Neonazis: la seducción de la Svastica — Antonio Luis Moyano

Este es un interesante libro que adquiere relevancia en cuanto a los movimientos convulsos a través de Europa, partiendo de la lectura por el autor de “diario de un skin” de Antonio Salas, nos adentra en algunas claves.
Un estrecho paralelismo entre las sectas y los grupos neonazis. Muy sucintamente, esta similitud se evidencia en los siguientes rasgos comunes: existencia de un discurso apelativo que justifica la adhesión inquebrantable de sus militantes o adeptos, veneración de una serie de símbolos o imágenes, figura de un caudillo o líder carismático, subordinación de lo individual por un sentimiento de uniformidad o conciencia colectiva y, en definitiva, exigencia de una total sumisión y entrega por parte de sus miembros.
La dialéctica del fascismo necesita apelar al temor de lo que puede ocurrir en un futuro si una determinada situación se generaliza con objeto de movilizar a la masa social. De este modo, situaciones de crisis económica, inestabilidad laboral e inseguridad ciudadana se convierten en elementos capaces de precipitar un posible ascenso electoral de las opciones de ultraderecha.
Esta gestación ideológica a partir de un estrato minado de prejuicios se convertirá en el abono que nutrirá el antisemitismo.

Una falacia muy extendida por la propaganda demagógica fascista y asumida por un gran sector de la sociedad es la que sustenta que la pretendida escalada en los índices de delincuencia viene determinada por un incremento de la inmigración –principalmente procedente de países sudamericanos, africanos o del Este–. Estableciendo una asociación arbitraria de causa y efecto entre inmigración y delincuencia, la xenofobia abanderada por los grupos fascistas encuentra una lógica –pero falsa– línea argumental: para paliar la inseguridad ciudadana hay que expulsar a la población inmigrante.
Sin embargo, de la interpretación de los datos se desprenden conclusiones bien distintas. Nos guste o no, la existencia del delito es consustancial a la sociedad.

Los intentos por consolidar una PLATAFORMA INTERNACIONAL que articulase a los distintos grupos neonazis fueron varios. Los dirigentes nazis huidos se reúnen varias veces en secreto para trazar un maquiavélico plan: lavar la imagen del nazismo y conseguir progresivamente una infiltración sibilina de sus doctrinas en la sociedad.
Por ejemplo fundándose la plataforma Nuevo Orden Europeo (NOE). Bajo la dirección del suizo Gaston Amaudruz, sus integrantes firman la Declaración de Zurich, acta en el que se recogen algunos de los puntos esenciales que motivarán su lucha: “Proclamamos la necesidad de un racismo europeo que apunte hacia las metas siguientes: los casamientos entre europeos y no europeos serán sometidos a una reglamentación. Medidas médicas científicamente fundadas mejorarán las cualidades hereditarias de nuestros pueblos.

En EE.UU., la libertad de expresión y la posibilidad de adquirir armas legalmente han permitido que las agrupaciones “ultra” compartan una idiosincrasia muy diferente a la del resto de Europa. Si en el viejo continente, los neonazis deben esmerar su precaución tanto en el contenido como en la difusión de un discurso que puede ser constitutivo de delito, en el otro lado del Atlántico, como veremos seguidamente, los portavoces del fanatismo no escatiman en abanderar mensajes de una radicalidad explícita.
Las denominadas “milicias”, herederas del espíritu que inspiró a organizaciones como el Ku Klux Klan, han experimentado un notable crecimiento desde la segunda mitad de la década de los noventa, integrando en sus filas entre diez y veinte mil militantes.
El número 14 hace referencia a un lema que, tanto en inglés como en su traducción al castellano, está compuesto por catorce palabras y que resume la doctrina del racismo ario: “We must secure the existence of our people and a future for White Children” –“Debemos asegurar la existencia de nuestra raza y un futuro para los Niños Blancos”–.
El par de números 88 equivale a las letras H.H., después de que cada número sea identificado con la octava letra del alfabeto anglosajón. Las cifras que componen el número 88 son, por tanto, la expresión del siniestro saludo que los militantes neonazis abanderan con el brazo en alto: “¡Heil Hitler!”

En España, el origen y mantenimiento de grupos neofascistas impulsados por los servicios de inteligencia se remonta, posiblemente, al año 1963. En esas fechas tiene lugar la creación del colectivo Defensa Universitaria (DU) –precursora de lo que seis años más tarde se convertiría en Guerrilleros de Cristo Rey–, una plataforma que, aglutinando en su seno a distintos grupos –incluyendo a militantes de Joven Europa–, sería concebida como “fuerza de choque” orientada a frenar cualquier tipo de manifestación reivindicativa estudiantil.

Bajo la sombra de la red Gladio, la CIA podría haber cobijado las actividades terroristas desarrolladas por grupos “ultra”, algo que, dicho sea de paso, ya se sospechaba que podría haber estado ocurriendo en España, especialmente durante la época de la transición democrática.
Según varios testimonios, la red Gladio podría haber constituido un nexo embrionario a partir del cual surgieron ramificaciones conectadas con el terrorismo negro internacional que propició una campaña de “acciones anticomunistas en Europa”. Estos hechos se insertarían dentro de lo que algunos analistas conocen como “estrategia de la tensión”.
A pesar de la presumible vinculación de Gladio con las acciones de la ultraderecha, tanto el gobierno de aquel entonces –el PSOE– como su antecesor, parecieron ponerse de acuerdo en adoptar la consabida estrategia de la avestruz, negando haber tenido conocimiento alguno, con el ingreso en la OTAN, de la existencia de esta estructura paralela. Sin embargo, fuentes autorizadas como el testimonio de un ex agente del servicio general de información belga destacaban, no sólo la integración de España en el entramado de Gladio –antes incluso de su ingreso en la OTAN–, sino además, el papel fundamental que habrían desempeñado sus servicios de inteligencia. Incluso un ex agente secreto italiano se atrevió a afirmar que la estructura de Gladio se mantenía estando operativa en España.
Independientemente de su integración dentro de la estructura clandestina de Gladio, sobran evidencias que parecen demostrar el apoyo que el aparato militar franquista brindó a la CIA tras el convenio defensivo firmado en 1953 y que permitía a los agentes norteamericanos “campar a sus anchas” en territorio español. Como afirman algunos expertos en esta materia, “aquí no fuimos gladiadores sino, como mucho, escuderos de los norteamericanos”.

Actualmente y si hacemos caso de las cifras que se barajan, el movimiento skin está experimentando un proceso de avance que se refleja, sobre todo, en los índices de sus manifestaciones violentas. Inmigrantes, homosexuales y jóvenes de izquierdas son los principales objetivos de los más de catorce mil skins que, repartidos en unas setenta organizaciones conectadas entre sí, se calcula que operaban por la geografía del Estado Español.
La parafernalia fascista no es más que el pretexto que legitima el marco de actuación de los hinchas deportivos. Su militancia abandera unas ideas que les son impuestas desde el entorno de sus clubes.
Tú puedes rebelarte ante el Sistema y evitar ser manipulado, tratando de recuperar tu libertad. ¿Cómo? Yendo contracorriente; haciendo todo aquello que muchas veces olvidamos o no valoramos del todo. Desde que naces hasta que mueres: ¿vas a pasar por este paréntesis que significa la vida sin hacer aquellas cosas que realmente merecen la pena?.

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