Y al final, la guerra — Lorenzo Silva & Luis Miguel Francisco / And In The End, The War by Lorenzo Silva & Luis Miguel Francisco

Este es un interesante libro que como se siente en su epígrafe es la aventura de las tropas españolas en Irak y partiendo del asesinato de los 8 miembros del CNI nos adentramos más allá de la aldea global, en el día a día de nuestras Fuerzas Armadas, el releo de las tropas en la fragata Galicia, los temores de Vergara, todos son humanos, los militares igual…
En algún lugar de Diwaniya, un día en apariencia como cualquier otro. De pronto, la vida se convierte en una enorme bola de fuego acompañada por un estruendo atronador. Inmediatamente sigue la onda expansiva y su bocanada de calor seco y áspero. Para aquellos soldados, en un instante, el mundo se ha vuelto loco y del revés.
La base España, en Nayaf tendría el 4 abril del 2004, Al-Andalus tendría más de 200 militares de baja y se nos relata los acontecimientos, las tropas de la Coalición en Nayaf, el 4 de abril sólo fue el comienzo. El destacamento de Nayaf sufriría veintiún ataques en quince días, tres de ellos en fuerza, que fueron rechazados causando numerosas bajas a los atacantes.

Son las 22 horas. Apenas hace media hora que han salido cuando la base dominicana de Diwaniya empieza a ser atacada con lanzagranadas y fuego de fusilería. La defensa perimetral se activa durante toda la noche y se generaliza la alerta. Se estudia el origen de fuego de alguno de los proyectiles y todo indica que proceden de las alturas del hospital de la ciudad que, como sucede en Nayaf, ofrece una posición preeminente sobre la base. La historia se repite en la otra ciudad de dominio español. Se ordena a la patrulla de la Plus Ultra incrementar la presencia en el perímetro de la base dominicana y en la depuradora que guarnece el personal latinoamericano. En el Cuartel General español se sigue el desarrollo de la noche con temor y preocupación crecientes.
El libro cubre la intervención española en Irak. Desde el despliegue de la Infantería de Marina, en marzo de 2003 con la operación “Sierra Juliet”, hasta el precipitado repliegue de la Brigada Plus Ultra III que, sin terminar de relevar a la Brigada Plus Ultra II, tuvo que finalizar su misión cumpliendo las órdenes del que entonces era el Presidente de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
La historia de esta misión se ha reconstruido a partir del testimonio de numerosos militares, a quienes los autores han entrevistado. Así, en el libro se recogen numerosas anécdotas y experiencias personales.
Es un buen libro para conocer la labor de nuestras Fuerzas Armadas y las limitaciones, no sólo materiales, con las que operan.

Sobre la invasión de Irak:
George W. Bush se lava las manos con estas palabras tan parcas como estremecedoras: «Nuestro propósito era correcto. Nuestros hombres se comportaron bravamente. Pero la inteligencia estaba equivocada».
Tony Blair, expuesto en sus memorias tituladas A Journey. My Political Life. Tiene la elegancia de comenzar deplorando, antes de entrar en el terreno de reivindicación de su propia persona, todas las muertes de británicos e iraquíes que causó su decisión, una consternación que asegura que le acompañará durante toda su vida. Insiste en que no llegó a imaginar que la información sobre las armas de destrucción masiva pudiera ser errónea, y admite su responsabilidad por no haber acertado a planificar mejor la posguerra, así como la muerte de no menos de 100.000 iraquíes (tiene con ello la decencia de consignar una cifra que da dimensión concreta y terrible a la decisión de la que fue copartícipe). Sin embargo, todo esto viene a quedar justificado para él por tres motivos: 1. La necesidad estratégica de acompañar a los aliados norteamericanos en una acción que éstos ya tenían decidida (para lo que Blair hubo de asumir incluso la oposición en su propio partido y dimisiones en su gobierno). 2. La conveniencia de neutralizar a Sadam, para aleccionar a otros tiranos díscolos y forzarlos a seguir un camino más virtuoso, como el de Gadafi (menciona justo ese ejemplo, que poco después se revelaría desafortunado). 3. El precedente del primer ministro británico que en su día decidió no acompañar a los norteamericanos en la guerra de Vietnam y que después perdió las elecciones. Tres argumentos en los que basa su negativa a arrepentirse y a los que suma uno más: el de no darles a sus enemigos el gusto de verlo retractándose de una de sus más graves decisiones políticas.
José María Aznar, se ha referido a la cuestión en el segundo volumen de sus memorias, El compromiso del poder, aparecido a finales de 2013. Endosa básicamente los razonamientos fundamentales de Bush, esto es, que Sadam debía ser removido del poder por su crueldad y agresividad hacia sus vecinos y hacia su propio pueblo y porque todos sus actos ratificaban la sospecha de que poseía armas químicas con las que dar salida trágica a sus instintos. Dicho esto, expone, al modo de Tony Blair, su justificación para implicarse, apoyando primero el ataque, aun sin enviar tropas españolas para contribuir a él, y participando luego, esta vez sí, con tropas sobre el terreno, en la labor de reconstrucción.

La retirada. Sigo creyendo que era la única decisión correcta (amén de debida, por compromiso electoral) que podía tomar el entonces presidente del gobierno, José L. Rodríguez Zapatero. Pero quizá en su ejecución se pecó de la precipitación, incluso amateurismo, que caracteriza a algunos gobernantes, cuando deciden sobre algo a miles de kilómetros del terreno.

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This is an interesting book that as it is felt in its epigraph is the adventure of the Spanish troops in Iraq and starting from the assassination of the 8 members of the CNI we go beyond the global village, in the day to day of our Armed Forces, the releo of the troops in the frigate Galicia, the fears of Vergara, all are human, the military like …
Somewhere in Diwaniya, one day in appearance like any other. Suddenly, life becomes a huge ball of fire accompanied by a thunderous roar. Immediately follows the expansive wave and its puff of dry and rough heat. For those soldiers, in an instant, the world has gone crazy and the other way around.
The base of Spain, in Najaf, would take place on April 4, 2004, Al-Andalus would have more than 200 soldiers left and the events are told, the Coalition troops in Najaf, on April 4 it was only the beginning. The detachment of Najaf would suffer twenty-one attacks in fifteen days, three of them in force, which were rejected causing numerous casualties to the attackers.

It’s 10 pm Just half an hour ago they left when the Dominican base of Diwaniya begins to be attacked with grenade launchers and rifle fire. The perimeter defense is activated throughout the night and the alert is generalized. The origin of fire of some of the projectiles is studied and everything indicates that they come from the heights of the hospital of the city that, as it happens in Najaf, offers a preeminent position on the base. History repeats itself in the other city of Spanish dominion. The patrol of the Plus Ultra is ordered to increase the presence in the perimeter of the Dominican base and in the sewage plant that guards the Latin American personnel. In the Spanish General Headquarters the development of the night is followed with growing fear and concern.
The book covers Spanish intervention in Iraq. From the deployment of the Marine Infantry, in March 2003 with the operation “Sierra Juliet”, until the precipitous retreat of the Ultra III Brigade that, without finishing relieving the Ultra II Brigade Plus, had to complete its mission in compliance the orders of the then President of the Government of Spain, José Luis Rodríguez Zapatero.
The history of this mission has been reconstructed from the testimony of numerous soldiers, whom the authors have interviewed. Thus, the book contains many anecdotes and personal experiences.
It is a good book to know the work of our Armed Forces and the limitations, not only materials, with which they operate.

On the invasion of Iraq:
George W. Bush washes his hands with these words that are as scary as they are shocking: “Our purpose was correct. Our men behaved bravely. But the intelligence was wrong ».
Tony Blair, exposed in his memoirs titled A Journey. My Political Life. He has the elegance to begin deploring, before entering the field of vindication of his own person, all the deaths of British and Iraqis that caused his decision, a dismay that assures that he will accompany him throughout his life. He insists that he did not imagine that the information on weapons of mass destruction could be wrong, and admits his responsibility for not having been able to plan better after the war, as well as the death of not less than 100,000 Iraqis (he has with it the decency to record a figure that gives a concrete and terrible dimension to the decision of which he was a partner). However, all this is justified for him for three reasons: 1. The strategic need to accompany the American allies in an action that they had already decided (for which Blair had to assume even the opposition in his own party and resignations in his government). 2. The convenience of neutralizing Saddam, to instruct other unruly tyrants and force them to follow a more virtuous path, such as Gaddafi’s (he mentions just that example, which would soon prove unfortunate). 3. The precedent of the British prime minister who in his day decided not to accompany the Americans in the Vietnam War and who later lost the elections. Three arguments on which he bases his refusal to repent and those who add one more: that of not giving his enemies the pleasure of seeing him retracting one of his most serious political decisions.
José María Aznar, has referred to the issue in the second volume of his memoirs, The commitment of power, appeared at the end of 2013. Basically endorses the fundamental reasoning of Bush, that is, that Saddam should be removed from power for his cruelty and aggressiveness towards their neighbors and towards their own people and because all their acts ratified the suspicion that they possessed chemical weapons with which to give tragic outlet to their instincts. That said, exposes, in the manner of Tony Blair, his justification to get involved, supporting the attack first, even without sending Spanish troops to contribute to it, and participating then, this time yes, with troops on the ground, in the reconstruction work .

The retreat. I still believe that it was the only correct decision (in addition to due, due to electoral commitment) that the then president of the government, José L. Rodríguez Zapatero, could take. But perhaps in its execution it sinned of the precipitation, even amateurism, that characterizes some governors, when they decide on something thousands of kilometers from the land.

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