Diario de un skin — Antonio Salas / Skin’s Diary by Antonio Salas (spanish book edition)

Este fue el primero de los libros de este periodista de investigación y que aprovechando la visita de unos aficionados del Osasuna al Bernabéu en los tiempos de los Ultrassur, nos irá comentando como se infiltra como topo en el movimiento creando un perfil en las redes “tiger”, sus quedadas con gente afín al movimiento en la librería Europa en Barcelona, nos recuerda el caso del dueño Varela que fue juzgado y nos lleva mediante antecedentes a Jamaica, la música y con el triunfo de Inglaterra en el mundial del 66, la mecha para que se extendiese más allá de los bootboys, además Thatcher diciendo que quería ver crucificados a los skins, aumento los tatuajes… La importancia de los colores en las doc martens y el pelo rapado, nos presenta como se emocionan ante lo que ellos consideran reliquias del movimiento, en una organización estructurada.

Conocerá al acomodado Waffen y deberá ganarse la confianza de Ocha, que decir los constantes disturbios de los UltrasSur en Alicante arrasando un bar y montones de acciones similares. Frente a los skin están los red-skin, lo importante de estas formaciones es el sentimiento de manada. «En un mundo de corderos, preferimos ser lobos». Esta máxima neonazi retumbaba en mi cabeza una y otra vez al volver a integrarme en la comunidad skinhead NS. Y al volver a sentir la sensación de poder que generaba el miedo que inspirábamos cuando cinco o seis cabezas rapadas cruzábamos cualquier calle de cualquier ciudad del país. Realmente nos sentíamos lobos en un mundo de corderos.
Pero esos lobos se volvían contra mí cada noche. La tensión que se iba acumulando sobre mis hombros, a medida que pasaban las semanas, se transformaba en terribles pesadillas. Que decir de los apoyos como Ramón Mendoza, el presidente del Real Madrid, más que laxo, que les cedió un cuarto dentro del Bernabéu y que si fuese más joven sería integrante de ellos.

El colectivo de las skingirls y la filosofía de vida de las neonazis españolas era un terreno totalmente virgen, jamás se había hecho una incursión en ese mundo secreto —cerrado a los hombres y más aún a los infiltrados— y tenía que tener mucho guante blanco para no estropear la vía de acceso que se estaba abriendo ante mí. Destaca su acercamiento a este mundo a través de Mara, las “chelseas”aparte de cuidarse mucho, vegetarianas, deporte, destacan por su corte de pelo las skinheads, vestimenta: otra de las cosas que caracteriza a toda skingirl. Al igual que los hombres, utilizan camisas de cuadros del estilo de las Ben Sherman, polos Fred Perry (la prenda más popular entre las chelseas), y especialmente chalecos y jerséis de cuello en «V», ya que esta forma hace juego con el corte de pelo. Asimismo, usan tirantes de colores variados, cazadoras estilo bomber alpha MA-1 y cazadoras estilo Harrington. Se considera que el color «particular» de las mujeres es el burdeos. Las faldas, por lo general, las llevan a uno o dos centímetros por encima de la rodilla y son de colores lisos como el negro o el gris, o bien de cuadros escoceses; cuando se usa falda se utiliza una particular combinación que consiste en llevar medias y encima de éstas calcetines blancos. También usan pantalones vaqueros y de combate. Otra distinción está en el calzado; aparte de las botas de combate con puntera de acero, las skinheads girls utilizan unos zapatos determinados; los más conocidos son los Penny Loafers, que son una especie de «náuticos» con la suela gruesa, unas tiras de cuero y un lazo en el empeine y una franja de color…

Fue necesario algo tan horrible como el 11-S para que los grandes medios de comunicación prestasen atención a ese inquietante hecho sobre el que algunos autores vienen alertando hace años. Así, la portada del diario La Razón del 12 de noviembre de 2001 se dedicaba exclusivamente al siguiente titular: «El odio a los judíos une a Sadam y Ben Laden con los nazis norteamericanos». Los servicios secretos norteamericanos, tan eficaces y oportunos, habían descubierto al fin la colaboración entre grupos neonazis e integristas islámicos. Sus labores de inteligencia y análisis habían localizado la conexión entre fascismo e integrismo, sobre la que algunos autores llevan años alertando… Más vale tarde que nunca.
Porque los skinheads y los integristas islámicos tienen un motor común: el odio a Sión. Y nadie puede predecir el desenlace de esa singular alianza entre la violencia skin y el integrismo islámico.

Democracia Nacional todavía puede verse el vídeo del programa de Ana Rosa Quintana, en Antena3, en el que Manuel Canduela, miembro de la Mesa Nacional del partido, con el que había compartido manifestación y mitin en Alcalá de Henares, defendió encendidamente sus postulados sobre la inmigración. El entusiasmo con que la comunidad neonazi recibió aquella intervención televisiva, comentada hasta la saciedad en revistas, listas de correo y páginas web ultras.
El odio es una fuerza tan poderosa como el amor. Genera un fuego ardiente en el corazón que bombea la sangre hacia los músculos y hacia el cerebro con rabiosa energía. Da calor. Te hace más fuerte y feroz porque te obliga a despreciar tus miedos y también a tus semejantes. Te convierte en un ciclón imparable, invencible, imprudente. Lo sé porque yo también sentí ese poder de la ira.
La ira, la rabia y el odio fortalecen al guerrero, lo hacen más duro e inmisericorde. Lo acercan a la victoria por encima de sus adversarios. ¿Pero victoria sobre qué adversarios?, ¿sobre qué enemigos?, ¿en qué guerra?
Esa sensación de fuerza, de energía, de poder que otorga el odio a ese enemigo ficticio, tiene sólo una pega. Como todo combustible debe ser renovado periódicamente con frecuencia. La ira contra los inmigrantes, la rabia por el mestizaje, el odio a los judíos tienen que reafirmarse regularmente o de lo contrario caen en el olvido, menguan y desaparecen.
Cuando los skinheads reúnan el valor para convertirse en hombres individuales y se atrevan a abandonar su dependencia del clan, descubrirán que no necesitan odiar más para sentirse fuertes. Hitler dijo: «Sólo puedo combatir por lo que amo, amar sólo lo que respeto, y a lo sumo respetar sólo lo que conozco» (Mi lucha). Luego sólo podía combatir por lo que conocía… Pero más allá de lo que conocía el Führer, ahí afuera en el mundo real, hay miles de cosas por las que merece la pena luchar y que todavía no conocemos. Quizás merezca la pena descubrirlas.

Sin duda un libro muy acertado para conocer el trasfondo de estas organizaciones pese a que se diga que se nace con ellas en el corazón.

This was the first of the books of this investigative journalist and taking advantage of the visit of some fans from Osasuna to the Bernabéu in the times of the Ultrassur, he will comment on how he infiltrates as a mole in the movement creating a profile in the networks “tiger “, his stays with people related to the movement in the Europa bookstore in Barcelona, ​​reminds us of the case of owner Varela who was tried and takes us through background to Jamaica, music and with the triumph of England in the World Cup of 66, the wick so that it extended beyond the bootboys, in addition Thatcher saying that he wanted to see the skins crucified, increase the tattoos … The importance of the colors in the doc martens and the shaved hair, shows us how they are moved by what they they consider relics of the movement, in a structured organization.

He will meet the well-to-do Waffen and he will have to earn Ocha’s trust, to say the constant disturbances of the UltrasSur in Alicante, destroying a bar and lots of similar actions. In front of the skin are the red-skin, the important thing of these formations is the feeling of herd. “In a world of lambs, we prefer to be wolves.” This neo-Nazi maxim echoed in my head again and again as I joined the NS skinhead community again. And when we returned to feel the sensation of power that generated the fear we inspired when five or six skinheads crossed any street in any city in the country. We really felt like wolves in a world of lambs.
But those wolves turned on me every night. The tension that was accumulating on my shoulders, as the weeks passed, turned into terrible nightmares. What to say about the supporters like Ramón Mendoza, the president of Real Madrid, more than lax, who gave them a room inside the Bernabéu and if he were younger he would be a member of them.

The group of skingirls and the philosophy of life of the Spanish neo-Nazis was a totally virgin territory, never had made an incursion in that secret world -closed to men and even more to the infiltrators- and had to have a lot of white glove to Do not spoil the access road that was opening before me. She emphasizes her approach to this world through Mara, the “chelseas” apart from taking care of herself, vegetarians, sports, stand out for her hair cut the skinheads, clothing: another of the things that characterizes all skingirl. Like men, they use check shirts in the style of the Ben Sherman, Fred Perry swears (the most popular garment among the chelseas), and especially V-neck vests and jumpers, since this shape matches the haircut. They also wear a variety of colored suspenders, alpha bomber style MA-1 jackets and Harrington style jackets. The “particular” color of women is considered to be burgundy. The skirts, generally, take them to one or two centimeters above the knee and are of smooth colors like the black or the gray, or of plaid pictures; When a skirt is worn, a particular combination is used, which consists in wearing stockings and on top of these white socks. They also wear jeans and combat. Another distinction is in the footwear; Apart from the combat boots with steel toecap, the skinheads girls wear certain shoes; the best known are the Penny Loafers, which are a kind of “nautical” with a thick sole, leather strips and a bow on the instep and a strip of color …

It was necessary something as horrible as 9/11 for the mainstream media to pay attention to this disturbing fact about which some authors have been warning for years. Thus, the cover of the newspaper La Razón of November 12, 2001 was dedicated exclusively to the following headline: “The hatred of Jews unites Saddam and Ben Laden with the American Nazis.” The American secret services, so effective and timely, had finally discovered the collaboration between neo-Nazi and Islamic fundamentalist groups. His work in intelligence and analysis had pinpointed the connection between fascism and fundamentalism, about which some authors have been warning for years … Better late than never.
Because the skinheads and the Islamic fundamentalists have a common engine: the hatred of Zion. And nobody can predict the outcome of that singular alliance between skin violence and Islamic fundamentalism.

National Democracy can still watch the video of Ana Rosa Quintana’s program, on Antena3, in which Manuel Canduela, a member of the National Table of the party, with whom he had shared a demonstration and rally in Alcalá de Henares, defended his postulates on the immigration. The enthusiasm with which the neo-Nazi community received that television intervention, commented over and over again in magazines, mailing lists and ultras web pages.
Hate is a force as powerful as love. It generates a blazing fire in the heart that pumps blood to the muscles and to the brain with raging energy. It’s hot It makes you stronger and fiercer because it forces you to despise your fears and also to your peers. It makes you an unstoppable, invincible, reckless cyclone. I know because I also felt that power of anger.
Anger, anger and hatred strengthen the warrior, make him harder and more merciless. They bring him closer to victory over his adversaries. But victory over what adversaries? On what enemies? In what war?
That feeling of strength, of energy, of power that gives hatred to that fictitious enemy, has only one snag. As all fuel must be renewed periodically frequently. Anger against immigrants, anger at miscegenation, hatred for Jews have to be reaffirmed regularly or they fall into oblivion, dwindle and disappear.
When the skinheads gather the courage to become individual men and dare to abandon their dependence on the clan, they will discover that they do not need to hate more to feel strong. Hitler said: «I can only fight for what I love, love only what I respect, and at the most respect only what I know» (My struggle). Then I could only fight for what I knew … But beyond what the Führer knew, out there in the real world, there are thousands of things that are worth fighting for and that we still do not know about. Maybe it’s worth discovering them.

No doubt a very successful book to know the background of these organizations despite being said to be born with them in the heart.

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