El llamamiento del Dalái Lama al mundo — Frank Alt / An Appeal to the World: The Way to Peace in a Time of Division by Frank Alt

Este es un breve libro sobre los sabios consejos del Dalái, bajo el epígrafe de “la ética es más importante que la religión”, se adentra en algunos de los males que nos rodean como humanos.

«No tengo enemigos. Solo hay personas a las que aún no conozco», me dijo el Dalái Lama hace ya más de 20 años. Y también: «De nuestros enemigos es de quien más podemos aprender. En cierto modo, son nuestros mejores maestros».
«Si queremos ser felices, tenemos que ser compasivos, y, si queremos que otros sean felices, también tenemos que ser compasivos. Todos preferimos ver caras sonrientes que lúgubres».
Consternado por el atentado terrorista islámico a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo y a un supermercado judío en París, el Dalái Lama declaró en enero de 2015: «Hay días en los que creo que sería mejor que no hubiera ninguna religión. Todas las religiones y todas las escrituras sagradas albergan un potencial de violencia. Por eso necesitamos una ética secular más allá de todas las religiones. En los colegios es más importante que se impartan clases de ética que de religión. ¿Por qué? Porque para la supervivencia de la Humanidad es más importante ser conscientes de lo que tenemos en común que destacar constantemente lo que nos separa».

Desde hace siglos se viene aplicando y justificando la violencia en nombre de la religión. Las religiones han sido y siguen siendo con frecuencia intolerantes. La religión es con frecuencia instrumentalizada o usada de forma indebida para imponer intereses políticos o económicos, también por parte de líderes religiosos. Por ello, opino que en el siglo XXI necesitamos una nueva ética más allá de todas las religiones. Hablo de una ética secular que sea útil y utilizable para mil millones de ateístas y cada vez más agnósticos.
Tenemos que aprender que la Humanidad constituye una única familia. Todos somos hermanas y hermanos a nivel físico, mental y emocional, pero seguimos prestando demasiada atención a nuestras diferencias, en vez de a lo que nos une. Sin embargo, todos nacemos de la misma manera y morimos de la misma manera. ¡No tiene mucho sentido acabar en el cementerio, orgullosos de una nación y una religión!
La ética es más profunda y más natural que la religión.

Las personas pueden pasar sin religión, pero no sin valores interiores, no sin ética. La diferencia entre ética y religión se asemeja a la diferencia entre el agua y el té. La ética y los valores interiores que se basan en un contexto religioso son más bien como el té. El té que bebemos consta en gran parte de agua, pero contiene, además, otros ingredientes: hojas de té, especias, quizás algo de azúcar y, al menos en el Tíbet, una pizca de sal; y esto hace que tenga más sustancia y sea más duradero y que sea algo que queremos tomar todos los días. Pero, independientemente de cómo se prepare el té, su principal componente será siempre el agua. Sin té podemos vivir, pero no sin agua. Del mismo modo, nacemos sin una religión, pero no sin la necesidad básica de la compasión; al igual que tampoco sin agua.

La vida es breve. Si nos dejamos llevar por las emociones negativas, la desperdiciamos. Siempre que siento cierta frustración o demasiada tristeza, entonces medito sobre estas frases del maestro budista indio Shantideva, del siglo VII: «Mientras el espacio inconmensurable siga existiendo y mientras siga habiendo seres que sientan, que yo también persevere para desterrar el sufrimiento del mundo». Cuando pienso en estas líneas, desaparece mi sensación de frustración. El sufrimiento puede ser una importante escuela de la vida.

This is a brief book on the wise advice of the Dalai, under the heading of “ethics is more important than religion”, delves into some of the evils that surround us as humans.

“I dont have enemies. There are only people I do not know yet, “the Dalai Lama told me more than 20 years ago. And also: «Of our enemies it is from whom we can learn the most. In a way, they are our best teachers. ”
“If we want to be happy, we have to be compassionate, and if we want others to be happy, we also have to be compassionate. We all prefer to see smiling faces that are dismal ».
Dismayed by the Islamic terrorist attack on the satirical magazine Charlie Hebdo and a Jewish supermarket in Paris, the Dalai Lama declared in January 2015: “There are days when I think it would be better if there were no religion. All religions and all sacred scriptures harbor a potential for violence. That is why we need a secular ethic beyond all religions. In schools it is more important to teach ethics than religion. Why? Because for the survival of Humanity it is more important to be aware of what we have in common than to constantly highlight what separates us ».

For centuries, violence has been applied and justified in the name of religion. Religions have been and continue to be frequently intolerant. Religion is often used or misused to impose political or economic interests, also by religious leaders. Therefore, I think that in the 21st century we need a new ethic beyond all religions. I speak of a secular ethic that is useful and usable for a billion atheists and increasingly agnostics.
We have to learn that Humanity constitutes a single family. We are all sisters and brothers on a physical, mental and emotional level, but we continue to pay too much attention to our differences, instead of what unites us. However, we are all born in the same way and we die in the same way. It does not make much sense to end up in the cemetery, proud of a nation and a religion!
Ethics is deeper and more natural than religion.

People can pass without religion, but not without interior values, not without ethics. The difference between ethics and religion resembles the difference between water and tea. Ethics and inner values ​​that are based on a religious context are more like tea. The tea we drink consists largely of water, but it also contains other ingredients: tea leaves, spices, perhaps some sugar and, at least in Tibet, a pinch of salt; and this makes it have more substance and is more durable and it is something we want to take every day. But, regardless of how the tea is prepared, its main component will always be water. Without tea we can live, but not without water. In the same way, we are born without a religion, but not without the basic need for compassion; as well as without water.

Life is short. If we let ourselves be carried away by negative emotions, we waste it. Whenever I feel some frustration or too much sadness, then I meditate on these phrases of the seventh century Indian Buddhist teacher Shantideva: “As long as immeasurable space continues to exist and as long as there are beings that feel, I also persevere to banish the suffering of the world” . When I think of these lines, my sense of frustration disappears. Suffering can be an important school of life.

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