El imperio invisible: La auténtica conspiración del gobierno mundial en la sombra — Daniel Estulin / Shadow Masters: An International Network of Governments and Secret-Service Agencies Working Together with Drugs Dealers and Terrorists for Mutual Benefit and Profit by Daniel Estulin

Este es un interesante libro sobre los hilos oscuros del mundo, se lee muy fácil y nos hace plantearnos muchas cosas partiendo de estas informaciones, a través de los problemas del autor para embarcar en un vuelo de Air Europa a Nueva York, persona non grata, nos adentra en lo que sabemos pero no nos cuentan. Al estilo de la sevillana Cristina Martín Jiménez, la prefiero a ella, pero como muchos de los libros del estonio interesantes.

Las fronteras nacionales transparentes, la reducción de las restricciones comerciales y los sistemas financieros y de telecomunicaciones verdaderamente globales proporcionan a las organizaciones criminales oportunidades significativas de expandir sus operaciones más allá de los límites nacionales. Los imperativos energéticos y el control geopolítico desempeñarían un papel fundamental en las vidas de cientos de millones de personas.
Una simple mirada al mapa sugiere que el control de Eurasia conllevaría, casi de forma automática, la subordinación de África, de forma que el hemisferio occidental y Oceanía se convertirían geopolíticamente en la periferia del continente central del mundo. Alrededor del 75 por ciento de la población mundial vive en Eurasia, y la mayor parte de la riqueza física del globo se encuentra también allí, tanto en sus empresas como bajo su suelo. Eurasia aporta el 60 por ciento del PIB mundial y en torno a tres cuartas partes de las reservas energéticas mundiales conocidas.»

Las instituciones bancarias de primera línea utilizan dos medios diferentes para blanquear dinero: los bancos privados y los bancos corresponsales.
Los bancos privados dan servicio a clientes extremadamente ricos, ya que requieren depósitos mínimos de un millón de dólares. Son muy atractivos para el lavado de capitales porque, más que consejo financiero, lo que venden es confidencialidad para los clientes del dinero sucio. Por lo general, suelen usar nombres en clave para las cuentas, establecen «cuentas de concentración» que mezclan fondos bancarios con fondos de clientes (eliminando toda prueba escrita de las transferencias electrónicas de miles de millones de dólares) y erigen corporaciones de inversión extranjeras (las PIC, de las siglas en inglés de private investment corporations) en países con estrictas leyes de privacidad, como las islas Caimán, las Bahamas, etcétera.
La segunda ruta, relacionada con la anterior, que usan los grandes bancos para lavar cientos de miles de millones de dinero sucio son los «bancos corresponsales», una técnica financiera en la que el dinero ilícito se mueve de un banco a otro «sin hacer preguntas», de modo que se limpian los fondos antes de utilizarlos en el mercado legal. Los bancos corresponsales simplemente ofrecen a otras entidades la posibilidad de mover los fondos, cambiar divisas o realizar otras transacciones financieras.
Uno de los bancos implicados en el blanqueo de nada menos que 15.000 millones de dólares procedentes del crimen organizado ruso y de la fuga de capitales era el Banco de Nueva York (BoNY, de las siglas en inglés de Bank of New York). Alexander Hamilton, el primer secretario del Tesoro de Estados Unidos, fundó el BoNY en 1784. Es uno de los bancos más antiguos del mundo y el decimosexto banco más grande de Norteamérica, si se tienen en cuenta los activos totales. Según una demanda de acción popular presentada en nombre de los accionistas de Bank of New York Company Inc. y su subsidiario, el BoNY (que les pertenece por completo), «actuando como el principal banco corresponsal del Inkombank —controlado por la mafia— en Occidente, ganó al menos 250 millones de dólares al mes en tasas,49 y algunos de sus empleados recibieron ingresos ilícitos a cambio de proporcionar ilegalmente a los oligarcas rusos poderosos contactos con el Kremlin y con las facciones del crimen organizado ruso que controlaban el Inkombank, así como acceso sin restricciones al sistema bancario occidental, de manera que facilitaron conscientemente el lavado de dinero, la conversión multimillonaria de activos y la fuga de capital».

En 1996, los bilderbergers decidieron librarse del por aquel entonces presidente de Serbia Slobodan Milosevic. Prepararon su plan maestro durante la reunión de 1996 en King City, una pequeña y lujosa ciudad situada a unos treinta y cinco kilómetros al norte de Toronto, en Ontario, Canadá. La guerra de Kosovo y el consecuente derrocamiento del presidente yugoslavo fueron consecuencia de las estrategias políticas concebidas secretamente en aquella conferencia del Club Bilderberg. Su programa estaba claro. Cuando llegara el momento oportuno, pretendían llevar a cabo su plan para resolver el «problema político» que suponían la supervivencia en la Administración de Milosevic y sus métodos socialistas continuados, ya que estaban en contradicción con los objetivos capitalistas de los bilderbergers: convertir toda Europa en un «mercado libre».
La cuestión de los asesinatos en masa es el punto más sensible de la intervención en Kosovo. Los serbios eran culpables de matar a gente inocente, al igual que lo eran los croatas, los bosnios, los macedonios y el ELK. Provocar intencionadamente tensiones raciales en una Tierra que ha sido el epicentro de dos guerras mundiales puede considerarse a duras penas una ocurrencia positiva. Durante la Segunda Guerra Mundial, los simpatizantes croatas del régimen nazi quemaron pueblos serbios enteros y enterraron vivos a sus habitantes. Los partisanos serbios también habían cubierto su cupo de violaciones y asesinatos en los pueblos croatas y bosnios. La guerra causa movimientos masivos de poblaciones amenazadas. Y en las guerras balcánicas mucha gente conoció el terror.
Pero aquellas dislocaciones no justificaron por sí mismas la alianza para realizar una intervención militar. La excusa fue el aparente «descubrimiento» de planes secretos y detallados – elaborados por el régimen de Milosevic en 1998— para que el ejército regular yugoslavo y los grupos paramilitares llevaran a cabo la limpieza étnica de los albanokosovares. Según la OTAN, la guerra podría atajar esa operación. El ejército alemán fue el que encabezó la promoción de ese engaño.
Antes de que el ELK se convirtiera en un activo geopolítico de Estados Unidos. Prácticamente de la nada, el Ejército de Liberación de Kosovo, un grupo muy bien financiado, saltó al primer plano: una vez más, los Balcanes se estaban preparando para una guerra muy sangrienta.
Poco después de la reunión del Club Bilderberg en King City, yo predije todo esto. Es más, numerosas fuentes mediáticas respetadas de Estados Unidos y de Europa han documentado que el Ejército de Liberación de Kosovo y sus patrocinadores albaneses pertenecen al crimen organizado y se financian por medio de la venta de heroína; por eso, su pretensión es controlar el flujo de la heroína del Medio Oriente hacia Europa y Norteamérica.
El Club Bilderberg concibió el marco para las operaciones del ELK en su reunión de 1996, a cuyo foro de debate sobre la intervención de Kosovo asistieron, entre otros, Henry Kissinger, el secretario de Defensa norteamericano William J. Perry, lord Carrington, la reina de España, Richard Holbrooke, George Soros, George Stephanopoulos (en representación del presidente Clinton) y el vicepresidente Gore; también David Rockefeller, que ha asistido a casi todos los encuentros del Club Bilderberg.
La responsabilidad de desarrollar su detallado plan de operaciones recayó sobre Hansjoerg Geiger, quien, ante la insistencia de los bilderbergers, fue nombrado nuevo director del BND alemán ese mismo año. Para poner en marcha toda la operación primero hubo que establecer sucursales regionales del BND en Tirana, la capital albanesa, donde tuvo lugar un proceso de selección para enrolar a reclutas en la «estructura de mando» de la organización terrorista ELK. Estos reclutas salieron «de entre los aproximadamente quinientos mil kosovares de Albania», informó el boletín semanal de noticias Truth in Media el 24 de octubre de 1998.
Hoy en día, parece ser que existen más de cuatrocientas sustancias que pueden matar sin dejar huella. Si sabes que la autopsia va a estar amañada, incluso puede que no te importe dejarla.
Una de esas medicinas tan útiles, y la que se supone que mató a Milosevic, es la vieja y pasada de moda dedalera. Tan sólo aparecerán rastros de esta droga si se realiza una autopsia adecuada. La dedalera únicamente puede tomarse en dosis calculadas con mucho cuidado. Una sobredosis provocaría un ataque al corazón, y es imposible diferenciar esa muerte de la provocada por un ataque al corazón achacable a causas naturales. Incluso la gente que jamás ha padecido una afección cardíaca moriría de forma inmediata si se le administrara dedalera de forma «inapropiada».
Sea cual sea la verdad, no puede caber duda de que la muerte de Slobodan Milosevic ha dejado a la ex Yugoslavia aún más a punto para el saqueo.

El cultivo de opio se convirtió en el más rentable del mundo en los años treinta del siglo XIX, y desde entonces nunca ha abandonado esa posición. El hecho de que sea ilegal permite que se venda por un valor ocho o diez veces superior al real.
McCoy sugirió que existía una «afinidad natural» entre los criminales y los espías debido a su interés por las «artes clandestinas». Los criminales proporcionaban a los espías una red encubierta para los asesinatos políticos, el contrabando y la intimidación, mientras que ellos conseguían la protección de esos aliados tan poderosos para sus chanchullos, hecho que les permitía saltarse abiertamente las leyes.
El comercio de la droga como forma de asegurarse una ventaja económica se remonta a la Compañía Británica de las Indias Orientales y al primer contrabando de opio desde la India hasta China en los últimos años del siglo XVIIN.. Se dedicó a ello durante trescientos años. ¿Por qué juguetear con algo que les reportaba incontables miles de millones de beneficios a las élites gobernantes? Los estupefacientes también se convirtieron en la principal fuente de ingresos de las familias banqueras más ricas asociadas al Club Bilderberg, que, por diversos caminos, es descendiente directo de las Compañías de las Indias Orientales, tanto de la holandesa como de la británica.
A comienzos del siglo XX, el comercio de la droga era ilegal. Por eso, antes de que el dinero que generaba se pudiera usar en negocios legítimos, era necesario esconderlo y blanquearlo. 700.000 millones de dólares al año es mucho dinero para esconderlo en un calcetín. Se requiere mucha experiencia y pericia para mover tal cantidad de fondos a hurtadillas. Los capitales que se transfieren de forma electrónica.
En otras palabras, la droga es un gran negocio dirigido, controlado y protegido por gente muy poderosa que trabaja junto con destacadas instituciones bancarias a ambos lados del Atlántico, miembros de varios gobiernos y empresas importantes.

Una forma de hurgar en los secretos más íntimos del Imperio Invisible y de las redes terroristas interrelacionadas del mundo es observar el comercio clandestino de armas. Según la prensa mayoritaria, el más infame de todos esos traficantes es Victor Bout.
Los medios definen a Victor Bout como un empresario inteligente, ambicioso, moderno y multinacional. «Se le dan bien los números y sabe cómo aprovechar las oportunidades cuando surgen. A Bout no se le conocen antecedentes violentos y no tiene inclinaciones políticas. Adora a su familia. Ha alimentado a los pobres. Y por medio de su duro trabajo se ha convertido en un hombre extraordinariamente rico. Desde comienzos de los años noventa, la visión de futuro de Bout le ha hecho ganar cientos de millones de dólares.»
¿A qué se dedica exactamente? «Victor Bout es el representante más destacado de una nueva generación de traficantes internacionales de armas surgida tras la guerra fría. Desempeña un papel crítico en zonas donde las Naciones Unidas han prohibido el comercio de armas. La historia se extiende por varios continentes e implica a una gran red de individuos sospechosos, empresas tapadera y funcionarios del gobierno; burócratas africanos corruptos y oficiales militares del este de Europa, todos ellos unos ladrones.»
Supuestamente, comenzó a traficar con armas en Afganistán a mediados de los años noventa, y después descubrió África. André Velrooy, un periodista noruego que indagó las actividades de Bout para el número especial del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación del 20 de noviembre de 2002, declaró: «Tenía acceso a lo que querían los señores de la guerra de África. El fin de la guerra fría inundó el mercado privado con un excedente de armamento que con frecuencia se vendía a precios muy bajos.»
Según investigadores de la ONU en aquella época, «Bout trafica exclusivamente con armas compradas en el antiguo bloque soviético, sobre todo en Rusia, Bulgaria y Rumania», usando su pericia y sus contactos para expandir el comercio de armas en Angola. «Las empresas de transporte locales tenían las rutas establecidas y contactos sólidos en el área, pero les faltaba capacidad. El señor Bout, por medio de sus numerosos contactos en las fuerzas aéreas ex soviéticas, pudo proporcionar con rapidez la capacidad que se necesitaba y, a cambio, se aprovechó de las rutas establecidas y de los contactos en el sur de África.»
¿Cuántos aviones vendió Bout a los talibanes? Si lo pregunto es porque la maniobra no tiene sentido. Si Bout es transportista, su negocio es comprar aviones para maximizar sus beneficios por medio de operaciones y no venderlos, excepto que los aviones que vendiera fueran ya unos cacharros. Si fuera ése el caso, ¿por qué iban a comprarlos los talibanes? También me siento un tanto incómodo con respecto a la siguiente frase: «Según documentos de registro de aviones que encontraron agentes afganos en Kabul…» Me suena demasiado conveniente. Así que ¿sería demasiado pedirte que me expliques quiénes eran esos agentes o, en ausencia de esa información, para quién trabajaban y a qué se debe que un hombre como Bout, que acostumbra a ser invisible, dejara tras de sí documentos que lo incriminan para que los encontraran unos oficiales afganos que, por suerte para ti, te hablaron acerca de ellos?.
Puede que Chichakli no supiera nada de sus inexistentes activos en un banco sirio, pero sabía mucho acerca de Operation Blessing [Operación Bendición], el «acto benéfico» del telepredicador Pat Robertson en África, organizado con los mismos personajes que presuntamente trabajaban codo con codo junto a Victor Bout.
Chichakli mantiene que, para impedir que hablara, el gobierno de Estados Unidos le ofreció un trato: le devolvían su vida y lo incluían en el programa de protección de testigos a cambio de que afirmara que Victor Bout era traficante de armas. Chichakli rechazó la oferta y se ofreció a testificar —sin inmunidad— lo que sabía, no lo que el gobierno quería que dijera. Desestimaron su propuesta. Entonces, el 26 de abril de 2005, el gobierno contraatacó confiscándole todos sus documentos y activos.
A Victor Bout, un supuesto traficante de armas, y a su socio, el señor Andrew Smulian, los arrestaron en el hotel Sofitel de Silom Road en Bangkok el 6 de marzo de 2008. La operación la llevaron a cabo seis agentes del gobierno de Estados Unidos y tres agentes tailandeses, y formaba parte de una infiltración internacional a largo plazo en la que estaban involucrados docenas de agentes de narcóticos encubiertos y agencias estadounidenses, la Real Policía de Tailandia, la Policía de Fronteras de Rumania, la Oficina del Fiscal General rumana asociada al Tribunal de Casación y Justicia, el Korps Politie Curaçao (Departamento de Policía) de las Antillas Holandesas y los Servicios de Seguridad de la Policía Nacional danesa. La maniobra contó con el apoyo de más de doscientos efectivos de las fuerzas especiales tailandesas que rodearon el hotel de inmediato. Bout era el hombre más buscado por el gobierno de Estados Unidos, después de Osama Bin Laden.

Irán estaba metido hasta el cuello en su programa nuclear. Pero ¿qué tenía que ver eso con Bout?
¿A qué jugaban? ¿Qué buscaban? La DEA no le habría preguntado a Bout acerca de los misiles de crucero excepto que tuviera una buena razón para ello. No se trataba de una reacción refleja por parte de un agente inexperto que estuviera interrogando a un presunto comerciante de armas. Era algo muy bien pensado, una palanca de la que se tiró en el momento adecuado, que se había aprobado en los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos y que formaba parte de las intenciones no escritas de la Administración norteamericana. Sabía que nadie realizaría ningún movimiento sin que la orden estuviera firmada y rubricada por todo el mundo.
Las FARC son iguales a Bout, que es igual a misiles balísticos, que son iguales a terrorismo nuclear. Aquél no era un juego de niños. Era un asunto serio.
Tres días. Tres días para comprenderlo, escribirlo y enviarlo.
Las FARC: la «contaminación» nuclear empezaba con ellas. Aquí va lo que he descubierto.
El 1 de marzo de 2008 comandos colombianos llevaron a cabo un asalto transfronterizo tierra-aire en el campamento de unas guerrillas de las FARC, que estaban totalmente desprevenidas; las FARC llevan luchando contra el gobierno colombiano más de cuatro décadas. El asalto tuvo lugar en las selvas de Ecuador, alrededor de dos kilómetros al sur de la ciudad ecuatoriana fronteriza de Lago Agrios. Mataron a Raúl Reyes, el segundo de a bordo de las FARC, junto con otros veinticuatro guerrilleros.
• Los vínculos de las FARC con el presidente ecuatoriano Rafael Correa.
• Documentos con ofertas de 300 millones de dólares hechas por Hugo Chávez.
• Documentos de compra de uranio.
• Documentos en los cuales se admitía que en 2006 habían puesto un coche bomba que mató a 36 personas en un club frecuentado por la clase alta de Bogotá.
• Instrucciones para fabricar una bomba sucia.
• Una carta dirigida al libio Muammar al-Gadafi en la que le pedían capital para comprar misiles tierra-aire.
• Información sobre el traficante ilegal de armas ruso Victor Bout.
• Financiación por parte de las FARC de la campaña de Correa.
• Vínculos cubanos con las FARC.
Las acusaciones se hicieron sin que hubiera una sola prueba documental que respaldara las afirmaciones del gobierno colombiano. No era nada nuevo. En ellas, se señalaba al popurrí habitual de enemigos de Norteamérica: desde Chávez, el cubano Castro y el aliado de Chávez —el presidente ecuatoriano Rafael Correa—, a Muammar al-Gadafi, pasando incluso por el Mercader de la Muerte, Victor Bout.

¿Y el Imperio Invisible? ¿Podría ser el arresto de Bout parte de un chantaje político mucho más profundo contra un poder global? ¿Es ése el juego? Si a las FARC se les pueden colgar los cargos de terrorismo nuclear —y, por extensión, también al empresario ruso—, entonces la lluvia radiactiva socavaría seriamente la posición de Rusia en la comunidad mundial, en la «aldea global». Cuando me pregunté poco tiempo después de su arresto si se estaba utilizando a Bout como una prolongación del plan de política exterior de otras personas, no tenía ni idea de las repercusiones de aquella pregunta.
¿Qué pasó con el presunto colaborador de Bout en el trato con las FARC, Andrew Smulian, que fue arrestado junto a Victor?
El llamado «coconspirador» Smulian había sido amigo de Bout y su socio, Smulian atrajo a Victor a Bangkok para poder negociar con los posibles compradores. Una vez allí, según documentación estadounidense entregada en este caso, Smulian presentó a Victor a varias personas con supuesto aspecto latino, al parecer hispanoparlantes. Dijeron pertenecer a una organización revolucionaria de Colombia llamada FARC; se trata, básicamente, de una guerrilla marxista que lleva luchando décadas contra el gobierno capitalista de Colombia. El trato para la venta del avión tuvo lugar en el centro de negocios del hotel. Unos minutos después del comienzo de la reunión, la policía tailandesa y los agentes norteamericanos de la DEA de la Embajada de Estados Unidos irrumpieron y arrestaron a todo el mundo: a Victor Bout, a su «amigo» de Moscú (que resultó ser coronel del FSB) y a Andrew Smulian. De los tres, naturalmente, sólo Victor fue detenido. Al coronel del FSB lo pusieron inmediatamente en libertad, lo subieron al primer vuelo disponible y a la mañana siguiente apareció en Moscú.

Breve compendio de ataques atómicos:
1. Beirut, Líbano, 1983. Cuarteles de los marines estadounidenses y de los paracaidistas franceses.
Obsérvese la fotografía 22 del cuadernillo central. Debería saberse que las explosiones convencionales no provocan nubes con forma de hongo. Si son testigos de algo así, lo único que tienen que hacer es creer en lo que ven sus ojos, porque no se están equivocando: están presenciando una explosión nuclear.
2. «Desastre nuclear» de Chernóbil.
3. Embajada egipcia en Islamabad, Pakistán, 1995.
4. Embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, 1998.
5. Atentado nuclear del edificio de apartamentos Volgodonsk, Rusia, 1999.
6. Torres Gemelas, ciudad de Nueva York, 11 de septiembre de 2001.
7. Dos sinagogas y el Consulado Británico de Estambul, Turquía, y la oficina de las Naciones Unidas en Bagdad Irak 2003.
8. Embajada australiana en Yakarta, Indonesia, 2004.
El ascenso de organizaciones poderosas, como la Fundación Heritage, el Instituto Hudson, la Fundación Alfred P. Sloan, la Fundación Sage, el Instituto Cato y el Instituto Manhattan, al papel de espabilados vendedores ambulantes de ideas cargados de millones que gastar en marketing, tiene importantes repercusiones en el futuro del mundo. En debates clave de la política, estas asociaciones han desacreditado a sus adversarios, dominado a los medios de comunicación y tramado cambios generalizados en la opinión pública y en la política. Pero en los medios de comunicación mayoritarios no se menciona nada de todo eso, ya que está bajo el estricto control de agentes políticos y blanqueadores de política.
Para Edward Bernays las noticias se crean «cuando la realidad se destila hasta la forma más simplificada y dramatizada y atrae los instintos de la mente pública. El consejo de relaciones públicas debe crear noticias en torno a sus ideas, aislarlas y convertirlas en acontecimientos de forma que se entiendan más fácil e inmediatamente.
El régimen del Imperio Invisible no quiere malas noticias, sólo buenas. La Unión Soviética era conocida por seguir una política similar: no había malas noticias en el viejo imperio. Los medios de comunicación soviéticos nunca cubrían los choques de aviones, los terremotos, los disidentes y las epidemias. Los medios de comunicación que controla el Imperio Invisible están adoptando de forma gradual la misma política: la guerra de Afganistán no tiene nada que ver con proteger el comercio de la droga, sino más bien con llevar la democracia a una tierra olvidada de la mano de Dios; la guerra de Kosovo no estuvo relacionada con hacerse con el control de los recursos naturales más preciados del país, sino más bien con liberar a un pueblo oprimido que llevaba mucho tiempo sufriendo, que buscaba la autodeterminación y al que los serbios, grandes y malos, castigaban por ello; el asalto a gran escala de Rusia debe entenderse en el contexto de la comunidad internacional y la construcción de naciones, en lugar de como la aniquilación de la única nación capaz de destruir la alianza de la OTAN por lo menos diez veces.

La verdad y el destino pueden fusionarse. Lo que se necesita es que la generación más joven dé un paso adelante y asuma la responsabilidad del futuro del planeta.

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This is an interesting book about the dark threads of the world, it is very easy to read and makes us think about many things based on this information, through the author’s problems to embark on an Air Europa flight to New York, persona non grata, It takes us into what we know but they do not tell us. In the style of the Sevillian Cristina Martín Jiménez, I prefer her, but like many of the interesting Estonian books.

Transparent national borders, the reduction of trade restrictions and truly global financial and telecommunications systems provide criminal organizations with meaningful opportunities to expand their operations beyond national boundaries. Energy imperatives and geopolitical control would play a fundamental role in the lives of hundreds of millions of people.
A simple glance at the map suggests that the control of Eurasia would almost automatically entail the subordination of Africa, so that the Western Hemisphere and Oceania would geopolitically become the periphery of the central continent of the world. About 75 percent of the world population lives in Eurasia, and most of the physical wealth of the globe is also there, both in their companies and under their soil. Eurasia contributes 60 percent of the world’s GDP and around three quarters of the world’s known energy reserves. ”

First-line banking institutions use two different means to launder money: private banks and correspondent banks.
Private banks serve extremely rich clients, since they require minimum deposits of one million dollars. They are very attractive for money laundering because, more than financial advice, what they sell is confidentiality for dirty money customers. Typically, they often use code names for accounts, establish “concentration accounts” that mix bank funds with client funds (eliminating all written proof of billions of dollars in electronic transfers) and set up foreign investment corporations ( the PICs, of the abbreviations in English of private investment corporations) in countries with strict laws of privacy, like the Cayman Islands, the Bahamas, et cetera.
The second route, related to the previous one, which the big banks use to launder hundreds of billions of dirty money are “correspondent banks”, a financial technique in which illicit money moves from one bank to another “without doing questions “, so that the funds are cleaned before being used in the legal market. Correspondent banks simply offer other entities the possibility of moving funds, exchanging currencies or making other financial transactions.
One of the banks involved in the laundering of no less than 15,000 million dollars from Russian organized crime and the flight of capital was the Bank of New York (BoNY, from the abbreviations in English of Bank of New York). Alexander Hamilton, the first Secretary of the Treasury of the United States, founded the BoNY in 1784. It is one of the oldest banks in the world and the sixteenth largest bank in North America, if total assets are taken into account. According to a popular action lawsuit filed on behalf of the shareholders of Bank of New York Company Inc. and its subsidiary, the BoNY (which belongs to them completely), “acting as the main correspondent bank of Inkombank – controlled by the mafia – in The West, earned at least 250 million dollars a month in fees, 49 and some of its employees received illicit income in exchange for illegally providing the Russian oligarchs with powerful contacts with the Kremlin and the Russian organized crime factions that controlled the Inkombank, as well as unrestricted access to the western banking system, so they consciously facilitated money laundering, multimillion-dollar asset conversion and capital flight”.

In 1996, the bilderbergers decided to get rid of the then president of Serbia Slobodan Milosevic. They prepared their master plan during the 1996 meeting in King City, a small and luxurious city located about thirty-five kilometers north of Toronto, Ontario, Canada. The war in Kosovo and the consequent overthrow of the Yugoslav president were the result of the political strategies conceived secretly in that conference of the Bilderberg Club. His program was clear. When the opportune moment arrived, they intended to carry out their plan to solve the “political problem” that the survival of the Milosevic Administration and its continued socialist methods implied, since they were in contradiction with the capitalist objectives of the bilderbergers: to convert all of Europe in a “free market”.
The issue of mass killings is the most sensitive point of intervention in Kosovo. The Serbs were guilty of killing innocent people, as were the Croats, the Bosnians, the Macedonians and the KLA. Intentionally provoking racial tensions on an Earth that has been the epicenter of two world wars can hardly be considered a positive occurrence. During the Second World War, Croat sympathizers of the Nazi regime burned whole Serbian villages and buried their inhabitants alive. The Serbian partisans had also covered their quota of rapes and murders in the Croatian and Bosnian villages. The war causes massive movements of threatened populations. And in the Balkan wars many people knew terror.
But those dislocations did not justify the alliance itself in order to carry out a military intervention. The excuse was the apparent “discovery” of secret and detailed plans – elaborated by the Milosevic regime in 1998 – so that the Yugoslav regular army and the paramilitary groups carried out the ethnic cleansing of the Kosovo Albanians. According to NATO, the war could stop that operation. The German army was the one that led the promotion of that deception.
Before the KLA became a geopolitical asset of the United States. Almost from scratch, the Kosovo Liberation Army, a very well-funded group, jumped to the forefront: once again, the Balkans were preparing for a very bloody war.
Shortly after the Bilderberg Club meeting in King City, I predicted all this. Moreover, numerous respected media sources in the United States and Europe have documented that the Kosovo Liberation Army and its Albanian sponsors belong to organized crime and are financed through the sale of heroin; therefore, its aim is to control the flow of heroin from the Middle East to Europe and North America.
The Bilderberg Club devised the framework for the operations of the KLA at its 1996 meeting, whose forum for debate on the intervention of Kosovo was attended by, among others, Henry Kissinger, the American Secretary of Defense William J. Perry, Lord Carrington, the Queen from Spain, Richard Holbrooke, George Soros, George Stephanopoulos (representing President Clinton) and Vice President Gore; also David Rockefeller, who has attended almost every meeting of the Bilderberg Club.
The responsibility for developing his detailed plan of operations fell on Hansjoerg Geiger, who, at the insistence of the bilderbergers, was appointed as the new director of the German BND that same year. To start up the entire operation, it was first necessary to establish regional branches of the BND in Tirana, the Albanian capital, where a selection process took place to enlist recruits in the “command structure” of the terrorist organization ELK. These recruits came “from among the roughly 500,000 Kosovar Albanians,” the weekly news bulletin Truth in Media reported on October 24, 1998.
Nowadays, it seems that there are more than four hundred substances that can kill without leaving a trace. If you know that the autopsy will be rigged, you may not even mind leaving it.
One of those very useful medicines, and the one that is supposed to have killed Milosevic, is the old and old fashioned foxglove. Only traces of this drug will appear if a proper autopsy is performed. The foxglove can only be taken in doses calculated with great care. An overdose would cause a heart attack, and it is impossible to differentiate that death from that caused by a heart attack attributable to natural causes. Even people who have never had a heart condition would die immediately if they were given a foxglove in an “inappropriate” way.
Whatever the truth may be, there can be no doubt that the death of Slobodan Milosevic has left the former Yugoslavia even more ready for looting.

The cultivation of opium became the most profitable in the world in the thirties of the nineteenth century, and since then it has never abandoned that position. The fact that it is illegal allows it to be sold for a value eight or ten times higher than the real one.
McCoy suggested that there was a “natural affinity” between criminals and spies because of their interest in “clandestine arts.” The criminals provided the spies with a covert network for political assassinations, smuggling and intimidation, while they got the protection of those allies so powerful for their scams, a fact that allowed them to openly circumvent the laws.
The drug trade as a way to secure an economic advantage goes back to the British East India Company and the first contraband of opium from India to China in the last years of the XVII century. He dedicated himself to it for three hundred years. Why play with something that brought countless billions of benefits to the ruling elites? Narcotics also became the main source of income for the wealthier banking families associated with the Bilderberg Club, which, by various means, is a direct descendant of the East India Companies, both Dutch and British.
At the beginning of the 20th century, the drug trade was illegal. Therefore, before the money generated could be used in legitimate businesses, it was necessary to hide and bleach it. 700,000 million dollars a year is a lot of money to hide in a sock. It requires a lot of experience and expertise to move such amount of funds on the sly. The capitals that are transferred electronically.
In other words, the drug is a big business run, controlled and protected by very powerful people who work together with prominent banking institutions on both sides of the Atlantic, members of several governments and important companies.

One way to delve into the most intimate secrets of the Invisible Empire and the interrelated terrorist networks of the world is to observe the clandestine arms trade. According to the mainstream press, the most infamous of all those traffickers is Victor Bout.
The media define Victor Bout as an intelligent, ambitious, modern and multinational entrepreneur. “He is good at numbers and knows how to take advantage of opportunities when they arise. Bout has no known violent background and has no political inclinations. He loves his family. He has fed the poor. And through his hard work he has become an extraordinarily rich man. Since the early nineties, Bout’s vision of the future has earned him hundreds of millions of dollars. ”
What exactly is he doing? “Victor Bout is the most prominent representative of a new generation of international arms dealers that emerged after the Cold War. It plays a critical role in areas where the United Nations has banned the arms trade. The story spans several continents and involves a large network of suspicious individuals, front companies and government officials; corrupt African bureaucrats and military officers from Eastern Europe, all of them thieves. ”
He allegedly started trafficking arms in Afghanistan in the mid-1990s, and later discovered Africa. André Velrooy, a Norwegian journalist who investigated Bout’s activities for the special issue of the International Consortium of Investigative Journalists of November 20, 2002, said: “He had access to what the warlords of Africa wanted. The end of the cold war flooded the private market with a surplus of armament that was often sold at very low prices”.
According to UN researchers at the time, “Bout traffics exclusively with weapons bought in the former Soviet bloc, especially in Russia, Bulgaria and Romania,” using their expertise and contacts to expand the arms trade in Angola. “The local transport companies had established routes and strong contacts in the area, but they lacked capacity. Mr. Bout, through his numerous contacts in the ex-Soviet air force, was able to quickly provide the needed capacity and, in return, took advantage of the established routes and contacts in South Africa. ”
How many planes did Bout sell to the Taliban? If I ask, it’s because the maneuver does not make sense. If Bout is a carrier, his business is to buy airplanes to maximize his profits by means of operations and not sell them, except that the airplanes he sold were already a few pots. If that were the case, why would the Taliban buy them? I also feel somewhat uncomfortable with the following sentence: “According to aircraft registration documents that Afghan agents found in Kabul …” It sounds too convenient to me. So it would be too much to ask you to explain to me who these agents were or, in the absence of that information, for whom they worked and what is it that a man like Bout, who usually is invisible, left behind documents that incriminate him so that Will they find some Afghan officers who, luckily for you, told you about them?
Chichakli may not have known anything about his non-existent assets in a Syrian bank, but he knew a lot about Operation Blessing, the “charity act” of the televangelist Pat Robertson in Africa, organized with the same characters who allegedly worked side by side next to Victor Bout.
Chichakli maintains that, in order to prevent him from speaking, the United States government offered him a deal: his life was returned to him and he was included in the witness protection program in exchange for his asserting that Victor Bout was an arms dealer. Chichakli rejected the offer and offered to testify – without immunity – what he knew, not what the government wanted him to say. They dismissed his proposal. Then, on April 26, 2005, the government counterattacked by confiscating all its documents and assets.
Victor Bout, an alleged arms dealer, and his partner, Mr. Andrew Smulian, were arrested at the Sofitel Hotel on Silom Road in Bangkok on March 6, 2008. The operation was carried out by six agents of the United States government. and three Thai agents, and was part of a long-term international infiltration involving dozens of undercover narcotics agents and US agencies, the Royal Thai Police, the Romanian Border Police, the Romanian Associate Prosecutor’s Office to the Court of Cassation and Justice, the Korps Politie Curaçao (Police Department) of the Netherlands Antilles and the Security Services of the Danish National Police. The maneuver was supported by more than two hundred Thai special forces personnel who immediately surrounded the hotel. Bout was the most wanted man by the United States government, after Osama Bin Laden.

Iran was up to its neck in its nuclear program. But what did that have to do with Bout?
What were you playing? What were they looking for? The DEA would not have asked Bout about the cruise missiles unless he had a good reason for it. It was not a reflex reaction from an inexperienced agent who was questioning an alleged arms dealer. It was something very well thought out, a lever that was thrown at the right time, which had been approved at the highest levels of the government of the United States and was part of the unwritten intentions of the US Administration. I knew that no one would make any movement without the order being signed and signed by everyone.
The FARC are equal to Bout, which is equal to ballistic missiles, which are equal to nuclear terrorism. This was not child’s play. It was a serious matter.
Three days. Three days to understand it, write it and send it.
The FARC: nuclear “pollution” began with them. Here goes what I discovered.
On March 1, 2008, Colombian commandos carried out a transboundary ground-air assault on the camp of some FARC guerrillas, who were totally unprepared; The FARC has been fighting against the Colombian government for more than four decades. The assault took place in the jungles of Ecuador, about two kilometers south of the Ecuadorian border town of Lago Agrios. They killed Raúl Reyes, the second in command of the FARC, along with twenty-four other guerrillas.
• The links of the FARC with the Ecuadorian President Rafael Correa.
• Documents with offers of 300 million dollars made by Hugo Chávez.
• Uranium purchase documents.
• Documents in which it was admitted that in 2006 they had put a car bomb that killed 36 people in a club frequented by Bogota’s upper class.
• Instructions for making a dirty pump.
• A letter addressed to the Libyan Muammar al-Qaddafi in which they asked for capital to buy surface-to-air missiles.
• Information about the Russian illegal arms dealer Victor Bout.
• Financing by the FARC of the Correa campaign.
• Cuban links with the FARC.
The accusations were made without there being a single documentary evidence to support the Colombian government’s assertions. It was nothing new. In them, was pointed to the usual medley of enemies of North America: from Chavez, the Cuban Castro and the ally of Chávez – the Ecuadorian president Rafael Correa -, to Muammar al-Qaddafi, passing even by the Merchant of Death, Victor Bout.

And the Invisible Empire? Could Bout’s arrest be part of a much deeper political blackmail against a global power? Is that the game? If the FARC can be charged with the charges of nuclear terrorism – and, by extension, also with the Russian businessman – then the radioactive fallout would seriously undermine Russia’s position in the global community, in the “global village.” When I asked myself shortly after his arrest if Bout was being used as an extension of other people’s foreign policy plan, I had no idea of ​​the repercussions of that question.
What happened to the alleged collaborator of Bout in the deal with the FARC, Andrew Smulian, who was arrested along with Victor?.
The so-called “co-conspirator” Smulian had been friends with Bout and his partner, Smulian, brought Victor to Bangkok to negotiate with potential buyers. Once there, according to US documents submitted in this case, Smulian presented Victor to several people with supposedly Latino appearance, apparently Spanish-speaking. They said they belonged to a revolutionary organization in Colombia called FARC; It is basically a Marxist guerrilla that has been fighting for decades against the capitalist government of Colombia. The deal for the sale of the plane took place in the business center of the hotel. A few minutes after the start of the meeting, the Thai police and US DEA agents from the US Embassy stormed and arrested everyone: Victor Bout, his “friend” from Moscow (who turned out to be Colonel of the United States). FSB) and Andrew Smulian. Of the three, of course, only Victor was arrested. The Colonel of the FSB was immediately released, he was taken on the first available flight and the next morning he appeared in Moscow.

Brief summary of atomic attacks:
1. Beirut, Lebanon, 1983. Barracks of US Marines and French paratroopers.
Observe photograph 22 of the central booklet. It should be known that conventional explosions do not cause mushroom-shaped clouds. If they are witnesses of something like that, all they have to do is believe in what their eyes see, because they are not mistaken: they are witnessing a nuclear explosion.
2. “Nuclear disaster” of Chernobyl.
3. Egyptian Embassy in Islamabad, Pakistan, 1995
4. American Embassies in Kenya and Tanzania, 1998.
5. Nuclear attack on the apartment building Volgodonsk, Russia, 1999.
6. Twin Towers, New York City, September 11, 2001.
7. Two synagogues and the British Consulate in Istanbul, Turkey, and the United Nations office in Baghdad Iraq 2003.
8. Australian Embassy in Jakarta, Indonesia, 2004.
The rise of powerful organizations, such as the Heritage Foundation, the Hudson Institute, the Alfred P. Sloan Foundation, the Sage Foundation, the Cato Institute and the Manhattan Institute, to the role of hustling street vendors of ideas laden with millions to spend on marketing, It has important repercussions on the future of the world. In key policy debates, these associations have discredited their adversaries, dominated the media and plotted widespread changes in public opinion and politics. But in the mainstream media, nothing is mentioned about it, since it is under the strict control of political agents and policy launderers.
For Edward Bernays the news is created “when reality is distilled to the most simplified and dramatized form and attracts the instincts of the public mind. The public relations council should create news around their ideas, isolate them and turn them into events in a way that is understood more easily and immediately.
The regime of the Invisible Empire does not want bad news, only good news. The Soviet Union was known to follow a similar policy: there was no bad news in the old empire. The Soviet media never covered aircraft crashes, earthquakes, dissidents and epidemics. The media that controls the Invisible Empire is gradually adopting the same policy: the war in Afghanistan has nothing to do with protecting the drug trade, but rather with bringing democracy to a forgotten land in the hands of God; the war in Kosovo was not related to gaining control of the country’s most precious natural resources, but rather to liberating an oppressed people who had long suffered, who sought self-determination and to whom the Serbs, great and bad, they punished for it; Russia’s large-scale assault must be understood in the context of the international community and the construction of nations, rather than as the annihilation of the only nation capable of destroying the NATO alliance at least ten times.

Truth and destiny can merge. What is needed is for the younger generation to take a step forward and take responsibility for the future of the planet.

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