Platillos volantes… aquí y ahora — Frank Edwards / Flying Saucers by Frank Edwards

Sin duda un magnífico libro que conlleva el mundo de los objetos volantes, su mundo a través de diferentes investigaciones a finales de la década de los 60 y que me parece un clásico.

—Estos objetos volantes no identificados no constituyen un problema militar, sino científico, y deben ser tratados como tal.
El que formuló esta declaración fue, desde 1948, el primer asesor científico de las Fuerzas Aéreas norteamericanas sobre el tema de los OVNIS, el doctor J. Allen Hynek, astrónomo de la Northwestern University.
Fue uno de los que recomendaron al Comité de Asuntos Militares Internos que se siguiera una política idéntica a la que viene solicitando durante años el Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos. Esta organización, popularmente conocida como NICAP (National Investigations Comittee on Aerial Phenomena), es dirigida por almirantes, generales y científicos de diversas disciplinas. Durante mucho tiempo ha luchado para que el Congreso iniciara una investigación acerca de la manera en que ha sido ocultada por el Gobierno de los Estados Unidos, mediante las Fuerzas Aéreas, la información concerniente a los OVNIS.

Con motivo de la primera aparición del OVNI, en enero de 1966, un portavoz de la base de las Fuerzas Aéreas en Stewart había asegurado vagamente a los órganos informativos que el objeto visto en el pantano de Wanaque era sólo un «helicóptero especial provisto de un potente foco». Esta explicación fue rectificada posteriormente cuando los curiosos periodistas.
Y los funcionarios de las Fuerzas Aéreas asignados al Proyecto Libro Azul —agencia de investigación sobre OVNIS—, dijeron al Morning Call de Paterson (Nueva Jersey) que no investigarían el caso hasta que alguien diera cuenta de él, cosa que nadie se molestó en hacer.
La verdad es que el Libro Azul se hallaba virtualmente en un punto muerto cuando el OVNI visitó de nuevo Wanaque en octubre de 1966. Las Fuerzas Aéreas no estaban buscando casos nuevos que explicar, sino, simplemente, esperando tiempos mejores. Habían ocurrido muchas cosas en el campo de los objetos volantes no identificados, y por lo menos una de ellas había constituido para las Fuerzas Aéreas una penosa y un tanto humillante lección.

—¡No podrán decirme a mí que esos objetos no son reales! Hace un par de meses, varios vicepresidentes de la compañía volaban hacia Wichita en un aparato de la compañía. En plena luz del día, el piloto nos dijo que mirásemos por las ventanillas de la izquierda. Lo hicimos así. Y a unos cientos de metros del extremo del ala había un OVNI volando serenamente. Siguió su vuelo durante varios minutos e hizo cambiar las ideas de muchos, incluyéndome a mí.
A título simplemente informativo, diré que se trataba de uno de los vicepresidentes de la Boeing Aircraft, la mayor fábrica de aviones comerciales del mundo.

»… Los que consideramos tales apariciones como insuficientes para quitarnos el sueño, preferimos que nuestro sentido común no resulte insultado por disparatadas teorías “oficiales”.»
El Richmond News Leader, de Virginia, publicó el 23 de marzo: «Ya va siendo hora de que las Fuerzas Aéreas dejen de ocultar las pruebas referentes a estos fenómenos.» Y pedía que se pusiera fin a la política de «desacreditar el testimonio de los testigos presenciales».
El Dallas Morning News comentaba (30 de marzo) que «una seria investigación sobre los OVNIS podría reportar grandes beneficios a esta nación».
John F. Sullivan, ingeniero químico con veintitrés años de experiencia, comunicó el 26 de marzo al Royal Oak Tribune, de Michigan: «El metano (gas de los pantanos) no se eleva en el aire, ni permanece suspendido, ni se mueve a grandes velocidades. Como máximo, ardería sólo durante unos minutos. Tendría el aspecto de una antorcha… nadie podría confundirlo con una llama.» Sullivan añadió que el empleo de esta hipótesis por parte del doctor Hynek revelaba que éste sabía muy poco acerca del gas de las marismas, o que no decía la verdad, o que sus credenciales no eran auténticas.
Poco después de los incidentes de Dexter y Hillsdale, Johnny Carson entrevistó en el programa «Esta noche», de la NBC, al doctor Albert Hibbs, científico del Instituto de Tecnología de California. Carson preguntó al doctor Hibbs si aceptaba la teoría del gas de los pantanos como explicación válida de los fenómenos observados en Michigan. El doctor Hibbs respondió negativamente. «Las características del gas de las marismas no concuerdan con lo que se dijo allí.»

Ken Armstrong, veterano piloto de Lockheed-Georgia, regresaba de una misión corriente de instrucción. Armstrong tenía a su cargo el adiestramiento de los oficiales de las Fuerzas Aéreas brasileñas en el manejo del nuevo C-30. Se hallaba en ruta hacia el aeropuerto de las afueras de Río de Janeiro, con diez pilotos brasileños a bordo, cuando, desde la torre del aeropuerto, se le comunicó que había sido seguido por una «luz blanca» durante las treinta últimas millas. Ken hizo virar el enorme aparato con el fin de observar la luz, que se hallaba entonces suspendida sobre la torre de una iglesia situada a una milla del aeropuerto. Aunque el C-30 no es, en manera alguna, un aparato veloz, Armstrong se aproximó al objeto y lo persiguió durante unas sesenta millas, aproximadamente. El objeto no tuvo dificultad alguna en mantenerse muy por delante del avión.
Cuando Armstrong renunció a la persecución y emprendió el regreso al aeropuerto, el reluciente objeto blanco dio la vuelta y lo siguió a él de nuevo, alterando su rumbo y velocidad de vez en cuando. Por fin, al aterrizar el C-30, el objeto se detuvo aproximadamente en el mismo lugar que antes cerca de la torre de la iglesia. Luego pareció quedar inmóvil durante unos minutos y, por fin, viró y se desvaneció a lo lejos.
Ken Armstrong es un veterano con muchos años de servicio como piloto de las Fuerzas Aéreas y aviador de Lockheed-Georgia. Se halla plenamente familiarizado con los fenómenos aéreos más extraños, pero reconoció estar desconcertado por esta experiencia.

Un minucioso estudio de la actuación global de los OVNIS me lleva a la conclusión de que han hecho apariciones de este tipo y de que el programa está en marcha, si nuestros cálculos son correctos. Esto aparece claro sólo cuando se sitúan en secuencia cronológica las noticias de avistamientos procedentes de toda la Tierra. Los ocasionales informes de tomas de tierra de mediados de 1950 han seguido produciéndose. En muchos casos, incluso en época tan reciente como la primavera de 1967, testigos fidedignos comunicaron haber visto OVNIS operando a muy baja altura sobre extensiones relativamente pequeñas de agua (por ejemplo, el pantano Wanaque, en Nueva Jersey), donde los OVNIS eran claramente visibles, pero donde los hombres no podían llegar hasta ellos. Estas extensiones de agua proporcionaban a los OVNIS un escenario carente de peligros en el que mostrarse ostensiblemente. Se los ha visto también en las proximidades de buques en alta mar, en excelentes condiciones de visibilidad. Y cerca de aviones de pasajeros en pleno vuelo —circunstancias en las que podían ser vistos, pero no alcanzados—. Si ése era su objetivo, lo estaban consiguiendo, pese a la persistente negativa oficial de su existencia.

Titular del Australian Dominion del 7 de junio de 1966:
 
DOS POLICIAS PERSIGUEN A UN PLATILLO VOLANTE
 
Ayer por la tarde —dice el periódico—, centenares de personas de la localidad de Grafton (próxima a Sydney) presenciaron las maniobras de un OVNI que evolucionaba a baja altura mientras dos agentes de policía lo seguían por la localidad en su coche-patrulla.
Los agentes E. Mercer y P. Woodman se encontraban en el puesto de Policía de Grafton a las 8 de la noche cuando recibieron la llamada telefónica de un hombre que informó de la presencia en el cielo de «una cosa extraña» y dijo que tal vez quisieran echarle un vistazo los policías.
Así lo hicieron. No sin recelo, los policías salieron al exterior, y también ellos vieron el brillante objeto evolucionando donde el comunicante había dicho. Los agentes apuntaron sobre él sus prismáticos y pudieron divisar un gran anillo de luz que viraba lentamente de blanco a rojo y de nuevo a blanco. Parecía hallarse a unos quinientos metros de altura y era contemplado desde todas partes por excitados vecinos que se apresuraban a telefonear para informar de lo que sucedía. La centralilla de la Policía quedó bloqueada por las llamadas.
Los dos agentes utilizaron un coche de la Policía para seguir al objeto a través de la ciudad. Se detenía de vez en cuando y avanzó con lentitud hasta encontrarse ligeramente al sudoeste de Grafton. Luego aceleró de pronto y se alejó a una velocidad vertiginosa

New York Chronicle del 21 de noviembre de 1966:
 
YO HE SIDO VIOLADA EN UN PLATILLO VOLANTE
 
La damita que informa de esta extraordinaria experiencia es una residente en Melbourne (Australia): la señorita Marlene Travers, de 24 años.
Dijo al periodista:
—Créame o no, ¡yo fui retenida cautiva en un platillo volante, violada y fecundada por un hombre del espacio exterior!
¿Y cómo sucedió esto? La señorita Travers dijo que se produjo cuando se hallaba de visita en casa de unos amigos, en el campo. La noche del 11 de agosto habían estado hablando de platillos volantes, y sus amigos dijeron que habían visto uno hacía pocas noches, pero la señorita Travers se echó a reír y les dijo que la vida del campo los había convertido en unos aldeanos supersticiosos.
—Yo soy una muchacha práctica, ¿sabe? La ciencia-ficción nunca me ha dicho nada —explicó al periodista—. El caso es que después de cenar me ofrecí a ir a comprar cigarrillos a una tiendecita situada en un cruce de carreteras, a poco menos de un kilómetro de distancia. Fue entonces cuando sucedió todo, y tan rápidamente, que no tuve tiempo de pensar…, ni de hacer nada.
»Me hallaba a mitad de camino cuando oí un extraño zumbido y vi una fantástica luz en el cielo. El zumbido era cada vez más intenso. Al principio creí que se trataba de un avión, pero el ruido fue aumentando cada vez más hasta que, de pronto, algo aterrizó, allí mismo, en el campo, a menos de diez metros de mí. Era un disco plateado, de unos quince metros de diámetro y unos tres de espesor. Parecía brillar en la oscuridad como si tuviera luz propia.
»Por lo que habían contado mis amigos, me di cuenta al instante de que se trataba de una nave espacial procedente de un mundo distinto del nuestro.
»Se abrió una puerta corredera y salió un hombre alto y apuesto vestido con una especie de guerrera verde metálica, no rígida. Me miró fijamente con unos ojos que parecían despedir rayos de luz. Quise correr. Quise gritar…, pero estaba petrificada.
Dice Marlene que, antes de violarla, el hombre del espacio le dijo que había sido elegida para un gran honor: el de ser la primera mujer de la Tierra que concibiera un hijo engendrado por un hombre de su planeta.
Marlene dice que, mientras era conducida fuera del platillo, después de la violación, tropezó con algún conmutador, y el chispazo que se produjo le quemó los tobillos. Luego se desvaneció.
Cuando despertó se hallaba tendida en el campo donde había aterrizado el supuesto OVNI. Corrió a casa de sus amigos, que la habían estado buscando en vano, y le dijeron que hacía siete horas que estaba ausente. Llamaron a un médico, el cual la examinó y halló quemaduras en sus piernas y tobillos. En el lugar en que afirmaba haber sido asaltada, sus amigos encontraron una gran hendidura en la tierra.
Más tarde, Marlene Travers fue examinada de nuevo por un médico, quien dijo que, sin lugar a dudas, estaba embarazada. Se dice que la señorita Travers está convencida de que tendrá una criatura de fuera de este mundo.

Un antiguo funcionario del Observatorio Astrofísico Smithsoniano escribió al NICAP: «Durante el tiempo (doce años) que pertenecí a esa organización, las cámaras de rastreo filmaron gran cantidad de objetos no identificados, aparte la habitual filmación de satélites. Yo diría que del doce al quince por ciento de las fotografías mostraban uno o más objetos no identificados. Debido a la falta de tiempo y a la carencia de interés oficial hacia los mismos, no se llevó a cabo estudio alguno de los objetos no identificados.»

En 1966 se dieron varios importantes cambios de dirección en el campo del fenómeno conocido con el nombre de objetos volantes no identificados.
Primero fue la «oleada» que inauguró el año y que continuó casi con la misma intensidad durante varios meses, especialmente en los Estados Unidos. Una de sus fases fue la que proporcionó tanto material a los humoristas y caricaturistas: la inolvidable hipótesis del «gas de los pantanos», que aún atormenta a las Fuerzas Aéreas y al doctor Hynek. Pocos días después tuvimos la llamada «encuesta» realizada por el Comité de Servicios Armados de la Cámara, bajo la presidencia del miembro del Congreso Mendel Rivers.
A estos dos pasos definitivos siguió una nueva serie de observaciones de OVNIS y, con el tiempo, unas declaraciones sorprendentemente enérgicas y críticas por parte del doctor J. Allen Hynek. A su vez, éstas fueron seguidas por una interesante declaración pública del doctor James McDonald, físico de la Universidad de Arizona, en la que revelaba parte del material que había descubierto en el curso de sus investigaciones sobre OVNIS; y, cuando terminaba el año con otro alud de OVNIS (incluyendo varias fotografías), el doctor Hynek volvió a ser noticia.

1. La pregunta más frecuente en relación con los OVNIS es: «¿De dónde proceden?»
Y su respuesta: «Nadie lo sabe». Es posible que tengan más de un punto de origen. En nuestro pequeño planeta, los exploradores fabricados por el hombre tienen ya dos lugares de procedencia. Las naves que enviamos al sistema solar tienen objetivos similares, pero son diferentes tanto en su forma como en su tamaño. Quizá pueda aplicarse también esto a los objetos volantes no identificados, naves diferentes (y tal vez con distintos tipos de operadores) de diversos orígenes. Mas, por el momento, sólo pueden hacerse especulaciones sobre su lugar de origen.
 
2. «¿Es cierto que los OVNIS no son detectados por el radar?»
En absoluto. Millares de OVNIS han sido detectados en radares, tanto civiles como militares. Las detecciones más famosas fueron las efectuadas en los alrededores de Washington el verano de 1952. La Administración Civil de Aeronáutica publicó un folleto, de difusión restringida, en el que se explicaba el comportamiento de los objetos en las pantallas de radar la noche del 13 de agosto de 1952. En agosto de 1965, la base de radar de las Fuerzas Aéreas en la península de Keweenaw comunicó haber detectado una escuadrilla de OVNIS en vuelo sobre el Lago Superior.
 
3. «¿Por qué no hemos conseguido jamás ninguna pieza de un OVNI?»
El jefe del programa canadiense de OVNIS —comparable, por su finalidad, al norteamericano Libro Azul— dijo en su entrevista, grabada en cinta magnetofónica con su autorización, que las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos prestaron al proyecto canadiense de OVNIS un fragmento de un «platillo volante» para su examen. Wilbert Smith, jefe del proyecto canadiense, describió la muestra como arrancada del borde de un pequeño OVNI durante la oleada de 1952 en los alrededores de Washington. Dijo que los metalúrgicos habían determinado que era hierro puro, distinto del trabajado convencionalmente, sólo en la estructura globular de que estaba compuesto. Dijo también que tuvo que devolver el insólito fragmento a una entidad superior a las Fuerzas Aéreas, pero declinó revelar cuál era.
Existen otros casos de fragmentos oficialmente identificados: el estaño fundido que goteó de un OVNI averiado sobre Campinas (Brasil), el 14 de diciembre de 1954. El casco exterior, vacío, de un OVNI, recuperado en el archipiélago de las Spitzberg y del que dio cuenta el Gobierno noruego en el verano de 1952.

4. «¿Ha hablado realmente alguien alguna vez con los operadores de estos aparatos, o viajado en un OVNI?»
Los únicos vuelos que los seres humanos han realizado jamás a bordo de OVNIS parecen ser pura fantasía.
 
5. «¿Quién fue el primer astronauta que vio un OVNI en órbita?»
Se tiene constancia de que fue el Mayor Gordon Cooper, el cual lo vio sobre la estación de seguimiento de Muchea, cerca de Perth (Australia). El objeto que se acercó a él fue visto también por las doscientas personas de la estación de seguimiento. Se informó de ello dos veces por la cadena de radiodifusión NBC antes de que Cooper fuera recogido por el equipo de rescate. No se le permitió hacer comentarios sobre el fenómeno.
Hubo otro astronauta que vio un OVNI a corta distancia mientras estaba en órbita. Los científicos relacionados con los trabajos espaciales me dicen que, debido al shock emocional que experimentó, no se le permitió realizar nuevos vuelos.

6. «¿Muestran los OVNIS algún interés por nuestros aviones experimentales de gran altura?»
En abril de 1962, el Mayor Joe Walker realizaba un vuelo de pruebas con el avión-cohete X-15 a más de tres mil kilómetros por hora, cuando sus cámaras traseras filmaron unos objetos discoidales que volaban en formación de escalera detrás de su aparato. (Luego se dijo que podría tratarse de «láminas de hielo», lo que presumiblemente constituía el preludio del «gas de los pantanos».)

7. «¿Qué eran las extrañas esferas de metal que se encontraron —o se dice que se encontraron— en el desierto australiano hace unos años?»
Se encontraron, en efecto. Es una extraña historia con un final singular.
El 8 de abril de 1963, un guarda rural australiano, J. McClure, encontró en el desierto de Nueva Gales del Sur una brillante esfera de metal de unos treinta y cinco centímetros de diámetro y cinco kilos de peso. Había sido vista desde el aire por un avión que voló sobre aquella parte del desierto, que ningún ser humano había pisado hacía por lo menos cincuenta años. McClure entregó su hallazgo al Gobierno para su ulterior investigación.
El 28 de junio, en un punto situado a unos noventa kilómetros del lugar en que se había producido el descubrimiento de McClure, fue encontrada otra brillante esfera de metal.

8. «¿Cuántos países han comunicado noticias sobre OVNIS?»
Desde que, en 1946, los OVNIS aparecieron en gran número por primera vez, todas las naciones de la Tierra han informado de su presencia. Pero, en los últimos años, la mayor parte de las noticias parecen proceder de las naciones más industrializadas.
 
9. «¿Ha comunicado alguna vez algún astrónomo profesional haber visto OVNIS?»
Muchos de ellos han informado de la presencia de los extraños objetos llamados OVNIS. El doctor Seymour Hess; Frank Halstead, director del Observatorio Darling durante veinticinco años; el doctor H. Percy Wilkins, ex presidente de la Sociedad Selenológica Británica, y el premio Nobel Bart Bok, del Observatorio de Mt. Stromlo, en Australia…, por citar sólo unos cuantos.
 
10. «¿Por qué los astrónomos profesionales no informan nunca haber visto un OVNI a través de sus grandes telescopios?»
En primer lugar, los telescopios están hechos para ver a distancias enormes. Su campo visual es muy pequeño. La dificultad de ver objetos relativamente pequeños a corta distancia con el material de observatorio queda corroborada por los resultados de un cuestionario que envié en 1964 a un centenar de astrónomos profesionales. Les preguntaba cuántos aviones comerciales en vuelo habían visto a través de sus telescopios. Sin que ello me sorprendiera gran cosa, resultó que ninguno había visto un solo avión comercial.

11. «¿Van tripulados algunos de esos OVNIS?»
Si por tripulados entendemos operados por seres humanos de origen terrestre, la contestación es negativa. Pero si nos referimos a operadores vivos de origen desconocido, la contestación parece ser afirmativa. El Air Force Intelligence Manual (AFM-200-3) de setiembre de 1953 incluye un dibujo de un nuevo tipo de OVNI que por aquel tiempo empezaba a sustituir al «platillo volante» original. Y este nuevo OVNI de doble superficie convexa tenía, en el dibujo de las Fuerzas Aéreas, una cúpula transparente, sin duda alguna para facilitar la observación a uno o más tripulantes vivientes.
Las descripciones más fidedignas hechas de estos tripulantes muestran una sensible uniformidad, independientemente de la parte de la Tierra de que procedan: pequeños tipos humanoides cubiertos con brillantes indumentarias y tocados, por lo general, con cascos transparentes. (¿Creen ustedes que estarán intentando dejar de fumar?)

12. «¿Hay censura gubernamental respecto a la información sobre OVNIS?»
Hay censura regulada en lo tocante a la información sobre OVNIS desde 1952, cuando entró en vigor la orden conocida por el nombre de JANAP 146, como consecuencia de la abundancia de casos producidos en la capital de la nación y en sus proximidades. JANAP significa Publicación Conjunta de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire (Joint Army-Navy-Air Publication). Quiere esto decir que se aplica a todo el que pertenezca a cualquiera de los cuerpos armados. Fue dictada por los jefes del Estado Mayor Conjunto, y, sin duda, tuvo su origen a un nivel superior, con toda probabilidad el Consejo de Seguridad Nacional, o la CIA, o ambos organismos. (Para detalles sobre la actividad de la CIA, véase el capítulo noveno.)
JANAP 146 tenía como finalidad tranquilizar al público mientras los desconcertados militares buscaban algún medio de tratar la cuestión de los OVNIS.

13. «¿Qué puede usted decirnos sobre el Proyecto Libro Azul?»
Simplemente, que funciona sometido a las restricciones impuestas por las reglas de censura, lo cual significa que se le exige decir al público que no hay nada allá arriba, independientemente de lo que descubra o haya descubierto. De acuerdo con esta política, clasifica todos los casos importantes de OVNIS; sólo los no clasificados son accesibles a periodistas y otras partes interesadas.
En general, cuando los OVNIS son numerosos, el Proyecto Libro Azul publica uno de sus «informes estadísticos», según los cuales, dicho Proyecto ha investigado varios miles de casos y explicado todos menos unos cuantos centenares, “por falta de detalles”.

14. «¿Cómo son propulsados los OVNIS?»
Según el doctor Hermann Oberth, el famoso científico alemán que presidió una comisión de la Alemania Occidental para la investigación de los OVNIS, él y sus colegas llegaron a la conclusión de que los OVNIS eran «… concebidos y dirigidos por seres inteligentes de extraordinaria capacidad, y que son propulsados mediante la distorsión del campo gravitatorio, lo cual transforma la gravedad en energía utilizable».
Si esto resultara exacto, estaría de acuerdo con la teoría del campo unificado de Einstein, el cual sostiene que la gravedad, el magnetismo y la electricidad son distintas manifestaciones de la misma forma de energía.

15. «Si los OVNIS son realmente naves espaciales de origen exterior, ¿por qué aterrizan con tanta frecuencia en pantanos?»
En los planes norteamericanos para hacer frente a las circunstancias, en la suposición de que se llegue a otro planeta habitado, se han incluido ya previsiones para aterrizajes de emergencia con objeto de realizar misiones de inspección o efectuar reparaciones.
Nuestros astronautas recibirán la orden de efectuar tales aterrizajes en desiertos o en pantanos, a fin de garantizar el máximo grado posible de aislamiento.
Tal idea no está patentada. Es muy posible que el procedimiento que nos proponemos seguir sea ya utilizado por otros.
 
16. «Durante varios años hemos recibido a menudo noticias relativas a la observación de OVNIS por parte de pilotos de líneas comerciales, informes que son raros en los últimos años. ¿Puede usted explicar esto?»
Los pilotos de líneas aéreas comerciales hacían numerosos y detallados informes sobre OVNIS, y, debido a su excepcional competencia como observadores, tales informes eran de gran importancia.
Como ya he dicho antes, la orden oficial de censura militar (JANAP 146), entró en vigor a mediados de 1952. La política oficial de ridiculizar a los que comunicaban haber observado OVNIS y negar la existencia de los objetos, redujo drásticamente el número de casos de OVNIS transmitidos por los teletipos. En enero de 1954 quedaban ya sólo dos fuentes nacionales de este tipo de información.

17. «¿Qué clase de criaturas tripulan los OVNIS?»
Virtualmente, en todos los casos fidedignos se han descrito los mismos tipos de criaturas: pequeños seres de aspecto humano, llamados en general «humanoides», cuyas vestiduras, que suelen cubrirles todo el cuerpo, son de material blanco o reluciente, y con frecuencia van tocados con cascos transparentes.
En algunos casos —raros—, los testigos se han referido a «monstruos» de varias clases.

No doubt a magnificent book that involves the world of flying objects, his world through different research at the end of the 60s and that seems to me a classic.

– These unidentified flying objects are not a military problem, but a scientific one, and should be treated as such.
The one that formulated this declaration was, from 1948, the first scientific adviser of the North American Air Forces on the subject of the UFOs, the doctor J. Allen Hynek, astronomer of the Northwestern University.
He was one of those who recommended to the Internal Military Affairs Committee that a policy be followed that is the same as that which has been requested for years by the National Research Committee on Aerial Phenomena. This organization, popularly known as NICAP (National Investigations Comittee on Aerial Phenomena), is run by admirals, generals and scientists from various disciplines. For a long time he has fought for Congress to initiate an investigation into the manner in which the United States Government has withheld, through the Air Force, the information concerning the UFOs.

On the occasion of the first appearance of the UFO, in January 1966, a spokesman for the Air Force base in Stewart had vaguely assured the news organs that the object seen in the Wanaque reservoir was only a “special helicopter provided with a powerful focus ». This explanation was rectified later when the curious journalists.
And the Air Force officials assigned to the Blue Book Project – the UFO investigation agency – told the Morning Call in Paterson, New Jersey, that they would not investigate the case until someone reported it, which nobody bothered to do. .
The truth is that the Blue Book was virtually at a standstill when the UFO visited Wanaque again in October 1966. The Air Forces were not looking for new cases to explain, but simply waiting for better times. Many things had happened in the field of unidentified flying objects, and at least one of them had been a painful and somewhat humiliating lesson for the Air Force.

– You can not tell me that these objects are not real! A couple of months ago, several vice presidents of the company flew to Wichita on a company device. In broad daylight, the pilot told us to look out the windows on the left. We did it like that. And a few hundred meters from the end of the wing there was a UFO flying serenely. He followed his flight for several minutes and changed the ideas of many, including me.
Simply by way of information, I would say that it was one of the vice presidents of Boeing Aircraft, the largest commercial aircraft factory in the world.

“… Those of us who consider such apparitions as insufficient to keep us awake, prefer that our common sense should not be insulted by crazy” official “theories.”
The Richmond News Leader, from Virginia, published on March 23: “It is time for the Air Force to stop hiding the evidence referring to these phenomena.” And he called for an end to the policy of “discrediting the testimony of the eyewitnesses ».
The Dallas Morning News commented (March 30) that “serious research on UFOs could bring great benefits to this nation.”
John F. Sullivan, a chemical engineer with twenty-three years of experience, told the Royal Oak Tribune in Michigan on March 26: “Methane (marsh gas) does not rise in the air, nor does it remain suspended, nor does it move great speeds. At the most, it would burn only for a few minutes. It would look like a torch … no one could mistake it for a flame. “Sullivan added that the use of this hypothesis by Dr. Hynek revealed that he knew very little about marsh gas, or that he did not tell the truth, or that his credentials were not authentic.
Shortly after the Dexter and Hillsdale incidents, Johnny Carson interviewed Dr. Albert Hibbs, a scientist at the California Institute of Technology, on NBC’s “Tonight.” Carson asked Dr. Hibbs if he accepted the theory of swamp gas as a valid explanation of the phenomena observed in Michigan. Dr. Hibbs replied negatively. “The characteristics of the marsh gas do not match what was said there.”

Ken Armstrong, a veteran pilot from Lockheed-Georgia, was returning from a regular training mission. Armstrong was in charge of training the officers of the Brazilian Air Force in the handling of the new C-30. He was en route to the airport outside Rio de Janeiro, with ten Brazilian pilots on board, when, from the airport tower, he was informed that he had been followed by a “white light” for the last thirty miles. Ken turned the huge device around in order to observe the light, which was then suspended over the tower of a church a mile from the airport. Although the C-30 is by no means a fast-moving device, Armstrong approached the object and chased it for about sixty miles. The object had no difficulty in staying well ahead of the plane.
When Armstrong gave up the pursuit and started back to the airport, the gleaming white object turned and followed him again, altering his course and speed from time to time. Finally, when landing the C-30, the object stopped at approximately the same place as before near the church tower. Then it seemed to remain motionless for a few minutes and, finally, turned and faded away.
Ken Armstrong is a veteran with many years of service as an Air Force pilot and a Lockheed-Georgia aviator. He is fully familiar with the strangest aerial phenomena, but he acknowledged being bewildered by this experience.

A thorough study of the global performance of UFOs leads me to the conclusion that they have made appearances of this type and that the program is underway, if our calculations are correct. This appears clear only when the news of sightings from all over the Earth are chronologically placed. The occasional reports of land intakes in the mid-1950s have continued to occur. In many cases, even as recently as the spring of 1967, credible witnesses reported seeing UFOs operating at very low altitudes over relatively small stretches of water (for example, the Wanaque swamp in New Jersey), where UFOs were clearly visible, but where men could not reach them. These extensions of water provided the UFOs with a scenario devoid of dangers in which to show ostensibly. They have also been seen in the vicinity of ships on the high seas, in excellent conditions of visibility. And near passenger planes in mid-flight – circumstances in which they could be seen, but not reached. If that was their goal, they were getting it, despite the persistent official denial of their existence.

Owner of the Australian Dominion of June 7, 1966:

TWO POLICIES PERSECUTE A FLYING SAUCER

Yesterday afternoon, says the newspaper, hundreds of people from the town of Grafton (near Sydney) witnessed the maneuvers of a UFO that was evolving at low altitude while two police officers followed him around the town in his patrol car.
Agents E. Mercer and P. Woodman were at the Grafton Police post at 8 pm when they received the phone call from a man who reported the presence in the sky of “a strange thing” and said that they would like to have a look at the cops.
They did it. Not without suspicion, the policemen went outside, and they also saw the bright object evolving where the communicator had said. The agents pointed their binoculars at him and could see a large ring of light slowly turning from white to red and back to white. It seemed to be about five hundred meters high and was watched from all sides by excited neighbors who rushed to telephone to report what was happening. The police station was blocked by the calls.
The two agents used a police car to follow the object through the city. He paused from time to time and moved slowly until he was slightly southwest of Grafton. Then it accelerated suddenly and it moved away at a dizzying speed

New York Chronicle of November 21, 1966:

I HAVE BEEN VIOLATED IN A FLYING SAUCER

The lady who reports this extraordinary experience is a resident of Melbourne (Australia): Miss Marlene Travers, 24 years old.
He told the journalist:
Believe me or not, I was held captive in a flying saucer, violated and fertilized by a man from outer space!
And how did this happen? Miss Travers said that it happened when she was visiting a friend’s house in the country. On the night of August 11 they had been talking about flying saucers, and their friends said they had seen one a few nights ago, but Miss Travers laughed and told them that country life had turned them into superstitious villagers.
-I’m a practical girl, you know? Science fiction has never told me anything, “he explained to the reporter. The fact is that after dinner I offered to go to buy cigarettes in a small shop located at a crossroads, just less than a kilometer away. It was then that everything happened, and so quickly, that I did not have time to think … or to do anything.
“I was halfway there when I heard a strange buzzing and saw a fantastic light in the sky. The buzzing was getting louder and louder. At first I thought it was an airplane, but the noise was increasing more and more until, suddenly, something landed, right there, in the field, less than ten meters from me. It was a silver disk, about fifteen meters in diameter and about three thick. It seemed to shine in the darkness as if it had its own light.
“From what my friends had told me, I realized at once that it was a spaceship from a different world than ours.
“A sliding door opened and a tall, handsome man dressed in a kind of metallic green jacket, not rigid, came out. He stared at me with eyes that seemed to emit rays of light. I wanted to run. I wanted to scream … but I was petrified.
Marlene says that before violating her, the space man told her that she had been chosen for a great honor: that of being the first woman on Earth to conceive a child begotten by a man from her planet.
Marlene says that, as she was being led off the saucer, after the rape, she tripped over some commutator, and the sparks that burned her ankles. Then he vanished.
When she woke up, she was lying in the field where the supposed UFO had landed. She ran to her friends’ house, who had been looking for her in vain, and they told her that she had been away for seven hours. They called a doctor, who examined her and found burns on her legs and ankles. In the place where he claimed to have been assaulted, his friends found a large crack in the earth.
Later, Marlene Travers was examined again by a doctor, who said that she was, without a doubt, pregnant. It is said that Miss Travers is convinced that she will have a creature from out of this world.

A former official of the Smithsonian Astrophysical Observatory wrote to NICAP: “During the time (twelve years) that I belonged to that organization, the tracking cameras filmed a lot of unidentified objects, apart from the usual satellite filming. I would say that from twelve to fifteen percent of the photographs showed one or more unidentified objects. Due to the lack of time and the lack of official interest towards them, no study of the unidentified objects was carried out. ”

In 1966 several important changes of direction occurred in the field of the phenomenon known as unidentified flying objects.
First was the “surge” that opened the year and that continued with almost the same intensity for several months, especially in the United States. One of its phases was the one that provided so much material to the humorists and caricaturists: the unforgettable hypothesis of the “gas of the swamps”, which still torments the Air Force and Dr. Hynek. A few days later we had the so-called “survey” carried out by the House Armed Services Committee, under the presidency of Congressman Mendel Rivers.
These two definitive steps were followed by a new series of observations of UFOs and, over time, surprisingly strong and critical statements by Dr. J. Allen Hynek. These, in turn, were followed by an interesting public statement by Dr. James McDonald, a physicist at the University of Arizona, in which he revealed some of the material he had discovered in the course of his UFO research; and, when the year ended with another avalanche of UFOs (including several photographs), Dr. Hynek was again in the news.

1. The most frequent question regarding UFOs is: “Where do they come from?”
And his answer: “Nobody knows”. It is possible that they have more than one point of origin. In our small planet, the explorers made by man already have two places of origin. The ships that we send to the solar system have similar objectives, but they are different in both their form and size. Perhaps this also applies to unidentified flying objects, different ships (and perhaps different types of operators) of different origins. But, for the moment, only speculations about their place of origin can be made.

2. “Is it true that UFOs are not detected by radar?”
Absolutely. Thousands of UFOs have been detected in radars, both civilian and military. The most famous detections were made around Washington in the summer of 1952. The Civil Administration of Aeronautics published a pamphlet, of limited diffusion, in which the behavior of the objects was explained on the radar screens the night of the 13th. August 1952. In August 1965, the radar base of the Air Force on the Keweenaw Peninsula reported having detected a UFO squadron in flight over Lake Superior.

3. “Why have we never gotten any part of a UFO?”
The head of the Canadian UFO program -comparable, for its purpose, to the American Blue Book- said in his interview, recorded on tape with his authorization, that the United States Air Forces lent to the Canadian UFO project a fragment of a «Flying saucer» for your examination. Wilbert Smith, head of the Canadian project, described the sample as being torn from the edge of a small UFO during the 1952 surge in the vicinity of Washington. He said that the metallurgists had determined that it was pure iron, different from the conventionally worked, only in the globular structure of which it was composed. He also said that he had to return the unusual fragment to an entity superior to the Air Force, but declined to reveal what it was.
There are other cases of officially identified fragments: the melted tin that dripped from a damaged UFO over Campinas (Brazil), on December 14, 1954. The empty outer hull of a UFO, recovered in the Spitzberg archipelago and from which The Norwegian Government reported in the summer of 1952.

4. “Has anyone ever actually talked to the operators of these devices, or traveled in a UFO?”
The only flights that humans have ever made on board UFOs seem to be pure fantasy.

5. “Who was the first astronaut to see a UFO in orbit?”
It is known that it was Major Gordon Cooper, who saw him on the Muchea tracking station, near Perth (Australia). The object that approached him was also seen by the two hundred people at the tracking station. It was reported twice by the NBC broadcasting network before Cooper was picked up by the rescue team. He was not allowed to comment on the phenomenon.
There was another astronaut who saw a UFO at close range while in orbit. Scientists related to space work tell me that, due to the emotional shock he experienced, he was not allowed to make new flights.

6. “Do the UFOs show any interest in our high-altitude experimental aircraft?”
In April of 1962, Major Joe Walker was conducting a test flight with the X-15 rocket plane at more than three thousand kilometers per hour, when his rear cameras filmed discoidal objects flying in a stairway formation behind his device. (Then it was said that it could be “sheets of ice,” which presumably constituted the prelude to “swamp gas.”)

7. “What were the strange metal spheres that were found – or are said to have been found – in the Australian desert a few years ago?”
They met, in effect. It’s a strange story with a singular ending.
On April 8, 1963, an Australian rural guardian, J. McClure, found in the desert of New South Wales a bright metal sphere about thirty-five centimeters in diameter and five kilos in weight. It had been seen from the air by an airplane that flew over that part of the desert, that no human being had trod for at least fifty years. McClure delivered his find to the government for further investigation.
On June 28, at a point about ninety kilometers from the site of McClure’s discovery, another shiny metal sphere was found.

8. “How many countries have reported news about UFOs?”
Since, in 1946, UFOs appeared in large numbers for the first time, all nations on Earth have reported their presence. But, in recent years, most of the news seems to come from the most industrialized nations.

9. “Has a professional astronomer ever reported seeing UFOs?”
Many of them have reported the presence of strange objects called UFOs. Dr. Seymour Hess; Frank Halstead, director of the Darling Observatory for twenty-five years; Dr. H. Percy Wilkins, former president of the British Selenological Society, and Nobel laureate Bart Bok, of the Mt. Stromlo Observatory in Australia … to name but a few.

10. “Why do not professional astronomers report never having seen a UFO through its large telescopes?”
First of all, telescopes are made to see at enormous distances. Your visual field is very small. The difficulty of seeing relatively small objects at close range with the observatory material is corroborated by the results of a questionnaire that I sent in 1964 to a hundred professional astronomers. I asked them how many commercial airplanes in flight they had seen through their telescopes. Not surprisingly, it turned out that none had seen a single commercial plane.

11. “Are some of these UFOs manned?”
If by manned we understand operated by human beings of terrestrial origin, the answer is negative. But if we refer to live operators of unknown origin, the answer seems to be affirmative. The Air Force Intelligence Manual (AFM-200-3) of September 1953 includes a drawing of a new type of UFO that at that time was beginning to replace the original “flying saucer”. And this new UFO double convex surface had, in the drawing of the Air Force, a transparent dome, no doubt to facilitate the observation of one or more living crew.
The most reliable descriptions made of these crewmen show a sensible uniformity, independently of the part of the Earth they come from: small humanoid types covered with bright clothing and headdresses, usually with transparent helmets. (Do you think they will be trying to stop smoking?)

12. “Is there government censorship regarding information about UFOs?”
There is regulated censorship regarding information about UFOs since 1952, when the order known as JANAP 146 came into force, as a consequence of the abundance of cases produced in the capital of the nation and in its vicinity. JANAP means Joint Publication of the Armies of Land, Sea and Air (Joint Army-Navy-Air Publication). This means that it applies to everyone who belongs to any of the armed bodies. It was dictated by the heads of the Joint Chiefs of Staff, and undoubtedly had its origin at a higher level, most likely the National Security Council, or the CIA, or both agencies. (For details on the CIA’s activity, see the ninth chapter.)
JANAP 146 was meant to reassure the public while the bewildered military looked for some way to deal with the UFO issue.

13. “What can you tell us about the Blue Book Project?”
Simply, it works subject to the restrictions imposed by the censorship rules, which means that you are required to tell the public that there is nothing up there, regardless of what you discover or have discovered. According to this policy, it classifies all the important cases of UFOs; Only the unclassified are accessible to journalists and other interested parties.
In general, when UFOs are numerous, the Blue Book Project publishes one of its “statistical reports”, according to which said Project has investigated several thousand cases and explained all but a few hundred, “for lack of details”.

14. “How are UFOs propelled?”
According to Dr. Hermann Oberth, the famous German scientist who presided over a West German commission for UFO research, he and his colleagues concluded that UFOs were “… conceived and directed by intelligent beings of extraordinary capacity, and that are propelled by the distortion of the gravitational field, which transforms gravity into usable energy ».
If this were to be accurate, I would agree with Einstein’s unified field theory, which holds that gravity, magnetism and electricity are different manifestations of the same form of energy.

15. “If UFOs are really spacecraft of foreign origin, why do they land so frequently in swamps?”
In the US plans to cope with the circumstances, on the assumption that another inhabited planet is reached, provisions have already been included for emergency landings in order to carry out inspection missions or carry out repairs.
Our astronauts will be ordered to make such landings in deserts or in swamps, in order to guarantee the maximum possible degree of isolation.
Such an idea is not patented. It is very possible that the procedure we intend to follow is already used by others.

16. “For several years we have often received news regarding the observation of UFOs by commercial pilots, reports that are rare in recent years. Can you explain this? »
The commercial airline pilots made numerous and detailed reports on UFOs, and, because of their exceptional competence as observers, such reports were of great importance.
As I have said before, the official order of military censorship (JANAP 146), came into force in mid-1952. The official policy of ridiculing those who reported having observed UFOs and denying the existence of objects, drastically reduced the number of UFO cases transmitted by teletypes. In January 1954 there were only two national sources of this type of information.

17. “What kind of creatures are UFOs?”
In virtually every reliable case, the same types of creatures have been described: small, human-looking beings, generally called “humanoids,” whose garments, which usually cover their entire bodies, are of white or gleaming material, and often go touched with transparent helmets.
In some cases -rares-, witnesses have referred to “monsters” of various kinds.

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