrado en el paisaje», un grupo de artistas le homenajeó con un exposición itinerante. También pretendieron evitar su desaparición —o exterminio—. Desde 1977, cuando se dictaminó la prohibición de toda actividad publicitaria en las zonas de dominio público de las carreteras españolas, venía siendo perseguido.
El primero se desplegó en 1957 en Cabanillas de la Sierra, carretera de Madrid a Burgos, y llegó a haber 500 en todos los rincones de la Península y Baleares. El paso del tiempo cambió el significado inicial, como ha señalado Blanca Ramos Romero: «El toro Osborne, en el camino recorrido desde el diseño original de Prieto hasta la instalación de la valla publicitaria, se ha ido escapando, irremisiblemente, de las manos de su creador, y prosiguiendo esta implacable fuga también se fue de las bodegas Osborne hasta transformarse en algo muy distinto, pues ha terminado por trascender su sustancia publicitaria hasta convertirse en un potente símbolo de los que componen nuestro imaginario colectivo y parece haberse erigido en un emblema que, de alguna manera, identifica a la propia Andalucía e, incluso, a España».
En la actualidad existen noventa piezas repartidas en casi todas las comunidades autónomas —excepto en Cantabria, Cataluña y Murcia, incluso en Melilla—, pero sigue siendo Andalucía donde mayor número de toros se registran, un total de 23.

El intento de presentar el «lavasuelos» como «escoba ultramoderna» tampoco fue exitoso. El periódico madrileño Ya informó el 15 de enero de 1958 de que en la muestra internacional de Barcelona se había presentado el invento, «ahora que las tradicionales chachas están en vía de extinción y que los hombres también podríamos utilizarlo sin avergonzarnos». Entre los primeros y satisfechos usuarios se encontraron un sacristán de Pamplona («da gusto fregar paseándose por la iglesia y, ahora, ya no se le van a resistir ni las catedrales», señaló en una carta de agradecimiento), o una mujer gerente que anunció que en su oficina habían empezado a fregar los hombres. La empresa que Jalón constituyó en Zaragoza para fabricarlas, Rodex, con el apoyo financiero de empresarios catalanes (conocidos de su primo) y aragoneses, las ofertaba, según la publicidad, para «oficinas, comercios, bares, clínicas, escuelas y servicio de portería».
Como suele ocurrir en la historia de los adelantos técnicos, las mayores reticencias vinieron de quienes a priori debían tener mayor interés en el invento. Las limpiadoras hablaban mal de la fregona y pensaban que las iba a dejar sin trabajo.

This is a book of the same theme as the book already commented on my blog “the history of the world in 100 objects” by Neil MacGregor. This is centered in our country and starting from the ax of Atapuerca, the bison of Altamira, that to say of the crown of Rencesvinto, the cross of the Angels in the cathedral of Oviedo, the capital of Medina Azahara, the flag of the Navas de Tolosa in the monastery of Huelgas, the lady of Elche and a lot of objects that highlight the cultural richness of our country. What about the Seat 600, the Dodge, the camper shoes, the Montesa …
One thing is clear and obvious is a very interesting book and you just have to enjoy it.

Armillary sphere (or spherical astrolabe), singular piece of the real collection. It was built by Antonio Santucci in Florence around 1582, for Cardinal Fernando de Médicis, who in the same year sent it as a gift to Philip II. He placed it at first in his quarters at the Alcazar of Madrid, but decided to send it to El Escorial and in 1593 it was already in the library. It was a then fashionable scientific instrument, given its utility to represent the celestial sphere and the apparent movement of the stars around the Sun and the Earth. A true object of worship in Portugal, where it appears on cruises, bars and monuments, in addition to being represented on the national flag and coat of arms, it expressed the monarch’s interest in astronomy. A slope of his personality that the black legend tried to hide, or assimilated it to supposed obscurantist traits linked to the occult practice of alchemy.

On an ocean floor, the position of the decorated horse and the flare carried by the monarch in the right hand highlight his majesty, as it seems to dominate on a coastal cliff both the sea and the land. He wears half a suit of armor and wears a gold fleece, white breeches, a fine holland gorget, a black felt hat with feathers and the Peregrina pearl.
No doubt it was a prodigious possession, but the most remarkable is the legend that accompanies it. Some pointed out that it was not found in the current Panama, famous for the Perlas archipelago, but in Venezuela, whose eastern coast was also rich in them. Some say he disappeared in the fire of the Alcázar de Madrid in 1734. Others believe he survived catastrophes, wars and revolutions. In 1968 Richard Burton gave Elizabeth Taylor a pearl with that mythical name. After the death of the diva, reached in an auction, at the end of 2011, more than eleven million dollars.
Two centuries before, the pearl Peregrina had frankly occupied that systematic, rapacious and violent looter who was Napoleon Bonaparte. Among many matters managed, on August 24, 1811, he wrote to the Duke of Bassano, Minister of Foreign Affairs, to notify Ferdinand VII through the Count de la Forest of the theft of the jewels of the Spanish royal family, millions of diamonds. and many other rarities of incalculable value. According to the police report he alluded to, the pearl Peregrina went to give, in the middle of the brutal assault of the French troops to the Royal Palace and surroundings, at the hands of five Spaniards. It is already chance, with the scale of criminal repression that characterized the May 2, 1808 in Madrid. It was not known how, but he had a jeweler from Naples and, as promised, he hoped to recover everything. It is so obvious from reading this letter that Napoleon was searching for it without success long ago that the following reliable news has plausibility, since it indicates that it was seen in Russia in 1827.

Archivo General de Indias (Seville) the arrival in that impeccable building of such a mass of writings, ranging from the discovery, exploration and conquest of the New World, to political institutions or pre-Hispanic history, commerce, missions, cities or inquisition. O lawsuits, taxes or government, along with passengers “to the Indies”, companies of commerce, freights and goods of deceased. It is not surprising that “smokers or cigarette suckers” were not yet banned from enjoying their solitary habits in the halls, despite the risk of fire that this entailed.

The Bullring of Ronda (1785) The plaza, in the neoclassical style, has a grandstand on two superimposed levels and 136 smooth stone columns, with 68 arches. The roof, gabled, is covered with tiles. Its capacity is 6,000 spectators and it has one of the largest arena in Spain, 60 meters in diameter. The official inauguration took place on May 19, three hundred years after the occupation of Ronda by Fernando el Católico. In addition to the 126 hidalgos that made up the local nobility, the aforementioned swords Romero and Hillo, the highest representatives of the Rondeña and Seville schools, acted. They were two afternoons and they fought in total thirty bulls, with the participation of 22 horses. The first charged 3,000 reais and the second 3,224. Both also received two bulls as a gift, which is the usual practice at that time and the possible origin of the symbolic prize for ears and tails.

The national lottery, one of whose first tenths we have before us, constitutes a unique economic and cultural institution. Since its origins, it has responded to the State’s collection activity on gambling, but its implementation by fraternities, associations and companies has turned it into a powerful social cohesion machinery.
Certainly, it responds to the miraculous and baroque mentality of southern Europe and was a Neapolitan importation of Carlos III. The Newest Collection collected the decree of September 30, 1763 that approved the lottery, while regulating the games of stake, luck and chance: “I prohibit the people in these kingdoms, of any quality and condition that they are, to play, have or allow in their homes the games of banking or pharaoh …
In the lottery imported from Naples, the player made three choices: numbers he wanted to bet on, bet mode and amount he played. In the first case, there were ninety possible numbers, of which five were awarded. The modalities were of “simple excerpt”, the player chose a number and obtained a prize in case of being one of the chosen five, or of “determined” extract, if in addition to choosing a number bet on the position in which it would come out. To play an “ambo”, they chose two numbers. In the «terno» they chose three. There was the combination of bets. The idea was to encourage lottery spending on small amounts of money that did not affect family economies, but in case of success confer large profits. For that reason, he recalled a popular sentence attributed to Carlos III himself, “he who plays a lot is crazy, but he who plays nothing is a fool”.

It needed clothes was hygienic, because the service of the guards would be day and night, indoor and outdoors. It would also be “colorful and elegant,” to confer personality and representation. Finally, it had to be “true and genuinely Spanish”, not mimetic of that used in similar bodies.
The care of the uniform was so important that the civil guard “after being reprimanded and punished, could be dismissed from the service, if it was not perfectly fixed to the established model”. In 1847, the Duke of Ahumada noted that “some guards did not use in their suit the meticulous grooming and perfection that was highly recommended to them, and this lack is of such importance that by itself it could bring the discredit and contempt of the individuals who they commit it ». He also detected problems with the gloves: “I have noticed with disgust that there is no proper uniformity in the gloves worn by the bosses and officers that have appeared to me of different thirds, since I have seen some of the white kid glove, others of the same color class of suede, being absolutely forbidden any glove that is not suede of its color, and those of cotton or white yarn ».
Curiously, he opposed the characteristic tricorn (popular and colloquial term, not used in legal provisions), which, on the other hand, evolved over time in a functional sense. Between the original model of reminiscences in some cases carnivalesque and the solid black garment of concrete geometry, waterproofed and caulked, which allowed the numbers on horseback and on foot the round rural roads without rain and snow affect them, there were many decades of changes, constant but regulated. In 1848, worried about the differences he perceived according to the manufacturer, Ahumada prescribed the measurements of the parts of the hat in inches (back and front shovels, picks, cup, gallon, loop and rosette), as well as the use of black rubber in winter, white thread in summer and its absence depending on ride. It must be remembered that all uniformity of the guard should be his property, but the cost was deducted from the salary that accrued until the debt was extinguished. This happened until as late as 1987.

Spanish artisan craftsmen successfully competed with the French and Italians, especially after the founding of the Royal Factory of Fans, located in Valencia. Among them José Sebastián Colomina, who around 1845 introduced with the help of his brother changes and important innovations, the mechanical folding or a machine to decorate linkages, which considerably reduced production costs and retail prices. In Madrid, the trade was located around the Puerta del Sol, usually associated with the sale of umbrellas and umbrellas.
What did not change, regardless of where the fan was acquired, were its language and uses, as the ever-perceptive José María Blanco White pointed out: “A colorful fan is indispensable at all times, both inside and outside the home. In perfect harmony with the expressive features of Spanish women, it is like a magic wand whose power is more easily felt than explained. ” From fanning slowly, which means “I am married, leave me alone”, to do it with vehemence (“I love you”); from closing it fast (“no”) to doing it slowly (“yes”); cover yourself with the sun (“I do not like you”); hold it with both hands (“better, forget me”); get up with him the hair (“I do not forget you”); cover your face (“watch us”); count the rods, or open a number of them to indicate the time of the appointment; support it on the lips (“I do not trust you”); touch the palm of your hand (“I’ll think about it”); hovering fanning to the balcony (“I’ll go out”); or the most infamous of all: lending the fan to the companion, as a way of saying “it’s over”.

The oldest suspension bridge in the world was built in Vizcaya and was inaugurated in 1893, only three years after its construction began. In 1984 it was declared a Spanish historical heritage and in 2006 UNESCO declared it a world heritage site, the first case of a peninsular industrial monument. Since its opening it has been evoked by writers and novelists, fascinated by the spectacle of the people who cross the river Nervión in both directions, from Portugalete to Las Arenas, every day and at all hours. This step from one bank to another that also involved the transition from an industrial and worker to a bourgeois and manorial environment was evoked by Vicente Blasco Ibáñez in one of his works of naturalistic origin, El intruso (1919).
With the finished main structure, the transport nacelle was built with planks, reinforced with sheet metal in the anchors to the suspension cables. It had two classes: the first passengers enjoyed three rows of covered benches, located on both sides, while the second class had to share the central part discovered with carriages, merchandise and livestock. Along the upper horizontal crosspiece a trolley with 36 wheels and 25 meters in length slid, from which the nacelle hung, by means of 70 steel cables called hangers. The structure was not welded or riveted to the towers or pillars, but only held by these pendulums, which supported much of the weight and distributed it in a balanced way. Hence the nickname of pendant.

The Spanish table football was designed to be played with a cork ball, which did not cause damage to the figures. But when it was replaced by another one of wood or marble, much harder, that reached greater speed, up to 120 kilometers per hour, caused irremediable “injuries” in the players, with loss of some of its members and loss of capacity for “work”. team up”.
The design reproduced to scale the soccer played in fields of grass. On eight rotating iron rods, four lines of players per team, composed in turn by 11 figures, a goalkeeper, three defenders, four midfielders and three forwards, all handled by the hands of two or four participants. The creator of the Spanish table football was a peculiar character, known as Alejandro Finisterre.
The two-legged table football is still manufactured today by billiards Córdoba, a company founded in Barcelona in 1926, which also offers gaming tables of all possible forms and modalities, “for professionals as well as for domestic use”. The specifications indicate that it is made of “vaporised beech, reinforced with steel braces, hardened aluminum players, brass bearings, turned with chromium plating and inner steel ring, synthetic rubber bumpers, steel bar with bath chromoduro, coin box with door and metal drawer and security lock, multifunction purse, polyurethane and lacquer finish, ashtrays and markers in stainless steel and convex track ». You can not ask for more. They have all the necessary spare parts.

The Osborne bulls designed by Manolo Prieto were already distributed throughout the national geography. Like all icons, from the moment of their invention they were the subject of controversy. They did not leave anyone indifferent. Its author worked as a painter, publicist and poster artist in 1954, when he drew it in a burst of inspiration. In 1996, the year before his pardon by the Supreme Court, justified by the “aesthetic or cultural interest that the community has attributed to the sphinx of the bull” and for having “overcome its initial advertising sense”, in addition to “having integrated the landscape “, a group of artists honored him with an itinerant exhibition. They also tried to prevent his disappearance – or extermination -. Since 1977, when the prohibition of all advertising activity in the areas of public domain of Spanish roads was ruled, it was being persecuted.
The first was deployed in 1957 in Cabanillas de la Sierra, the road from Madrid to Burgos, and there were 500 in all corners of the Peninsula and the Balearic Islands. The passage of time changed the initial meaning, as Blanca Ramos Romero has pointed out: «The Osborne bull, on the road traveled from the original design of Prieto to the installation of the billboard, has escaped, irretrievably, from the hands of its creator, and continuing this relentless flight also left the Osborne wineries to become something very different, because it has finally transcended its advertising substance to become a powerful symbol of those who make up our collective imagination and seems to have become an emblem that, in some way, identifies Andalusia itself, and even Spain “.
At present there are ninety pieces distributed in almost all the autonomous communities -except in Cantabria, Catalonia and Murcia, even in Melilla-, but it is still Andalusia where the greatest number of bulls are recorded, a total of 23.

The attempt to present the “lavasuelos” as an “ultramodern broom” was not successful either. The Madrid newspaper already reported on January 15, 1958 that the invention of the invention had been presented at the Barcelona international exhibition, “now that the traditional chachas are in danger of extinction and that men could also use it without being ashamed”. Among the first and satisfied users were a sacristan from Pamplona (“it’s nice to take a walk around the church and, now, you’re not going to resist even the cathedrals,” he said in a thank-you letter), or a woman manager He announced that the men had started scrubbing in his office. The company that Jalón set up in Zaragoza to manufacture them, Rodex, with the financial support of Catalan businessmen (acquaintances of his cousin) and Aragonese, offered them, according to advertising, for «offices, shops, bars, clinics, schools and porter services »
As often happens in the history of technical advances, the greatest reluctance came from those who a priori should have greater interest in the invention. The cleaners spoke ill of the mop and thought that it was going to leave them without work.

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