El sueño de Eichmann — Michel Onfray / Eichmann’s Dream by Michel Onfray

Este breve libro está precedido de “un kantiano entre nazis” y es muy interesante. Habitualmente, cuando oye la palabra «nazismo», el vulgo menciona inmediatamente a Nietzsche. Desde el gran público considerado cultivado basta ciertos filósofos posmodernos perdonavidas de Mayo del 68, acompañantes consecuentes del liberalismo y de los valores del catolicismo, pasando por algunos falsos avispados y extraviados verdaderos, todos encuentran en el autor de Más allá del bien y del mal un promotor de la esvástica, la quema del Reichstag, la noche de los cuchillos largos, el bigote de Hitler, los campos de la muerte, las cámaras de gas y el incendio de toda Europa.
Para esta ralea tenaz, a pesar de las innumerables pruebas en contrario, parecería que basta con agacharse para recoger del revoltijo nietzscheano todo lo necesario para completar el traje del incendiario nacional socialista modelo.
Cuando el régimen nacionalsocialista, emanado de una legitimidad democrática, llevado al poder en enero de 1933 por una verdadera soberanía popular, con absoluta legalidad, hace funcionar las instituciones que deciden que los judíos no disponen ya del derecho de considerarse ciudadanos del Reich y por lo tanto de declararse protegidos por ese derecho; cuando el derecho mismo avala en los textos la inexistencia jurídica de esta categoría de hombres que súbitamente escapan a la regla común, los juristas nazis ¿se comportan de algún modo diferente de Kant, cuando establece que un niño nacido fuera de la legalidad del matrimonio no es un sujeto de derecho o que un duelista que se sitúa fuera de la ley no puede recurrir a la justicia dictada por el derecho? Los padres infanticidas, el homicida sobreviviente del duelo, los nazis que efectúan su trabajo, todos cometen su crimen en un terreno que la ley no cubre, un campo no tocado por la regulación del derecho, por consiguiente, no son justiciables… ¡Escalofriante!
Eichmann alegó ser responsable pero no culpable. Responsable de «complicidad por secundar a criminales», sí, pero no culpable de crímenes de guerra ni de un crimen contra la Humanidad. «En el fondo, Eichmann no fue más que un ejecutor», escribía Jochen von Lang como conclusión de la obra que informa y comenta el breve desarrollo del interrogatorio.

Sin duda el relato y el careo en la prisión entre Nietzsche, Kant y nuestro protagonista es sublime y eso sí capuchas fuera ante la ejecución.

This short book is preceded by “a Kantian among Nazis” and is very interesting. Usually, when he hears the word “Nazism”, the vulgar immediately mentions Nietzsche. From the public considered cultivated enough certain postmodern philosophers forgiven May 1968, accompanying consistent liberalism and values ​​of Catholicism, passing through some false and lost true fools, all find in the author of Beyond Good and Evil a promoter of the swastika, the burning of the Reichstag, the night of the long knives, Hitler’s mustache, the fields of death, the gas chambers and the fire of all Europe.
For this tenacious ralea, despite the innumerable evidence to the contrary, it would seem that it is enough to bend down to pick up from the Nietzschean jumble all that is necessary to complete the costume of the model socialist national arsonist.
When the National Socialist regime, emanating from a democratic legitimacy, brought to power in January 1933 by a true popular sovereignty, with absolute legality, it operates the institutions that decide that the Jews do not already have the right to consider themselves citizens of the Reich and so both to declare themselves protected by that right; when the law itself guarantees in the texts the legal non-existence of this category of men who suddenly escape the common rule, the Nazi jurists behave in a different way from Kant, when it establishes that a child born outside the legality of marriage does not is a subject of law or that a duelist who is outside the law can not resort to the justice dictated by the law? The infanticidal parents, the homicide survivor of the duel, the Nazis who carry out their work, all commit their crime in a land that the law does not cover, a field untouched by the regulation of the right, therefore, they are not justiciable … Spooky!
Eichmann claimed to be responsible but not guilty. Responsible for “complicity in supporting criminals”, yes, but not guilty of war crimes or a crime against humanity. “In the end, Eichmann was nothing more than an executor,” Jochen von Lang wrote as a conclusion to the work that informs and comments on the brief development of the interrogation.

Undoubtedly the story and the confrontation in the prison between Nietzsche, Kant and our protagonist is sublime and that… hoods outside before the execution.

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