Estúpidos hombres blancos — Michael Moore / Stupid White Men: …And Other Sorry Excuses for the State of the Nation! by Michael Moore

Para mí el mejor libro de este cineasta y donde pone en el punto de mira a la familia Bush, menos educación y el fraude electoral, cosas que por otra parte en el mundo que vivimos están en boga.
El golpe se fraguó mucho antes que la mascarada de las elecciones del año 2000. En el verano de 1999, Katherine Harris, que merece el título honorario de hombre blanco estúpido y fue codirectora de la campaña presidencial de George W. Bush y secretaria del estado de Florida a cargo de las elecciones, pagó 4 millones de dólares a Database Technologies para repasar el censo del estado y eliminar del mismo a cualquier “sospechoso” de tener antecedentes policiales. Contó para ello con la bendición del gobernador de Florida, el hermano de George W., Jeb Bush, cuya esposa fue sorprendida por agentes del servicio de inmigración tratando de introducir en el país un alijo de joyas valoradas en 19.000 dólares sin declararlo ni pagar impuesto alguno… Un delito en toda regla. Pero ¿de qué se quejan? Esto es América, y aquí no perseguimos a delincuentes ricos o emparentados con la familia Bush.
La ley sostiene que los ex convictos no tienen derecho a votar en Florida. Lamentablemente, eso significa que el 31% de los hombres negros de Florida no puede votar por el hecho de contar con antecedentes penales (y estoy seguro de que el sistema judicial de Florida es intachable). Harris y Bush sabían que al tachar del censo los nombres de ex convictos impedirían el acceso a las urnas a miles de hombres negros.
En lo que parece ser un fraude masivo cometido por el estado de Florida, Bush, Harris y Compañía no sólo borraron del censo a miles de negros con antecedentes, sino también a miles de ciudadanos negros que no habían cometido un delito en su vida, junto con otros miles de votantes potenciales que no habían cometido más que faltas.
¿Cómo pudo ocurrir algo así? El equipo de Harris pidió a Database —una empresa estrechamente vinculada a los republicanos— que aplicase criterios de exclusión tan amplios como fuera posible para desembarazarse de estos votantes. Sus subalternos incluso exhortaron a la compañía a incluir en su lista a personas con nombres similares a los de los delincuentes, e insistieron en que Database comprobara los antecedentes de los individuos que tenían la misma fecha de nacimiento que delincuentes reconocidos o un número de la Seguridad Social parecido. Según las instrucciones de la oficina electoral, una coincidencia del 80 % de los datos señalados bastaba para que Database añadiera un nombre más a la lista de votantes despojados de su derecho a voto.

1. George, ¿eres capaz de leer y escribir como un adulto?
A mí y a muchos otros nos parece que el tuyo es, tristemente, un caso de analfabetismo funcional. No es nada de lo que dedebas avergonzarte, pues estás bien acompañado (no hay más que contar las erratas de este libro). Millones de americanos tienen un nivel de alfabetización de cuarto de primaria. No es de extrañar que dijeses aquello de «que ningún niño se quede atrás»; ya sabías de qué iba.
2. ¿Eres un alcohólico? En caso afirmativo, ¿cómo afecta esa condición a tus funciones como comandante en jefe?
Tampoco aquí pretendo señalar con el dedo, avergonzar ni faltar al respeto a nadie. El alcoholismo es un problema grave; afecta a millones de ciudadanos americanos, gente a la que conocemos y queremos. Muchas de esas personas logran superar su enfermedad y llevar vidas normales. Los alcohólicos pueden ser —y han sido— presidentes de Estados Unidos. Admiro sinceramente a cualquiera que consiga vencer una adicción de este género. Tú has reconocido que no puedes controlar el alcohol y que no has probado una gota desde que cumpliste cuarenta años. Felicidades.
También nos has dicho que solías «beber demasiado» y que, finalmente, te diste cuenta de que «el alcohol empezaba a mermar mis energías y podía llegar a enturbiar mi afecto por otras personas». He aquí la definición de un alcohólico. Esto no te descalifica para ser presidente, pero requiere que respondas a algunas preguntas, especialmente después de pasar años ocultando el hecho de que en 1976 te detuvieron por conducir bebido.
3. ¿Eres un delincuente?
En 1999, cuando se te interrogó acerca de tu presunto consumo de cocaína, alegaste que no habías cometido «ningún delito en los últimos veinticinco años». Con todo lo que hemos aprendido acerca de respuestas esquivas en los últimos ocho años, una contestación así llevaría a un observador lúcido a presuponer que los años anteriores fueron otra cosa.
¿Qué delitos cometiste antes de 1974, George?
Insisto: no lo pregunto para que se te castigue. Me preocupa que tal vez guardes algún secreto sórdido y oscuro, pues en ese caso estarías suministrando munición a quienquiera que lo devele. Si alguien se enterase de tus secretillos, podría servirse de ellos para hacerte chantaje. Y eso te convierte en una amenaza para la seguridad nacional.
Hazme caso: alguien descubrirá lo que escondes y, cuando lo haga, será un peligro para todos. Tienes el deber de revelar la naturaleza del delito que cometiste, sea cual sea.

En resumen: ha sido un borracho, un ladrón, posiblemente un delincuente, un desertor impune y un llorica. El veredicto quizá te parezca cruel, pero es que el amor puede ser despiadado.
Y por amor de todo lo que es sagrado y decente, chico, te animo a que presentes tu dimisión inmediatamente y restituyas el buen nombre de tu familia todopoderosa. Haz que todos aquellos que aún creemos que existe una pizca de decencia en el clan nos sintamos orgullosos al comprobar que un Bush con sentido común es mejor que un Bush común y consentido.

• Desde 1979 hasta hoy, el 1% más rico del país ha visto su salarlo incrementado en un 157%; los que de entre ustedes están entre el 20% menos acaudalado están ganando 100 dólares menos al año (ajustados por inflación) de lo que ganaban en los albores de la era Reagan.
• Las doscientas empresas más prósperas del mundo han incrementado sus beneficios en un 362,4% desde 1983. Sus ventas conjuntas son más elevadas que el PIB de cualquier país del mundo, salvo los diez más ricos.
• Desde las recientes fusiones de las cuatro mayores compañías petrolíferas de EEUU, sus beneficios han aumentado en un 146%, mientras a usted le contaban que había «crisis energética».
No hay una recesión económica. ¿Están ganando las empresas menos que el pasado año? Claro. ¿Cómo podía ser de otro modo? En los años noventa nos vendieron esa bonanza surrealista de beneficios pingües que nada tenía que ver con la realidad. Compare las cifras de cualquier otro año con los de esa década y será como comparar la velocidad con el tocino. El otro día leí un titular en que se decía que los beneficios de General Motors habían bajado un 73 % en el último año. Suena mal, pero la verdad la primera mitad del 2001 el gigante automovilístico se embolsó 800 millones.
¿Las empresas de Internet están cayendo como moscas? Naturalmente. ¿Y qué? Eso es lo que siempre sucede con los inventos revolucionarios: un montón de emprendedores se suben al carro para hacer su agosto y, al final, sólo los más mediocres o despiadados se tienen en pie. La cosa se llama C-AP-I-T-A-L-I-S-M-O. En 1919, veinte años después de la invención del automóvil, había 108 fabricantes de coches en Estados Unidos. Diez años después el número se había reducido a 44. A finales de los cincuenta eran 8 y, hoy día, quedan dos y medio.
Así es como funciona el sistema. Si no te gusta, pues, ya puedes irte a… bien, adónde se puede ir uno en estos días? Ah, sí: a las Bermudas.

FRAGMENTO DE LA 14ª ENMIENDA
Artículo primero: Toda las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción, son ciudadanos de Estado Unidos y del estado en el que residen. Ningun estado puede hacer o imponer leyes que recorten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de Estados Unidos, ni privar a nadie de vida, libertad o propiedad in el debido proceso judicial, así como tampoco negar a ninguna persona bajo su jurisdicción la protección igualitaria de ley.
Que decir del incumplimiento para la raza negra.

Nuestro problema no es sólo que nuestros niños no saben nada, sino que los adultos que pagan su matrícula están a su mismo nivel. Me pregunto qué sucedería si examináramos al Congreso de Estados Unidos para ver lo que saben nuestros representantes. ¿Y si les pusiésemos un simple test de conocimientos generales a los comentaristas que acaparan las emisoras de radio y televisión con su ininterrumpida cháchara?
Los profesores son los cabezas de turco preferidos de los políticos. Al escuchar a gente como Chester Finn, vicesecretario de educación en la administración de Bush el Viejo, uno acaba por pensar que la sociedad se desmorona por la negligencia, holgazanería e incompetencia profesorales. «Si usted confecciona una lista de los diez más buscados por arruinar la educación americana, no estoy seguro de quién quedaría primero: si el sindicato de profesores o los claustros escolares», declaró Finn.
Sin duda, hay un montón de profesores que dan pena y que harían mejor dedicándose al telemarketing. Pero la amplia mayoría de ellos son educadores dedicados que han elegido una profesión que les proporciona menos dinero del que ganan algunos de sus alumnos trapicheando con éxtasis. Y por lo visto ese sacrificio merece un castigo.
¿Qué prioridad le concedemos a la educación en este país?. Basta con echar un vistazo a la lista de presupuestos para ver que se le asigna más o menos tanto dinero como a los inspectores cárnicos. La persona que está al cuidado de nuestros hijos recibe una media de 41.351 dólares año. Un congresista, cuya única preocupación es decidir con qué grupo de presión debe salir a cenar, recibe 145.100 dólares.
Visto el trato degradante que nuestra sociedad brinda cotidianamente a los profesores, no es de extrañar que tan pocas personas se inclinen por la profesión. Hay tal escasez de profesores a escala nacional que algunas ciudades se han visto obligadas a reclutarlos en el extranjero. Recientemente, Chicago contrató a varios profesores provenientes de 28 países, incluidos China, Francia y Hungría. Para cuando empiece el nuevo semestre en Nueva York, siete mil profesores se habrán retirado, y el 60 % de sus sustitutos no estarán habilitados para ejercer la docencia allí.

Vivimos en una sociedad que premia y honra a los gánsters de las grandes multinacionales —ejecutivos que saquean directa o indirectamente los recursos de la Tierra y sólo velan por los beneficios del accionariado—, al tiempo que sometemos a los desposeídos a un sistema de “justicia” caprichoso y brutal.
Pero la gente empieza a darse cuenta de que algo no funciona.
Necesitamos reorganizar la sociedad para que trate a cada persona como un ser sagrado y valioso y para que nadie esté por encima de la ley por más candidatos que llegue a comprar. Mientras todo esto no cambie, no podremos pronunciar las palabras «con libertad y Justicia para todos» sin sentir una profunda vergüenza.

Quizá lo peor de tener a un presidente que nadie eligió es que, cuando se avecina una crisis nacional, debemos preguntarnos a qué intereses sirve. Dado que no gobierna por voluntad del pueblo sino por robo electoral, ¿no resulta más seguro suponer que «el pueblo» no se halla entre las prioridades del «presidente» George W. Bush?
Señor Bush, ¿podría aclararme estas cuestiones?:
1. ¿Es verdad que la familia Bin Laden ha estado suministrando fondos a la familia Bush durante más de veinte años? Según el New York Times, su primera empresa petrolera (Arbusto, fundada en 1979) fue parcialmente financiada por los Bin Laden. El clan saudí invirtió en el Grupo Carlyle, la empresa de George padre que tiene vínculos muy importantes con la industria de defensa de Estados Unidos. Creo que una coincidencia tan extraordinaria merece una explicación.
2. Usted dice que Osama bin Laden fue el cerebro de los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo, hay noticias de que, por entonces, este «maleante» estaba en tratamiento de diálisis a causa de una insuficiencia renal. ¿Nos está usted diciendo que un hombre conectado a una máquina de diálisis en una cueva de Afganistán?
3. En 1997, cuando usted era gobernador del estado, la BBC emitió un reportaje sobre los líderes talibanes de Afganistán que volaron a Houston, Texas, para reunirse con ejecutivos de la petrolera Unocal con el fin de discutir la construcción de un gasoducto en Afganistán. Uno de los informes de viabilidad del proyecto fue encargado a Enron, la compañía que más dinero donó a sus campañas para gobernador y presidente.
4. Según el Times de Londres, en los días y semanas que siguieron al 11 de septiembre, usted permitió que un avión privado saudí sobrevolara Estados Unidos para recoger y sacar del país a una docena de miembros de la familia Bin Laden. No se llevaron a cabo interrogatorios policiales ni del FBI, como tampoco se convocó a un gran jurado para determinar si estos parientes podían poseer información valiosa.
5. Al menos quince de los diecinueve secuestradores procedían de Arabia Saudí. Pero usted bombardeó Afganistán. ¿Fue un error de puntería? ¿O resultaba algo aventurado ir a por un país que suministra el 25 % de nuestra gasolina y que alberga a tantos socios de papá? Sólo trato de conocer el verdadero valor de las 3.000 vidas perdidas ¿A cuántos metros cúbicos de gas natural equivalen?
6. Tan pronto como acabó su campaña para tomar el control de Afganistán, usted instaló a un antiguo asesor de una petrolera como «jefe del gobierno interino». Luego, colocó a un ex consejero de Unocal como nuevo embajador en el país y, al cabo de pocos meses, se firmó el acuerdo para construir el gasoducto antes mencionado.

Sin duda un buen libro que crea conciencia de la topododerosa nación norteamericana.

To my way of thinking the best book of this filmmaker and where he puts in the spotlight the Bush family, less education and electoral fraud, things that on the other hand in the world we live in vogue.
The coup was forged long before the masquerade of the 2000 elections. In the summer of 1999, Katherine Harris, who deserves the honorary title of stupid white man and was co-director of the presidential campaign of George W. Bush and secretary of state of Florida in charge of the elections, paid 4 million dollars to Database Technologies to review the state census and eliminate any “suspect” from having a police record. He counted for it with the blessing of the governor of Florida, the brother of George W., Jeb Bush, whose wife was surprised by agents of the immigration service trying to introduce in the country a cache of jewelry valued at $ 19,000 without declaring it or paying tax some … A crime in its entirety. But what are you complaining about? This is America, and here we do not chase rich criminals or relatives of the Bush family.
The law holds that ex-convicts do not have the right to vote in Florida. Unfortunately, that means that 31% of Florida’s black men can not vote because of a criminal record (and I’m sure the Florida court system is flawless). Harris and Bush knew that by crossing out the census the names of ex-convicts would prevent thousands of black men from entering the polls.
In what appears to be a massive fraud committed by the state of Florida, Bush, Harris and Company not only erased thousands of blacks with records, but also thousands of black citizens who had not committed a crime in their lives, together with thousands of other potential voters who had committed nothing but faults.
How could something like this happen? The Harris team asked Database – a company closely linked to Republicans – to apply as wide exclusion criteria as possible to get rid of these voters. His subordinates even urged the company to include people with names similar to those of criminals on their list, and insisted that the Database check the background of individuals who had the same date of birth as recognized offenders or a Security number. Social similar. According to the instructions of the electoral office, a coincidence of 80% of the data indicated was enough for Database to add one more name to the list of voters deprived of their right to vote.

1. George, are you able to read and write like an adult?
It seems to me and many others that yours is, sadly, a case of functional illiteracy. It is nothing of which you should be ashamed, because you are well accompanied (there is no more to count the errata in this book). Millions of Americans have a fourth-grade level of literacy. No wonder you said that “no child is left behind”; you already knew what was going on
2. Are you an alcoholic? If yes, how does that condition affect your duties as commander in chief?
Here, too, I do not intend to point fingers, embarrass or disrespect anyone. Alcoholism is a serious problem; It affects millions of American citizens, people we know and love. Many of these people manage to overcome their illness and lead normal lives. Alcoholics can be – and have been – presidents of the United States. I sincerely admire anyone who manages to overcome an addiction of this kind. You have recognized that you can not control alcohol and that you have not tasted a drop since you turned forty. Congratulations.
You also told us that you used to “drink too much” and that, finally, you realized that “alcohol was starting to deplete my energies and could even disturb my affection for other people”. Here is the definition of an alcoholic. This does not disqualify you from being president, but it does require you to answer some questions, especially after spending years hiding the fact that in 1976 you were arrested for driving drunk.
3. Are you a criminal?
In 1999, when you were questioned about your alleged cocaine use, you alleged that you had not committed “any crime in the last twenty-five years”. With all that we have learned about elusive answers in the last eight years, such an answer would lead a lucid observer to assume that previous years were something else.
What crimes did you commit before 1974, George?
I insist: I do not ask it to be punished. I’m worried that you might keep some sordid and dark secret, because in that case you would be supplying ammunition to whoever unveils it. If someone found out about your secrets, he could use them to blackmail you. And that makes you a threat to national security.
What crimes did you commit before 1974, George?
I insist: I do not ask it to be punished. I’m worried that you might keep some sordid and dark secret, because in that case you would be supplying ammunition to whoever unveils it. If someone found out about your secrets, he could use them to blackmail you. And that makes you a threat to national security.
Listen to me: someone will discover what you are hiding and, when it does, it will be a danger to everyone. You have the duty to reveal the nature of the crime you committed, whatever it may be.

In short: he has been a drunkard, a thief, possibly a criminal, a deserter with impunity and a whiner. The verdict may seem cruel to you, but love can be ruthless.
And for the love of all that is sacred and decent, boy, I encourage you to present your resignation immediately and restore the good name of your almighty family. Make all those of us who still believe that there is a bit of decency in the clan feel proud to see that a Bush with common sense is better than a common and spoiled Bush.

• From 1979 until today, the richest 1% of the country has seen its salaries increased by 157%; those among you who are among the bottom 20% are earning $ 100 less per year (adjusted for inflation) than they earned at the dawn of the Reagan era.
• The two hundred most prosperous companies in the world have increased their profits by 362.4% since 1983. Their joint sales are higher than the GDP of any country in the world, except the ten richest.
• Since the recent mergers of the four largest oil companies in the US, their profits have increased by 146%, while you were told that there was an “energy crisis”.
There is no economic recession. Are companies making less than last year? Clear. How could it be otherwise? In the nineties they sold us that surreal bonanza of huge profits that had nothing to do with reality. Compare the figures of any other year with those of that decade and it will be like comparing speed with bacon. The other day I read a headline in which it was said that the benefits of General Motors had dropped by 73% in the last year. It sounds bad, but the truth is that the first half of 2001 the automobile giant pocketed 800 million.
Are Internet companies falling like flies? Naturally. And that? This is what always happens with revolutionary inventions: a lot of entrepreneurs get into the car to make their August and, in the end, only the most mediocre or ruthless are standing. The thing is called C-AP-I-T-A-L-I-S-M-O. In 1919, twenty years after the invention of the automobile, there were 108 car manufacturers in the United States. Ten years later the number had been reduced to 44. At the end of the fifties there were 8 and, today, there are two and a half left.
This is how the system works. If you do not like it, well, you can go to … well, where can one go these days? Oh, yes: to Bermuda.

FRAGMENT OF THE 14th AMENDMENT
Article One: All persons born or naturalized in the United States and subject to its jurisdiction, are citizens of the United States and the state in which they reside. No state can make or impose laws that cut the privileges or immunities of the citizens of the United States, or deprive anyone of life, liberty or property in due judicial process, nor deny any person under their jurisdiction the equal protection of law.
What to say of the breach for the black race.

Our problem is not only that our children do not know anything, but that the adults who pay their tuition are at the same level. I wonder what would happen if we examined the United States Congress to see what our representatives know. What if we put a simple test of general knowledge to the commentators who monopolize the radio and television stations with their uninterrupted chatter?
Teachers are the favorite scapegoats of politicians. When listening to people like Chester Finn, vice secretary of education in the administration of Bush the Elder, one ends up thinking that society collapses due to teacher negligence, laziness and incompetence. “If you make a list of the ten most wanted for ruining American education, I’m not sure who would be left first: the teachers’ union or the school cloisters,” Finn said.
Undoubtedly, there are a lot of professors who feel sorry and who would do better by dedicating themselves to telemarketing. But the vast majority of them are dedicated educators who have chosen a profession that provides them with less money than some of their students earn by dealing in ecstasy. And apparently that sacrifice deserves punishment.
What priority do we give to education in this country? Just take a look at the list of budgets to see that you allocate more or less as much money as meat inspectors. The person who is in the care of our children receives an average of 41,351 dollars per year. A congressman, whose only concern is to decide which lobby group should go out to dinner, receives $ 145,100.
Given the degrading treatment that our society offers teachers daily, it is not surprising that so few people are inclined towards the profession. There is such a shortage of teachers on a national scale that some cities have been forced to recruit them abroad. Recently, Chicago hired several teachers from 28 countries, including China, France and Hungary. By the time the new semester begins in New York, seven thousand teachers will have retired, and 60% of their substitutes will not be able to teach there.

We live in a society that rewards and honors the gangsters of the big multinationals -executives who directly or indirectly plunder the Earth’s resources and only watch over the benefits of shareholding-, while we subject the dispossessed to a system of “justice” “Capricious and brutal.
But people start to realize that something is not working.
We need to reorganize society so that it treats each person as a sacred and valuable being and so that no one is above the law for more candidates who come to buy. While all this does not change, we will not be able to pronounce the words “with freedom and Justice for all” without feeling a deep shame.

Perhaps the worst thing about having a president that nobody chose is that, when a national crisis looms, we must ask what interests it serves. Since it does not govern by the will of the people but by electoral theft, is it not safer to assume that “the people” are not among the priorities of “President” George W. Bush?
Mr. Bush, could you clarify these issues ?:
1. Is it true that the Bin Laden family has been providing funds to the Bush family for more than twenty years? According to the New York Times, its first oil company (Arbusto, founded in 1979) was partially financed by the Bin Laden. The Saudi clan invested in the Carlyle Group, the George father company that has very important links with the defense industry in the United States. I think that such an extraordinary coincidence deserves an explanation.
2. You say that Osama bin Laden was the mastermind of the September 11 attacks. However, there is news that, at that time, this «maleante» was on dialysis treatment due to kidney failure. Are you telling us that a man connected to a dialysis machine in a cave in Afghanistan?
3. In 1997, when you were governor of the state, the BBC broadcast a story about Taliban leaders in Afghanistan who flew to Houston, Texas, to meet with executives of oil company Unocal to discuss the construction of a gas pipeline in Afghanistan. . One of the project’s viability reports was commissioned from Enron, the company that donated the most money to its campaigns for governor and president.
4. According to the London Times, in the days and weeks that followed September 11, you allowed a private Saudi aircraft to fly over the United States to pick up and remove a dozen members of the Bin Laden family from the country. Police and FBI interrogations were not conducted, nor was a grand jury called to determine whether these relatives could possess valuable information.
5. At least fifteen of the nineteen hijackers came from Saudi Arabia. But you bombed Afghanistan. Was it an aiming error? Or was it a bit risky to go for a country that supplies 25% of our gasoline and that hosts so many of my dad’s partners? I’m just trying to know the true value of the 3,000 lives lost. How many cubic meters of natural gas are they worth?
6. As soon as your campaign to take control of Afghanistan ended, you installed a former oil company advisor as “head of the interim government.” Then, he placed a former Unocal advisor as the new ambassador in the country and, after a few months, an agreement was signed to build the aforementioned gas pipeline.

No doubt a good book that creates awareness of the North American nation.

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