El negocio de la Virgen — Moisés Gómez Garrido

Este es otro muy interesante libro sobre el dinero y todo lo que se mueve en los negocios de la fe.
Desde que el ser humano empezó a pensar en los dioses, los mitos han tenido que irse adaptando a las nuevas circunstancias sociales. Sin duda alguna, la Virgen no es una excepción, asegura el periodista Pepe Rodríguez. Y lleva razón… La devoción popular a la Virgen María, tan arraigada en nuestro contexto occidental debido a la gran proliferación de apariciones marianas –cerca de 22.000 casos a lo largo de la historia del cristianismo, de los que 400 han tenido lugar en el siglo XX-, hunde sus raíces en antiguas tradiciones mistéricas o paganas.
Finalizando el siglo, a la vez que se multiplican las muestras de misticismo popular y las peregrinaciones a santuarios marianos, brotan numerosos grupos católicos integristas, sobre todo desde los núcleos aparicionistas –como es el caso del movimiento internacional Vox Populi Mariae Mediatrici–, reclamando un nuevo y más que polémico dogma que proclame a María como coredentora de la Humanidad junto a su hijo Jesucristo. Y así es como la mariolatría alcanza su grado máximo en el amanecer del tercer milenio.
La manera en que son percibidas estas visiones varía en ciertos aspectos. El éxtasis o trance es la forma más frecuente de contacto entre el perceptor y la visión celestial. Actualmente es el que más prolifera entre los visionarios. El vidente pierde el control de su cuerpo, se desconecta de la realidad, y la Virgen habla por boca de él. En otras ocasiones, la aparición se presenta en sueños.

La Iglesia, salvo en contadas ocasiones, ha actuado de forma muy ambigua respecto a las apariciones marianas. Además, ha monopolizado un asunto que poco tiene que ver con la auténtica Madre de Jesús, y estoy seguro que, en el fondo, la curia vaticana sabe que es así. Tal y como afirma el ex-embajador del Vaticano Gonzalo Puente-Ojea, ”la Iglesia quiere tener el monopolio de los milagros mediante la homologación institucional de fenómenos que no son en absoluto milagrosos, porque el milagro quebranta las regularidades estadísticas de la naturaleza”.
Ciertamente, la Iglesia ha estado utilizando el fenómeno aparicionista como más le ha convenido y siempre en beneficio propio: las apariciones resultan ser una buena propaganda católica para atraer feligreses a sus dominios, sobre todo, como ocurrió con los sucesos de Fátima y Medjugorje.
Cuando a la Iglesia le ha interesado, ha fomentado determinados “milagros”, asociados o no a apariciones marianas, con el fin de convertir ciertos lugares en focos de peregrinación. Guadalupe, en México, es hoy uno de los santuarios marianos más visitado del mundo con 15 millones de peregrinos al año. Poco importa que la historia del indio Juan Diego tenga todos los indicios de ser una leyenda. Fátima y Lourdes, atraen a casi 6 millones de fieles.
En suma, vemos que se ha desarrollado toda una poderosa industria mercantilista en torno a los milagros en general, y las apariciones de la Virgen en particular. Y la Iglesia sabe que esos 100 millones de peregrinos que anualmente acuden a los santuarios católicos son una buena fuente de ingresos. Si volviera Jesús, en esa segunda venida tantas veces anunciada por los “visionarios”, supongo que esta vez emplearía el látigo con los mercaderes que están dentro del templo.

El falso estigmatizado se auto inflige las heridas buscando un beneficio personal, –lucrativo, megalomaníaco, demostrar la veracidad de sus visiones…–.
El hecho de que no existan dos casos de estigmatización iguales nos llama poderosamente la atención. Nos encontramos con marcas, erosiones, excoriaciones, úlceras, cortes rectos y curvos, heridas superficiales y profundas… Además, no todos los estigmatizados presentan al completo las llagas de las manos, los pies y el costado. Por lo contrario hay quienes muestran estigmas en la frente imitando las heridas de la corona de espinas (Louise Lateau), o en la espalda, reproduciendo las cicatrices de la flagelación (Gema Galgani). Otros lloran y sudan sangre (Teresa Neumman). Más insólitos resultan los estigmas simbólicos figurativos, como por ejemplo, una cruz surgida en las manos (Natuzza Evolo), en la frente (María Concepción) o en el pecho (Catalina Emmerich); o los estigmas simbólicos epigráficos, que serían letras o palabras. Tampoco hay unanimidad en cuanto al tiempo y duración. Unos sufren sus crisis de manera permanente, mientras otros lo hacen de forma esporádica.
Estas diferencias tan significativas vienen a respaldar la idea de que más que un milagro, la estigmatización es un fenómeno que tiene mucho que ver con el mundo psico-emocional del sujeto.
Por tanto, cabe pensar que los estigmas sean, con total seguridad, un fenómeno psicofisiológico.

Algunos visionarios de El Palmar como Antonio Anillos o Antonio Manzano, han hecho cosas semejantes relacionadas con la clarividencia. Bajo trance revelan ciertas cosas muy personales de los asistentes, les avisan de algo que va a ocurrirles –precognición– o aciertan datos de su pasado. Son facultades parapsicológicas, aunque ellos lo atribuyan a la Virgen. Pepe Cayetano, también vidente de El Palmar, en uno de sus trances descubrió que Félix Arana, dedicado al negocio del turismo, había sido sacerdote años atrás –retrocognición– y le reveló que volvería a tomar los hábitos, como así ocurrió…
También se han observado extraños objetos y luces que catalogaríamos como OVNIs en las apariciones de Zeitoun (Egipto), Bayside (EEUU), Knock (Irlanda), Ladeira (Portugal), Garabandal (España), etc. Asimismo, en las apariciones de El Escorial se han llegado a fotografiar “luces no identificadas” que sobrevuelan las copas de los árboles. Muy parecidas a los foo-fighters observados por los pilotos de la Segunda Guerra Mundial. Luis Marroco y Ana Sabán, un matrimonio de Fregenal de la Sierra (Badajoz), me narran emocionados la supuesta “danza solar” que vieron en El Escorial en junio de 1984: “Estaba completamente nublado, y de pronto, de entre las nubes, apareció un disco plateado que giraba sobre su eje, como una rueda. Aumentaba poco a poco de tamaño. Parpadeaba y cambiaba de color. Luego fue disminuyendo de tamaño hasta desaparecer”. Sin embargo, en la zona de El Escorial se han visto OVNIs frecuentemente mucho antes de que se iniciaran las apariciones protagonizadas por Amparo Cuevas.

Construir una ermita ha generado sustanciosas sumas económicas a determinados videntes aparicionistas y a sus más fieles colaboradores. Caer de rodillas, imitar un éxtasis, poner voz profunda y hacer como si la Virgen estuviera dando un mensaje no es tan difícil. No hace falta ser un gran actor en un contexto en el que cualquiera está dispuesto a creer en lo que sea. Sólo se necesita ser alguien con muy pocos escrúpulos. Las estafas en este terreno, por tanto, son impresionantes. El mensaje de marras viene a decir algo así: “Hijos míos, deseo que en este sagrado lugar me construyáis una capilla para venir a orar todos los días”. La gente, creyendo obedecer un mandato de la Santísima Virgen, entregan sin rechistar sus buenas donaciones al vidente.
Se sentencia que tales hechos no son constitutivos del delito de estafa, puesto que “no puede hablarse de apropiación indebida cuando no se prueba haber entregado algo que posteriormente se tenga la obligación de devolver”. He aquí el gran problema que existe en este tipo de estafas, ya sean marianas o esotéricas. Cuando una persona entrega voluntariamente una elevada cantidad económica –aunque se haya utilizado alguna artimaña por parte del estafador–, luego será complicado reclamarla judicialmente. Aquí los culpables, casi tanto como el estafador, son la credulidad y la ignorancia.
El episodio más esperpéntico de este caso, incluso para los propios creyentes aparicionistas, fue ver a la vidente en el talk-show de Pepe Navarro Esta noche cruzamos el Mississippi de Tele 5, el 14 de enero de 1997. En un improvisado habitáculo preparado para la ocasión por el programa, la vidente, rodeada de velas y acompañada de algunas de sus más fieles adeptas, cae en éxtasis y la Virgen habla a través suyo. Igual que si estuviera junto al alcornoque de las apariciones.

El Palmar de Troya tiene grandes enfrentamientos por el Vaticano. En 1972 compra los terrenos de la finca La Alcaparrosa, así como varios locales de El Palmar, gracias a los 16.000.000 de pesetas de los de entonces donados por una acaudalada baronesa de bastante edad, a cambio de tener un lugar asegurado en el Cielo…
Las donaciones siguen lloviendo desde los cuatro puntos cardinales. Clemente y Manuel se las ingeniaron bastante bien para conseguir acólitos en diversas partes del mundo. España se llena de filiales palmarianas. Por supuesto, gente a la que le interesa que se propaguen determinadas ideologías ultra-conservadoras. Nostálgicos que consideran fundamental mantener lo más vivo posible el doctrinario integrista que, a través de presuntos mensajes celestiales, se nos vende desde El Palmar de Troya.
“Esta gente vive en un búnker, es una secta muy hermética”, me cuentan los vecinos del Barrio de San Vicente. Y así es. En más de una ocasión, he intentado entrar en sus fortalezas, pero es imposible. Te reciben en la puerta. Y evitan por todos los medios hablar contigo si llevas una grabadora o cámara de fotos.
Conseguido el poder religioso y económico, Clemente Domínguez, alias Gregorio XVII, se convierte en un auténtico líder sectario. Delirios pseudomesiánicos y aires de grandeza nunca le faltaron. De hecho, utiliza las mismas artimañas que cualquier otro “iluminado” para controlar a sus adeptos. Y además, se adueña de todas sus pertenencias. La víctima, queda así a merced del líder. Obedece ciegamente lo que éste le ordene. En el caso de Clemente, emplea la tan utilizada amenaza del pecado y del infierno. La vida de los palmarianos se hace insoportable. Quedan incomunicados con el mundo exterior y reciben continuos castigos cuando no cumplen las severísimas reglas de la Orden. Las condiciones higiénicas, sanitarias y alimenticias son pésimas. Algunos palmarianos optan por la deserción. Es el caso del obispo palmariano Enrique Moyano Mozo, conocido en la Orden de los Carmelitas como Padre Felipe.

El “FÁTIMA” español tiene un nombre: Prado Nuevo de El Escorial. De toda nuestra geografía es, sin duda, el enclave mariano que más peregrinos atrae. Cincuenta mil personas pueden llegar a congregarse un primer sábado de mes. La primera vez que visité Prado Nuevo me quedé realmente sorprendido ante la gran aglomeración de fieles que allí se dan cita. No es extraño que muchas otras apariciones intenten imitar este caso. Su veteranía la convierte en blanco de las envidias.
También sangra por los ojos y la boca. Y según cuentan, hasta se le ha visto un corazón de relieve en su pecho, sangrando y atravesado por una flecha. Estigmas y sanguinaciones que le producen un tremen do dolor. Y todo ello acompañado de fenómenos como bilocación, xenoglosia, osmogénesis, comunión mística, etc. Así es como Amparo Cuevas, de la noche a la mañana, se convierte en una especie de mística, que recibe frecuentes locuciones y visiones celestiales. Pero no es hasta el 14 de junio de 1981 cuando se le manifiesta la Virgen María sobre un fresno en Prado Nuevo de El Escorial para darle el siguiente mensaje:
“Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre; que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la pasión de mi Hijo, que está muy olvidada. Si hacen lo que yo digo, el agua de esta fuente curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el Santo Rosario será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración”.

“Uno de los mayores milagros que se solía esgrimir en El Escorial como garantía de que realmente allí ocurrían hechos extraordinarios era el del famoso aroma a rosas, sin embargo un querido amigo y periodista de Tele 5 me hizo llegar unas palabras donde al parecer quedaba demostrado como se producía ese fenómeno. Simplificando el proceso comentaré que se resume en esparcir por el lugar unas ampollas de aroma con el cristal lo suficientemente fino como para que al ser pisadas estallen sin apenas crujir; teniendo en cuenta que el efecto contagio es muy común, es fácil darse cuenta de que en el momento en que una persona huela algo, cincuenta más se unirán a ella diciendo que también ellas lo huelen. La necesidad es la madre del ingenio…”.
 El 12 de abril de 1985, el Arzobispado de Madrid, tras haber nombrado una Comisión de Estudio, hace pública una nota en el Boletín Oficial de la Archidiócesis, en la que declara que “no consta el carácter sobrenatural de las supuestas Apariciones y Revelaciones que se dan en el lugar conocido por el nombre de Prado Nuevo, en El Escorial”. La vidente se somete al magisterio de la Iglesia y obedece la orden del entonces Arzobispo de Madrid-Alcalá Angel Suquía, de no volver a Prado Nuevo los primeros sábados de mes.
Pero de lo que no hay duda es de que se mueve muchísimo dinero en estas apariciones. Hacen un proselitismo muy brutal. Y los donativos de los fieles llueven como cataratas… En su día, la Fundación invirtió 600 millones de pesetas para levantar dos residencias de ancianos en Peñaranda de Duero (Burgos) y Torralba del Moral (Soria).
El actual patrimonio de la Fundación parece que ya supera los nueve millones de euros. Son propietarios de numerosos inmuebles en Madrid y en El Escorial. En sus octavillas indican la cuenta que tienen abierta en Caja Madrid, en la que debe ingresarse los donativos, directamente o por transferencia bancaria. Y a base de esas generosas aportaciones de los fieles, es como consiguieron en 1997 su sueño: comprar la finca de Prado Nuevo, con una extensión de 650.000 m2, evitando así que se destinara a un parque temático e instalaciones deportivas. Su coste aproximado: 5.400.000 euros. Piensan edificar santuarios, residencias de ancianos, albergues…
La Iglesia, viendo el poderío alcanzado por este caso aparicionista –que tantas miles de “almas perdidas” ha conseguido captar–, parece que ha tomado una actitud más aperturista, permitiendo la presencia de sacerdotes y la celebración de actos litúrgicos. De hecho, en junio de 1994, cinco años después de crearse la Fundación, monseñor Suquía aprueba sus estatutos fundacionales y le otorga personalidad jurídica pública. Ahora pasa a llamarse Fundación Pía Autónoma Virgen de los Dolores y cuenta con un capellán. No es de extrañar que finalmente las autoridades eclesiásticas acepten el culto a esta aparición mariana. Por lo pronto, el 4 de mayo de 2002 finalizaron las “comunicaciones con el Cielo” tras veintidós años ininterrumpidos de mensajes catastrofistas, reaccionarios, ultraconservadores y apocalípticos.

Así hablamos de Guadalupe, Fátima… Por cierto con Fátima. En fin, estamos ante un engaño en toda regla, como lo ha sido el informe teológico que acompaña al Tercer Secreto, en el que se hace una lectura simbólica o literal, según convenga, de determinados pasajes del texto. Es normal que, ante este hecho, hayan surgido voces discrepantes dentro de la propia Iglesia. Algunos sacerdotes, obispos y teólogos han desaprobado razonablemente la interpretación que ha ofrecido Juan Pablo II y sus colaboradores de confianza. Sin ir más lejos, el mismísimo obispo de Leiría-Fátima, Serafim Ferreira da Silva, reconoce que no existe ninguna vinculación entre el mensaje y el atentado del Papa. Opinión que también comparten el obispo Manuel Martins, el jesuita Peter Knauer y el teólogo René Laurentin, entre otros muchos. El caso Fátima lejos está de haberse cerrado definitivamente…
En Fátima viven 10.000 habitantes, pero es visitada todos los años por cinco millones de peregrinos. Allí se gastan sus ahorros en artículos religiosos –medallas, rosarios, vídeos, libros, imágenes…–, visitando el gran centro comercial o el medio millar de tiendas de souvenirs distribuidas alrededor de la basílica. Fátima cuenta con 20 hoteles y más de 80 hostales y pensiones, siendo por tanto el tercer mayor centro hotelero de Portugal. Pero el 70% de los ingresos económicos proviene de los donativos, ya sea en metálico o en joyas, oro u otros objetos de valor. Las numerosas agencias de viaje que allí existen, algunas de las cuales son propiedad de congregaciones católicas, obtienen suculentos beneficios promocionando el turismo a otros lugares de culto mariano. Gracias a esas multitudinarias peregrinaciones, en Fátima se recaudan al año unos tres millones y medio de euros. Fátima está atravesada por corredores subterráneos que llegan hasta diversos sótanos donde se guardan monedas, cadenas y anillos de oro donados por los peregrinos, y que posteriormente pasan a las arcas del templo.
El obispo de Leiría-Fátima, Serafim Ferreira da Silva, dio a conocer por primera vez los beneficios obtenidos por el santuario: 1.400 millones de pesetas en 1999, de los que casi 1.200 millones provienen de las donaciones de los fieles peregrinos. De ahí que haya costosos proyectos para construir nuevas iglesias, capillas, museos, salas de cine, etc. Y yo me pregunto: ¿Por qué no condena la Virgen en sus mensajes los negocios que se levantan a costa de su nombre?…

La Iglesia católica ha utilizado las apariciones marianas de mayor resonancia pública como más le ha convenido, con el fin de afianzar y garantizar su poder sobre la masa de creyentes, captar más feligreses e incluso obtener beneficios económicos.

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