Sociedades comparadas — Jared Diamond / The World Until Yesterday: What Can We Learn from Traditional Societies? by Jared Diamond

Este es un magnífico breve libro, no más de 5000 palabras y se nos sacan los colores más de una vez a los humanos, donde se nos habla de las diferencias entre sociedades, unos países son ricos y otros pobres. La respuesta tiene que ver con dos conjuntos de factores: los geográficos y los institucionales. Simplemente, este capítulo se centra en los geográficos, no en los institucionales, cuyo análisis dejo para el capítulo siguiente.
Uno de los factores geográficos más importantes es la latitud. En general, los países situados en zonas templadas son considerablemente más ricos que los tropicales. Hasta los de este último grupo que cuentan con instituciones honradas, como Costa Rica, son más pobres que países europeos con instituciones no tan honradas, como Bulgaria.
Es interesante que la influencia de la latitud en la riqueza se observe incluso dentro de ciertos países con una amplia gama de latitudes de norte a sur. Por ejemplo, el noroeste de Estados Unidos.
Finalmente, otra desventaja económica derivada de los problemas sanitarios en las zonas tropicales es que en general las mujeres pasan mucho tiempo embarazadas o dando el pecho, pues traen al mundo a un número de niños suficiente para que algunos sobrevivan y no mueran de enfermedades tropicales. Sin embargo, a las mujeres embarazadas y lactantes les cuesta seguir trabajando.
Estas razones explican por qué las enfermedades tropicales no son únicamente una tragedia humana. Junto a la escasa productividad agrícola de los trópicos, constituyen el principal motivo por el que los países tropicales suelen ser más pobres que ricos.
Otro factor geográfico que suele causar pobreza es la falta de salida al mar.
Paradójicamente, los países ricos en recursos naturales suelen ser pobres. En concreto, basar las exportaciones de un país y su mercado de divisas en los recursos naturales es perjudicial para la economía. Estados Unidos sí tiene minerales valiosos y petróleo, pero ha escapado de la pobreza porque dichos recursos naturales solo representan una pequeña parte de su sector exportador: dependemos más de la industria y la agricultura.
En consecuencia, los economistas tienen que explicar una paradoja. Cabría esperar que los países con abundantes recursos naturales fueran ricos. Sin embargo, suelen ser pobres. De ahí que los economistas hablen de la «maldición» de los recursos naturales.
Se han identificado varios factores que explican por qué los recursos naturales suelen ser una maldición en vez de una suerte. Uno de ellos es que normalmente no se distribuyen de manera uniforme dentro de los países, sino que se concentran en ciertas zonas. Está claro que esa situación incentiva el estallido de guerras civiles y la aparición de movimientos secesionistas.
Otra de las razones que explican la maldición de los recursos naturales es que estos suelen generar corrupción. Cuando hay un producto fácil de esconder en el bolsillo, en un contenedor de transporte, en un oleoducto o gaseoducto, o dondequiera que sea fácil controlar el acceso a él, se invita a la corrupción.
Otra de las razones que explican la paradoja de los recursos naturales es que la gran cantidad de dinero que se gana con ellos suele incrementar el sueldo de quienes trabajan en ese sector. También suele llevar al aumento de los precios, ya que esos trabajadores, como tienen un buen salario, pueden pagar precios elevados. Sin embargo, esos salarios y precios abultados dificultan que otros sectores económicos compitan con los centrados en los recursos naturales y que prosperen.
Otro motivo por el que los países que ganan mucho dinero con los recursos naturales suelen ser pobres es que normalmente se olvidan de que algún día se quedarán sin ellos y tendrán que acabar desarrollando otros sectores económicos. Esperan que los diamantes y el petróleo sean eternos, no desarrollan otros sectores ni invierten en educación. De ahí que vuelvan a encontrarse en la pobreza cuando se agota el dinero de los recursos naturales.
Todos sabemos de países que, siendo ricos en recursos naturales, son económicamente pobres. Entre ellos figuran Nigeria y Angola, que tienen mucho petróleo; el Congo, rico en minerales; Sierra Leona, rica en diamantes; y Bolivia, rica en plata. Muchos países pueden considerarse afortunados por no tener ni diamantes ni petróleo.
Deberíamos tener presente la lección de que los problemas medioambientales y la superpoblación normalmente han ocasionado pobreza y derrumbes de sociedades en el pasado. En nuestro mundo globalizado, cuando los países se empobrecen y se vienen abajo, en general acaban creando problemas que les afectan no solo a ellos, sino también a otros países.

1. Un ejemplo evidente de factor que propicia las buenas instituciones es la ausencia de corrupción, sobre todo la gubernamental. Una persona se sentirá mucho más motivada para esforzarse si puede confiar en disfrutar de los resultados de su esfuerzo que si hay una gran probabilidad de que cargos públicos o empresas corruptos los reduzcan o le priven de ellos.
2. Otro factor íntimamente relacionado con la ausencia de corrupción es la protección de los derechos de propiedad privada frente a la confiscación por parte del Estado y el robo cometido por particulares.
3. En términos más generales, se puede mencionar el Estado de derecho, relacionado con los dos factores anteriores. Si hay leyes que determinan lo que debe ocurrir y tales leyes se aplican, entonces sabemos qué hacer y qué no hacer para acumular riqueza.
4. Un ejemplo concreto del Estado de derecho es el cumplimiento de los contratos, tanto públicos como privados.
5. Hay un conjunto de factores relacionados en cierta forma con los cuatro anteriores: el compuesto por los incentivos y las oportunidades para invertir el capital financiero. No basta con saber que no será confiscado, que no se perderá debido a la corrupción y que se cumplirán las leyes y los contratos.
6. Estos cinco conjuntos de factores que influyen en la calidad de las instituciones están relacionados entre sí. Otro factor, que puede considerarse parte del Estado de derecho, es un bajo índice de asesinatos.
7. Otro conjunto de factores incide en lo que se denomina «eficacia del gobierno». No basta con que este cuente sobre el papel con leyes virtuosas, sino que además debe ser eficaz a la hora de aplicarlas, de concebir políticas que fomenten el crecimiento nacional y de formar y promocionar a funcionarios bien cualificados.
8. Los siguientes cuatro factores se centrarán en las instituciones económicas. A los economistas les gusta subrayar la importancia de controlar la inflación. Si cabe esperar que la divisa nacional tenga prácticamente el mismo valor dentro de varios años, tiene sentido adoptar una estrategia económica a largo plazo.
9. Por último, otro factor en el que los economistas hacen hincapié al hablar de la calidad de las instituciones es la inversión educativa en capital humano. Si un país tiene un buen sistema educativo, la mayoría de sus ciudadanos podrá obtener una formación que les permita acceder a buenos puestos de trabajo. Por su parte, el gobierno desarrollará así el potencial económico de todos los ciudadanos, no solo de los pocos que puedan conseguir una formación.

En suma, unos países son mucho más ricos que otros. Las razones son múltiples y complejas. Quien insista en dar una respuesta simple a esta importante cuestión tendrá que buscarse otro lugar del universo para vivir, porque la vida en la Tierra es realmente complicada.
Las razones se encuadran en dos grupos: las geográficas y las relativas al gobierno y las instituciones, comentadas en este. Pero esos dos grupos de razones no son del todo independientes. Las buenas instituciones no caen del cielo, al margen de la geografía, en países que han tenido buena fortuna, sino que tienen su propia historia, que en parte ha dependido de la historia de la agricultura y de sus consecuencias.

China es interesante e importante por diversas razones. Es el país más poblado del mundo, el tercero con mayor extensión territorial, solo detrás de Rusia y Canadá, y una potencia económica y política en proceso de crecimiento. Es una de las dos cunas de la agricultura y de la civilización más antiguas del mundo, y una de las tres más antiguas respecto a la escritura. Culturalmente es la madre de las demás culturas del este de Asia, incluidas la japonesa, la coreana y las de las zonas continentales e insulares del Sudeste Asiático tropical. En parte también influyó en la cultura del nordeste de la India. Estas son las razones que explican el interés y la importancia de China.
¿Qué va a pasar con la China actual?
A fin de comprender la importancia de China, es preciso definir algo denominado «impacto nacional». El impacto de un país en el mundo —es decir, el total de lo que produce o de los recursos que consume— es el resultado de dos variables. El impacto nacional es igual al número de habitantes del país multiplicado por el índice de consumo o de producción per cápita.
China es el país con la mayor población del mundo. Hoy en día sus índices de consumo y de producción per cápita son bajos, pero su economía es de las que más rápido están creciendo entre los países grandes. Si logra alcanzar el mismo nivel de consumo per cápita que los países del primer mundo, su numerosa población hará que el consumo mundial de petróleo se duplique.
China ya sufre graves problemas medioambientales y demográficos. Su aire y su polvo contaminados llegan hasta Corea, Japón, Canadá y Estados Unidos. El número de automóviles se ha disparado en el país. La calidad del aire y del agua es tan mala que la esperanza de vida de un guardia de tráfico que trabaje en las calles de Pekín es de solo cuarenta y dos años. Los océanos de China están contaminados. El terreno del país padece una grave erosión.
Democracias como las europeas y la estadounidense tienen una ventaja intrínseca respecto a dictaduras como la china. Cuando los estadounidenses pensamos en lo que hace nuestro gobierno democrático, y cuando los europeos piensan en lo que hacen los suyos, es fácil que nos sintamos asqueados y pesimistas respecto a la democracia. Pero recordemos las palabras de Winston Churchill. En una ocasión en que alguien le explicaba por qué la democracia es una forma de gobierno débil y dubitativa, Churchill replicó: «Sí, la democracia es realmente la peor forma de gobierno, quitando todos los demás sistemas que se han probado en la historia».
Por eso creo que China no alcanzará el nivel de la Unión Europa o Estados Unidos.

Un problema global es la creciente desigualdad entre las naciones en un mundo globalizado. Cuando los océanos protegían a los países ricos de los más pobres, esas pobres gentes frustradas no suponían un peligro para Estados Unidos y Europa. Pero en este mundo globalizado el 11 de septiembre de 2001 dejó claro que ahora los frustrados, de los países pobres tienen formas de conseguir que nos alcancen su furia y su frustración, tanto por medios violentos como mediante una emigración imparable.
Un segundo problema mundial es la creciente escasez de recursos naturales y la extensión del deterioro medioambiental, de modo que los recursos son cada vez menores, especialmente en lo que se refiere a la industria pesquera, los bosques, el mantillo y el agua potable.
Un tercer problema que exige una respuesta mundial es el cambio climático, que con frecuencia se denomina erróneamente calentamiento global pero que va mucho más allá de este proceso, ya que está acentuando los fenómenos climáticos extremos, las tormentas y la acidificación del suelo, además de elevar el nivel de los mares y producir otros efectos globales.
Los problemas del mundo ofrecen motivos tanto para el pesimismo como para el optimismo. Entre los primeros, uno muy importante es la ausencia de un sistema de gobierno eficaz para el mundo, que permita tomar decisiones y afronte sus problemas. Por otra parte, la concentración de la riqueza y el poder en unos pocos países induce a un prudente optimismo. Solo Estados Unidos y China producen el 41 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Y solo cinco países o entidades —Estados Unidos, China, la India, la Unión Europea y Japón— producen el 60 por ciento. Esto significa que, aun a falta de un gobierno mundial eficaz, mucho podría lograrse mediante un acuerdo a cinco bandas entre Estados Unidos, China, la India, Japón y la Unión Europea, que mediante la imposición de barreras fiscales podrían presionar a los emisores del 40 por ciento de dióxido de carbono restante.

¿Qué podemos hacer para reducir el problema de la desigualdad?
Una respuesta sería: incrementar y mejorar los programas de ayuda exterior a los países pobres y los programas sociales dentro de cada país. Unos y otros se llevan a cabo con buena intención, pero sus resultados suelen ser decepcionantes.
Otro sector que requiere mayores inversiones y un conocimiento mejor es el de los programas de salud pública. Destinar un poco más de dinero a la sanidad puede reportar grandes beneficios. Pero se dispone de una cantidad limitada para esos programas. ¿Cuáles son las formas más eficaces de gastar ese dinero? Por ejemplo, la malaria es una de las principales enfermedades en los países tropicales pobres.
En consecuencia, por nuestro propio interés, los seres humanos deberíamos cuidar los recursos naturales de los que dependemos. Pero los ejemplos del atún rojo del Mediterráneo y de los caladeros europeos en general ponen de manifiesto que con frecuencia nos ha resultado difícil gestionar de manera sostenible los recursos naturales. En todo el mundo, debido a la sobreexplotación, se están reduciendo los caladeros, los bosques, la calidad del suelo, el agua potable disponible y otros recursos naturales renovables.
Por una parte, habría que resolver los problemas biológicos y físicos de la gestión sostenible de los caladeros y de otros recursos naturales. Pero también sería preciso afrontar los problemas sociales, políticos y económicos que conlleva la gestión de los recursos.

This is a magnificent short book, no more than 5000 words and we get the colors more than once to humans, where we are told about the differences between societies, some countries are rich and others are poor. The answer has to do with two sets of factors: geographic and institutional. Simply, this chapter focuses on geographic, not institutional, the analysis of which I leave for the next chapter.
One of the most important geographical factors is latitude. In general, countries located in temperate zones are considerably richer than tropical ones. Even those in the latter group who have honest institutions, such as Costa Rica, are poorer than European countries with institutions that are not as honest, such as Bulgaria.
It is interesting that the influence of latitude on wealth is observed even within certain countries with a wide range of latitudes from north to south. For example, the northwestern United States.
Finally, another economic disadvantage derived from the sanitary problems in the tropics is that in general women spend a lot of time pregnant or breastfeeding, because they bring to the world a sufficient number of children so that some survive and do not die of tropical diseases. However, pregnant and lactating women find it difficult to continue working.
These reasons explain why tropical diseases are not just a human tragedy. Together with the low agricultural productivity of the tropics, they are the main reason why tropical countries tend to be poorer than rich.
Another geographical factor that usually causes poverty is the lack of access to the sea.
Paradoxically, countries rich in natural resources tend to be poor. In particular, basing the exports of a country and its foreign exchange market on natural resources is detrimental to the economy. The United States does have valuable minerals and oil, but it has escaped poverty because such natural resources only represent a small part of its export sector: we depend more on industry and agriculture.
Consequently, economists have to explain a paradox. One would expect countries with abundant natural resources to be rich. However, they are usually poor. That is why economists talk about the “curse” of natural resources.
Several factors have been identified that explain why natural resources are usually a curse rather than a luck. One is that they are not normally distributed uniformly within countries, but are concentrated in certain areas. It is clear that this situation encourages the outbreak of civil wars and the emergence of secessionist movements.
Another reason that explains the curse of natural resources is that they tend to generate corruption. When there is an easy product to hide in a pocket, in a transport container, in an oil pipeline or pipeline, or wherever it is easy to control access to it, corruption is invited.
Another reason that explains the paradox of natural resources is that the large amount of money that is earned with them usually increases the salary of those who work in that sector. It also tends to lead to higher prices, since these workers, because they have a good salary, can pay high prices. However, these bulky wages and prices make it difficult for other economic sectors to compete with those focused on natural resources and prosper.
Another reason why countries that make a lot of money with natural resources tend to be poor is that they usually forget that one day they will be left without them and will have to end up developing other economic sectors. They hope that diamonds and oil are eternal, do not develop other sectors or invest in education. Hence, they find themselves in poverty once the money from natural resources runs out.
We all know of countries that, being rich in natural resources, are economically poor. They include Nigeria and Angola, which have a lot of oil; the Congo, rich in minerals; Sierra Leone, rich in diamonds; and Bolivia, rich in silver. Many countries can consider themselves fortunate to have neither diamonds nor oil.
We should bear in mind the lesson that environmental problems and overpopulation have usually caused poverty and collapsing societies in the past. In our globalized world, when countries become impoverished and break down, in general they end up creating problems that affect not only them but also other countries.

1. An obvious example of the factor that fosters good institutions is the absence of corruption, especially the government. A person will feel much more motivated to make an effort if he can trust to enjoy the results of his effort than if there is a high probability that public officials or corrupt companies reduce or deprive them of them.
2. Another factor intimately related to the absence of corruption is the protection of private property rights against confiscation by the State and robbery committed by private individuals.
3. More generally, one can mention the rule of law, related to the two previous factors. If there are laws that determine what should happen and such laws apply, then we know what to do and what not to do to accumulate wealth.
4. A concrete example of the rule of law is the fulfillment of contracts, both public and private.
5. There is a set of factors related in some way to the previous four: the one composed of incentives and opportunities to invest financial capital. It is not enough to know that it will not be confiscated, that it will not be lost due to corruption and that laws and contracts will be enforced.
6. These five sets of factors that influence the quality of institutions are interrelated. Another factor, which can be considered part of the rule of law, is a low murder rate.
7. Another set of factors affects what is called “government effectiveness”. It is not enough for this to count on paper with virtuous laws, but it must also be effective when applying them, to devise policies that encourage national growth and to train and promote well-qualified officials.
8. The following four factors will focus on economic institutions. Economists like to stress the importance of controlling inflation. If it is to be expected that the national currency has practically the same value within several years, it makes sense to adopt a long-term economic strategy.
9. Finally, another factor that economists emphasize when talking about the quality of institutions is educational investment in human capital. If a country has a good education system, most of its citizens can obtain training that allows them to access good jobs. For its part, the government will thus develop the economic potential of all citizens, not just the few who can obtain training.

In sum, some countries are much richer than others. The reasons are multiple and complex. Whoever insists on giving a simple answer to this important question will have to look for another place in the universe to live, because life on Earth is really complicated.
The reasons fall into two groups: geographical and those related to government and institutions, discussed in this. But those two groups of reasons are not entirely independent. Good institutions do not fall from the sky, regardless of geography, in countries that have had good fortune, but have their own history, which in part has depended on the history of agriculture and its consequences.

China is interesting and important for various reasons. It is the most populated country in the world, the third with the greatest territorial extension, only behind Russia and Canada, and an economic and political power in the process of growth. It is one of the two cradles of agriculture and civilization oldest in the world, and one of the three oldest in relation to writing. Culturally, it is the mother of the other cultures of East Asia, including the Japanese, the Korean and those of the continental and insular areas of tropical Southeast Asia. In part, it also influenced the culture of Northeast India. These are the reasons that explain the interest and importance of China.
What will happen to current China?
In order to understand the importance of China, something called “national impact” needs to be defined. The impact of a country on the world – that is, the total of what it produces or the resources it consumes – is the result of two variables. The national impact is equal to the number of inhabitants of the country multiplied by the consumption or production per capita index.
China is the country with the largest population in the world. Today, their consumption and per capita production rates are low, but their economy is one of the fastest growing among the large countries. If it manages to reach the same level of per capita consumption as the first world countries, its large population will cause the world oil consumption to double.
China already suffers serious environmental and demographic problems. Its contaminated air and dust reach Korea, Japan, Canada and the United States. The number of cars has skyrocketed in the country. The quality of air and water is so bad that the life expectancy of a traffic policeman working on the streets of Beijing is only forty-two years. China’s oceans are polluted. The country’s land suffers serious erosion.
Democracies such as Europe and the United States have an intrinsic advantage over dictatorships like China. When Americans think about what our democratic government does, and when Europeans think about what their government does, it is easy for us to feel disgusted and pessimistic about democracy. But remember the words of Winston Churchill. On one occasion when someone explained to him why democracy is a weak and hesitant form of government, Churchill replied: “Yes, democracy is really the worst form of government, removing all other systems that have been tried in history.” .
That is why I believe that China will not reach the level of the European Union or the United States.

A global problem is the growing inequality among nations in a globalized world. When the oceans protected the rich countries from the poorest ones, these poor frustrated people did not pose a danger to the United States and Europe. But in this globalized world on September 11, 2001, he made it clear that now the frustrated, poor countries have ways of achieving their fury and frustration, both by violent means and by unstoppable emigration.
A second global problem is the growing scarcity of natural resources and the extension of environmental deterioration, so that resources are increasingly smaller, especially in regard to the fishing industry, forests, mulch and drinking water.
A third problem that requires a global response is climate change, which is often erroneously called global warming but goes far beyond this process, as it is accentuating extreme weather events, storms and soil acidification, in addition to raise the level of the seas and produce other global effects.
The problems of the world offer reasons for both pessimism and optimism. Among the first, a very important one is the absence of an effective system of government for the world, which allows decisions to be made and problems to be addressed. On the other hand, the concentration of wealth and power in a few countries induces prudent optimism. Only the United States and China produce 41 percent of the world’s carbon dioxide emissions. And only five countries or entities – the United States, China, India, the European Union and Japan – produce 60 percent. This means that, even in the absence of an effective global government, much could be achieved through a five-party agreement between the United States, China, India, Japan and the European Union, which by imposing fiscal barriers could put pressure on the issuers of the 40 percent of carbon dioxide remaining.

What can we do to reduce the problem of inequality?
One response would be: increase and improve foreign aid programs to poor countries and social programs within each country. Both are carried out with good intentions, but their results are usually disappointing.
Another sector that requires greater investments and better knowledge is that of public health programs. Aiming a little more money for healthcare can bring great benefits. But there is a limited amount available for these programs. What are the most effective ways to spend that money? For example, malaria is one of the main diseases in poor tropical countries.
Consequently, in our own interest, human beings should take care of the natural resources on which we depend. But the examples of Mediterranean bluefin tuna and European fishing grounds in general show that it has often been difficult for us to sustainably manage natural resources. Throughout the world, due to overexploitation, fishing grounds, forests, soil quality, available drinking water and other renewable natural resources are being reduced.
On the one hand, the biological and physical problems of the sustainable management of the fishing grounds and other natural resources should be resolved. But it would also be necessary to confront the social, political and economic problems involved in the management of resources.

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