La guerra civil contada a los jóvenes — Arturo Pérez Reverte / Spanish Civil War Narrated to Youngsters by Arturo Pérez Reverte

Este es un breve libro en forma de esquema al que acompañan unas buenas ilustraciones de Fernando Vicente, sin duda es una tentativa más por parte del autor para intentar que a la juventud no la den gato por liebre y eso es siempre de admirar en un país que siempre pasa todo por alto en pos de la transición como ocurrirá con en el rescate de los bancos, los fondos buitres y un sin fin de cuestiones, la memoria de este país en momentos es demasiado frágil. Ahora bien al leerlo se deben poner peros al intentar colocarnos una esencia a gato por liebre, aunque sea un libro con ilustraciones no es un libro del sello Disney.

Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano. Hace casi ochenta años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca, es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que nunca debemos olvidar.

En principio se trataba sólo de un golpe de Estado para instaurar una dictadura militar que gobernase el país. Sin embargo, las cosas se complicaron por la resistencia que desde el primer momento opusieron las izquierdas y el legítimo gobierno republicano, que armaron al pueblo para oponerse a los sublevados. España quedó partida en dos, según las ciudades donde triunfaron los sublevados y donde fracasaron. Y fue de ese modo como empezaron tres sangrientos años de guerra civil.

Millán-Astray en un acto público donde éste había gritado: «¡Viva la muerte, mueran los intelectuales!». Con gran serenidad y firmeza, Unamuno replicó: «Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque para eso os falta razón y derecho». Amenazado por los militares presentes, Unamuno estuvo a punto de ser agredido y tuvo que abandonar el lugar entre insultos. Inmediatamente fue cesado en su cargo de rector y murió al poco tiempo, arrestado en su domicilio.

Uno de los momentos más difíciles se produjo en Barcelona, cuando enfrentamientos entre el gobierno de la Generalitat, socialistas, comunistas y anarquistas desembocaron en levantamientos armados en barrios obreros y luchas callejeras que duraron varios días. Eso dio lugar a nuevas crisis políticas y cambios en el gobierno central. Agentes soviéticos que actuaban en España intervinieron directamente, complicando aún más la situación y las tensiones entre los diversos grupos. Hubo detenciones y asesinatos. Una sorda guerra civil de odios y desacuerdos se planteó en el interior de la República.

La Guerra Civil no acabó con la victoria militar del general Franco. Durante varios años, hasta que al final de la Segunda Guerra Mundial el nuevo régimen quiso congraciarse con quienes vencieron a la Alemania nazi, España vivió una represión despiadada y sistemática, con innumerables consejos de guerra, encarcelamientos y condenas a muerte. Unas 400.000 personas pasaron por cárceles y campos de internamiento. En vez de optar por la clemencia y la reconciliación, el régimen franquista, convertido en una férrea dictadura que iba a durar cuarenta años, procuró aplastar cualquier resto de libertad y democracia. Los partidos políticos quedaron prohibidos y la actuación sindical se puso en manos de la Falange, controlada por Franco después de que su líder, José Antonio Primo de Rivera, fuese fusilado por los republicanos en la cárcel de Alicante.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, cierto número de republicanos españoles, hombres y mujeres, regresó a España de forma clandestina para organizar guerrillas antifranquistas que durante un tiempo fueron muy activas en regiones rurales y montañosas, con sabotajes e incursiones diversas. A estas unidades de guerrilleros se las llamó «maquis», nombre tomado de la resistencia antinazi francesa. Su objetivo era conseguir una sublevación popular contra el régimen franquista, pero la falta de apoyo exterior y el acercamiento del general Franco a las potencias aliadas hicieron fracasar el intento, convirtiéndolo en una lucha inútil y sin esperanza. Perseguidos por el ejército y la guardia civil, la mayor parte de estos grupos fue apresada o exterminada.

This is a short book in the form of a diagram accompanied by some good illustrations by Fernando Vicente, no doubt it is an attempt on the part of the author to try that the youth do not give it a hare and that is always admired in a country that always overlooks everything in pursuit of the transition as will happen with the rescue of banks, vulture funds and endless issues, the memory of this country at times is too fragile. Now, when reading it, you have to put on buts when trying to put an essence on a cat for a hare, even if it is a book with illustrations, it is not a book of the Disney seal.

All wars are bad, but civil war is the worst of all, because it confronts the friend with the friend, the neighbor with the neighbor, the brother against the brother. Almost eighty years ago, between 1936 and 1939, in the time of our grandparents and great-grandparents, a terrible civil war took place in Spain. It caused thousands of deaths, destroyed homes, ruined the country and drove many people into exile. To avoid such a devastating tragedy ever again, it is convenient to remember how it happened. Thus, from that misfortune can be drawn useful conclusions about peace and coexistence that should never be lost. Terrible lessons that we should never forget.

In principle it was only a coup d’etat to establish a military dictatorship to govern the country. However, things were complicated by the resistance from the first moment opposed by the left and the legitimate republican government, which armed the people to oppose the rebels. Spain was split in two, according to the cities where the insurgents triumphed and where they failed. And it was in that way that three bloody years of civil war began.

Millán-Astray at a public event where he had shouted: “Long live death, intellectuals die!” With great serenity and firmness, Unamuno replied: “You will win but you will not convince. You will win because you have brute force; but you will not convince, because for that you lack reason and right ». Threatened by the military present, Unamuno was about to be attacked and had to leave the place amid insults. Immediately he was dismissed from his position as rector and died shortly after, arrested at his home.

One of the most difficult moments occurred in Barcelona, ​​when clashes between the government of the Generalitat, socialists, communists and anarchists led to armed uprisings in working class neighborhoods and street fighting that lasted several days. That led to new political crises and changes in the central government. Soviet agents acting in Spain intervened directly, further complicating the situation and the tensions between the various groups. There were arrests and murders. A muted civil war of hatred and disagreement was raised in the interior of the Republic.

The Civil War did not end with the military victory of General Franco. For several years, until the end of the Second World War the new regime wanted to ingratiate itself with those who defeated Nazi Germany, Spain experienced a ruthless and systematic repression, with countless war councils, imprisonment and death sentences. Some 400,000 people passed through prisons and internment camps. Instead of opting for clemency and reconciliation, the Franco regime, transformed into an iron dictatorship that was to last forty years, sought to crush any remaining freedom and democracy. The political parties were forbidden and union action was put in the hands of the Falange, controlled by Franco after its leader, José Antonio Primo de Rivera, was shot by the Republicans in the Alicante prison.

At the end of the Second World War, a number of Spanish Republicans, men and women, returned to Spain clandestinely to organize anti-Franco guerrillas who for a time were very active in rural and mountainous regions, with sabotage and various incursions. These guerrilla units were called “maquis,” a name taken from the French anti-Nazi resistance. Its objective was to achieve a popular uprising against the Franco regime, but the lack of external support and the approach of General Franco to the allied powers made the attempt fail, turning it into a useless and hopeless struggle. Persecuted by the army and the Civil Guard, most of these groups were imprisoned or exterminated.

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