El dinero de la droga — Eduardo Varela-Cid

Este es un interesante libro sobre lo que mueve la droga, ¿Qué sucede cuando la corrupción llega al punto de controlar a la policía, nombrar jueces y dirigir el congreso? Los corruptos incluso tienen sus propios ejércitos de periodistas y abogados.
En México, el hermano del ex presidente Salinas posee cuentas en bancos extranjeros que atesoran millones inexplicables; con sus socios, trabajó en contratos de privatización llevados a cabo por el gobierno de su hermano, y, para colmo, un agente encubierto de la DEA ha encontrado una conexión entre las cuentas y el lavado de dinero para una red de narcotraficantes.
Estados Unidos realiza informes, certifica o descertifica, según su parecer en virtud del modo en que un país está colaborando en la guerra contra las drogas; sin embargo, fronteras adentro evidencia tantas contradicciones como los otros países mencionados. El Banco de Boston lavó USD 1.200 millones en cinco años, lapso durante el cual fue objeto de una inspección realizada por un representante del Departamento del Tesoro; el inspector era tonto. El banco se declaró culpable y pagó una multa de USD 500.000.
Ahora se acaba de descubrir que el dinero lavado por Raúl Salinas de Gortari pasó por el Citibank de Nueva York y por sus subsidiarias en Londres, Suiza y México, utilizando fondos de inversión que prestan dinero a los mismos países a los cuales el dinero ha sido cobrado.
Si dividimos el mundo entre ganadores y perdedores, sin preguntar cómo, creamos una filosofía de vida despiadada y amoral.
El discurso residual de esta “guerra contra las drogas” se ha convertido en una exposición política; sin embargo, ninguno de los políticos en el poder explica qué camino deberíamos seguir para erradicar realmente este problema. Sólo se decomisa entre el 5% y el 10% de las drogas y entre el 2% y el 3% del dinero lavado. El problema de la droga y la corrupción institucional resultante ha sido explicado infinidad de veces.

El Banco de Boston lavó USD 1.200 millones para el narcotraficante Angiulo, pero sus drogas provenían del exterior del país. Siguiendo este criterio, habría sido posible invitar al presidente del Banco de Boston a México y apresarlo allí. Sin embargo, nadie podía imaginar ese escenario ya que tal procedimiento pondría en funcionamiento mecanismos de represalia que sólo están disponibles para aquellos que están en el poder.
Debido a lo que se ha erradicado en los últimos años, los agricultores bolivianos han perdido un ingreso de USD 150 millones. Este es un sacrificio muy importante que Estados Unidos no quiere reconocer. Bolivia ha erradicado 20.000 hectáreas cultivadas con hojas de coca entre 1985 y 1992. Las ventas de estas hojas habrían beneficiado a 300.000 agricultores que, junto con la caída del precio de la hoja de coca, han sido testigos de la reducción de los ingresos de sus familias a niveles lamentables.
Una situación similar afecta a 250.000 agricultores peruanos. Debido a la represión contra quienes cultivan hojas de coca, el Presidente Alberto Fujimori sostiene que si las Fuerzas Armadas entraran a la región conocida como Alto Huallaga, Sendero Luminoso seguramente reclutaría a seguidores nuevos y la violencia en esa región definitivamente aumentaría.

Un informe reciente de la Guardia Civil española considera que su país es el principal centro de distribución de cocaína colombiana para el mercado europeo. La distribución se lleva a cabo a través de cuatro rutas principales:
 
1) La ruta colombiana: Bogotá a Madrid.
2) La ruta venezolana: Caracas a Madrid o a Tenerife y Santiago de Compostela.
3) La ruta brasileña: Río de Janeiro a Madrid o Barcelona.
4) La ruta argentina: Buenos Aires a Madrid o las Palmas.
 
El proceso de producción de cocaína es relativamente simple ya que no requiere una gran cantidad de tecnología sofisticada. La sustancia sin procesar, la hoja de cocaína, crece en grandes regiones de Bolivia, Perú, Brasil y Ecuador. Los pasos del proceso de elaboración pueden sintetizarse de la siguiente manera: primero se mezclan las hojas de coca con carbonato de sodio para precipitar el alcaloide. Luego, se agregan gasolina y ácido sulfúrico y se deja reposar por doce horas después de las cuales se pasa la mezcla por una prensa para moldearla y obtener la pasta de cocaína.
Luego se mezcla la pasta con amoníaco y permanganato de potasio y se filtra para purificarla y producir la base de coca. Luego, esto se trata con ácido clorhídrico, éter y acetona para obtener el clorhidrato de cocaína.
Es evidente que el proceso de producción de cocaína no requiere terrenos especialmente grandes, mano de obra altamente calificada ni una gran inversión de capital.

Se estima que la suma de dinero proveniente de la droga que se lava anualmente es de aproximadamente USD 500 mil millones, cifra que muestra a las claras la magnitud del problema. Sin embargo, ¿es este un problema que se centra en los bancos de las naciones en vías de desarrollo (los bancos panameños, mexicanos o uruguayos, por ejemplo) o la comunidad financiera internacional también está involucrada? Esta es una pregunta difícil de responder ya que el dedo acusatorio a menudo ha señalado directamente a instituciones financieras latinoamericanas y del Caribe, mientras que el establishment financiero mundial se ha autoimpuesto un estado de ceguera deliberada. Además, en un mundo interconectado, el precio de ser admitido en los organismos internacionales más importantes exige de cada país una convicción expresa en lo referente a la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero. Esto es, los países participantes deben contar con legislación para combatir estos delitos, y deben, además, cumplir con tratados de reciprocidad y demás acuerdos internacionales. No obstante, en este contexto, existen países que dan la nota como caricaturas que no se ajustan al sistema.
No menos interesante es la propuesta de Ley de Correos en Argentina. Su objetivo era privatizar el Servicio de Correos del Estado, y regular las empresas privadas existentes. A pesar de haber sido aprobada por el Senado de ese país en noviembre de 1994, ningún senador se arrogó la legislación como propia, ni defendió públicamente su texto. Los senadores que votaron a favor sólo manifestaron que de haber errores en el proyecto aprobado se los podría corregir.
Otro tema sobresaliente es la nueva ley mexicana contra el lavado de dinero, promulgada en mayo de 1996.
La ley no exige a los bancos que informen sobre grandes transacciones de dinero.

Los diez países que proporcionalmente lavan la mayor cantidad de dinero son Liberia, Norfolk, Irlanda, Malta, Paraguay, Islas Caimán, México, Sierra Leona, Panamá y Granada.

Cuatro metas específicas:
 
1. Desarrollar una manera efectiva para determinar qué categorías de drogas son compradas, tanto por correo o por venta directa, y asegurarse de que se les informe a los consumidores acerca de los riesgos de estas drogas y de su aplicación correcta. Esta tarea puede estar a cargo de la FDA, agencias no gubernamentales o una combinación de ambas.
2. Diseñar un sistema de difusión de la información distinto de los sistemas de distribución mediante el cual los consumidores puedan obtener información por su cuenta y sin costo alguno. Este sistema podría operar a través de un servicio telefónico así como también por correo electrónico o cualquier otro medio de comunicación electrónico que sea de fácil acceso.
3. Crear un programa de información que sea honesto y que delimite de manera certera las características de las drogas pero de manera tal que no estimule la curiosidad de los jóvenes para probarlas.
4. Desarrollar una campaña de salud pública que disuada de manera efectiva del uso peligroso o abusivo de las drogas sin mentir, utilizar el miedo o demonizar a los consumidores. Las campañas actuales de disuasión del uso del tabaco y del manejo de automóviles en estado de ebriedad son mejores modelos en este aspecto.
El tema sobresaliente aquí consiste en saber si la legalización podría generar un mayor espectro de posibilidades o si los interrogantes que genera son muchísimo más numerosos que los que persisten en el sistema de prohibición actual. Claramente, el modelo de legalización ofrece medios efectivos para eliminar o reducir las peores consecuencias de la prohibición de las drogas y representa el mejor modo de conciliar los derechos individuales y aquellos de la comunidad. Aunque Nadelmann admite que este modelo presenta mayores riesgos que el sistema prohibicionista convencional, cree que el primero ofrece un potencial mucho mayor para transformar la naturaleza del consumidor hacia un medio más estable y seguro.

La legalización del cannabis fue propuesta por el Estado de Alaska en 1975, principalmente por razones de salud pública; es decir, esta propuesta consideraba a la marihuana como una alternativa viable al alcohol y al alcoholismo si se la dejaba competir en el mercado libre. De la misma manera, Holanda justificó la legalización del cannabis como una manera de reducir el abuso de la heroína, siendo desplazada esta última por la marihuana en los círculos de la droga.
Más importante que los distintos niveles de conflictividad y/o (con menor frecuencia) de complementación de los distintos enfoques conceptuales del problema de la droga es el reconocimiento universal de persistencia del problema. Este reconocimiento marca una etapa nueva e importante en la que debemos encontrar un punto intermedio entre la política existente y las alternativas antiprohibicionistas.

Una organización llamada Transparencia Internacional ha creado un sistema que califica a los países según su nivel de corrupción en base a una escala de 100 puntos. Entre las variables se encuentran el nivel de independencia del sistema judicial de los países y el grado en que los estados participan en actividades comerciales. Esta organización y sus calificaciones señalan la cantidad abismal de países estrechamente ligados al lavado de dinero. Sin embargo, a Suiza se le ha asignado una de las mejores calificaciones. Dado que las cifras del dinero lavado no se encuentran disponibles, los estudios acerca de la corrupción deben ser aún más abarcativos y complejos. Parece una broma que el país que lava el dinero de los delincuentes y ladrones más importantes del mundo – el país de origen del vicepresidente de UBS que fue apresado con USD 150 millones pertenecientes a Pablo Escobar y por ello fue encarcelado durante apenas 48 horas – reciba tal calificación. ¿Es esto lo que Transparencia Internacional llama independencia judicial? ¿Si Pablo Escobar era un delincuente, cómo debemos llamar a la persona que protege su dinero de manera confidencial?.
Desde el punto de vista de los narcotraficantes, el mensaje de Transparencia internacional parece claro – si alguien quiere producir o traficar drogas, lo mejor es que vaya a Nigeria, Colombia o México donde se puede sobornar fácilmente a los funcionarios de ser necesario. Cuando el negocio ya está hecho, se retira el dinero y es necesario un país seguro y “honorable” donde colocar el efectivo, entonces se va a Suiza. En el caso contradictorio de Suiza, Transparencia Internacional aparentemente ha premiado a un país donde el valor de la transparencia ha sido desplazado por el de “discreción”, “confidencialidad” y, de hecho, la ausencia de transparencia.
La mayoría de los cálculos indica que el 50% del comercio de drogas ilícitas tiene lugar en América Latina. Las cifras más bajas, tales como las suministradas por la FATF, sugieren que un mínimo de entre USD 50 y 80 mil millones proveniente de drogas ilícitas llega a América Latina o es absorbido por esa región.
Según las Naciones Unidas, el narcotráfico en Colombia representa entre 3% y 13% de su Producto Bruto Interno.
En Bolivia, se calcula que el narcotráfico produce alrededor de USD 1,4 mil millones, más del 20% de su Producto Bruto Interno.
En 1994, según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, Perú produjo 165.000 toneladas de coca, sobrepasando a Colombia y Bolivia, y se situó como el mayor productor de coca del mundo. El cultivo de coca en Perú genera más de USD 1 mil millones por año, además de las ganancias generadas por el refinamiento y el tráfico. Naciones Unidas informa que la industria de los estupefacientes en Perú representa el 11% de su Producto Bruto Interno.
México es el país por donde pasa la droga proveniente de Colombia hacia Estados Unidos, y esto es cada vez más frecuente. Samuel González Ruiz, profesor de derecho de la Universidad Autónoma de México (UNAM), calcula que se venden aproximadamente USD 6 mil millones de cocaína por año en la frontera entre Estados Unidos y México y alrededor de la mitad de ese dinero permanece en México.

Se lavan aproximadamente USD 500 mil millones por año, una cifra que equivale a dos por ciento del total de la producción anual del mundo, o que equivale al doble del Producto Bruto Interno de México.
En la actualidad lavar dinero no es sólo un tema penal sino un fenómeno que afecta gravemente a los mercados financieros y a todo lo relacionado con la política económica.

La mafia siciliana y sus contrapartes internacionales – la mafia rusa, la Yakuza japonesa, la Tríada china (con base en Hong Kong y Taiwán) y los carteles colombianos y mexicanos – han construido, un sistema de alianzas y de división territorial que las ha convertido en una de las fuerzas más poderosas del mundo. La corrupción de los políticos es simplemente una manifestación de estos nuevos superpoderes que ahora parecen inexpugnables.

En el pasado, las autoridades estadounidenses le habían salvado la reputación a J.P. Morgan – uno de los bancos más prestigiosos del mundo – al no divulgar la participación de uno de sus directores en América Latina en transacciones ilegales. En el caso del Banco de Boston, el tratamiento fue un poco más severo – su presidente bostoniano, el aristócrata William Brown, tuvo que admitir la culpabilidad del banco, atribuyendo lo sucedido a un “error humano”, y se le impuso una multa insignificante de USD 500.000. El testimonio de los directores bancarios y de los burócratas del Departamento del Tesoro ante la Comité de Asuntos Bancarios del Senado fue verdaderamente patético. Ahora nos encontramos con que el sistema es puesto a prueba una vez más con el caso de Confidas. Como he descripto anteriormente, se estableció un fondo de inversión en Panamá, que se depositó en Suiza y fue dirigido por el vicepresidente ejecutivo del Citicorp. Este dinero pertenece nada menos que a Raúl Salinas de Gortari y al cartel del Golfo.

El lavado de dinero representa la aceptación institucional de la mafia y un indulto al crimen organizado. Es el motor de un círculo vicioso de desmoralización y corrupción. ¿Qué es lo que más pone en evidencia el tejido moral de nuestra sociedad: atacar a los agricultores pobres o dar refugio a los banqueros mediante leyes inescrupulosas?.

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