Batman: serenata oscura — David Hernando / Batman: Dark Serenade by David Hernando (spanish book edition)

Este es un muy interesante libro sobre el mundo de Batman y el engaño de Bob Kane de hacer creer al mundo que Era su creador y para nada. Se deben hacer grandes honores a Bill Finger a quien debemos el caballero oscuro que todos conocemos.

Bob Kane le dijo al mundo que era el único creador de Batman. Durante décadas, todos estuvieron dispuestos a creer esa mentira; durante décadas, nadie cuestionó la historia. Desde 1939, la única firma que aparece en toda obra relacionada con el personaje, ya sea cómic, cine, televisión o producto derivado, es la suya. Y, sin embargo, la identidad del auténtico impulsor de la imagen del Caballero Oscuro, el concepto tal como ha sido conocido en el mundo entero, ha permanecido oculta durante muchísimos años. Bill Finger, responsable final de la creación de Batman, vivió y murió sin reconocimiento oficial alguno. Kane no dejaba que se expresara y, si llegaba a hacerlo, suprimía su voz al instante, para que aquellos que llegaban a oírlo creyeran haberlo imaginado.
Lo que no imaginaba Kane es que, años después de la muerte de ambos, Finger recibiera el reconocimiento que se merece.

Bob le comenta que ha entablado contacto con DC Comics[3] para proseguir con su carrera como dibujante. Más allá del estudio de Eisner e Iger, Kane le explica a Finger la nueva posibilidad que surge gracias a los cómics. Las tiras de prensa siguen siendo el objetivo de cientos de dibujantes noveles, porque ahí radica el éxito y la fama, pero DC ha empezado a editar lo que ellos conocen como tiras en un nuevo formato a color, con el que podrían darse a conocer.
Es entonces cuando Bill se empieza a dar cuenta de que Bob habla sobre dinero casi continuamente. La necesidad que él tiene es escribir, pero Kane le habla de acuerdos, retribuciones y fama, algo que en ningún momento había pasado por su cabeza hasta ahora. Lo que Bill quiere es escribir, sea como sea, y Bob se lo ofrece cuando pensaba que no podría hacer otra cosa en su vida más que saltar de un trabajo a otro y darle el dinero ganado a sus padres. La oferta de Kane pasa por escribir un cómic titulado Rusty y sus amigos, que, después de escuchar las ideas de Bob, no es otra cosa que una copia de Terry y los piratas, la exitosa tira de prensa de Milton Caniff.

Kane toma notas mientras Finger camina de un lado a otro de la habitación buscando entre sus cientos de referencias. Encuentra el diccionario Webster, la edición más reciente de 1937 que guarda a mano por lo útil que resulta, y busca como un desesperado el apartado en el que hablan de murciélagos. Y no encuentra sólo una definición, también hay un dibujo. La ilustración, con un murciélago con las alas abiertas, le indica el camino. Se la enseña a Kane y le dice que se dejen de hombres pájaros o águilas: el murciélago es el ganador. La naturaleza del animal les permitirá contar historias de misterio e intriga, con un toque algo oscuro. Kane quería un superhéroe como Superman, pero Finger no está por la labor. Finger quiere un detective.
Para que obtenga éxito y cumpla el requisito de DC Comics, tendrán que vestirlo como un superhéroe, pero para eso hay otros ejemplos en la cabeza de Bill. Rescata de otro estante historias protagonizadas por La Sombra, un personaje envuelto en una capa negra que cubre su rostro con un sombrero y un pañuelo. «Cubramos la cara también», dice Finger. «En vez de un antifaz, pongamos una capucha que le tape toda la cabeza hasta debajo de la nariz. Deja sólo al descubierto la boca. Y tapa los puntitos de los ojos, deja que esa zona sean únicamente dos manchas blancas, le dará un toque ominoso.» Kane corrige su boceto inicial, del que cada vez quedan menos rastros, con las indicaciones de Finger.
A diferencia de Superman, el origen de Batman es una incógnita. Lo único que conocen los lectores es que Bruce Wayne se esconde bajo la capucha, pero ignoran los motivos reales. ¿Acaso viene de otro mundo, como Superman? Finger tiene claro que no quiere seguir ese camino. Quiere regresar a la idea inicial de un hombre normal y corriente al que pueden herir. De hecho, es alguien a quien dañaron hace mucho tiempo y aún no se ha recuperado. Bill sabe que para que el origen cale hondo entre el público, tiene que apelar a un sentimiento básico y primordial. Y nada mejor que los sentimientos de pérdida, de venganza, de injusticia, de rabia, de impotencia, de pesadumbre… Las dos primeras páginas del Detective Comics 33 muestran una de las escenas más recordadas y reinterpretadas de la historia de la literatura reciente.
Tituladas «La leyenda de Batman y cómo llegó a serlo», este par de páginas presenta una secuencia enmarcada quince años atrás. Bill quiere que el origen de Batman se remonte a cuando Bruce Wayne era un niño, enfatizando así el tono trágico. Ya en la primera viñeta introduce a Thomas Wayne, padre de Bruce, y a su mujer, aunque no bautiza a la madre del pequeño. Inmediatamente surge un atracador que, ante la reticencia de sus víctimas, no duda en disparar y matarlos en el acto antes de huir. Solo, ante los cadáveres de sus padres, se queda un asustado Bruce que, a los pocos días, jura desde su cama y en nombre de sus padres muertos que luchará contra los criminales para que lo ocurrido no vuelva a sucederle jamás a nadie. La escena tiene una fuerza y un impacto sin igual para la época.
La guerra no afecta a Batman en los cómics tanto como a otros personajes, pero el cine se encarga de que eso cambie. El primer serial cinematográfico del Caballero Oscuro se estrena en 1943, bajo el simple y directo título de Batman, y en él no aparece ninguno de los villanos que están haciendo su primera aparición en las viñetas. El enemigo a batir es uno creado para la ocasión, pero que en realidad poco tiene de original. El Dr. Daka es fiel reflejo de su época, con el miedo a Japón en su máximo apogeo. El país lleva un año poniendo en práctica los campos de concentración para japoneses residentes en Estados Unidos. Tras el ataque a Pearl Harbor, la histeria se apodera de la población y son muchos los que temen que esa ofensiva sea sólo el adelanto de un ataque masivo a la Costa Oeste.
Con ese miedo corriendo por las venas, el Gobierno da luz verde a una serie de campos de concentración en los que internan a más de ciento diez mil personas de ascendencia japonesa que hasta entonces vivían y convivían con aquellos que ahora los meten entre rejas. De nada sirve que muchos coloquen en el escaparate de sus tiendas letreros de «Soy norteamericano». Los internan de todas formas. Es tal el miedo entre los ciudadanos que necesitan que sus héroes luchen contra él.

«Inspirados por el magnífico guión de Bill Finger» es sólo el principio de la frase. A continuación, Julius redacta: «quien ha escrito la inmensa mayoría de aventuras clásicas de Batman durante las dos últimas décadas.» Punto final. Su nombre está en un cómic de Batman. No está acreditado como tal, no figura en la historia en sí, pero está entre sus portadas. No se lo puede creer. Lo mencionan como guionista del próximo número y, además, le reconocen sus guiones de los últimos veinte años. Todo el camino hasta aquí parece que cumple su objetivo. Bill lee el artículo una vez más. Pero no está solo. Los lectores también leen su nombre. Fans como Tom Fagan no sólo lo leen. Lo recuerdan. Y quieren encontrarlo. Quieren saber quién es la persona que lleva veinticinco años escribiendo a su personaje favorito. Por fin el mundo entero lee por primera vez el nombre de Bill Finger en un cómic de Batman. Lo que no piensa nadie en ese momento es que el mundo entero implica también a Bob Kane.

«Si la verdad se supiera». Así titula Jerry Bails su artículo dedicado a Bill Finger. Consta sólo de dos páginas, pero son más que suficientes. En septiembre de 1965, Bails describe a Bill como «la leyenda silenciosa detrás de Batman» sin ningún tipo de tapujo y obviando el discurso oficial empleado por Bob Kane y DC Comics desde hace veinticinco años. El artículo desglosa datos que sólo pueden conocerse tras haber hablado con Bill, desde los posibles nombres que estuvieron a punto de ponerle a Robin hasta la influencia de la película El hombre que ríe en la creación del Joker. Pero Bails no se queda sólo en los detalles, va mucho más allá. Menciona el reconocimiento que debería tener Bill Finger, le acredita la creación del comisario Gordon, Alfred, el Pingüino y Catwoman, por citar unos pocos, y añade que él fue «el primer hombre en darle voz al guardián de Gotham». Por si el objetivo del texto no queda claro, Jerry Bails concluye su artículo con una clara alusión al nuevo estilo que impera ahora en los cómics. Atrás han quedado las aventuras alocadas y estrafalarias de los años cincuenta, Schwartz e Infantino han traído de vuelta al detective, a los villanos y a las tramas urbanas, repletas de trampas mortales y criminales de los bajos fondos. Esto es algo que los lectores del artículo saben bien. Lo que desconocen es que este nuevo estilo no es sino un regreso a los orígenes: «Cuando los fans piden que Batman vuelva a los días de antaño, aquellos en los que era un hombre misterioso que peleaba contra los bajos fondos, en realidad están pidiendo, si la verdad se supiera, ¡el regreso de Batman tal y como lo creó Bill Finger!.

La fiesta del preestreno de El Caballero Oscuro se celebra por todo lo alto en el verano de 2008, con el reparto al completo, el director, los productores y cientos de invitados. Por primera vez en la historia, un miembro de la familia Finger se pasea entre ellos. Athena, sin saber muy bien cómo interactuar con esta gente, recae en manos de su anfitrión Paul Levitz, quien, como presidente de DC, le presenta al productor Michael Uslan. Una vez más, gente marcada de un modo u otro por Bill Finger acaba encontrándose. Lo mejor viene a continuación, porque cuando Uslan quiere presentarle a Jerry Robinson, éstos ya se conocen. El pasado mes de octubre, Robinson asistió a una conferencia en Miami junto al autor Brad Meltzer y, entre el público, apareció Athena para confesar que era la nieta de Bill y poder así intercambiar opiniones con un emocionado Jerry.
De no ser por Bill Finger, no habría existido Batman tal como lo conocemos. No habría habido películas multimillonarias, ni estos actores y directores habrían tenido estos papeles, ni toda la maquinaria en torno al Hombre Murciélago daría los beneficios que da. El panorama de la cultura popular de nuestro tiempo sería completamente distinto de no ser por él. Sin Bill Finger, nada habría sido posible. Y así, desde un rincón de la fiesta, alejada del ruido, en un segundo plano, Athena alza una copa y brinda por su abuelo.

This is a very interesting book about the world of Batman and the deception of Bob Kane to make the world believe that He was their creator and not at all. Great honors must be done to Bill Finger to whom we owe the dark knight we all know.

Bob Kane told the world he was the only creator of Batman. For decades, everyone was willing to believe that lie; For decades, nobody questioned the story. Since 1939, the only signature that appears in any work related to the character, whether comic, film, television or derivative, is yours. And yet, the identity of the true impeller of the image of the Dark Knight, the concept as it has been known throughout the world, has remained hidden for many, many years. Bill Finger, final responsible for the creation of Batman, lived and died without official recognition. Kane would not let him express himself, and if he did, he suppressed his voice instantly, so that those who came to hear him believed he had imagined it.
What Kane did not imagine is that, years after the death of both, Finger received the recognition he deserves.

Bob tells him that he has made contact with DC Comics [3] to continue his career as a cartoonist. Beyond the study of Eisner and Iger, Kane explains to Finger the new possibility that arises thanks to the comics. The press strips are still the goal of hundreds of new cartoonists, because there lies the success and fame, but DC has begun to edit what they know as strips in a new format in color, with which they could be known.
That’s when Bill begins to realize that Bob talks about money almost continuously. The need he has is to write, but Kane talks about agreements, rewards and fame, something that had never crossed his mind until now. What Bill wants is to write, whatever it is, and Bob offers it to him when he thought he could not do anything else in his life other than jump from one job to another and give the money earned to his parents. Kane’s offer is to write a comic titled Rusty and his friends, who, after listening to Bob’s ideas, is nothing more than a copy of Terry and the pirates, Milton Caniff’s successful press release.

Kane takes notes as Finger walks from one side of the room to the other looking through his hundreds of references. Find the Webster dictionary, the most recent edition of 1937 that keeps handy for how useful it is, and looks like a desperate section in which they talk about bats. And you do not find only one definition, there is also a drawing. The illustration, with a bat with open wings, indicates the way. He shows it to Kane and tells him to stop with men, birds or eagles: the bat is the winner. The nature of the animal will allow you to tell stories of mystery and intrigue, with a touch something dark. Kane wanted a superhero like Superman, but Finger is not about the job. Finger wants a detective.
In order to be successful and meet the DC Comics requirement, you will have to dress him up as a superhero, but for that there are other examples in Bill’s head. Rescue from another shelf stories starring The Shadow, a character wrapped in a black cloak that covers his face with a hat and a handkerchief. “We cover the face too,” says Finger. “Instead of a mask, let’s put a hood that covers the entire head under the nose. Leave only the mouth exposed. And cover the little dots of the eyes, let that area be only two white spots, it will give an ominous touch. “Kane corrects his initial sketch, of which every time there are less traces, with the indications of Finger.
Unlike Superman, the origin of Batman is unknown. The only thing that readers know is that Bruce Wayne hides under the hood, but they ignore the real reasons. Does it come from another world, like Superman? Finger is clear that he does not want to follow that path. He wants to return to the initial idea of ​​an ordinary man they can hurt. In fact, it is someone who was damaged a long time ago and has not yet recovered. Bill knows that in order for the origin to hang deep among the public, he has to appeal to a basic and primordial feeling. And nothing better than the feelings of loss, of revenge, of injustice, of rage, of impotence, of grief … The first two pages of Detective Comics 33 show one of the most remembered and reinterpreted scenes in the history of recent literature.
Titled “The legend of Batman and how it came to be”, this pair of pages presents a sequence framed fifteen years ago. Bill wants the origin of Batman to go back to when Bruce Wayne was a child, thus emphasizing the tragic tone. Already in the first vignette introduces Thomas Wayne, Bruce’s father, and his wife, although he does not baptize the boy’s mother. Immediately a robber emerges who, faced with the reluctance of his victims, does not hesitate to shoot and kill them on the spot before fleeing. Alone, before the corpses of his parents, is a scared Bruce who, a few days, swears from his bed and in the name of his dead parents that he will fight against the criminals so that what happened will never happen again to anyone. The scene has a strength and an impact without equal for the time.
The war does not affect Batman in the comics as much as other characters, but the film is responsible for that change. The first film serial of the Dark Knight is released in 1943, under the simple and direct title of Batman, and it does not appear any of the villains who are making their first appearance in the cartoons. The enemy to beat is one created for the occasion, but in reality it has little originality. Dr. Daka is a true reflection of his time, with the fear of Japan at its peak. The country has spent a year putting into practice concentration camps for Japanese residents of the United States. After the attack on Pearl Harbor, hysteria takes over the population and many fear that this offensive is only the advance of a massive attack on the West Coast.
With that fear running through their veins, the Government gives the green light to a series of concentration camps where they intern more than one hundred and ten thousand people of Japanese descent who until then lived and lived with those who now put them behind bars. It is useless for many to place “I am American” signs in the shop windows of their shops. They intern them anyway. Such is the fear among citizens that they need their heroes to fight against it.

«Inspired by the magnificent screenplay by Bill Finger» is just the beginning of the sentence. Next, Julius writes: “Who has written the vast majority of Batman’s classic adventures during the last two decades.” End point. His name is in a Batman comic. It is not accredited as such, it does not appear in the story itself, but it is among its covers. He can not believe it. They mention him as a scriptwriter for the next issue and, in addition, they recognize his scripts for the last twenty years. All the way here seems to meet its objective. Bill reads the article one more time. But he is not alone. Readers also read his name. Fans like Tom Fagan do not just read it. They remember it. And they want to find it. They want to know who is the person who has been writing his favorite character for twenty-five years. Finally the whole world reads for the first time the name of Bill Finger in a Batman comic. What nobody thinks at that time is that the whole world also involves Bob Kane.

“If the truth were known.” This is how Jerry Bails titled his article dedicated to Bill Finger. It consists of only two pages, but they are more than enough. In September 1965, Bails described Bill as “the silent legend behind Batman” without any kind of cover and obviating the official discourse used by Bob Kane and DC Comics for twenty-five years. The article breaks down data that can only be known after talking with Bill, from the possible names that were about to put Robin to the influence of the movie The man who laughs in the creation of the Joker. But Bails is not only in the details, it goes much further. He mentions the recognition that Bill Finger should have, credits him with the creation of Commissioner Gordon, Alfred, the Penguin and Catwoman, to name a few, and adds that he was “the first man to give voice to Gotham’s guardian.” In case the objective of the text is not clear, Jerry Bails concludes his article with a clear allusion to the new style that now reigns in the comics. Gone are the crazy and bizarre adventures of the fifties, Schwartz and Infantino have brought back the detective, the villains and urban plots, full of deadly traps and criminals from the underworld. This is something that the readers of the article know well. What they do not know is that this new style is nothing but a return to the origins: “When fans ask Batman to return to the days of yesteryear, those in which he was a mysterious man who fought against the underworld, they are really asking , if the truth were known, the return of Batman as Bill Finger created it!.

The pre-release party of The Dark Knight is celebrated in style in the summer of 2008, with the cast in full, the director, the producers and hundreds of guests. For the first time in history, a member of the Finger family walks among them. Athena, without knowing very well how to interact with these people, falls into the hands of her host Paul Levitz, who, as president of DC, introduces her to producer Michael Uslan. Once again, people marked in one way or another by Bill Finger ends up meeting. The best comes next, because when Uslan wants to introduce him to Jerry Robinson, they already know each other. Last October, Robinson attended a conference in Miami with author Brad Meltzer and, among the public, Athena appeared to confess that she was Bill’s granddaughter and thus be able to exchange opinions with an emotional Jerry.
If not for Bill Finger, there would have been no Batman as we know it. There would not have been multimillion-dollar films, nor would these actors and directors have had these roles, nor would all the machinery around Bat Man give the benefits it gives. The panorama of popular culture of our time would be completely different if it were not for him. Without Bill Finger, nothing would have been possible. And so, from a corner of the party, away from the noise, in the background, Athena holds up a glass and toasts for her grandfather.

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