Desinformación: Cómo los medios ocultan el mundo — Pascual Serrano / Disinformation: How Mass Media Hides the World by Pascual Serrano (spanish book edition)

Este es otro muy interesante libro, muy recomendado y para nada desfasado en busca de encontrar a quienes mueven los hilos de la sociedad en cuanto a cómo los mass media cuentan las noticias. En democracia, la censura funciona por asfixia, por atragantamiento, por atasco. Nos ofrecen tanta información y consumimos tanta información, que ya no nos damos cuenta de que alguna (precisamente la que más me haría falta) no está. La ocultación y la disimulación, en esa masa de información que se consume, son las formas de la censura de hoy. Y esa «censura invisible» es la que practican los grandes grupos mediáticos y los gobiernos. En total impunidad. Estamos pues en una situación en la que creemos que, por el hecho de tener más información, tenemos más libertad; cuando en realidad, si analizamos bien, tenemos tan escasa información como en otros momentos.
El poder de los medios y su influencia en la opinión pública están vaciando a la democracia de su sentido. Es una cuestión que hoy se plantea en muchas sociedades.
El resultado de nuestro modelo informativo masivo y empresarial es la división de los ciudadanos en dos tipos: una gran mayoría que consume grandes medios de comunicación de forma acrítica y se convierte en carne de manipulación informativa y una élite política e intelectual que logra comprender las claves del mundo. De esta última, una parte utiliza esa información para aprovecharse y otra —la crítica— se ve obligada a convivir con la impotencia de no lograr que su mensaje llegue a la comunidad ciudadana. El objetivo de este libro es intentar que el mayor número de personas abandonen el grupo de consumidores pasivos de información y se incorporen a una ciudadanía crítica, desconfiada de los medios, que quiere conocer la verdad para, entonces, ser realmente libres.

¿Cuántos productos informativos conocemos que las autoridades hayan retirado del mercado debido a su mala calidad? La mayor parte de las noticias que nos llegan se elaboran resumiendo, sin crítica y sin contrastarlas, algo que una fuente interesada ha contado a los periodistas. Es decir, el periodista —generalmente muy mal pagado, no especializado, con gran presión de tiempo y un contrato precario, temeroso de perder su puesto de trabajo— va a un lugar al que le ha citado alguien que tiene interés en hacer saber algo, toma nota de lo que le cuentan, con frecuencia no puede preguntar, resume lo más llamativo y fácil de entender y con eso elabora la noticia. Si es mentira, no lo sabrá ni tendrá tiempo de comprobarlo antes de que la noticia se emita.
Las razones hay que buscarlas en el control cada vez más descarado que los grupos accionistas tienen sobre las líneas editoriales, hasta el desarrollo de internet o el fenómeno de la prensa gratuita, que en el fondo no supone otra cosa que aumentar la dependencia de la publicidad. Pero también está contribuyendo a esta crisis, y es el tema que abordamos en esta obra, la pérdida de credibilidad que ha llevado a una situación en la que «la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar. Sabemos que no ha existido ninguna época dorada de la información, pero actualmente esas derivas han alcanzado también a los diarios de calidad».
Importantes lobbies, fundaciones y grupos de poder político o empresarial tienen suficiente capacidad organizativa, financiera y política para organizar campañas de presión contra medios o periodistas que se salen de la línea dominante. Es lo que sucedió durante la era McCarthy en Estados Unidos. En este país existen fundaciones creadas con el único objetivo de entablar campañas de presión contra los medios díscolos. Las hay ligadas a empresas petroleras que hacen de lobby contra las informaciones sobre el calentamiento global…
La economía es una de las materias donde el espectro ideológico de los medios es más reducido, sólo cabe un modelo, el neoliberal, y eso se refleja en sus contenidos. No podía ser de otro modo, es ese modelo el que les permite ganar dinero a los privados y al que se deben. Por lo tanto, el lenguaje que aborde cuestiones económicas estará repleto de intencionalidad más o menos oculta. Aquí encontramos la etiqueta positiva de «reforma», que se aplica de forma invertida puesto que se refiere a los cambios que deshacen las reformas logradas después de decenios de luchas populares.
Es evidente que se tiene más interés en traer a la agenda de la crisis a países como Cuba o Bolivia que a la India o Brasil, cuando su peso informativo debería ser mayor. El resultado de toda esta metodología, junto con otras muchas estrategias que no hemos abordado todavía, es que los medios cumplen con gran eficacia la tarea de aparentar que nos están informando rápida y diligentemente cada día, cada hora. Pero su función no es informar sino desinformar, no es fomentar el análisis y el debate democrático, sino diluirlo y silenciarlo. Sin embargo, simulan preocuparse mucho por traernos las noticias a nuestras manos y nuestros ojos, fingiendo decir tanto cuando están diciendo tan poco, ofreciendo tantas calorías con tan pocos nutrientes. Si comprendemos eso, pasamos de una queja impotente sobre el funcionamiento de la prensa a un análisis radical de cómo los medios mantienen el paradigma dominante con tanta habilidad gracias a la desinformación.

EUROPA
Las informaciones referentes a Europa deben ser divididas entre las relacionadas con la Unión Europea como institución y las que recogen noticias bien de países que integran la UE o de otros del continente europeo. Entre estos últimos hemos incluido dos que tendrían su territorio dividido entre Europa y Asia, nos referimos a Rusia y Turquía.
Políticas agrarias y ganaderas absurdas, directivas inútiles, iniciativas alejadas de los ciudadanos, burocracias y, sobre todo, una campaña monocorde a favor de una Constitución Europea que terminó en nada. Todo ello es defendido y justificado sin pudor por los medios. Otros asuntos, como la emigración, se tratan de manera claramente sesgada. Que el marketing y las técnicas publicitarias dominan el modelo informativo de Europa lo demuestran curiosidades como que la misma empresa de publicidad que llevó a Margaret Thatcher al gobierno del Reino Unido fue, unos años más tarde, la encargada de hacer lo mismo con el candidato laborista Gordon Brown. Con Thatcher la empresa inventó el slogan «El laborismo no funciona», y después, cuando el cliente era el laborismo, era «No flash, sólo Gordon».
Resulta curiosa la tendencia que existe en los grandes medios a ridiculizar con frecuencia a líderes políticos y presidentes del Tercer Mundo mientras se produce un respeto escrupuloso hacia los presidentes europeos o de Estados Unidos. Es verdad que puede haber duras críticas a los líderes del primer mundo, pero no en cambio a extenderse o detallar comportamientos que puedan parecer extravagantes. De esta forma la imagen que se consolida es la de una clase política del primer mundo exquisita, educada y diplomática frente a la de otros países del Sur, menos refinada y formada. Al final las audiencias perciben la república bananera frente a la culta Europa. De esta forma es frecuente la presencia o las referencias en los medios europeos a las canciones de Hugo Chávez, la ropa de Evo Morales o los discursos de Fidel Castro. Mientras que las imágenes de Chávez cantando rancheras dieron la vuelta al mundo, sólo la BBC difundió la noticia de que el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, y el de Alemania, Frank Walter Steinmeier, se juntaron en noviembre de 2007 en un estudio de música en Berlín para grabar un rap en el marco de la cumbre franco-germana. Muy pocos recuerdan al secretario de Estado norteamericano Collin Powell bailando una canción de Village People, grupo icono gay,vestido de obrero con casco y un martillo colgado del cinturón. Fue en Yakarta en julio de 2004 en la clausura de la reunión de Ministros del Exterior de las Naciones del Sureste Asiático. Tampoco las imágenes de George Bush haciendo cabriolas en una bicicleta, con chándal y una chichonera incluida.

AMÉRICA LATINA
Con la desaparición de las dictaduras de infausto recuerdo en América Latina, y el periodo neoliberal y privatizador que dominó la década de los noventa, la región entró en el siglo XXI protagonizando un giro hacia la izquierda sin parangón en el resto del mundo. Tras las constantes victorias electorales de Hugo Chávez, llegaron Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lugo en Paraguay. Ese fenómeno de cambio político ha venido acompañado de otro fenómeno: la agresión informativa.
América Latina es la región en donde el panorama informativo diferencia de forma más clara entre gobernantes buenos y malos. Resulta además evidente cómo los gobiernos de derecha o de izquierda moderada, que respetan los criterios y planteamientos de las líneas dominantes del mercado internacional y no se enfrentan a multinacionales y grandes potencias, son los que gozan de más respeto en la cobertura informativa. A medida que los gobiernos, y en especial sus líderes, en quienes se focaliza toda la información negativa, se muestran más irreverentes con el pensamiento económico neoliberal, la cobertura informativa se amplía y se vuelve más tenazmente hostil.
Se produce el fenómeno de que nuestros medios ignoran a los países latinoamericanos donde no existen intereses económicos y empresariales. El modelo informativo sobre América Latina obedece al patrón más sencillo: cuanto más se alejan los gobiernos del neoliberalismo más se le somete a la crítica y tergiversación. Incluso se aplica el apagón con los gobiernos sumisos. Por eso, Bolivia es noticia cuando el presidente Evo Morales nacionaliza los recursos naturales y México o Perú apenas tienen presencia por muchas crisis que sucedan en el país.
La ciudadanía, mediante la estrategia de silencio/portada, tiene una clara imagen de los presidentes Hugo Chávez o Fidel Castro aunque luego no tenga ni idea de información internacional.
Un silenciamiento flagrante de los medios es el que hacen sobre la cooperación entre los países de la región. Se trata de relaciones que no están basadas en el comercio y el negocio y que se inspiran en otra forma de entender las relaciones internacionales. Es verdad que podría compararse con los fondos de cooperación que tienen establecidos los países de la Unión Europea; sin embargo, en este último caso su fundamentación no es tanto la solidaridad como la necesidad de unificar economías para poder establecer políticas económicas comunes. Por otro lado, los mayores niveles de pobreza en América Latina convierten las políticas de cooperación en una necesidad mucho más urgente. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que desde los medios se lanzan acusaciones de chantaje e injerencia contra las políticas de solidaridad de un gobierno con un país vecino.
Sin duda, el método de desinformación más elocuente es la mentira simple y llana. Tampoco faltan cuando se trata de Venezuela. La mentira, si bien no es el mecanismo más utilizado, su mera existencia con absoluta impunidad debería preocuparnos hasta el punto de poner en marcha las alarmas sobre qué sistema comunicacional estamos viviendo. Si se puede mentir sobre una determinada cuestión sin que los medios sean sancionados, no rectifiquen, ni las víctimas puedan tener la capacidad de hacer llegar el desmentido por lo menos a tanta audiencia como la que sufrió la mentira, estamos ante lo que se ha llamado inseguridad informativa.
Igual que se hace con Venezuela, es importante dar sobre Cuba una imagen de crisis, de inestabilidad, aunque la normalidad sea lo dominante. La imagen de un país que se hunde se evoca constantemente en los medios.

ESTADOS UNIDOS
Es indudable que las informaciones referentes a la política interna estadounidense tienen un gran protagonismo en los medios de comunicación de todo el mundo. Hay dos razones fundamentales: una, que efectivamente las decisiones que se toman en ese país afectan a toda la comunidad internacional, y dos, que Estados Unidos es el centro del sistema nervioso del sistema comunicacional mundial, por lo tanto es normal que las noticias que allí se generan tengan garantizada su transmisión por todo el globo. De ahí que, por ejemplo, en España se informase, como recordó Eduardo Galeano, con más intensidad del resultado de unas elecciones primarias demócratas en uno de sus estados que de la victoria de Fernando Lugo en las presidenciales de Paraguay. Pero si bien es verdad que muchos de los temas que se «cuecen» en Estados Unidos son de interés mundial, asuntos como el juicio al atleta O. J. Simpson (1995) o el affaire Monica Lewinsky (1998) demuestran que la colonización informativa del imperio es absoluta.
A pesar de esta omnipresencia, «los medios de comunicación controlan, canalizan, manipulan y es difícil saber qué pasa en un país tan complejo como EE. UU. Esta dificultad para saber qué sucede se acentúa todavía más debido a la enorme diferencia de culturas que existe entre aquel país y las culturas políticas de Europa y de España».
Una de las más viejas recetas utilizadas por la CIA para desinformar a sus propios ciudadanos consiste en colocar una determinada noticia en un medio de comunicación extranjero y esperar tranquilamente a que llegue al propio país merced a la colaboración de periodistas amigos.
Esta última forma ya pudimos comprobar también cómo la utilizaba el gobierno colombiano.
Una prueba de las estrategias del gobierno estadounidense para condicionar los contenidos de los medios de comunicación fue la contratación en 2002 de la ejecutiva publicitaria Charlotte Beers como subsecretaria de Estado en Asuntos Públicos y Diplomacia Pública. El secretario de Estado Colin Powell argumentaba así la elección: «No tiene nada de malo conseguir a alguien que sabe cómo vender algo. Estamos vendiendo un producto. Necesitamos a alguien que pueda cambiar de marca a la política externa». Además, dijo, «me convenció para comprar el arroz de Uncle Ben» (una marca comercial).
El enfoque informativo del Katrina comenzó presentando el suceso como una catástrofe natural sin contemplar ninguna responsabilidad de la administración estadounidense, pero el caos fue tan tremendo que no pudieron ocultarlo.
Las mentiras mediáticas que consiguen mejores resultados son las que resultan de interés para todo el espectro ideológico. Las falsas informaciones sobre violaciones y crímenes en Nueva Orleans se ajustaron perfectamente a ese perfil. Para la administración estadounidense resultaban útiles porque criminalizaban a los supervivientes y justificaban la militarización dejando en un segundo plano la asistencia a los damnificados, lo primero era la seguridad.
La prensa, en muchas ocasiones, no sólo es un mero altavoz del poder que se limita a reproducir literalmente lo que se le dicta. Su papel de propagandista de la ideología dominante es mucho más activo porque ejerce su propia iniciativa en el papel de promotor de la opinión y sugiere ciertas formas de ver los acontecimientos mucho antes de que el ciudadano logre reunir los elementos necesarios para crear su propio juicio. En este sentido allana el camino a los políticos para que puedan ejercer su labor más directamente. Pero para conseguir esto hay que silenciar las ideas disonantes.

ASIA
La información sobre el continente asiático ha estado dominada por los conflictos palestino-israelí, la invasión israelí de Líbano y las ocupaciones de Iraq y Afganistán. Otros países también han tenido una importante presencia, pero siempre por cuestiones colaterales a estos conflictos o por amenazas de guerra, como en los casos de Pakistán e Irán. Probablemente el caso de China o la tragedia del tsunami en el sudeste asiático han sido las únicas presencias importantes en los medios que no han estado ligadas a la denominada «guerra contra el terrorismo». El doble rasero a la hora de presentar los sistemas políticos de los países, según sean amigos o no de Occidente, y la política de silencio/portada, según la cual adquiere protagonismo el gobernante díscolo y se lleva a un segundo plano al sumiso, explica la presencia, por ejemplo, de Irán y la ausencia de la India.
El régimen de Arabia Saudí es otro al que se atiende con benevolencia en los medios. Hasta la muerte del rey Fahd en el año 2005, las informaciones referentes a su régimen solían limitarse al chascarrillo de sus visitas a Marbella —la última en 2002— con una corte real de 3.000 personas, jet privado, otros tres jumbos para sus 400 familiares, 200 Mercedes, 500 teléfonos móviles…
El ideario que defiende el islam no sólo como religión sino también como base para regir las esferas económica, política y social del Estado. Sería un error pensar que todos los musulmanes son islamistas, es decir, que pretenden crear un Estado islámico. Puede haber musulmanes comunistas, socialistas, neoliberales o derechistas igual que existen católicos comunistas, socialistas o neoliberales. Una parte del islam político se correspondería ni más ni menos que con nuestra democracia cristiana en occidente. Su homólogo islámico sería el partido político que actualmente gobierna en Turquía, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que se puede describir como democracia islámica.
Dentro de los grupos islamistas, podemos encontrar diferentes ramas: grupos moderados, grupos fundamentalistas no violentos y grupos fundamentalistas violentos. A estos últimos es a los que se refieren los medios con mayor asiduidad, pero los grupos fundamentalistas violentos no son grupos de apoyo masivo, sino organizaciones clandestinas que no representan cuantitativamente al islamismo. El islam político es bastante moderno, apareció allá por el siglo XIX, tras la caída del imperio Otomano, último vestigio del imperio islámico, y defiende la vuelta a las reglas que regían este imperio. Actualmante la mayoría de los países musulmanes son laicos y no defienden ni aceptan el islam político ni a los islamistas, si bien hay que reconocer que el islam está avanzando por una convergencia de complejas circunstancias.
La línea dominante en nuestros medios es que «curiosamente, terroristas son aquellos que no congenian con la política estadounidense y los medios en general han asumido el término con una facilidad pasmosa para definir cualquier violencia, sin plantearse su origen ni motivación».
El resultado de la desinformación sobre Iraq ha sido que los ciudadanos no tuvieron en su momento los elementos necesarios para valorar la decisión de la invasión, no conocen las posiciones de las partes en conflicto, se satanizan a todos los grupos que se oponen a la ocupación, al margen de su ideología o sus actuaciones, el pueblo iraquí aparece así deshumanizado y las noticias se limitan a partes de guerra descontextualizados que impiden conocer el conflicto y, menos aún, sus posibles salidas. Estamos ante una cobertura anestésica que pretende narcotizar a la opinión pública sobre el conflicto para que lo asuma como inevitable, así como la necesidad de la presencia militar extranjera.
Otra característica de los medios es obviar antecedentes y elementos de contexto necesarios para comprender los acontecimientos.

ÁFRICA
Si tuviéramos que definir en una palabra la cobertura informativa sobre África, ésa sería «silencio». La imagen de África es la de un continente sumido en una tragedia de la que no aparecen responsables, ni soluciones, ni propuestas. No existen líderes políticos que despierten las simpatías de los grupos de solidaridad occidentales, los africanos parecen abocados a enfrentamientos étnicos y tribales que resultan incomprensibles en nuestra sociedad y que ayudan a consolidar la percepción de que se encuentran en un atraso tal que difícilmente pueden ser ayudados.
Un elemento mucho más inquietante es que el 92% de las informaciones del África subsahariana y el 78% de las del Magreb procedían de fuentes indirectas, es decir, de despachos de agencias o de otros servicios informativos, no de corresponsales o enviados especiales. Incluso alguna información firmada por el corresponsal se limitaba a refritos de teletipos o medios de comunicación del país de origen o su entorno, el periodista no estaba en el lugar de los hechos.
África es uno de los continentes que tiene menos cobertura en los medios estadounidenses. Y cuando las naciones africanas llaman la atención de los medios, la cobertura se centra en catástrofes, conflictos o la corrupción y, en general, se ofrece un cierto trato benévolo a la intervención extranjera, sea ayuda financiera y humanitaria, o una severa postura paternal de fingida preocupación por los derechos humanos. Pero la actividad militar de EE. UU. en el continente pasa en gran parte inadvertida.
Los medios de comunicación son los responsables de la creación de lo que denomina «síntesis en la memoria colectiva del ciudadano occidental». «Aunque el factor étnico es innegable, por ejemplo en el genocidio de Ruanda de 1994 —añade García Botía—, la simplificación que transmiten los medios de comunicación no explica lo fundamental».
Si existe un bloqueo de la información, es porque las potencias occidentales controlan actualmente las grandes vías de información y porque dichas potencias han respaldado financiera, logística, política y militarmente a los ejércitos tutsis de Ruanda y Uganda para invadir la República Democrática del Congo (RDC) y saquear sus inmensas riquezas en beneficio de ellas y de los dos regímenes tutsis, por eso han impuesto este bloqueo de la información. Mientras las potencias occidentales mandan sus tropas a invadir Iraq, al mismo tiempo invaden la RDC mediante sus aliados y no quieren que el mundo se entere. Por esa razón esta guerra de invasión se denomina «la guerra olvidada» y los odiosos crímenes cometidos por los ruandeses y ugandeses en la RDC se ocultan bajo la alfombra.

El 30 de mayo de 2008 se clausuró la Conferencia Internacional de Tokio sobre Desarrollo de África. Ningún medio importante envió corresponsal, sólo algunas agencias cubrieron el acontecimiento. Los medios, por tanto, sólo replicaron teletipos de agencia con un perfil bajo, puesto que todos manejaban la misma información resultante de copiar íntegro el cable. Pudimos comprobar que una veintena de medios reproducía textualmente el teletipo de Efe con el titular «África pide al G8 que cumpla sus promesas para tener “esperanza”» o «África exige a países del G8 que cumplan sus promesas de ayuda». Por supuesto, la noticia incluía el relato de todos los compromisos adquiridos por los países ricos y a los que nadie hará seguimiento. Lo curioso es que sólo una agencia alternativa, IPS, recogió el informe «Situación de Niños y Niñas en África 2008» que se hizo público en esa conferencia y que aportaba el escalofriante dato de que «Más de 10 millones de niños y niñas mueren todos los años en el mundo antes de cumplir cinco años y de ellos, la mitad corresponden al continente africano». Ésta era una noticia real y no una promesa ni una declaración de intenciones, pero al no ser una gran agencia de las utilizadas por los medios comerciales, ese dato sólo fue difundido por los medios cubanos como Granma, venezolanos como la Agencia Bolivariana de Noticias o alternativos. Sólo una agencia expresó su interés publicando un análisis al respecto a pesar de no desplazarse a la conferencia, la cubana Prensa Latina.
Para las grandes agencias, como Ap y Afp, la noticia de la conferencia no fueron los datos de cinco millones de niños muertos en África, sino las declaraciones de los cantantes Juanes o Bono: «Protestan Juanes y Bono contra la pobreza», «Bono anima a África a inspirarse en Irlanda ante la crisis alimentaria».
1. A NINGÚN MEDIO LE INTERESÓ DESPLAZAR ENVIADOS O CORRESPONSALES A UNA CONFERENCIA SOBRE ÁFRICA, SÓLO A LAS AGENCIAS.
2. COMO RESULTADO, LOS MEDIOS APENAS CONCEDEN IMPORTANCIA AL EVENTO Y CUANDO LO INCLUYEN ES PARA REPRODUCIR TODOS TEXTUALMENTE EL CABLE DE LA AGENCIA.
3. EL ENFOQUE DE LAS AGENCIAS HA SIDO EL DE UNA ÁFRICA MENDICANTE (EFE) O EL ANECDOTARIO SOBRE LOS FAMOSOS (AP Y AFP).
4. EN CAMBIO, LA PRESENCIA DE UNA AGENCIA ALTERNATIVA COMO IPS OFRECIÓ UN DATO MÁS INQUIETANTE Y CONTUNDENTE QUE SERÍA MUCHO MÁS INFORMATIVO, LA MUERTE DE CINCO MILLONES DE NIÑOS CADA AÑO EN ÁFRICA.
5. LOS GRANDES MEDIOS IGNORAN LA INFORMACIÓN OFRECIDA POR LA AGENCIA ALTERNATIVA. SÓLO LOS MEDIOS DE PAÍSES PROGRESISTAS DEL MUNDO NO DESARROLLADO UTILIZARON SU INFORMACIÓN.
6. MEDIOS CON SENSIBILIDAD E INTERÉS SOBRE ÁFRICA, COMO PRENSA LATINA, AUNQUE NO SE DESPLAZAN AL EVENTO, INFORMAN Y ANALIZAN EL ACONTECIMIENTO SIN LA MERA REPRODUCCIÓN DE UNA NOTA DE AGENCIA.

A esta triste forma de cubrir la información, la especialista Aloia Álvarez añade el «olvido» constante en los medios de «todas aquellas dinámicas positivas, autóctonas, de lucha por la supervivencia, de reafirmación de la identidad y de resistencia frente al neoliberalismo».

CONCLUSIONES
Tras este inquietante repaso al modo en que nos informan los grandes medios de la actualidad internacional, es inevitable plantearnos cómo acceder a la verdad y al rigor. No existe una respuesta fácil a ese problema; si así fuera no habría sido necesario mostrar y denunciar a lo largo de todas estas páginas esta situación, ni habríamos encontrado este excepcional consenso en torno a la ocultación de la realidad.
En primer lugar, no debemos renunciar a exigir al Estado las obligaciones que tiene de garantizar una información plural y veraz, así como de asegurar el derecho a informar y estar informados de todo los ciudadanos.
Ante cualquier medio es primordial saber quién es su propietario, es decir, si se trata de una empresa privada, una empresa estatal, una cooperativa, una organización no gubernamental… Así, si es una entidad privada deberemos intentar conocer si son empresarios individuales —lo menos probable— o determinados grupos económicos que operan en otros sectores, lo más habitual.
Sin duda, lo deseable es que los poderes públicos desarrollaran sistemas de formación de la ciudadanía para que ésta pudiera enfrentarse de forma madura y crítica a los medios de comunicación. Pero parece evidente que si no se han preocupado en sanear su funcionamiento, menos se ocuparán de capacitarnos para afrontar sus efectos perniciosos. Por otra parte, se observa que la educación de los niños y adolescentes en relación con los medios se limita a insuflarles una visión pasiva sobre el análisis de los contenidos o formarles en el mimetismo acrítico en la elaboración de medios de comunicación para su ámbito: boletines colegiales o páginas web. Es preocupante que nunca se plantee despertar en los jóvenes la curiosidad por los intereses ocultos en los mensajes informativos o por las vías de participación y reclamo ante esos medios.
La aparición súbita de críticas a un determinado gobierno debido a un inesperado interés por los derechos humanos en un país (Birmania), un apoyo a reivindicaciones nacionalistas (Tíbet) o la defensa de una minoría indígena de la que nunca habíamos oído hablar (los misquitos en Nicaragua). En algunos casos esas injustas condiciones pueden tener parte de verdad, pero lo curioso es la oportunidad de que empiecen a aparecer de modo tan sincronizado en los medios internacionales. Pero también en otras ocasiones simplemente no son reales y las denuncias forman parte de una campaña de desprestigio de un determinado gobierno.
Es evidente que nuestra capacidad de intervención en los grandes medios es mínima, pero no por ello debemos renunciar a nuestro derecho a la protesta y a la indignación. Por otro lado, también los directivos deben saber que percibimos su mala información, sus ocultamientos o su parcialidad informativa. Es oportuno que comuniquemos a los medios nuestras quejas, en un tono educado pero firme. No se trata de enviarles artículos de opinión o textos repletos de valoraciones políticas o ideológicas, sino de mostrarles la mala calidad de su trabajo.

Las nuevas tecnologías están provocando reacciones muy controvertidas entre los individuos. Los hay que encuentran en ellas el santo grial al que recurrir siempre para resolver los problemas: su información se la da Google, su cultura la proporciona Wikipedia, sus relaciones humanas las resuelven con el Messenger y Facebook y se adhieren a los manifiestos que les llegan por correo electrónico. Así el individuo se considera culto, miembro organizado de su sociedad y políticamente activo.
En el lado opuesto encontramos al tecnofóbico que cree que el correo electrónico forma parte de una conspiración para eliminar el servicio público de correos, piensa que la información que no llegue en papel o no salga en televisión no existe y se considera socialmente muy organizado porque va todas las tardes al bar.
Lo más oportuno es situar las tecnologías en su punto preciso, en especial internet. La red ha permitido un nivel de información, conectividad y organización que no teníamos antes, pero el mundo real es diferente del mundo virtual. Las leyes, las guerras, el hambre, la pobreza, la riqueza, todo eso se encuentra fuera de los ordenadores.
El activismo de los internautas debe presionar para que el modelo tradicional de información unidireccional compruebe que no es eso lo que desea una comunidad ciudadana que exige espacios y voz propia y no se conforma con la pasividad a la que ha estado condenada hasta ahora. Es hora de que la relación entre medios y ciudadanos deje de ser la de unos sordos que se dirigen a unos mudos.
Se habla mucho del derecho a la información, pero a menudo nos olvidamos de que estar informado también es un deber. Es necesario dar el primer paso que consiste en entender que a través de los noticieros que emiten las televisiones y del periódico diario no nos estamos informando. Reconocer que lo que nos muestran los medios es una elaboración de la realidad y no su reflejo o una ventana abierta al mundo, es la primera condición para poder diferenciar entre realidad y ficción. Si no desarrollamos un espíritu crítico y un sentido de búsqueda de la información alternativa a las vías formalmente establecidas, estamos condenados a la desinformación, a la incapacidad para comprender nuestro mundo y, por tanto, incapacitados para actuar con libertad.

This is another very interesting book, highly recommended and not out of date in search of finding those who move the threads of society in terms of how the mass media tell the news. In democracy, censorship works by suffocation, by choking, by traffic jam. They offer us so much information and we consume so much information that we no longer realize that any (precisely the one I would need the most) is not there. The concealment and dissimulation, in that mass of information that is consumed, are the forms of censorship today. And that “invisible censorship” is the one practiced by the big media groups and governments. In total impunity. We are in a situation where we believe that, because we have more information, we have more freedom; when in fact, if we analyze well, we have as little information as at other times.
The power of the media and its influence on public opinion are emptying the democracy of its meaning. It is a question that today arises in many societies.
The result of our mass and business information model is the division of citizens into two types: a large majority that consumes large media in an uncritical manner and becomes meat of informative manipulation and a political and intellectual elite that manages to understand the keys of the world. Of the latter, one party uses this information to take advantage of it and another -the criticism- is forced to live with the impotence of not getting their message to the citizen community. The objective of this book is to try to get the largest number of people to leave the group of passive consumers of information and join a critical citizenry, distrustful of the media, who wants to know the truth and then be truly free.

How many information products do we know that the authorities have withdrawn from the market due to their poor quality? Most of the news we receive is produced by summarizing, without criticism and without contrast, something that an interested source has told journalists. That is to say, the journalist -generally very poorly paid, not specialized, with great pressure of time and a precarious contract, afraid of losing his job- goes to a place to which he has been quoted by someone who has an interest in making something known, takes note of what they tell him, often can not ask, summarizes the most striking and easy to understand and that makes the news. If it is a lie, you will not know it or have time to check it before the news is issued.
The reasons must be sought in the increasingly shameless control that the shareholder groups have over the editorial lines, until the development of the internet or the phenomenon of the free press, which basically means nothing more than increasing the dependence on advertising . But it is also contributing to this crisis, and it is the issue that we address in this work, the loss of credibility that has led to a situation in which “bias, lack of objectivity, lies, manipulations or simply imposture, they do not stop increasing. We know that there has been no golden age of information, but now these drifts have also reached the quality newspapers ».
Important lobbies, foundations and groups of political or business power have sufficient organizational, financial and political capacity to organize campaigns of pressure against media or journalists who leave the dominant line. This is what happened during the McCarthy era in the United States. In this country there are foundations created with the sole objective of engaging in campaigns against unruly media. There are linked to oil companies that lobby against the information on global warming …
The economy is one of the subjects where the ideological spectrum of the media is smaller, there is only one model, the neoliberal one, and this is reflected in its contents. It could not be otherwise, it is that model that allows them to earn money to the private and to whom they owe. Therefore, the language that addresses economic issues will be full of more or less hidden intentions. Here we find the positive label of “reform”, which is applied in an inverted way since it refers to the changes that undo the reforms achieved after decades of popular struggles.
It is clear that there is more interest in bringing the crisis agenda to countries such as Cuba or Bolivia than to India or Brazil, when their information weight should be greater. The result of all this methodology, along with many other strategies that we have not yet addressed, is that the media fulfill with great efficiency the task of pretending that they are informing us quickly and diligently every day, every hour. But its function is not to inform but to misinform, it is not to encourage analysis and democratic debate, but to dilute and silence it. However, they pretend to be very concerned about bringing the news to our hands and eyes, pretending to say so much when they are saying so little, offering so many calories with so few nutrients. If we understand that, we go from an impotent complaint about the functioning of the press to a radical analysis of how the media maintain the dominant paradigm with such skill thanks to misinformation.

EUROPE
The information referring to Europe should be divided between those related to the European Union as an institution and those that collect news either from countries that make up the EU or from other European countries. Among the latter we have included two that would have their territory divided between Europe and Asia, we refer to Russia and Turkey.
Absurd agrarian and livestock policies, useless directives, initiatives far from citizens, bureaucracies and, above all, a monotonous campaign in favor of a European Constitution that ended in nothing. All this is defended and justified without shame by the media. Other issues, such as emigration, are treated in a clearly biased manner. That marketing and advertising techniques dominate Europe’s information model is shown by curiosities like the fact that the same advertising company that took Margaret Thatcher to the UK government was, a few years later, in charge of doing the same with the Labor candidate. Gordon Brown. With Thatcher the company invented the slogan “Labor does not work,” and then, when the client was Labor, it was “No flash, just Gordon.”
It is curious the tendency that exists in the big media to ridicule frequently political leaders and presidents of the Third World while there is a scrupulous respect towards the European or United States presidents. It is true that there can be harsh criticism of the leaders of the first world, but not instead to extend or detail behaviors that may seem extravagant. In this way the image that is consolidated is that of a political class of the first world exquisite, educated and diplomatic compared to that of other countries of the South, less refined and formed. In the end, the audience perceives the banana republic in front of the cultured Europe. In this way, the presence or references in the European media to the songs of Hugo Chávez, the clothes of Evo Morales or the speeches of Fidel Castro are frequent. While the images of Chávez singing rancheras went around the world, only the BBC spread the news that the Foreign Minister of France, Bernard Kouchner, and that of Germany, Frank Walter Steinmeier, met in November 2007 in a music studio in Berlin to record a rap in the framework of the Franco-German summit. Very few remember US Secretary of State Collin Powell dancing a song by Village People, gay icon group, dressed as a worker with a helmet and a hammer hanging from his belt. It was in Jakarta in July 2004 at the close of the meeting of Foreign Ministers of the Southeast Asian Nations. Neither the images of George Bush making capers on a bicycle, with tracksuit and a tools included.

LATIN AMERICA
With the disappearance of dictatorships of unfortunate memory in Latin America, and the neoliberal and privatizing period that dominated the decade of the nineties, the region entered the 21st century, leading a turn to the left unparalleled in the rest of the world. After the constant electoral victories of Hugo Chávez, Evo Morales arrived in Bolivia, Rafael Correa in Ecuador, Daniel Ortega in Nicaragua and Fernando Lugo in Paraguay. This phenomenon of political change has been accompanied by another phenomenon: information aggression.
Latin America is the region where the information landscape differs most clearly between good and bad rulers. It is also evident how governments of the right or of the moderate left, which respect the criteria and approaches of the dominant lines of the international market and do not confront multinationals and great powers, are those that enjoy more respect in the coverage of information. As governments, and especially their leaders, in whom all the negative information is focused, become more irreverent with neoliberal economic thinking, the information coverage expands and becomes more tenaciously hostile.
There is the phenomenon that our media ignore Latin American countries where economic and business interests do not exist. The informative model for Latin America obeys the simplest pattern: the more governments move away from neoliberalism, the more they are subjected to criticism and distortion. Even the blackout with submissive governments is applied. That is why Bolivia is news when President Evo Morales nationalizes natural resources and Mexico or Peru barely have a presence because of many crises that happen in the country.
The citizenship, through the strategy of silence / cover, has a clear image of the presidents Hugo Chávez or Fidel Castro although later it has no idea of ​​international information.
A flagrant silencing of the media is what they do about cooperation between the countries of the region. It is about relationships that are not based on trade and business and that are inspired by another way of understanding international relations. It is true that it could be compared with the cooperation funds established by the countries of the European Union; However, in the latter case, its rationale is not so much solidarity as the need to unify economies in order to establish common economic policies. On the other hand, the higher levels of poverty in Latin America make cooperation policies a much more urgent need. However, there are many occasions when accusations of blackmail and interference are launched from the media against the solidarity policies of a government with a neighboring country.
Undoubtedly, the most eloquent disinformation method is the simple and plain lie. There is no lack when it comes to Venezuela. The lie, although it is not the most used mechanism, its mere existence with absolute impunity should worry us to the point of starting the alarms over what communication system we are living. If you can lie about a certain issue without the media being sanctioned, do not rectify, or the victims may have the ability to convey the denial to at least as many people as the one who suffered the lie, we are facing what has been called Informative insecurity.
As it is done with Venezuela, it is important to give Cuba an image of crisis, of instability, although normality is dominant. The image of a sinking country is constantly evoked in the media.

U.S.A.
Undoubtedly, the information referring to US internal politics has a major role in the media around the world. There are two fundamental reasons: one, that effectively the decisions that are made in that country affect the entire international community, and two, that the United States is the center of the nervous system of the world communication system, therefore it is normal that the news there they are guaranteed to be transmitted across the globe. That is why, for example, in Spain it was reported, as Eduardo Galeano recalled, with more intensity of the result of a Democratic primary election in one of its states than of the victory of Fernando Lugo in the Paraguayan presidential elections. But while it is true that many of the topics that are “cooked” in the United States are of global interest, issues such as the trial of the athlete OJ Simpson (1995) or the Monica Lewinsky affair (1998) show that the information colonization of the empire is Absolute
Despite this omnipresence, “the media control, channel, manipulate and it is difficult to know what happens in a country as complex as the USA. UU This difficulty to know what happens is accentuated even more due to the enormous difference of cultures that exists between that country and the political cultures of Europe and Spain ».
One of the oldest recipes used by the CIA to misinform its own citizens is to place a certain news in a foreign media and wait quietly for it to reach the country thanks to the collaboration of friendly journalists.
This last form we could already see how the Colombian government used it.
A test of the strategies of the American government to condition the contents of the media was the hiring in 2002 of the advertising executive Charlotte Beers as undersecretary of State in Public Affairs and Public Diplomacy. Secretary of State Colin Powell argued this way: “There is nothing wrong with getting someone who knows how to sell something. We are selling a product. We need someone who can change the brand to foreign policy ». In addition, he said, “he convinced me to buy the Uncle Ben rice” (a trademark).
The informative approach of Katrina began by presenting the event as a natural catastrophe without any responsibility of the US administration, but the chaos was so tremendous that they could not hide it.
The media lies that get the best results are those that are of interest for the entire ideological spectrum. False information about rapes and crimes in New Orleans fit that profile perfectly. For the US administration, they were useful because they criminalized the survivors and justified militarization, leaving the assistance to the victims in the background. The first thing was security.
The press, in many cases, is not only a mere speaker of power that limits itself to literally reproducing what is dictated to it. Its role of propagandist of the dominant ideology is much more active because it exercises its own initiative in the role of promoter of opinion and suggests certain ways of seeing events long before the citizen manages to gather the necessary elements to create his own judgment. In this sense, it paves the way for politicians to work more directly. But to achieve this we must silence the dissonant ideas.

ASIA
Information on the Asian continent has been dominated by the Palestinian-Israeli conflicts, the Israeli invasion of Lebanon and the occupations of Iraq and Afghanistan. Other countries have also had a significant presence, but always for collateral issues to these conflicts or threats of war, as in the cases of Pakistan and Iran. Probably the case of China or the tragedy of the tsunami in Southeast Asia have been the only important presences in the media that have not been linked to the so-called “war against terrorism”. The double standard when presenting the political systems of the countries, whether they are friends or not of the West, and the policy of silence / cover, according to which the unruly ruler acquires prominence and takes the submissive to the background, explains the presence, for example, of Iran and the absence of India.
Saudi Arabia’s regime is another one that is favorably served in the media. Until the death of King Fahd in 2005, the information referring to his regime used to be limited to the joke of his visits to Marbella – the last in 2002 – with a royal court of 3,000 people, private jet, three more jumbos for his 400 relatives , 200 Mercedes, 500 mobile phones …
The ideology that defends Islam not only as a religion but also as a basis to govern the economic, political and social spheres of the State. It would be a mistake to think that all Muslims are Islamists, that is, that they intend to create an Islamic State. There may be communist, socialist, neoliberal or right-wing Muslims, just as there are communist, socialist or neoliberal Catholics. A part of political Islam would correspond neither more nor less than with our Christian democracy in the West. Its Islamic counterpart would be the political party that currently governs in Turkey, the Justice and Development Party (AKP), which can be described as an Islamic democracy.
Within the Islamist groups, we can find different branches: moderate groups, non-violent fundamentalist groups and violent fundamentalist groups. The latter are the ones that refer to the media most frequently, but the violent fundamentalist groups are not mass support groups, but clandestine organizations that do not represent quantitatively Islamism. Political Islam is quite modern, appeared back in the nineteenth century, after the fall of the Ottoman Empire, the last vestige of the Islamic empire, and defends the return to the rules that governed this empire. Currently, most Muslim countries are secular and do not defend or accept political Islam or Islamists, although it must be recognized that Islam is advancing through a convergence of complex circumstances.
The dominant line in our media is that “curiously, terrorists are those who do not agree with US policy and the media in general have assumed the term with astonishing ease to define any violence, without considering its origin or motivation.”
The result of disinformation about Iraq has been that the citizens did not have at the time the necessary elements to assess the decision of the invasion, do not know the positions of the parties in conflict, they demonize all the groups that oppose the occupation , regardless of their ideology or their actions, the Iraqi people appear so dehumanized and the news is limited to decontextualized parts of war that prevent knowing the conflict and, even less, their possible outputs. We are facing an anesthetic coverage that aims to drug public opinion about the conflict so that it assumes it as inevitable, as well as the need for a foreign military presence.
Another feature of the media is to ignore background and elements of context needed to understand events.

AFRICA
If we had to define in a word the coverage of Africa, that would be “silence”. The image of Africa is that of a continent mired in a tragedy that does not appear responsible, nor solutions, nor proposals. There are no political leaders who arouse the sympathies of Western solidarity groups, Africans seem destined to ethnic and tribal confrontations that are incomprehensible in our society and that help to consolidate the perception that they are in such a delay that they can hardly be helped .
A much more disturbing fact is that 92% of the information from sub-Saharan Africa and 78% from the Maghreb came from indirect sources, that is, from agencies or other information services, not correspondents or special envoys. Even some information signed by the correspondent was limited to refritos of teletypes or means of communication of the country of origin or its surroundings, the journalist was not in the place of the facts.
Africa is one of the continents that has less coverage in the American media. And when African nations call attention to the media, coverage is focused on catastrophes, conflicts or corruption and, in general, a certain benevolent treatment is offered to foreign intervention, be it financial and humanitarian aid, or a severe paternal stance of feigned concern for human rights. But US military activity UU on the continent it goes largely unnoticed.
The media are responsible for the creation of what he calls “synthesis in the collective memory of the Western citizen.” “Although the ethnic factor is undeniable, for example in the Rwandan genocide of 1994,” García Botía adds, “the simplification transmitted by the media does not explain the fundamental thing.”
If there is a blockage of information, it is because the Western powers are currently controlling the great information channels and because these powers have financially, logistically, politically and militarily backed the Tutsi armies of Rwanda and Uganda to invade the Democratic Republic of the Congo (DRC). ) and plunder their immense wealth for the benefit of them and the two Tutsi regimes, that is why they have imposed this blockade of information. While the Western powers send their troops to invade Iraq, at the same time they invade the DRC through their allies and do not want the world to find out. That is why this war of invasion is called “the forgotten war” and the hateful crimes committed by the Rwandans and Ugandans in the DRC hide under the rug.

On May 30, 2008, the Tokyo International Conference on African Development closed. No important media sent correspondent, only some agencies covered the event. The media, therefore, only replicated agency tickers with a low profile, since they all handled the same information resulting from copying the cable completely. We could see that a score of media literally reproduced the Efe teletype with the headline “Africa asks the G8 to fulfill its promises to have” hope “” or “Africa requires G8 countries to fulfill their promises of aid.” Of course, the news included the story of all the commitments acquired by the rich countries and to which nobody will follow up. The funny thing is that only one alternative agency, IPS, picked up the report “Situation of Boys and Girls in Africa 2008” that was made public at that conference and that brought the chilling fact that “More than 10 million children die all the years in the world before their fifth birthday and of them, half correspond to the African continent ». This was real news and not a promise or a declaration of intentions, but not being a great agency of those used by commercial media, that data was only disseminated by Cuban media such as Granma, Venezuelans as the Bolivarian News Agency or alternative Only one agency expressed interest in publishing an analysis on the matter despite not going to the conference, the Cuban Prensa Latina.
For large agencies, such as Ap and Afp, the news of the conference was not the data of five million children killed in Africa, but the statements of the singers Juanes or Bono: “Protestan Juanes and Bono against poverty”, “Bono encourages Africa to be inspired by Ireland in the face of the food crisis ».
1. NO MEANS HAVE BEEN INTERESTED TO DISPLACE SENT OR CORRESPONDENT TO A CONFERENCE ON AFRICA, ONLY TO AGENCIES.
2. AS A RESULT, THE MEDIA JUST GIVES IMPORTANCE TO THE EVENT AND WHEN IT IS INCLUDED IS TO REPRODUCE ALL THE AGENCY’S CABLE TEXTUALLY.
3. THE APPROACH OF THE AGENCIES HAS BEEN THAT OF A MENDICANT AFRICA (EFE) OR THE ANECDOTARY ON THE FAMOUS (AP AND AFP).
4. IN CHANGE, THE PRESENCE OF AN ALTERNATIVE AGENCY LIKE IPS OFFERED A MORE INQUIETANT AND CONTUNDENT FACT THAT WOULD BE MUCH MORE INFORMATIVE, THE DEATH OF FIVE MILLION CHILDREN EACH YEAR IN AFRICA.
5. THE GREAT MEDIA IGNORE THE INFORMATION OFFERED BY THE ALTERNATIVE AGENCY. ONLY THE MEDIA OF PROGRESSIVE COUNTRIES OF THE WORLD NOT DEVELOPED USED THEIR INFORMATION.
6. MEDIA WITH SENSITIVITY AND INTEREST ON AFRICA, AS A LATIN PRESS, ALTHOUGH THEY DO NOT MOVE TO THE EVENT, THEY REPORT AND ANALYZE THE EVENT WITHOUT MERA REPRODUCTION OF AN AGENCY NOTE.

To this sad way of covering the information, the specialist Aloia Álvarez adds the constant “forgetfulness” in the media of “all those positive, autochthonous dynamics, of struggle for survival, of reaffirmation of identity and resistance against neoliberalism.”

CONCLUSIONS
After this disturbing review of the way in which the major media of international news inform us, it is inevitable to consider how to access truth and rigor. There is no easy answer to that problem; If this were the case, it would not have been necessary to show and denounce this situation throughout all these pages, nor would we have found this exceptional consensus regarding the concealment of reality.
In the first place, we must not renounce to demand from the State the obligations it has to guarantee a plural and truthful information, as well as to ensure the right to inform and be informed of all citizens.
In any medium it is essential to know who is the owner, that is, if it is a private company, a state company, a cooperative, a non-governmental organization … So, if it is a private entity we should try to know if they are individual entrepreneurs -the least likely- or certain economic groups that operate in other sectors, the most usual.
Undoubtedly, it is desirable that the public authorities develop systems for the formation of citizens so that they can face the media in a mature and critical manner. But it seems clear that if they have not been concerned about improving their functioning, they will be less concerned with training us to face its harmful effects. On the other hand, it is observed that the education of children and adolescents in relation to the media is limited to instilling a passive view on the content analysis or training them in uncritical mimicry in the development of communication media for their field: newsletters schoolboys or web pages. It is worrisome that never consider awakening in young people curiosity about the hidden interests in informative messages or through the means of participation and demand before these media.
The sudden appearance of criticism of a given government due to an unexpected interest in human rights in a country (Burma), support for nationalist claims (Tibet) or the defense of an indigenous minority we had never heard of (the Miskitos In Nicaragua). In some cases these unfair conditions may have some truth, but the curious thing is the opportunity to begin to appear so synchronized in the international media. But also on other occasions they are simply not real and the denunciations are part of a campaign to discredit a certain government.
It is clear that our ability to intervene in the mainstream media is minimal, but we must not renounce our right to protest and indignation. On the other hand, managers must also know that we perceive their misinformation, their concealment or their informational bias. It is appropriate that we communicate our complaints to the media, in a polite but firm tone. It is not about sending them articles of opinion or texts full of political or ideological evaluations, but to show them the poor quality of their work.

New technologies are causing very controversial reactions among individuals. There are some who find in them the holy grail to which they always resort to solve problems: their information is given by Google, their culture is provided by Wikipedia, their human relationships are solved with Messenger and Facebook and they adhere to the manifestos that come to them by email. Thus the individual is considered cult, an organized member of their society and politically active.
On the opposite side we find the technophobe who believes that email is part of a conspiracy to eliminate public postal services, thinks that information that does not arrive on paper or does not appear on television does not exist and is considered socially very organized because it goes every afternoon at the bar.
The most opportune thing is to place the technologies in their precise point, especially the internet. The network has allowed a level of information, connectivity and organization that we did not have before, but the real world is different from the virtual world. Laws, wars, hunger, poverty, wealth, all that is outside computers.
The activism of Internet users must press so that the traditional model of unidirectional information proves that this is not what a citizen community desires that demands spaces and a voice of its own and does not conform to the passivity to which it has been condemned until now. It is time for the relationship between media and citizens to cease to be that of deaf people who turn to the mute.
There is a lot of talk about the right to information, but we often forget that being informed is also a must. It is necessary to take the first step that consists of understanding that through the newscasts that broadcast the televisions and the daily newspaper we are not informing ourselves. Recognize that what the media show us is an elaboration of reality and not its reflection or a window open to the world, it is the first condition to be able to differentiate between reality and fiction. If we do not develop a critical spirit and a sense of searching for alternative information to formally established ways, we are condemned to misinformation, to the inability to understand our world and, therefore, incapable of acting with freedom.

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