Yo soy el futbolista secreto — Anónimo / The Secret Footballer: Access All Areas by Anonimus

Este es un libro que escribió un futbolista que jugó en la Premier League y el cual es interesante en tanto que este deporte es algo más que dinero y sobre todo fortaleza mental, hablando de todos los ámbitos del fútbol, primeros pasos, los managers, la afición, las tácticas , los medios de comunicación y teniendo al periódico The Guardian, nos presenta un relato interesante, principalmente el capítulo 9.

Me quedo con lo dicho por Frank Lampard hizo un comentario muy apropiado al respecto hace unos años: «Los jóvenes se olvidan de lo mucho que hay que trabajar para conseguir ese tipo de vida. No hay muchos que muestren esa entrega, y eso es muy importante. Creen que ya lo han conseguido». No me malinterpretéis, limpiar botas no sustituye el talento, pero ayuda a mantener los pies en la tierra y, sin duda, apreciar el boato que aporta el trabajo duro y la dedicación.

¿Cómo eligen los jugadores a sus agentes? ¿Los buscan al azar? ¿Se los recomiendan?
Agente: Todos mis clientes acudieron a mí porque alguien me había recomendado, pero un agente que trabaje por su cuenta o en una agencia importante no se extraña de ventas en frío que suelen empezar con una frase tipo «Te he encontrado un club». Los agentes novatos que están empezando quizá tengan suerte con un jugador que era amigo suyo y que ha ido ascendiendo o, más probablemente, si no trabaja para ninguna de las seis grandes agencias
¿Es razonable o excesivo lo que ganan los agentes en los traspasos?
Agente: Un cinco por ciento es razonable, al menos eso es lo que dicta la FA. Normalmente, se calcula sobre la remuneración total del jugador, pero no es definitivo y las negociaciones se llevan a cabo de distintas formas.

La FIFA quiere que la comisión de un agente sea un tres por ciento, pero no dice sobre qué cantidad ha de calcularse. ¿Del traspaso? ¿Del sueldo? ¿El tres por ciento de qué?
Una de las principales razones por las que la Premier League experimentó el primer boom de futbolistas extranjeros fue que los agentes, los mánager, los presidentes, etc., se dieron cuenta de que esos jugadores no conocían el mercado ni el valor que tenían en él. En la actualidad, la mayoría de los países europeos se ha espabilado, pero esa situación vuelve a repetirse con muchos de los futbolistas africanos que llegan a la Premier League.

Gran parte del resentimiento de los aficionados hacia los jugadores es la envidia, suscitada por dos hechos. En primer lugar, un club de fútbol no es nada sin sus aficionados, en general cuantos más tiene, mayor es el club. Los propietarios van y vienen, pero hay infinidad de familias ligadas a su club histórica y geográficamente. Puede que los aficionados no posean el club, pero en realidad les pertenece, forma parte de la comunidad. Lo que implica que, si un jugador no rinde, los aficionados se lo toman como algo personal, y os aseguro que lo primero que le echan en cara es el precio de su traspaso y de su sueldo.
Se nos sigue viendo como personas con escaso nivel cultural, y en este país se desprecia a la gente si le va bien en la vida. No nos esforzamos en el colegio, no somos grandes conversadores, no vocalizamos bien…

Conozco a futbolistas que ganaron mucho dinero vendiendo propiedades cuando el mercado estaba en alza e, igualmente, sé de jugadores que sufrieron grandes pérdidas cuando estalló la burbuja inmobiliaria en el 2008. Pero no les tengáis pena, la verdad es que siguen poniendo el cazo, en especial en la Premier League, en la que todo está a su alcance. He llegado a la conclusión de que hay tanto que decir sobre contentarse con lo que se tiene como sobre añadir otro cero en la cuenta. Al fin y al cabo, ¿cuánto es suficiente?.

Lo más duro de aceptar esa muestra de egolatría fue que algunos jugadores a los que consideraba amigos —gente con la que me había sentado al lado en el autobús durante años y con la que había peleado codo con codo en partidos como si mi vida dependiera de ello— tenían tanto miedo de que les pasara algo semejante que hicieron la vista gorda ante el vergonzoso tratamiento que se me infligía. Aunque, en realidad, no debería haberme sorprendido. El día en que me convertí en profesional supe que todo el mundo iba a la suya.

La depresión siempre ha existido, pero ha hecho falta que el fútbol al más alto nivel lo llevara a primera plana. A pesar de que en tiempos era capaz de no hacer caso de los abucheos del público, de repente llegó un momento en el que no quise soportar más sus improperios y me defendí. Dejé de sonreír en las fotos con los aficionados, no me entrené de no ser necesario y no me importó no entablar conversación con jugadores con los que no tenía nada en común. Me dediqué a beber más y a discutir con el mánager (más de lo habitual).

En el fútbol es muy parecido. Si una empresa o un patrocinador de un club de fútbol desea explotar la imagen o el nombre de un jugador, debe remunerar al club. En lo que se diferencia ligeramente es que la retribución que se da al jugador se pacta de antemano y en que no suele pagarse según se use su imagen. He de aclarar que los contratos de cesión de derechos de imagen no son ilegales, pero contienen muchas zonas oscuras. Si uno de ellos llegara a los tribunales, ambas partes contarían con argumentos convincentes.
Cuando se pusieron de moda, muchos agentes empezaron a insistir a los clubes que pagaran a sus jugadores a través de empresas creadas únicamente para evadir impuestos. Lo que no quiere decir que los jugadores no tuvieran una imagen que mereciera la pena explotar: todos podían esgrimir argumentos para que un porcentaje de su sueldo o del pago de su fichaje se cobrara a través de una empresa de derechos de imagen porque las camisetas que se venden en la tienda del club llevan su apellido. La zona oscura está relacionada con la cantidad exacta que un jugador debe recibir por parte del club y no es lo mismo Beckham que otro jugador.

Las camisetas, las fotografías firmadas, las medallas y los trofeos hicieron muy felices a las personas a las que más quiero. Y lo que es más importante —en lo que respecta a mi bienestar, en cualquier caso—, puse punto final a un capítulo muy turbulento de mi vida. Quizá no disfrute de la misma posición económica y no esté a la altura de mis compañeros, pero en cuanto a satisfacción, todos me admiran. Mi carrera futbolística, colorida y especial, siempre estará ahí para cualquiera que no tenga nada mejor que hacer. Mi nombre aparece en los libros de historia, está en cientos de miles (si no millones) de páginas web y, en algunos sitios, incluso tallado en piedra. Pero el que mi apellido continúe vivo a través de mis hijos es mucho más importante que toda esa basura. Y eso, como me repito una y otra vez, es algo que esos cabrones nunca podrán arrebatarme.

This is a book written by a footballer who played in the Premier League and which is interesting in that this sport is more than money and especially mental strength, talking about all areas of football, first steps, managers, Hobby, tactics, media and taking The Guardian newspaper, we presented an interesting story, mainly chapter 9.

I remain with what was said by Frank Lampard made a very appropriate comment about it a few years ago: “Young people forget how much you have to work to get that kind of life. There are not many that show that delivery, and that is very important. They think that they have already achieved it ». Do not get me wrong, cleaning boots does not replace talent, but it helps keep your feet on the ground and, without a doubt, appreciate the pageantry that hard work and dedication bring.

How do players choose their agents? Are they looking for them at random? Do you recommend them?
Agent: All my clients came to me because someone had recommended me, but an agent who works on their own or in a major agency does not miss cold sales that usually start with a phrase like “I found you a club”. Novice agents who are starting may have luck with a player who was a friend of theirs and who has been promoted or, more likely, if they do not work for any of the six major agencies
Is it reasonable or excessive what agents earn in transfers?
Agent: Five percent is reasonable, at least that’s what the FA dictates. Normally, it is calculated on the total remuneration of the player, but it is not definitive and the negotiations are carried out in different ways.

FIFA wants an agent’s commission to be three percent, but it does not say how much to calculate. Of the transfer? From the salary? Three percent of what?
One of the main reasons why the Premier League experienced the first boom of foreign soccer players was that the agents, the managers, the presidents, etc., realized that these players did not know the market or the value they had in it. . At present, most European countries have become clever, but this situation is repeated with many of the African footballers who arrive in the Premier League.

Much of the resentment of the fans towards the players is envy, provoked by two facts. First of all, a football club is nothing without its fans, in general the more it has, the greater the club. The owners come and go, but there are countless families linked to their club historically and geographically. The fans may not own the club, but in reality it belongs to them, they are part of the community. What implies that, if a player does not pay, the fans take it as a personal thing, and I assure you that the first thing they throw at him is the price of his transfer and his salary.
We are still seen as people with little cultural level, and in this country people are despised if they do well in life. We do not make an effort at school, we are not great conversationalists, we do not vocalize well …

I know soccer players who made a lot of money selling properties when the market was on the rise and, equally, I know of players who suffered great losses when the real estate bubble burst in 2008. But do not be sorry, the truth is that they are still putting the bucket, especially in the Premier League, where everything is within reach. I have come to the conclusion that there is so much to say about being content with what you have as about adding another zero to the account. After all, how much is enough?

The hardest part of accepting this show of egotism was that some players I considered friends – people I had sat with on the bus for years on end and with whom I had fought side by side in games as if my life depended on They were so afraid that something similar would happen to them that they turned a blind eye to the shameful treatment that was inflicted on me. Although, really, I should not have been surprised. The day I became a professional, I knew that everyone was going to theirs.

The depression has always existed, but it has been necessary for football at the highest level to take it to the forefront. Although in times I was able to ignore the boos of the public, suddenly there came a time when I did not want to put up with their insults anymore and I defended myself. I stopped smiling in the photos with the fans, I did not train myself if it was not necessary and I did not mind not engaging in conversation with players with whom I had nothing in common. I dedicated myself to drink more and to discuss with the manager (more than usual).

In football it is very similar. If a company or a sponsor of a football club wishes to exploit the image or the name of a player, it must remunerate the club. In what is slightly different is that the retribution given to the player is agreed in advance and that is not usually paid according to use his image. I must clarify that the contracts of transfer of image rights are not illegal, but they contain many dark areas. If one of them came to court, both sides would have convincing arguments.
When they became fashionable, many agents began insisting that clubs pay their players through companies created solely to evade taxes. What does not mean that the players did not have an image that was worth exploiting: everyone could use arguments so that a percentage of their salary or the payment of their signing will be charged through an image rights company because the shirts that they are sold in the club store they carry their last name. The dark zone is related to the exact amount that a player must receive from the club and is not the same Beckham as another player.

The shirts, the signed photos, the medals and the trophies made the people I love most very happy. And what is more important -in regards to my well-being, in any case-, I put an end to a very turbulent chapter of my life. Maybe I do not enjoy the same economic position and is not up to my peers, but as for satisfaction, everyone admires me. My football career, colorful and special, will always be there for anyone who has nothing better to do. My name appears in the history books, is in hundreds of thousands (if not millions) of web pages and, in some places, even carved in stone. But the fact that my last name continues to live through my children is much more important than all that trash. And that, as I repeat again and again, is something those bastards will never be able to snatch from me.

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