Acento Robinson — Michael Robinson / Robinson Program On Spanish Radio: Human Side Of Sports by Michael Robinson

Decir que este breve libro me parece interesante en cuanto considero los programas de Michael Robinson no convencionales y acercándose al deporte, al lado humano y eso es de agradecer, su programa similar al formato americano “real sports” nos va adentrando en la esencia del deporte con sus lados tanto positivo como negativo, que existe y mucho.

Uno de los grandes problemas de estos multimillonarios jóvenes que da el deporte de masas, coincido con John Carlin en que a un joven de 18 años que se hace rico y famoso de un día para otro le es muy difícil evitar que se le suba todo a la cabeza. Te conviertes en un pequeño dios, pero muy frágil, de porcelana. Así es muy fácil derrumbarse. Entiendes que estas personas busquen compensar toda esa adrenalina, cuando les falta, con métodos artificiales. Con adrenalina postiza. Porque llegan los 30-35 años y su vida les parece un tremendo desierto vacío que no es fácil atravesar. Un desierto en el que perecieron algunos de los más grandes. De estos casos como Aguado, Pantani, Maradona, Thyson…

Nos va adentrando en leyendas el gran Seve Ballesteros más conocido en Reino Unido que España, Manolo Santana… pero en muchos deportes minoritarios y como en España al no existir cultura del deporte Amaya Valdemoro, Rafa Pascual… Siempre deben emigrar. La importancia del ajedrez aunque menospreciado aquí y curiosidades como la del Osasuna de rezar antes de salir a jugar donde pensaba que malos debemos ser para conjurarnos al eterno, nos habla de la importancia terapéutica del deporte como en los Homeless World Cup ( campeonato mundo sin techo), de gran éxito humano y terapéutico, igualmente como utilizó Madiba ((Mandela) , el deporte como nexo de igualdad en apartheid…
El surf en España y en el resto de Europa es un bebé comparado con su edad y desarrollo en países como Estados Unidos o Australia, por eso son tan dignos de admiración estos deportistas intrépidos que buscan incansables la ola perfecta. Mi deseo es que encuentren muchas.
Que decir del escándalo de fútbol americano, con montones de síndromes ETC (encefalopatía traumática crónica) en montones de jugadores de la NFL…

Los triquis, unos niños indígenas del estado mexicano de Oaxaca que juegan tan bien al baloncesto que su fama ha traspasado fronteras. En México son ídolos nacionales (han sido recibidos por el presidente). A todo esto, juegan descalzos. Con ayuda de un balón y un libro —y lo digo así, porque sin libro no hay balón;— los triquis se están labrando un futuro mejor que el que tuvieron sus padres. Incluso es posible que puedan ir a la universidad. Y todo ello gracias al baloncesto. Un nuevo ejemplo del deporte usado por el bien de la humanidad.

«Lo importante es que el deporte profesional no contagie su deriva marcadamente económica al deporte de base y que quienes nos dedicamos a contarlo atendamos a las historias que tienen que ver con el conjunto del deporte y no solo a las que generan titulares grandes y exaltados».

El experimento Marinovich como lo que en inglés llamamos cautionary tale, una historia con moraleja que nos alerta de los peligros de la obsesión por el triunfo a la hora de educar a nuestros hijos. Creo muy conveniente dejar a las personas alimentarse razonablemente según sus gustos y que los bebés que se están formando en el vientre de sus madres floten felices en el líquido amniótico sin que las previsiones de nadie diseñen su menú. A partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Fernando Martín, la experiencia fue dura: en los Trail Blazers de Portland, Fernando se encontró con un entrenador novato, Mike Schuler, que no supo —o no quiso— aprovechar su potencial. A ello hay que añadir la soledad y las críticas que le llegaban desde España. Quienes me conocen bien saben lo enamorado que estoy de mi país de adopción, pero reconozco que los españoles a menudo tardan en reconocer los méritos de aquellos que se atreven a intentar triunfar fuera. Fernando no dudó en aprovechar la oportunidad que se le presentó y algunos se lo recriminaron. Porque además —¡y esto es el colmo!— se daba en aquel momento una circunstancia que hoy nos resultaría inconcebible, a saber: que estar en la NBA era incompatible con jugar en la selección española. Dice su hermano Antonio y yo con él: «Afortunadamente, en eso como en otras cosas hemos evolucionado».

Finalmente nos adentra en la falacia del dopaje y el deporte, hemos de respetar las reglas del juego, hasta ahí de acuerdo, pero me gustaría que, mientras lo hacemos, las discutiéramos y cuestionáramos su validez. La constante lucha entre prohibición y progreso científico se parece a la eterna pelea entre el ratón y el gato. Es una contradicción: exigimos cada vez más al deportista, mientras rechazamos los avances científicos con moralidad ciega. ¿Estamos frenando el avance de la especie humana? Yo lo que digo es: reglas sí, pero debatidas en un foro más acorde con las nuevas realidades.
Y para asomarnos al futuro, nadie mejor que Andy Miah, bioético, profesor y periodista inglés experto en el desafío que la farmacología supone para el deporte tal y como lo entendemos ahora. Autor de Genetically Modified Athletes: Biomedical Ethics, Gene Doping and Sport (Atletas modificados genéticamente: Ética biomédica, dopaje genético y deporte), Miah se cuestiona las relaciones entre deporte y ética, y también, entre otras cosas, si las autoridades pueden, o incluso deben, proteger al deporte de la modificación genética. El problema, a su juicio, tiene mucho que ver con la política. «Hay reglas impuestas antidopaje que constituyen visiones a corto plazo porque temen decepcionar a quienes están en el poder. Así que son decisiones que ni aclaran ni resuelven el problema». Y, como yo, es partidario de poner las cartas sobre la mesa: «El dopaje ha de abordarse como un asunto de sanidad pública, no de trampa o de delito. Es una manera mucho más constructiva y nos permite ver las consecuencias de estos fármacos y analizar los riesgos, hacer un seguimiento de los atletas. El problema es que se hace todo a puerta cerrada, y se trafica ilegalmente. Para salir de este círculo, hay que adoptar otra visión».

This short book seems interesting to me as I consider the unconventional programs of Michael Robinson and approaching sports, the human side and that is to be welcomed, his program similar to the American format “real sports” takes us into the essence of sport with its sides both positive and negative, which exists and a lot.

One of the big problems of these young billionaires who gives mass sports, I agree with John Carlin that an 18-year-old who becomes rich and famous from one day to the next is very difficult to avoid getting everything up head. You become a little god, but very fragile, of porcelain. So it is very easy to collapse. You understand that these people seek to compensate all that adrenaline, when they lack, with artificial methods. With artificial adrenaline. Because they are 30-35 years old and their life seems like a tremendous empty desert that is not easy to cross. A desert in which some of the greatest ones perished. Of these cases as Aguado, Pantani, Maradona, Thyson …

The great Seve Ballesteros, better known in the United Kingdom than Spain, Manolo Santana, is entering us in legends … but in many minority sports and as in Spain, since there is no sports culture Amaya Valdemoro, Rafa Pascual … They must always emigrate. The importance of chess, although it is belittled here and curiosities like the one of the Osasuna of praying before going out to play where he thought we should be evil to conjure the eternal, speaks to us of the therapeutic importance of sport as in the Homeless World Cup (world championship without a roof ), of great human and therapeutic success, as well as Madiba ((Mandela), sport as a nexus of equality in apartheid …
Surfing in Spain and the rest of Europe is a baby compared to their age and development in countries such as the United States or Australia, so they are so worthy of admiration these intrepid athletes who seek tireless the perfect wave. My wish is that you find many.
What to say about the football scandal, with lots of ETC (chronic traumatic encephalopathy) syndromes in lots of NFL players …

Los Triquis, indigenous children from the Mexican state of Oaxaca who play basketball so well that their fame has crossed borders. In Mexico they are national idols (they have been received by the president). To all this, they play barefoot. With the help of a ball and a book – and I say it that way, because without a book there is no ball – the Triqui are carving a better future than their parents had. It is even possible that they can go to university. And all thanks to basketball. A new example of sport used for the good of humanity.

«The important thing is that professional sport does not contaminate its markedly economic drift to grassroots sport and that those of us who dedicate ourselves to telling it should take into account the stories that have to do with the whole sport and not only those that generate big and exalted headlines» .

The Marinovich experiment as what in English we call cautionary tale, a cautionary tale that alerts us to the dangers of the obsession with triumph when it comes to educating our children. I think it is very convenient to let people eat reasonably according to their tastes and that the babies that are forming in the womb of their mothers float happily in the amniotic fluid without anyone’s plans for their menu. From there, each one draw their own conclusions.

Fernando Martín, the experience was tough: in the Trail Blazers of Portland, Fernando met a rookie coach, Mike Schuler, who did not know -or did not want to- take advantage of his potential. To this we must add the loneliness and criticism that came from Spain. Those who know me well know how in love I am with my adopted country, but I recognize that Spaniards often take time to recognize the merits of those who dare to try to succeed outside. Fernando did not hesitate to take advantage of the opportunity that was presented to him and some of them reproached him. Because in addition – and this is the last! – was given at that time a circumstance that today would be inconceivable, namely that being in the NBA was incompatible with playing in the Spanish team. His brother Antonio and I say to him: “Fortunately, in this as in other things we have evolved.”

Finally we enter the fallacy of doping and sports, we have to respect the rules of the game, up to that point, but I would like that, while we do it, we would discuss them and question their validity. The constant struggle between prohibition and scientific progress resembles the eternal fight between the mouse and the cat. It is a contradiction: we demand more and more from the athlete, while we reject scientific advances with blind morality. Are we slowing down the progress of the human species? What I say is: rules yes, but debated in a forum more in line with the new realities.
And to peek into the future, nobody better than Andy Miah, bioethicist, professor and English journalist expert in the challenge that pharmacology poses for the sport as we understand it now. Author of Genetically Modified Athletes: Biomedical Ethics, Gene Doping and Sport (genetically modified athletes: biomedical ethics, genetic doping and sports), Miah questions the relationship between sport and ethics, and also, among other things, if the authorities can, or they should even protect the sport from genetic modification. The problem, in his opinion, has a lot to do with politics. “There are imposed anti-doping rules that constitute short-term visions because they fear disappointing those in power. So they are decisions that neither clarify nor solve the problem ». And, like me, he is in favor of putting the cards on the table: “Doping must be addressed as a matter of public health, not cheating or crime. It is a much more constructive way and allows us to see the consequences of these drugs and analyze the risks, keep track of the athletes. The problem is that everything is done behind closed doors, and trafficked illegally. To get out of this circle, you have to adopt another vision ».

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