Psicología de masas del fascismo — Wilhelm Reich / The Mass Psychology of Fascism by Wilhelm Reich

Este es un clásico y muy interesante libro que nos intenta explicar porque no roban por ejemplo todos los pobres. Es fácil explicar por qué roba un hambriento o por qué un obrero explotado va a la huelga. Lo difícil es explicar por qué no roban todos los hambrientos, o por qué no van a la huelga todos los obreros explotados. La Psicología de masas nos aporta un elemento fundamental para responder a estas preguntas y entender fenómenos como la guerra o el ascenso al poder de líderes autoritarios del tipo de Hitler y Mussolini.
Todo orden social produce en la masa de sus componentes las estructuras de carácter que necesita para alcanzar sus fines. Dicho más claramente: las guarderías, las escuelas, la familia autoritaria, las cárceles, los cuarteles, los hospitales, los manicomios, los medios de comunicación e incluso los hipermercados, son utilizados por el Poder para modelar a la gente a su conveniencia. El resultado final es una masa de ciudadanos a los que podría describirse con estas esclarecedoras palabras del propio Reich: «esclavos de no importa quién». Es decir, gente dispuesta a vender su libertad y su dignidad.

El fascismo, siendo por sus objetivos y por su esencia el representante más extremado de la reacción política y económica, toma, después de varios años, las dimensiones de un fenómeno internacional y desborda en muchos países de forma visible e innegable al movimiento revolucionario del proletariado. El hecho de que este fenómeno se produzca de forma mucho más acusada en los países altamente industrializados no hace sino agravar el problema. Ante el refuerzo internacional del nacionalismo se impone el hecho de la debilidad del movimiento obrero en una fase de la historia moderna que se ha convertido en económicamente madura debido a la dislocación del modo de producción capitalista.

La ideología de cada formación social no tiene como única función el reflejar el proceso económico de esta sociedad, sino más bien la de anclarla en las estructuras psíquicas de los hombres de esa sociedad. Los hombres están sometidos a sus condiciones de existencia de dos maneras: de manera directa, por la repercusión inmediata de su situación económica y social, y de manera indirecta, por la estructura ideológica de la sociedad; deben, pues, desarrollar siempre en su estructura psíquica una contradicción que corresponde a la contradicción existente entre las repercusiones de su situación material y las repercusiones de la estructura ideológica de la sociedad. El trabajador, por ejemplo, está sometido tanto a su situación de clase como a la ideología general de la sociedad burguesa. Pero los miembros de las diferentes capas sociales no son únicamente objetos de esas influencias, sino que igualmente, reproduciéndolas, en tanto que sujetos actuantes, inevitablemente, su pensamiento y su acción debe estar tan cargado de contradicciones como la sociedad de donde ha surgido. Mas en la medida en que una ideología transforma la estructura psíquica de los hombres no sólo se reproduce, sino, lo que es mucho más importante, se convierte en fuerza activa

Sin estas estructuras que la psicología de masas debe explorar, no habría sido posible la guerra. Debe existir una importante correlación entre la estructura económica de una sociedad y la estructura psicológica de masas de sus miembros; no únicamente en el sentido de que las ideologías dominantes son las ideologías de la clase dominante, sino, lo que es más importante para solucionar las cuestiones políticas prácticas, que las contradicciones de la estructura económica de una sociedad deben estar necesariamente también representadas en las estructuras psicológicas de masas de los oprimidos. Si no, sería impensable que las leyes económicas de una sociedad no pueden alcanzar una eficiencia concreta más que a través de la «acción», es decir, de las estructuras psíquicas de las masas sometidas a estas leyes.

La bisagra alrededor de la que se articula la teoría fascista alemana es su teoría racial. El programa económico de los llamados veinticinco puntos no aparece en la ideología fascista más que como un medio de seleccionar la raza germánica y de protegerla de eventuales cruces, que, en opinión de los nazis, significarían en cualquier caso la decadencia de la «raza superior». Es más, la decadencia de una civilización tendría su causa en el cruce de las razas. Por consiguiente, el más noble deber de una nación es el «guardar la pureza de la raza y de la sangre»; para llevar a cabo esta tarea es preciso estar dispuesto a todos los sacrificios. En la actualidad, en Alemania esta teoría se lleva a la práctica por todos los medios posibles y principalmente bajo la forma de persecución de los judíos y de este modo se refleja sobre la historia.
La teoría racial parte de la hipótesis de que el acoplamiento exclusivo de cada animal con otro de su misma especie constituye una cierta «ley de hierro» en la naturaleza. Sólo circunstancias excepcionales.

Entre los medios simbólicos de la propaganda, aquel que asombra a primera vista es el símbolo de la bandera.
«Somos el Ejército de la cruz gamada; enarbolad las banderas rojas, para los trabajadores alemanes queremos allanar el camino de la libertad».  Con frecuencia se encuentra la cruz gamada asociada a un losange o rombo, la primera como símbolo del principio masculino y la segunda del principio femenino. Percy Gardner la encontró entre los griegos que la llamaban Hemera, como símbolo solar, lo que designa de nuevo el principio masculino. Löwenthal[**] describe una cruz gamada del siglo XIV sobre la sabanilla de la iglesia Maria Zur Wiese, en Soest; acompañada de una voluta y de una cruz de doble brazo. La cruz gamada aparece como símbolo del cielo tormentoso, el losange como símbolo de la tierra fecunda; Smigorski ha encontrado la cruz gamada bajo la forma de la Svastika india, como relámpago cuatripartita con tres puntos en cada rama.

Ya en 1918, un cartel que publicó la «Unión para la lucha contra el bolchevismo», decía así:
«¡Mujeres alemanas! ¿Os dais cuenta con qué os amenaza el bolchevismo?
-El derecho a la propiedad sobre las mujeres comprendidas entre los diecisiete y los treinta y dos años queda suprimido.
-Todas las mujeres son propiedad del pueblo.
-Aquellos que fueran propietarios hasta el presente, conservan, fuera de su turno, el derecho sobre su mujer.
-Cada hombre que quiera utilizar un ejemplar de los bienes del pueblo tiene necesidad de una documentación del comité de trabajo.
-El hombre no tiene derecho a acaparar para sí a una mujer con más frecuencia de tres veces por semana y nunca más de tres horas.
-Cada ciudadano tiene derecho a denunciar a las mujeres que le rechacen.
-Cada hombre que no pertenezca a la clase obrera debe pagar cien rublos mensuales para tener derecho a utilizar este bien del pueblo».

El movimiento antibolchevique tiene su fuente en las concepciones familiares de la reacción política, que encuentra su fundamento económico en el modo de existencia económica de la pequeña burguesía, y su fundamento ideológico en la ideología religiosa y otras ideologías metafísicas. El núcleo de la política cultural de la reacción política es la cuestión sexual. Por consiguiente, el núcleo de la política cultural revolucionaria debe pasar a ser igualmente la cuestión sexual.

This is a classic and very interesting book that tries to explain why not all the poor steal for example. It is easy to explain why a hungry steal or why an exploited worker goes on strike. The hard part is explaining why all the hungry do not steal, or why all the exploited workers do not go on strike. Mass psychology provides us with a fundamental element to answer these questions and understand phenomena such as war or the rise to power of authoritarian leaders of the Hitler and Mussolini type.
Every social order produces in the mass of its components the structures of character it needs to achieve its ends. Stated more clearly: nurseries, schools, the authoritarian family, prisons, barracks, hospitals, asylums, the media and even hypermarkets, are used by the Power to model people at their convenience. The end result is a mass of citizens that could be described by these enlightening words of the Reich itself: “slaves of no matter who.” That is, people willing to sell their freedom and dignity.

Fascism, being its objectives and its essence the most extreme representative of political and economic reaction, takes, after several years, the dimensions of an international phenomenon and overflows in many countries in a visible and undeniable to the revolutionary movement of the proletariat . The fact that this phenomenon occurs much more sharply in highly industrialized countries only aggravates the problem. Faced with the international reinforcement of nationalism, the fact of the weakness of the labor movement in a phase of modern history that has become economically mature due to the dislocation of the capitalist mode of production is imposed.

The ideology of each social formation does not have as its only function to reflect the economic process of this society, but rather to anchor it in the psychic structures of the men of that society. Men are subject to their conditions of existence in two ways: directly, by the immediate impact of their economic and social situation, and indirectly, by the ideological structure of society; they must, therefore, always develop a contradiction in their psychic structure corresponding to the contradiction between the repercussions of their material situation and the repercussions of the ideological structure of society. The worker, for example, is subject to both his class situation and the general ideology of bourgeois society. But the members of the different social strata are not only objects of these influences, but also, reproducing them, as acting subjects, inevitably, their thought and action must be as charged with contradictions as the society from which they arose. But to the extent that an ideology transforms the psychic structure of men not only reproduces, but, what is much more important, it becomes an active force

Without these structures that mass psychology must explore, war would not have been possible. There must be an important correlation between the economic structure of a society and the mass psychological structure of its members; not only in the sense that the dominant ideologies are the ideologies of the ruling class, but, what is more important to solve the practical political questions, that the contradictions of the economic structure of a society must necessarily also be represented in the structures Psychological masses of the oppressed. If not, it would be unthinkable that the economic laws of a society can not achieve a concrete efficiency only through “action”, that is, the psychic structures of the masses subject to these laws.

The hinge around which German fascist theory is articulated is its racial theory. The economic program of the so-called twenty-five points does not appear in the fascist ideology rather than as a means of selecting the Germanic race and protecting it from eventual crossings, which, in the opinion of the Nazis, would in any case mean the decline of the “superior race”. » Moreover, the decline of a civilization would have its cause in the crossing of races. Therefore, the most noble duty of a nation is to “keep the purity of race and blood”; In order to carry out this task it is necessary to be ready for all sacrifices. At present, in Germany this theory is carried out by all possible means and mainly in the form of persecution of the Jews and in this way is reflected on the history.
Racial theory is based on the hypothesis that the exclusive coupling of each animal with another of its own kind constitutes a certain “iron law” in nature. Only exceptional circumstances.

Among the symbolic means of propaganda, the one that astonishes at first sight is the symbol of the flag.
«We are the army of the swastika; raise the red flags, for the German workers we want to pave the way to freedom ». There is often a swastika associated with a lozenge or rhombus, the first as a symbol of the masculine principle and the second as the feminine principle. Percy Gardner found it among the Greeks who called it Hemera, as a solar symbol, which designates again the masculine principle. Löwenthal [**] describes a swastika from the 14th century on the savannah of the Maria Zur Wiese church in Soest; accompanied by a volute and a double-arm cross. The swastika appears as a symbol of the stormy sky, the losange as a symbol of the fertile earth; Smigorski has found the swastika in the form of the Indian Svastika, as four-part lightning with three points on each branch.

As early as 1918, a poster published by the “Union for the struggle against Bolshevism” read as follows:
«German women! Do you realize what Bolshevism threatens you?
-The right to property over women between seventeen and thirty-two years is abolished.
-All women are owned by the people.
– Those who were owners until the present, keep, outside their turn, the right over their wife.
-Every man who wants to use a copy of the town’s assets needs documentation from the work committee.
-The man has no right to hoard a woman for himself more often than three times a week and never more than three hours.
-Every citizen has the right to denounce women who reject him.
“Every man who does not belong to the working class must pay a hundred rubles a month to have the right to use this good of the people.”

The anti-Bolshevik movement has its source in the familiar conceptions of political reaction, which finds its economic foundation in the mode of economic existence of the petty bourgeoisie, and its ideological foundation in religious ideology and other metaphysical ideologies. The core of the cultural policy of political reaction is the sexual issue. Therefore, the core of revolutionary cultural policy must also become the sexual issue.

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