Los papeles de Panamá — Frederik Obermaier & Bastian Obermayer / Panama Papers by Frederik Obermaier & Bastian Obermayer

Este es un interesante libro sobre los evasores de impuestos y el club que formaron a través de Mossack Fonseca, en una comunicación por correo electrónico al periodista del Süddeutsche Zeitung mediante un anónimo le proporcionará información de los tejemanejes mundiales.
Lo interesante es que todos los documentos parecen proceder del mismo bufete de abogados. Conocido Mossack Fonseca, pero solo como muralla infranqueable. Como agujero negro. Todas las investigaciones que nos han conducido a este bufete han acabado precisamente en él. Mossack Fonseca es uno de los mayores proveedores de sociedades pantalla anónimas y, si por algo se lo conoce, no es precisamente porque seleccione con sumo cuidado a sus clientes. Todo lo contrario.

Miles de sociedades pantalla. Miles de personas que, aparentemente, tienen un motivo de peso para ocultar sus negocios. Miles de historias potenciales. El unique selling point de las empresas offshore, es decir, el argumento de venta que las diferencia de las demás, es que crean anonimato. Lo que muestran de puertas afuera es un nombre que no dice absolutamente nada y tras el que nadie sabe quién se esconde en realidad.
Evidentemente, existen múltiples motivos para utilizar sociedades offshore. Y, como es lógico, la posesión de una empresa de este tipo no es, en sí misma, punible. Todo depende de lo que se haga con ella. Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, tras una sociedad offshore anónima alguien oculta algo. Al fisco, a la exmujer, al antiguo socio o a la opinión pública, siempre curiosa. Y ese algo pueden ser propiedades inmobiliarias, cuentas bancarias, cuadros, participaciones en empresas, acciones o valores de todo tipo.
La experiencia demuestra que a menudo quienes aprovechan el anonimato de las sociedades pantalla son aquellos que realizan negocios basados precisamente en el anonimato. Contrabandistas de armas, tratantes de personas, narcotraficantes y otros delincuentes. Inversores que no quieren dar a conocer su verdadera identidad ni sus verdaderas intenciones. Políticos de primera fila evadiendo patrimonio…

Mossack Fonseca no es el único distribuidor de sociedades pantalla que tiene su central en Panamá. Aquí están también otros grandes bufetes —aunque prácticamente no hay cifras oficiales sobre este discreto sector—, como Morgan y Morgan, probablemente el mayor competidor de Mossfon. No es casualidad que los proveedores de empresas offshore se concentren precisamente en este pequeño Estado iberoamericano, encajado entre Costa Rica y Colombia, justo en el lugar en el que el continente americano se convierte en Iberoamérica.
Panamá ha sido siempre un país muy dependiente. Durante mucho tiempo fue una provincia pobre de Colombia, pero en 1903 logró independizarse, en parte porque los banqueros e industriales estadounidenses convencieron a Theodore Roosevelt, por aquel entonces presidente de Estados Unidos, de que debía apoyar a los separatistas panameños. Los grupos de interés norteamericanos albergaban la esperanza de participar en el negocio del canal de Panamá, que estaba en pleno proceso de construcción.
El fundamento del lucrativo negocio de las sociedades pantalla es una ley panameña —la número 32— que entró en vigor el 26 de febrero de 1927 y que garantiza la confidencialidad en todo lo relacionado con el patrimonio, las transferencias bancadas y, especialmente, los dueños de las empresas, además de conceder exención fiscal a las denominadas «sociedades anónimas». Aun cuando este nombre suene misterioso, las sociedades anónimas, como es sabido, no son sociedades por acciones.
Pero si este negocio es tan interesante también se debe a que, aparte de resultar lucrativo, es muy sencillo. Al vendedor prácticamente no le cuesta nada crear una sociedad pantalla estándar, y los trámites se realizan con agilidad. En apenas un santiamén, el comprador tiene lista su firma, por la que paga tan solo unos cientos de dólares estadounidenses y que podrá disolver rápida y fácilmente en cuanto deje de servirle. Sin que nadie sepa jamás a quién ha pertenecido esa empresa. Ideal para negocios turbios.
Ideal para Siemens, como comprobamos. Porque mientras nos vamos informando sobre los asuntos de Putin, también le seguimos la pista a Hans-Joachim K., el alemán que, por alguna extraña razón, posee quinientos millones de dólares en una cuenta en las Bahamas. Empezamos por rastrear información fuera de los datos recibidos, simplemente porque todavía no disponemos de un programa adecuado para hacer búsquedas sistemáticas en los cincuenta gigabytes.

La estructura exacta de la red de Roldugin parece ser la siguiente: un representante del Banco Rossiya tiene algún tipo de poder que le permite contactar en nombre de la mayoría de estas empresas con un bufete de abogados con domicilio en Zúrich. Este bufete, por su parte, asesora oficialmente a todas las sociedades offshore de Mossack Fonseca y transmite los deseos de sus clientes finales a Mossfon. La oficina que posee Mossack Fonseca en Ginebra asesora a su vez al bufete de Zúrich. Si la central de Mossack Fonseca en Panamá tiene alguna consulta que hacer, se dirige a su delegación de Ginebra, el personal de Mossfon Ginebra pregunta a los abogados de Zúrich y estos a su vez trasladan la cuestión al Banco Rossiya. Un camino largo, pero práctico: en caso de que el asunto se diese a conocer a grandes rasgos, Mossack Fonseca siempre podría argumentar que, sencillamente, estaba haciendo negocios con un prestigioso bufete suizo. ¡Y cómo no iba a confiar en los suizos! Los correos electrónicos de los últimos años, que vamos leyendo día tras día, lo dejan claro: Mossack Fonseca sabía muy bien que al otro lado del hilo estaba el Banco Rossiya. Para nosotros, lo fundamental es averiguar si Serguéi Roldugin y los otros hombres de su red actuaban realmente por cuenta propia.
En cualquier caso, en uno de los documentos, Roldugin asegura ser el único y verdadero propietario de al menos una de esas empresas, llamada International Media Overseas S. A. y con domicilio fiscal en Panamá. Así figura en los papeles con los que, en mayo de 2014 —apenas unas semanas después de que Estados Unidos decretase las sanciones contra el Banco Rossiya—, solicitó abrir una cuenta en la sucursal de un banco ruso en Zúrich.

Gunnlaugsson (Islandia) no es el único jefe de Estado cuyos negocios estamos investigando en estos días. Cuando, de forma rutinaria, buscamos en internet historias ya difundidas sobre los datos que seguimos recibiendo, nos topamos con otro ejemplo más. De forma relativamente rápida, encontramos información sobre la sociedad panameña Nicstate Development S. A., una de las empresas pantalla mencionadas en la red. Parece que la dirigía el antiguo presidente de Nicaragua (1997-2002), Amoldo Alemán Lacayo el Gordo, uno de los diez políticos más corruptos de todos los tiempos, según Transparencia Internacional. En concreto, Alemán desvió casi cien millones de dólares de fondos públicos hacia su bolsillo a través de Nicstate y de otras empresas fiduciarias. Eso es, al menos, lo que sostienen los investigadores de la Stolen Asset Recovery Initiative (STAR, Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados), un proyecto conjunto del Banco Mundial y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, cuyo objetivo es ayudar a los Estados a recuperar el patrimonio sustraído. Dicho de otro modo: la STAR busca el dinero que los autócratas y dictadores han robado a la gente de su país.
A primera hora de la mañana del martes 24 de febrero de 2015, un grupo de policías, fiscales e inspectores de Hacienda aparece a las puertas de la sede del Commerzbank en Francfort. El segundo mayor banco alemán opera desde una de las torres de oficinas más llamativas del distrito bancario de esta ciudad. Evitan pagar impuestos en Alemania y esquivan también la Directiva europea 2003/48/ CE, relativa a la fiscalidad del pago de intereses, que establece que todos los bancos de Luxemburgo y Suiza deben retener en total hasta un 35 % del rendimiento de las cuentas no registradas cuyos titulares sean ciudadanos europeos. Así pues, el Commerzbank creaba en Panamá sociedades pantalla para sus clientes, y esas sociedades constaban como supuestas titulares de la cuenta bancaria. Dado que las empresas offshore no son ciudadanos de la Unión Europea, no se les aplicaba la Directiva y el rendimiento obtenido quedaba exento de impuestos.

Cuatro años después de que Rami Majluf entrara en la lista de sancionados de Estados Unidos, le siguió su sociedad Drex. El Departamento del Tesoro estadounidense argumentó su decisión, de julio de 2012, explicando que Majluf utilizaba aquella compañía para «posibilitar y administrar sus participaciones financieras internacionales». No está claro qué llevó a las autoridades estadounidenses a llegar a esta conclusión. Lo que vemos en nuestros datos es lo siguiente: según la escritura de constitución, Drex Technologies S. A. se creó el 4 de julio de 2000, con domicilio fiscal en las Islas Vírgenes Británicas. En la carpeta de la empresa, el nombre de Rami Majluf aparece por lo menos una docena de veces.
En un expediente de la policía estadounidense descubrimos más datos: Erhard Mossack, nacido el 16 de abril de 1924 en Grube-Erika, en la circunscripción de Hoyerswerda —al norte de Sajonia—, entró con quince años en las Juventudes Hitlerianas, y con dieciocho en las Waffen-SS. Entre las «características especiales» figura una cicatriz en el interior de la parte superior del brazo, «donde se ha eliminado el tatuaje con el grupo sanguíneo», que era un signo casi inequívoco de pertenencia a las SS. Muchos miembros de las SS intentaron deshacerse del tatuaje durante la última época de la guerra y más tarde. Según el expediente, Erhard Mossack cambió en noviembre de 1942 a la división Totenkopf de las SS, con la que combatió en la extinta Checoslovaquia, Finlandia y Noruega. En enero de 1945, pocos días después de ser ascendido a Rottenführer.
La gran pregunta es: ¿por qué luego un hombre de las Waffen-SS pudo viajar a Estados Unidos?, pues ese era el destino que indicó en su baja del registro en Alemania.
La explicación es que Erhard Mossack había cambiado de bando después de la guerra. Lo descubrimos con una sencilla búsqueda en Google: escribimos «Erhard Mossack» y en algún momento acabamos en una página web donde se publicaban documentos estadounidenses relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos había una lista de nombres de presuntos nazis que habían trabajado para los servicios secretos americanos después de la guerra. Uno de los nombres era Erhard Mossack.
Eso explicaría el permiso de entrada, en caso de que hubiera viajado a Estados Unidos, y no directamente a Panamá. Sea como fuere, es probable que la mano protectora de la CIA encubriera el viaje. Panamá era un lugar más seguro y agradable para los nazis que por distintos motivos ya no eran bien vistos en Estados Unidos.

Una cosa está clara: con los entramados que Mauss mantiene se pueden ocultar extraordinarias sumas de dinero y esconder fortunas. Por algo los servicios secretos están muy involucrados en el mundo de las sociedades pantalla y las empresas offshore. El BND, el servicio secreto alemán, ha utilizado supuestamente a lo largo de los años algunas sociedades pantalla para comprar tecnología armamentística a otros países o simplemente para ocultar su propia actividad. Muchos de los aviones que utilizó la CIA para secuestrar a sospechosos de terrorismo después del 11 -S pertenecían a sociedades pantalla…

Llama la atención ver cuántos jefes de Estado árabes se llevan el dinero al extranjero: en realidad casi todos. En nuestra investigación sobre la filtración de Suiza ya encontramos cuentas suizas de dos reyes, un antiguo ministro de Economía egipcio, así como del cuñado del antiguo dictador tunecino Ben Alí. Nos cuesta mantener la perspectiva ante esa multitud de emires, autócratas, príncipes y jeques. Muchos gobiernan países asolados por una desigualdad flagrante. Disfrutan de un lujo inimaginable mientras una parte de la población, como mínimo, vive con una mano delante y otra detrás. Algunos países africanos y de Oriente Próximo están siendo saqueados por una élite corrupta.
Durante la Primavera Arabe se encontraron docenas de cuentas y sociedades pantalla de los dictadores árabes creadas en el extranjero.
Deng Jiagui. Un nombre que en el hemisferio occidental no diría nada a nadie, pero es el cuñado del presidente de China, Xi Jinping. Así que se trata de un pariente cercano. Deng Jiagui fue propietario entre 2009 y 2011 de dos empresas offshore: Wealth Ming International Limited y Best Effect Enterprises Limited, ambas con sede en las Islas Vírgenes Británicas. Es una bomba de relojería, pues precisamente su cuñado, el presidente chino, declaró unos años
antes su voluntad de acabar con el ansia de lujo. Tanto en los rangos bajos, las «moscas», como en lo más alto del sistema, donde las personas influyentes tienden la mano, los «tigres».
En 2004 Xi Jinping hizo un llamamiento a los cuadros políticos chinos: «¡Atad corto a vuestras parejas, hijos, parientes, amigos y compañeros de trabajo!». Bueno, tal vez debería hablar con su cuñado.

Tres empresas en las que aparece Serguéi Roldugin, violonchelista y amigo de Vladímir Putin. Además de International Media Overseas, que ya descubrimos al principio de nuestra investigación, tenemos otras dos: Sonnette Overseas Inc. y Raytar Limited. Las tres están a nombre de una persona que en 2014 ya había explicado en una entrevista que no era empresario. Y que no era millonario. Entonces estamos ansiosos por saber a quién se supone que pertenecen.
Las empresas forman parte de un entramado de sociedades pantalla en cuyas ramificaciones están implicadas más personas del entorno de Putin, junto con banqueros y hombres de negocios más bien desconocidos, todos de San Petersburgo casi sin excepción, la ciudad donde empezó el ascenso de Putin.
En la documentación sobre las empresas offshore de Mossack Fonseca se habla de acuerdos con acciones de varias grandes empresas rusas. Y se trata de mucho dinero. Una cantidad increíble.

En otoño de 2015, Mossfon tenía, según sus propios informes, cerca de cincuenta despachos repartidos por más de treinta países. Alrededor de una treintena de esas oficinas son empresas filiales y el resto «despachos asociados» cuyo estatus legal, en nuestra opinión, no está nada claro, aunque fácilmente podría compararse con el de un franquiciado.
Entre sus doscientas empresas figura una más bien insignificante que casi podría pasar inadvertida: es la compañía que hasta hace poco recibía el nombre de International Outsourcing, pero que se ha convertido en Mossfon Executive. Esta empresa radicada en Panamá tenía contratados en 2013 a unos veinte empleados, entre los cuales hallamos nombres que a estas alturas, después de tantos meses trabajando con los datos de Mossfon.
Leticia Montoya es una de las directoras fiduciarias de Mossfon. Ella es quien dirige Casa Grande Development, la empresa que administra la caja B de Siemens en América Latina y de la que se habrían servido el expresidente nicaragüense Amoldo Alemán y todos los suyos para sacar del país millones de dólares. Sin embargo, vemos que no es la única empresa para la que trabaja. Es más, su lista de empresas parece no tener fin: solo en el registro mercantil de Panamá comprobamos que, sumando los actuales y los del pasado, Montoya ha ocupado algo más de veinticinco mil cargos directivos.
Mossfon pide a sus clientes unos cuatrocientos cincuenta dólares anuales por proporcionarles directores fiduciarios. En la inmensa mayoría de los casos utiliza tres hombres de paja, lo cual hace un total de ciento cincuenta dólares por cada uno. De manera que si Leticia Montoya fuera directora de, digamos, treinta y dos empresas activas vería completados sus ingresos en una cifra sustancial. Sus ganancias estarían en torno a los cuatro mil ochocientos dólares anuales. Pero resulta que Montoya dirige en realidad bastantes más empresas. Muchísimas más. En un listado del año 2012 aparece mencionada como directora de 3.143 empresas pantalla. Por tanto, solo en ese año llegó a embolsarse cerca de medio millón de dólares.
En Mossack Fonseca hallamos asimismo una empresa con sede en las Bahamas llamada Longdown Properties, a causa de la cual se vio obligado a dimitir Helmut Linssen, el exministro renano de Finanzas, quien en 2014 abandonó su cargo de tesorero en la CDU tras descubrirse su implicación en la empresa offshore. Esta información se había hallado primero en un CD con datos de evasores fiscales comprado por las autoridades renanas. En 2012 se lo llevó a juicio, pero este quedó sobreseído. Su entramado offshore, en los años relevantes, había costado más dinero que los intereses generados por su patrimonio desviado allí (en la década de 1990 por mediación de un banco de Luxemburgo).

En los documentos filtrados encontramos un correo electrónico del verano de 2015, en el que una de las empleadas de Mossfon llegaba a la conclusión de que detrás de Caprikat y Foxwhelp había todo un entramado de sociedades y fundaciones en cuya propiedad última, una vez desenmarañada aquella intrincada estructura, aparecía un inversor de dudosa reputación: Dan Gertler. Un multimillonario israelí que se había labrado su fortuna «explotando la República del Congo a costa del pueblo», tal como declaró en un artículo del Guardian de 2012 Jean-Pierre Muteba, director de una ONG focalizada en los efectos de la minería en el Congo. El New York Times lo presentaba en 2015 como un «villano de nuestra época».

Entre los clientes de Mossack Fonseca hemos encontrado hasta el momento delincuentes o presuntos delincuentes de todas las clases. Capos de la droga, estafadores financieros, mafiosos, contrabandistas de armas, evasores de impuestos, personas sancionadas por algún país y, en suma, timadores de cualquier pelaje.
Pero también tenemos casos fuera de lo común como el de Andrew M., condenado en Estados Unidos, en el año 2009, a ocho años de prisión. Su delito: haber violado a tres niñas rusas, si no a más. El caso es que, según el investigador responsable del caso, el tal Andrew M. no lo había hecho para satisfacer su (desviada) libido, sino por negocios. Se le había ocurrido la idea de organizar, junto con otros sujetos, una red ilegal de prostitución infantil y para ello decidió «probar» a tres niñas. Andrew M. habría sido, por tanto, uno de los socios capitalistas de esta empresa criminal, pero además habría colaborado en el blanqueo de los beneficios generados por dicha «compañía» (que él mismo desvió a una empresa pantalla).
En 2002 aparece en internet una página web llamada http://www.berenika.org. Sus creadores la presentan como un romantic studio, pero en realidad es una red de prostitución infantil. De hecho, apenas lo disimulan: ya desde el principio, en la propia página de inicio, puede verse a una jovencita desnuda con una rosa en la mano. Por su apariencia diríase que es muy joven. Demasiado joven.
A las niñas de berenika.org se las trata como mercancías, clasificándolas por altura, peso y tamaño del pecho. Son «jóvenes y frescas», dice la página, y se las puede tener una hora por un precio que va de los ciento cincuenta a los trescientos dólares. La noche entera cuesta quinientos. Para completar su apariencia legal, en la web aseguran que todas las chicas tienen más de dieciocho años. Pero todo aquel que busque menores comprenderá enseguida que ha dado con la página adecuada. A los clientes de berenika.org, una vez formalizada su «compra», se los conduce a un discreto apartamento de Moscú. Y aquí es donde se comete el estupro.
A los investigadores estadounidenses no les cabe duda: Andrew M. ha participado en la financiación de esta red de prostitución infantil.

En todo el mundo, más de quinientos bancos han utilizado los servicios de Mossack Fonseca. Si observamos los siete bancos alemanes más importantes, veremos que seis de ellos facilitan la creación de empresas offshore o las administran, generalmente a través de filiales en Suiza o en Luxemburgo, o lo hicieron en el pasado. Estas entidades son las siguientes:
•    Deutsche Bank.
•    Commerzbank.
•    DZ Bank.
•    HypoVereinsbank.
•    Landesbank Baden-Württemberg.
•    BayernLB.
Si el Commerzbank no hubiera absorbido el Dresdner Bank en 2009, en los papeles saldrían los siete bancos más importantes.
El clásico ejemplo para ilustrar la perniciosa alianza entre Mossack Fonseca y algunas entidades financieras alemanas lo ofrece el banco más importante de Alemania, el Deutsche Bank. En otros tiempos fue una de las empresas más valoradas de Alemania, quizá del mundo. Actualmente es un banco que tiene o ha tenido decenas de causas abiertas en todo el mundo por blanqueo de dinero, fraude fiscal y manipulación de los tipos de interés. En los libros de Mossack Fonseca, el grupo aparece como intermediario con un total de once perfiles distintos, entre los que se incluyen el Deutsche Bank de Suiza, el Deutsche Bank de Luxemburgo y el Deutsche Bank S. A., así como sucursales de Jersey, Guernsey, las islas Mauricio, Pekín y Shanghái. En total, el grupo Deutsche Bank ha creado o administrado para sus clientes más de cuatrocientas empresas offshore. En el año 2006, por ejemplo, la filial en Suiza pagó 160.000 dólares solo en concepto de tasas anuales por las empresas offshore, cuyo número alcanzaba las tres cifras.
Los bancos alemanes no eran tan estrictos en la verificación obligatoria de la identidad de sus clientes si el negocio les resultaba rentable. Y, en teoría, detrás de una empresa anónima puede esconderse un político corrupto que saca dinero del país, un dictador sin escrúpulos que paga las armas para su ejército de niños soldado o un grupo terrorista que transfiere el dinero necesario para cometer un atentado.
Un banco que no conoce a sus clientes asume tácitamente esos riesgos.

Wintris, la empresa offshore que tenía el primer ministro Sigmundur Gunnlaugsson, abrió su cuenta en la sede londinense del banco Credit Suisse en marzo de 2008, justo antes de la crisis y, por tanto, en una época en la que los vikingos de las finanzas hacía tiempo que presentían el destino al que se dirigía la isla: la insolvencia.
Cuando descubrimos ese dato, revisamos otra vez todos los documentos. Se lo comentamos a Jóhannes. Hablamos con expertos. La gran pregunta era — y sigue siendo— la siguiente: ¿para qué necesitaba el primer ministro de Islandia una empresa en las Islas Vírgenes Británicas y una cuenta en un banco suizo? Y sobre todo: ¿por qué no lo declaró como era preceptivo?
Jóhannes descubrió que Wintris aparecía en la lista de acreedores de los bancos Kaupthing y Landsbanki. Después se enteró de que Wintris también tenía bonos de Glitnir. Tras el colapso del sistema bancario, Wintris reclamó varios millones de euros por los bonos que había comprado a Landsbanki y a Kaupthing.

Los casos de Gadafi y de los Kirchner no son los únicos que acaban así. Hemos tenido que dejar a un lado otras empresas sospechosas de las que hemos encontrado muchos indicios, pero no los suficientes.
Es cierto que no tenemos ninguna prueba que relacione a Cristina Fernández de Kirchner ni a Néstor Kirchner con una de las ciento veintitrés empresas de Nevada, pero tenemos información sobre su sucesor en el cargo. A principios de diciembre de 2015, Marina Walker nos escribe desde el ICIJ para contarnos que nuestros compañeros del periódico argentino La Nación han encontrado en los papeles el nombre de Mauricio Macri, el nuevo presidente de Argentina, elegido en segunda vuelta. En esos momentos, el político conservador todavía no ha jurado el cargo, y lo apuntamos en la lista de la «sala de guerra». En los datos vemos que Macri creó una empresa en las Bahamas en 1998, con dos personas muy cercanas a él. La sociedad se llamaba Fleg Trading. En aquella época, Macri era el presidente del club de fútbol Boca Juniors y un hombre adinerado. En 2007 ganó las elecciones a la alcaldía de Buenos Aires y, según los datos de Mossack Fonseca, la sociedad Fleg Trading no se desactivó hasta el año 2008. Sin embargo, en los expedientes relativos a la empresa solo hay documentos que demuestran que Macri era uno de los directores.

La empresa Mega Star Enterprises se creó el 8 de febrero de 2012 a través de un proveedor offshore de Panamá y las participaciones se emitieron como acciones anónimas al portador. Los agentes del citado bufete uruguayo actuaron como intermediarios por encargo de Messi. La primera conexión que encontramos con “los cargos que incluye la acusación es la siguiente: nueve días después, el mismo bufete de abogados confirma que Lionel Messi es el único propietario de la empresa pantalla Jenbril S. A., en la que se centran los cargos de fraude fiscal. Por tanto, Mega Star y Jenbril, la sociedad mencionada en la acusación, son empresas supervisadas en la sombra por el mismo bufete uruguayo.
El segundo punto de contacto aparece en el verano de 2013, cuando se hacen públicas las diligencias contra Messi. El 12 de junio, la agencia de noticias española EFE informa por primera vez sobre el procedimiento y los medios internacionales se hacen eco de la información. Al día siguiente, los abogados uruguayos de Lionel Messi se comunican por correo electrónico con Mossack Fonseca porque, tal como han comentado por teléfono, quieren cambiar de proveedor offshore para Mega Star Enterprises. En adelante Mossack Fonseca será la encargada de gestionar la empresa pantalla.

La Comisión de Ética de la FIFA se enfrenta a una tarea prácticamente imposible: nada menos que limpiar el fútbol internacional. La credibilidad de la comisión depende de la integridad personal de sus miembros, entre los cuales se cuenta su presidente, el alemán Hans-Joachim Eckert, quien fue durante muchos años juez de lo criminal en el tribunal regional de Múnich. Cabría suponer que los miembros de los dos órganos que conforman la comisión se eligen cuidadosamente y vendrían a ser los guardianes de la ética en la castigada organización internacional. Al parecer, esa suposición es errónea.

Existe otra faceta que apenas hemos mencionado en este libro: las artimañas fiscales que utilizan multinacionales como Amazon, Starbucks o Apple. Las empresas offshore son los elementos principales en el ansia insaciable de minimizar el pago de impuestos. Con ello, los países en los que operan y ganan dinero, y también su población, pierden miles de millones de ingresos, como se vio recientemente en el Lux Leaks, los papeles de Luxemburgo. Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea, defiende que el procedimiento de ese país, del que fue primer ministro durante muchos años, es legal, pero un estudio de la Comisión Europea rebatió la mentira: en su opinión, la librería online Amazon disfruta de beneficios fiscales ilegales. No obstante, Mossack Fonseca no suele tener ningún papel en este tipo de operaciones.
Así pues, es evidente que una cantidad alarmante de agentes del mundo de las finanzas escapa a la influencia de los órganos regulatorios de sus países. Y con ello socavan la idea democrática; las normas de una sociedad, adoptadas y soportadas por todos, pierden todo su significado si no se aplican a los que pueden permitirse esto.
El secreto fiscal, no lo olvidemos, no se incluye entre los derechos humanos universales. En algunas partes de Escandinavia, como Noruega, los datos fiscales son públicos desde hace años. Y en Suecia no solo hay un registro de valores que indica a quién pertenecen las acciones, bonos y otros títulos, sino también listas por orden alfabético de los ciudadanos que superan determinados ingresos, en las que se especifican sueldos, rendimientos del capital y patrimonio. No obstante, también hay que decir que los suecos y los noruegos no tienen fama de ser personas envidiosas.
A los que se oponen al registro argumentando los costes, el esfuerzo y la burocracia que implicaría, habría que recordarles las sumas multimillonarias que todos los años se eluden al Estado a través de los paraísos fiscales. A la sociedad en general, esa situación le sale muchísimo más cara.
Por otro lado, los que afirman que los propietarios se expondrían a acusaciones públicas, no han entendido que se trata precisamente de suprimir la exención de responsabilidad organizada. El miedo a que una mala gestión y las conductas poco éticas o ilegales se pudieran atribuir a personas concretas no es una excusa legítima para que las empresas sigan haciendo lo suyo.

Lo más absurdo de todo es que hace tiempo que se decidió crear un registro mercantil con el nombre de los propietarios reales. Así lo acordaron los Estados que participaron en 2013 en la Cumbre del G8, que se celebró en Irlanda del Norte. Pero no han llevado el acuerdo a la práctica. El Reino Unido quiere que se empiece por el continente y que los territorios británicos en ultramar queden excluidos. Otros países declararon que crearían un registro, pero que solo podrían consultarlo las autoridades públicas. Sin embargo, sería importante que también tuvieran acceso investigadores y organizaciones no gubernamentales, personas especialistas en el tema que disponen del tiempo y la tranquilidad necesarias. Hasta ahora, los Estados no han tenido ni una cosa ni la otra.
Una ofensiva internacional contra los paraísos fiscales supondría una amenaza para el negocio de Mossack Fonseca. No obstante, ese será su menor problema cuando se publiquen los papeles de Panamá.
En varios países, los papeles de Panamá permiten poner en marcha investigaciones sobre cientos de personas: estafadores, capos del narcotráfico y ciudadanos particulares, además de los propietarios de Mossfon, Jürgen Mossack y Ramón Fonseca. La autoridad de supervisión bancaria de Nueva York ordena a trece bancos —entre ellos, Deutsche Bank, ABN Amro y Société Générale—que le faciliten toda la información relativa a sus relaciones comerciales con Mossack Fonseca. Al mismo tiempo, varios jefes de Gobierno en activo empiezan a sentirse presionados. En Islandia, Reino Unido, Argentina, Malta y Pakistán.
Que David Cameron se hubiese beneficiado precisamente de ese mismo fondo y que, por si fuera poco, fuese a optar por una estrategia de comunicación bastante desacertada. El mismo día de la publicación de la filtración global de los papeles de Panamá, Cameron ordenó a una portavoz que declarara lo siguiente: «Este es un asunto privado». Al día siguiente, él mismo tomó la palabra para pronunciar una frase que, en principio, no podía ser más clara: «No tengo ninguna participación social, ninguna empresa pantalla, ningún fondo offshore, ninguna inversión offshore ni nada por el estilo. Creo que con esta descripción he sido muy claro». Ese mismo día, la Oficina del Primer Ministro publicó una declaración por escrito: «Para que no haya lugar a dudas: ni el primer ministro, ni su esposa, ni sus hijos se benefician de ninguna inversión offshore.
En España, el ministro de Industria, José Manuel Soria, ha dimitido después de intentar durante varios días negar su vinculación con los negocios offshore. Una de sus excusas, de hecho, es que la persona que aparece en los papeles de Panamá no sería él, sino alguien que tendría su mismo nombre.
En Dinamarca, los responsables de los tres bancos más importantes — Nordea, Danske Bank y Jyske Bank— han tenido que dar explicaciones ante el Parlamento. En Finlandia, varios partidos y el principal sindicato del país cierran las cuentas que mantenían en Nordea. En Austria y en Holanda, varios directivos de entidades bancarias han presentado su dimisión. En Chile, el jefe de la filial nacional de Transparencia Internacional, que aparecía en los papeles de Panamá en relación con al menos cinco sociedades pantalla, ha renunciado a su cargo.
En la FIFA, Juan Pedro Damiani, miembro fundador de la Comisión de Ética, se ha retirado después de que los papeles de Panamá revelaran que había hecho negocios con tres empleados de la institución contra los que pesan acusaciones por diversos delitos. Y un montón de países…
George Osborne, ministro británico de Hacienda, a «golpear con un martillo a todos aquellos que ocultan sus impuestos en rincones oscuros». Sin embargo, nos da la impresión de que lo único que se ha utilizado hasta ahora para combatir los paraísos fiscales no ha sido un martillo precisamente, sino más bien un guante de terciopelo.

This is an interesting book about the tax evaders and the club that they formed through Mossack Fonseca, in an email communication to the journalist of the Süddeutsche Zeitung using an anonymous one that will provide you with information about the global machinations.
The interesting thing is that all the documents seem to come from the same law firm. Well-known Mossack Fonseca, but only as an insurmountable wall. As a black hole. All the investigations that have led us to this firm have ended precisely in it. Mossack Fonseca is one of the largest providers of anonymous screen companies and, if it is known for something, it is not precisely because it selects its clients with great care. Quite the opposite.

Thousands of companies screen. Thousands of people who, apparently, have a strong reason to hide their business. Thousands of potential stories. The unique selling point of offshore companies, that is, the sales argument that differentiates them from the others, is that they create anonymity. What they show outside is a name that says absolutely nothing and after which nobody knows who is hiding in reality.
Obviously, there are multiple reasons to use offshore companies. And, as is logical, the possession of a company of this type is not, in itself, punishable. Everything depends on what is done with it. But the truth is that, in most cases, after an anonymous offshore company someone hides something. To the treasury, to the ex-wife, to the old partner or to the public opinion, always curious. And that something can be real estate, bank accounts, tables, shares in companies, stocks or securities of all kinds.
Experience shows that often those who take advantage of the anonymity of screen societies are those who conduct businesses based precisely on anonymity. Gun smugglers, traffickers, drug dealers and other criminals. Investors who do not want to reveal their true identity or their true intentions. Top-class politicians evading patrimony …

Mossack Fonseca is not the only distributor of display companies that has its headquarters in Panama. Here are also other big law firms -although there are practically no official figures on this discreet sector-, such as Morgan and Morgan, probably Mossfon’s biggest competitor. It is no coincidence that the suppliers of offshore companies concentrate precisely in this small Ibero-American state, wedged between Costa Rica and Colombia, just where the American continent becomes Ibero-America.
Panama has always been a very dependent country. For a long time it was a poor province of Colombia, but in 1903 it became independent, in part because American bankers and industrialists convinced Theodore Roosevelt, then president of the United States, that he should support Panamanian separatists. The North American interest groups were hoping to participate in the Panama Canal business, which was in the process of being built.
The foundation of the lucrative business of the companies of the company is a Panamanian law – the number 32 – which entered into force on February 26, 1927 and which guarantees confidentiality in everything related to the patrimony, bank transfers and, especially, the owners of companies, in addition to granting tax exemption to so-called “corporations”. Even when this name sounds mysterious, corporations, as is well known, are not stock companies.
But if this business is so interesting, it is also because, apart from being lucrative, it is very simple. The vendor practically costs nothing to create a standard screen society, and the procedures are carried out with agility. In just a heartbeat, the buyer has his signature ready, for which he pays only a few hundred dollars and can dissolve quickly and easily as soon as he stops serving. Without anyone knowing who this company once belonged to. Ideal for shady businesses.
Ideal for Siemens, as we see. Because while we are reporting on Putin’s affairs, we also track down Hans-Joachim K., the German who, for some strange reason, owns five hundred million dollars in an account in the Bahamas. We started by tracking information outside of the data received, simply because we still do not have an adequate program to do systematic searches in the fifty gigabytes.

The exact structure of the Roldugin network seems to be the following: a representative of the Rossiya Bank has some kind of power that allows him to contact on behalf of most of these companies with a law firm with domicile in Zurich. This firm, for its part, officially advises all offshore companies of Mossack Fonseca and transmits the wishes of its final customers to Mossfon. The office that Mossack Fonseca owns in Geneva advises the law firm in Zurich. If the Mossack Fonseca head office in Panama has any questions to ask, it goes to its Geneva office, the staff at Mossfon Geneva ask the lawyers in Zurich and they in turn transfer the matter to the Rossiya Bank. A long, but practical, way: in case the matter was made known in broad strokes, Mossack Fonseca could always argue that he was simply doing business with a prestigious Swiss law firm. And how could he not trust the Swiss! The emails of recent years, which we are reading day after day, make it clear: Mossack Fonseca knew very well that on the other side of the line was the Rossiya Bank. For us, the key is to find out if Sergei Roldugin and the other men in his network were really acting on their own.
In any case, in one of the documents, Roldugin claims to be the sole and true owner of at least one of these companies, called International Media Overseas S.A. and with fiscal domicile in Panama. This is what appears in the papers with which, in May 2014 – just a few weeks after the United States decreed the sanctions against the Rossiya Bank -, it requested to open an account in the branch of a Russian bank in Zurich.

Gunnlaugsson (Iceland) is not the only head of state whose business we are investigating these days. When, routinely, we search the internet for stories already disseminated about the data we continue to receive, we come across another example. In a relatively fast way, we found information about the Panamanian company Nicstate Development SA, one of the screen companies mentioned in the network. It seems that it was headed by the former president of Nicaragua (1997-2002), Amoldo Alemán Lacayo el Gordo, one of the ten most corrupt politicians of all time, according to Transparency International. Specifically, Alemán diverted almost one hundred million dollars of public funds into his pocket through Nicstate and other fiduciary companies. That is, at least, what the researchers of the Stolen Asset Recovery Initiative (STAR, Initiative for the Recovery of Stolen Assets) claim, a joint project of the World Bank and the United Nations Office on Drugs and Crime, whose objective is to help the States recover the stolen heritage. In other words: the STAR seeks the money that the autocrats and dictators have stolen from the people of their country.
Early on the morning of Tuesday, February 24, 2015, a group of police, prosecutors and tax inspectors appears at the doors of the Commerzbank headquarters in Frankfurt. The second largest German bank operates from one of the most striking office towers in the banking district of this city. They avoid paying taxes in Germany and also avoid European Directive 2003/48 / EC, on the taxation of interest payments, which establishes that all banks in Luxembourg and Switzerland must retain a total of up to 35% of the return on accounts not registered whose holders are European citizens. Thus, Commerzbank created screen companies in Panama for its clients, and these companies consisted of alleged holders of the bank account. Since the offshore companies are not citizens of the European Union, the Directive was not applied to them and the yield obtained was exempt from taxes.

Four years after Rami Majluf entered the US sanction list, he was followed by his Drex society. The US Treasury Department argued its decision of July 2012, explaining that Majluf used that company to “enable and manage its international financial holdings.” It is unclear what led the US authorities to come to this conclusion. What we see in our data is the following: according to the articles of incorporation, Drex Technologies SA was created on July 4, 2000, with fiscal domicile in the British Virgin Islands. In the company folder, the name of Rami Majluf appears at least a dozen times.
In a file of the American police we discovered more data: Erhard Mossack, born on April 16, 1924 in Grube-Erika, in the district of Hoyerswerda, in the north of Saxony, he entered the Hitler Youth with fifteen years, and with eighteen in the Waffen-SS. Among the “special features” is a scar on the inside of the upper arm, “where the blood group tattoo has been removed,” which was an almost unmistakable sign of belonging to the SS. Many members of the SS tried to get rid of the tattoo during the last epoch of the war and later. According to the file, Erhard Mossack changed in November 1942 to the Totenkopf division of the SS, with which he fought in the extinct Czechoslovakia, Finland and Norway. In January 1945, a few days after being promoted to Rottenführer.
The big question is: why then a man from the Waffen-SS could travel to the United States?, Because that was the fate he indicated in his deregistration in Germany.
The explanation is that Erhard Mossack had changed sides after the war. We discovered it with a simple search on Google: we wrote “Erhard Mossack” and at some point we ended up on a website where American documents related to the Second World War were published. Among them was a list of names of suspected Nazis who had worked for the American secret services after the war. One of the names was Erhard Mossack.
That would explain the entry permit, in case it had traveled to the United States, and not directly to Panama. In any case, it is likely that the CIA’s protective hand covered up the trip. Panama was a safer and more pleasant place for the Nazis, who for various reasons were no longer seen in the United States.

One thing is clear: with the fabrics that Mauss keeps you can hide extraordinary sums of money and hide fortunes. There is a reason why the secret services are very involved in the world of screen societies and offshore companies. The BND, the German secret service, has allegedly used over the years some companies to buy weapons technology to other countries or simply to hide their own activity. Many of the planes that the CIA used to kidnap terrorism suspects after 11S belonged to cartel companies …

It is striking to see how many Arab heads of state take the money abroad: in reality, almost all of them. In our investigation into the leak of Switzerland we already find Swiss accounts of two kings, a former Egyptian Minister of Economy, as well as the brother-in-law of the former Tunisian dictator Ben Ali. We have a hard time keeping our perspective before this multitude of emirs, autocrats, princes and sheikhs. Many govern countries ravaged by flagrant inequality. Enjoy an unimaginable luxury while a part of the population, at least, lives with one hand in front and one behind. Some African countries and the Middle East are being plundered by a corrupt elite.
During the Arab Spring dozens of accounts and screen societies of Arab dictators created abroad were found.
Deng Jiagui. A name that in the western hemisphere would not say anything to anyone, but is the brother-in-law of the president of China, Xi Jinping. So it is a close relative. Deng Jiagui was the owner between 2009 and 2011 of two offshore companies: Wealth Ming International Limited and Best Effect Enterprises Limited, both based in the British Virgin Islands. It is a time bomb, because precisely his brother-in-law, the Chinese president, declared a few years
before his will to end the desire for luxury. Both in the lower ranges, the “flies”, and at the top of the system, where influential people reach out, the “tigers”.
In 2004, Xi Jinping appealed to Chinese political cadres: “Short your partners, children, relatives, friends and co-workers!” Well, maybe I should talk to his brother-in-law.

Three companies in which Sergei Roldugin appears, cellist and friend of Vladimir Putin. In addition to International Media Overseas, which we already discovered at the beginning of our research, we have two others: Sonnette Overseas Inc. and Raytar Limited. All three are in the name of a person who in 2014 had already explained in an interview that he was not an entrepreneur. And that he was not a millionaire. Then we are anxious to know who they are supposed to belong to.
The companies are part of a network of companies whose branches are implicated more people around Putin, along with bankers and businessmen rather unknown, all of St. Petersburg almost without exception, the city where the rise of Putin began.
In the documentation on the offshore companies of Mossack Fonseca talks about agreements with shares of several large Russian companies. And it’s a lot of money. An incredible amount

In the autumn of 2015, Mossfon had, according to its own reports, about fifty offices spread over more than thirty countries. About thirty of these offices are subsidiary companies and the rest are “associated offices” whose legal status, in our opinion, is not at all clear, although it could easily be compared with that of a franchisee.
Among its two hundred companies is a rather insignificant that could almost go unnoticed: it is the company that until recently received the name of International Outsourcing, but that has become Mossfon Executive. This company based in Panama had about 20 employees hired in 2013, among whom we find names that at this point, after so many months working with the Mossfon data.
Leticia Montoya is one of the fiduciary directors of Mossfon. She is the one who runs Casa Grande Development, the company that manages the B-box of Siemens in Latin America and from which former Nicaraguan president Amoldo Alemán and all of his own would have used to take millions of dollars out of the country. However, we see that it is not the only company he works for. Moreover, his list of companies seems to have no end: only in the commercial register of Panama we find that, adding the current and those of the past, Montoya has occupied just over twenty-five thousand management positions.
Mossfon asks its clients for four hundred and fifty dollars a year to provide them with fiduciary directors. In the vast majority of cases it uses three straw men, which makes a total of one hundred and fifty dollars for each. So if Leticia Montoya were the director of, say, thirty-two active companies she would see her income completed in a substantial amount. Their earnings would be around four thousand eight hundred dollars per year. But it turns out that Montoya actually runs a lot more companies. Many more. In a list of the year 2012 appears mentioned as director of 3.143 companies screen. Therefore, only in that year did he get to pocket nearly half a million dollars.
In Mossack Fonseca we also found a company based in the Bahamas called Longdown Properties, because of which he was forced to resign Helmut Linssen, the former Rennes Minister of Finance, who in 2014 left his position as treasurer in the CDU after discovering his involvement in the offshore company. This information was first found on a CD with tax evasion data purchased by the Rhenish authorities. In 2012 he was brought to trial, but this was dismissed. Its offshore structure, in the relevant years, had cost more money than the interests generated by its assets diverted there (in the 1990s through a Luxembourg bank).

In the leaked documents we found an e-mail from the summer of 2015, in which one of Mossfon’s employees came to the conclusion that behind Caprikat and Foxwhelp there was a whole network of societies and foundations in whose last property, once unraveled, intricate structure, appeared an investor of dubious reputation: Dan Gertler. An Israeli billionaire who had made his fortune “exploiting the Republic of the Congo at the expense of the people”, as stated in an article by the Guardian of 2012 Jean-Pierre Muteba, director of an NGO focused on the effects of mining in the Congo . The New York Times presented him in 2015 as a “villain of our time.”

Among the clients of Mossack Fonseca we have found delinquents or alleged criminals of all classes up to now. Drug lords, financial swindlers, gangsters, arms smugglers, tax evaders, people sanctioned by a country and, in short, scammers of any fur.
But we also have unusual cases like that of Andrew M., sentenced in the United States, in 2009, to eight years in prison. His crime: to have raped three Russian girls, if not more. The fact is that, according to the investigator responsible for the case, this Andrew M. had not done so to satisfy his (deviant) libido, but for business. He had thought of organizing, together with other subjects, an illegal network of child prostitution and decided to “try” three girls. Andrew M. would have been, therefore, one of the capitalist partners of this criminal enterprise, but he would also have collaborated in the laundering of the profits generated by said “company” (which he himself diverted to a screen company).
In 2002, a website called http://www.berenika.org appeared on the internet. Its creators present it as a romantic studio, but in reality it is a network of child prostitution. In fact, they barely conceal it: from the beginning, on the homepage itself, a naked young woman with a rose in her hand can be seen. By his appearance, it would be said that he is very young. Too young.
The girls of berenika.org are treated as merchandise, classifying them by height, weight and size of the breast. They are “young and fresh,” says the page, and you can have them for one hour at a price ranging from one hundred and fifty to three hundred dollars. The whole night costs five hundred. To complete their legal appearance, the website ensures that all girls are over eighteen. But anyone who looks for children will understand right away that he has found the right page. To the clients of berenika.org, once their “purchase” is formalized, they are taken to a discreet apartment in Moscow. And this is where the rape is committed.
American researchers have no doubt: Andrew M. has participated in the financing of this network of child prostitution.

Throughout the world, more than five hundred banks have used the services of Mossack Fonseca. If we look at the seven most important German banks, we will see that six of them facilitate the creation of offshore companies or manage them, generally through subsidiaries in Switzerland or Luxembourg, or in the past. These entities are the following:
• Deutsche Bank.
• Commerzbank.
• DZ Bank.
• HypoVereinsbank.
• Landesbank Baden-Württemberg.
• BayernLB.
If the Commerzbank had not absorbed the Dresdner Bank in 2009, the seven most important banks would come out in the papers.
The classic example to illustrate the pernicious alliance between Mossack Fonseca and some German financial institutions is offered by Germany’s largest bank, Deutsche Bank. In other times it was one of the most valued companies in Germany, perhaps in the world. It is currently a bank that has or has had dozens of cases open worldwide for money laundering, tax fraud and manipulation of interest rates. In the books of Mossack Fonseca, the group appears as an intermediary with a total of eleven different profiles, among which are the Deutsche Bank of Switzerland, the Deutsche Bank of Luxembourg and the Deutsche Bank SA, as well as branches of Jersey, Guernsey, Mauritius, Beijing and Shanghai. In total, the Deutsche Bank group has created or managed more than four hundred offshore companies for its clients. In 2006, for example, the subsidiary in Switzerland paid 160,000 dollars only as annual fees for offshore companies, whose number reached three figures.
German banks were not as strict in the mandatory verification of the identity of their clients if the business was profitable. And, in theory, behind an anonymous company can hide a corrupt politician who takes money from the country, an unscrupulous dictator who pays the weapons for his army of child soldiers or a terrorist group that transfers the money necessary to commit an attack.
A bank that does not know its customers tacitly assumes those risks.

Wintris, the offshore company that had Prime Minister Sigmundur Gunnlaugsson, opened his account at the London headquarters of Credit Suisse Bank in March 2008, just before the crisis and, therefore, at a time when the Vikings of finance For a long time they had sensed the destiny to which the island was headed: insolvency.
When we discover this information, we review all the documents again. We told Jóhannes. We speak with experts. The big question was – and still is – the following: why did the Prime Minister of Iceland need a company in the British Virgin Islands and an account in a Swiss bank? And above all: why did not he declare it as it was mandatory?.
Jóhannes discovered that Wintris appeared on the list of creditors of banks Kaupthing and Landsbanki. He later learned that Wintris also had Glitnir bonuses. After the collapse of the banking system, Wintris claimed several million euros for the bonds she had bought from Landsbanki and Kaupthing.

The cases of Gaddafi and the Kirchners are not the only ones that end like this. We have had to leave aside other suspicious companies that we have found many signs, but not enough.
It is true that we have no evidence linking Cristina Fernández de Kirchner or Néstor Kirchner with one of the one hundred and twenty three companies in Nevada, but we have information about her successor in the position. At the beginning of December 2015, Marina Walker writes to us from the ICIJ to tell us that our colleagues from the Argentine newspaper La Nación have found in the papers the name of Mauricio Macri, the new president of Argentina, elected in the second round. In those moments, the conservative politician has not yet sworn the charge, and we noted it on the list of the “war room.” In the data we see that Macri created a company in the Bahamas in 1998, with two people very close to him. The company was called Fleg Trading. At that time, Macri was the president of the soccer club Boca Juniors and a wealthy man. In 2007 he won the mayoral elections of Buenos Aires and, according to the data of Mossack Fonseca, the company Fleg Trading was not deactivated until 2008. However, in the files related to the company there are only documents that show that Macri was one of the directors.

The company Mega Star Enterprises was created on February 8, 2012 through an offshore provider in Panama and the shares were issued as bearer shares. The agents of the aforementioned Uruguayan law firm acted as intermediaries on behalf of Messi. The first connection we found with “the charges included in the accusation is as follows: nine days later, the same law firm confirms that Lionel Messi is the sole owner of the Jenbril SA company, in which fraud charges are focused fiscal. Therefore, Mega Star and Jenbril, the company mentioned in the indictment, are companies supervised in the shade by the same Uruguayan law firm.
The second point of contact appears in the summer of 2013, when the proceedings against Messi are made public. On June 12, the Spanish news agency EFE reports for the first time on the procedure and the international media echo the information. The next day, the Uruguayan lawyers of Lionel Messi communicate by email with Mossack Fonseca because, as they have commented on the phone, they want to change their offshore provider for Mega Star Enterprises. From now on Mossack Fonseca will be in charge of managing the screen company.

The FIFA Ethics Commission faces a virtually impossible task: nothing less than cleaning up international football. The credibility of the commission depends on the personal integrity of its members, including its president, the German Hans-Joachim Eckert, who was for many years criminal judge in the regional court in Munich. It could be assumed that the members of the two organs that make up the commission are carefully chosen and would become the guardians of ethics in the punished international organization. Apparently, that assumption is wrong.

There is another facet that we have barely mentioned in this book: the fiscal tricks used by multinationals such as Amazon, Starbucks or Apple. Offshore companies are the main elements in the insatiable desire to minimize the payment of taxes. With this, the countries in which they operate and earn money, and also their population, lose billions of revenues, as was recently seen in the Lux Leaks, the Luxembourg papers. Jean-Claude Junker, president of the European Commission, defends that the procedure of that country, of which he was prime minister for many years, is legal, but a study by the European Commission refuted the lie: in his opinion, the Amazon online bookshop enjoy illegal tax benefits. However, Mossack Fonseca does not usually have any role in this type of operations.
Thus, it is evident that an alarming number of agents in the world of finance escape the influence of the regulatory bodies of their countries. And with that they undermine the democratic idea; The norms of a society, adopted and supported by all, lose all their meaning if they do not apply to those who can afford this.
Tax secrecy, let’s not forget, is not included among universal human rights. In some parts of Scandinavia, such as Norway, fiscal data has been public for years. And in Sweden there is not only a register of values ​​that indicates to whom the shares, bonds and other titles belong, but also lists in alphabetical order of the citizens that exceed certain incomes, in which salaries, returns of capital and patrimony are specified. However, we must also say that Swedes and Norwegians are not known to be envious people.
Those who oppose the registry arguing the costs, effort and bureaucracy that would imply, would have to remind them of the multimillion-dollar sums that every year elude the State through tax havens. To society in general, that situation is much more expensive.
On the other hand, those who claim that the owners would be exposed to public accusations, have not understood that it is precisely to suppress the exemption of organized responsibility. The fear that bad management and unethical or illegal behaviors could be attributed to specific people is not a legitimate excuse for companies to continue doing their thing.

The most absurd of all is that some time ago it was decided to create a mercantile registry with the name of the real owners. This was agreed upon by the States that participated in 2013 at the G8 Summit, which was held in Northern Ireland. But they have not brought the agreement into practice. The United Kingdom wants to start on the continent and British territories overseas are excluded. Other countries stated that they would create a registry, but that only public authorities could consult it. However, it would be important that researchers and non-governmental organizations, specialists in the subject, also had access to the necessary time and tranquility. So far, States have not had one thing or the other.
An international offensive against tax havens would pose a threat to Mossack Fonseca’s business. However, that will be your least problem when the Panama papers are published.
In several countries, Panama’s papers allow investigations to be launched on hundreds of people: fraudsters, drug lords and private citizens, as well as the owners of Mossfon, Jürgen Mossack and Ramón Fonseca. The banking supervisory authority of New York orders thirteen banks – including Deutsche Bank, ABN Amro and Société Générale – to provide all the information related to their commercial relations with Mossack Fonseca. At the same time, several heads of active government begin to feel pressured. In Iceland, the United Kingdom, Argentina, Malta and Pakistan.
That David Cameron had benefited precisely from that same fund and that, as if that were not enough, he was going to opt for a rather misguided communication strategy. On the same day of the publication of the global leak of the Panama papers, Cameron ordered a spokeswoman to declare the following: “This is a private matter.” The next day, he himself took the floor to say a phrase that, in principle, could not be more clear: “I have no social participation, no screen company, no offshore fund, no offshore investment or anything like that. I think that with this description I have been very clear ». That same day, the Office of the Prime Minister issued a written statement: “So that there is no room for doubt: neither the prime minister, nor his wife, nor his children benefit from any offshore investment.
In Spain, the Minister of Industry, José Manuel Soria, has resigned after trying for several days to deny his connection with offshore businesses. One of his excuses, in fact, is that the person who appears in the Panama papers would not be him, but someone who would have his same name.
In Denmark, the heads of the three largest banks – Nordea, Danske Bank and Jyske Bank – have had to explain themselves to Parliament. In Finland, several parties and the main union in the country close their accounts in Nordea. In Austria and the Netherlands, several directors of banking entities have submitted their resignation. In Chile, the head of the national subsidiary of Transparency International, which appeared in the Panama papers in relation to at least five companies, has resigned his post.
In FIFA, Juan Pedro Damiani, a founding member of the Ethics Committee, has withdrawn after Panama’s papers revealed that he had done business with three employees of the institution against whom they are accused of various crimes. And a lot of countries …
George Osborne, British Minister of Finance, to “hit with a hammer all those who hide their taxes in dark corners.” However, we get the impression that the only thing that has been used so far to combat tax havens has not been a hammer precisely, but rather a velvet glove.

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