Ahogados En La Orilla — Carlos Molina / Drowned on The Shore by Carlos Molina (spanish book edition)

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Toda victoria tiene un sabor agridulce y este libro trata sobre los perdedores pero que sin duda marcaron historia, a través de diferentes deportistas derrotados que se convirtieron en leyendas nos va recordando en distintas modalidades deportivas que en esto del deporte el azar también juega, un libro muy interesante.

A través del boxeador que inspiró a Stallone para su Rocky Balboa como Chuck Wepner en 1975 luchando épicamente ante Mohammed Ali, que decir del saltador de longitud nazi Lutz Long en 1936 que ayudó a clasificarse a Jessie Owens a la final, fueron grandes amigos, o del maratoniano italiano Dorando Pietri en 1908, y el golfista Doug Sanders que perdió el British con un golpe a un metro en 1980 y que tenía grandes dolores cuello y que decir de la máquina perfecta de hockey hielo de la Unión Soviética de Tikhonov derrotados por unos amateurs americanos en 1980.

Poulidor el eterno segundón de Anquetil y Mercks pero favorito del público y que fue más allá de la pierna de cordero de Anquetil, el precursor de Di Stefano, Pelé, Cruyff como el austriaco Sindelar (1934) y que decir de la elegancia de Von Cramm en el torneo de Wimbledon, cuando todavía no tenía ese status adquirido. La derrota estadounidense en baloncesto ante la Unión Soviética en 1972 después de repetir 3 veces el final de 3 segundos y victoria de Belov.

Barbosa el mejor portero del momento crucificado en el maracanazo de 1950 ante Uruguay y que decir en el ajedrez de Víctor Korchnoi ante Karpov más allá de yogures, sillas y banderas…
Que decir de la Hungría de Puskas…que era la elegancia pura y perdieron una final polémica ante Alemania en 1954 pudiéndose haber inyectado a los alemanes metanfetamina pervitina y no vitamina c. Que decir de Stirling Moss el mejor de los conductores de F1 sin haber ganado un campeonato mundial por conducir coches británicos.

Larry Foust murió el 28 de octubre de 1984 sin entrar nunca en el Salón de la Fama del baloncesto y sin ningún anillo de campeón, a pesar de lograr más de 11.000 puntos y 8.000 rebotes a lo largo de su carrera profesional. Tampoco llegó a tiempo de ver a sus Pistons ganar en 1989 y 1990 los dos primeros títulos para la franquicia.

Que decir de la mejor selección de rugby All Blacks (Nueva Zelanda)que perdieron contra los springboks (Sudáfrica) de Mandela en 1995 pero respecto a la final:

Los neozelandeses, sin embargo, no estaban tan embriagados por el espíritu de la reconciliación. Casi inmediatamente después de la final empezaron a circular rumores y acusaciones de envenenamiento en hoteles sudafricanos a varios jugadores de los All Blacks, que tuvieron que afrontar la final entre náuseas y después de no haber podido probar bocado en las horas previas. Algunos medios empezaron a mencionar como culpable del caso a una camarera llamada Suzie, un personaje que ha terminado por convertirse en parte de la leyenda y que, pese a todo, no está claro si pertenece a la realidad o a la ficción.
Es cierto, tal y como han explicado años después los miembros del equipo, que hubo una intoxicación masiva en vísperas de la final. Fueron pocos los jugadores que no sufrieron algún tipo de síntoma y muchos de ellos no pudieron comer nada el día del partido. Desde ese punto de vista, tuvo un mérito incuestionable que aguantasen el tipo hasta el final de la prórroga.
Lo que no está tan claro es si se produjo un envenenamiento o no. Desde luego, nunca se han encontrado pruebas concluyentes de ello

Mallory, realmente este inglés de clase alta, alcanzó la cima del Everest… El objeto más codiciado del Everest es ahora la cámara fotográfica que llevaban en su equipo, y que sin duda habrían utilizado de haber alcanzado la cima. Los expertos de la empresa de fotografía Kodak aseguran que, en caso de encontrarse la máquina, el frío permitiría que la película se hubiera conservado en condiciones adecuadas para poder ser revelada. Su hallazgo supondría salir de dudas definitivamente, pero por el momento la cámara continúa enterrada bajo la nieve en algún lugar de la arista nordeste del Everest.

Casi todas las derrotas tienen su protagonista, y aquella vez le tocó a un jugador inglés llamado Ted Peate. Era uno de los mejores de la época y una auténtica estrella en el condado de Yorkshire, de cuyo principal equipo formaba parte habitualmente. Había nacido en 1855 y tenía solo veintisiete años cuando se enfrentó a Australia en The Oval. Lo malo para él, entre otras cosas, era que su especialidad, lo que le había hecho célebre, eran sus lanzamientos, y en aquel momento le tocaba batear.
A lo largo de los tres días que duró el encuentro hizo un partidazo, pero eso nadie lo recuerda ya. Como lanzador, fue capaz de eliminar a ocho jugadores australianos y era uno de los más destacados. Las crónicas de la época hablaban de él como uno de los mejores jugadores ingleses. De cualquier forma, lo que quedó para la historia fue lo que sucedió justo cuando eliminaron a uno de sus compañeros y le tocó salir a decidir el partido.
Peate fue uno de los dos últimos bateadores ingleses aquella noche. Entre él y Charles Studd
Fue en el periódico Sporting Times y decía exactamente:
«En recuerdo afectuoso del cricket inglés, que murió en The Oval el 29 de agosto de 1882, lamentado profundamente por un amplio círculo de amigos y conocidos. D.E.P.
N. B. – El cuerpo será incinerado y las cenizas se llevarán a Australia.»
Desde entonces, cada dos o tres años, Australia e Inglaterra se enfrentan en una competición denominada The Ashes (las cenizas), sin duda la de mayor solera en el mundo del cricket internacional. La lista de anécdotas y afrentas relacionadas con estos encuentros es interminable.

Peter Norman, el australiano que logró la medalla de plata, tampoco se libró de los problemas. En la entrega de medallas de 1968 decidió apoyar de forma valiente a sus dos rivales y subió al podio con una insignia del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos. Aquel gesto le valió los reproches de la prensa australiana y el maltrato por parte de las autoridades deportivas. Después de México continuó con su vida y trabajó durante varios años como entrenador, pero con el tiempo sufrió depresiones y adicciones a los calmantes y al alcohol. Murió de un infarto en 2006 y aquella fue una de las veces en que Tommie Smith y John Carlos coincidieron después de México. Los dos viajaron a Australia y ayudaron a portar el féretro del hombre que les había apoyado treinta y ocho años antes.

Every victory has a bittersweet flavor and this book is about the losers but that certainly marked history, through different defeated athletes who became legends reminds us in different sports that in this sport chance also plays a book very interesting.

Through the boxer who inspired Stallone for his Rocky Balboa as Chuck Wepner in 1975, fighting epically against Mohammed Ali, what to say about the Nazi long jumper Lutz Long in 1936 that helped classify Jessie Owens to the final, they were great friends, or of the Italian marathon runner Dorando Pietri in 1908, and the golfer Doug Sanders who lost the British with a stroke to a meter in 1980 and who had great neck pains and to say of the perfect ice hockey machine of the Soviet Union of Tikhonov defeated by some American amateurs in 1980.

Poulidor the eternal second son of Anquetil and Mercks but favorite of the public and that went beyond the leg of lamb of Anquetil, the precursor of Di Stefano, Pelé, Cruyff like the Austrian Sindelar (1934) and that to say of the elegance of Von Cramm in the Wimbledon tournament, when he still did not have that acquired status. The American defeat in basketball against the Soviet Union in 1972 after repeating 3 times the final of 3 seconds and victory of Belov.

Barbosa the best goalkeeper of the moment crucified in the maracanazo of 1950 against Uruguay and what to say in the chess of Víctor Korchnoi before Karpov beyond yoghurts, chairs and flags …
What to say about Puskas’s Hungary … that it was pure elegance and they lost a controversial final against Germany in 1954, which could have injected the Germans with methamphetamine pervitina and not vitamin c. What about Stirling Moss, the best driver of F1 without having won a world championship for driving British cars.

Larry Foust died on October 28, 1984 without ever entering the Basketball Hall of Fame and without any champion ring, despite achieving more than 11,000 points and 8,000 rebounds throughout his professional career. Neither came in time to see his Pistons win in 1989 and 1990 the first two titles for the franchise.

What to say about the best rugby team All Blacks (New Zealand) that lost against the springboks (South Africa) of Mandela in 1995 but with respect to the final:

The New Zealanders, however, were not so intoxicated by the spirit of reconciliation. Almost immediately after the final, rumors and allegations of poisoning in South African hotels began to circulate to several players of the All Blacks, who had to face the final between nausea and after not having been able to taste bite in the previous hours. Some media began to mention as a culprit in the case a waitress named Suzie, a character who has ended up becoming part of the legend and, despite everything, it is not clear whether it belongs to reality or fiction.
It is true, as explained by members of the team years later, that there was massive poisoning on the eve of the final. There were few players who did not suffer some kind of symptom and many of them could not eat anything on game day. From that point of view, he had an unquestionable merit to hold the type until the end of the extension.
What is not so clear is whether a poisoning occurred or not. Of course, no conclusive evidence of this has ever been found

Mallory, really this upper-class Englishman, reached the summit of Everest … Everest’s most coveted object is now the camera they wore on their equipment, which they would undoubtedly have used had they reached the top. The experts of the photography company Kodak assure that, in case of finding the machine, the cold would allow the film to have been preserved in suitable conditions to be revealed. His finding would definitely leave doubt, but for the moment the camera remains buried under the snow somewhere on the northeast edge of Everest.

Almost all defeats have their protagonist, and that time it was an English player named Ted Peate. He was one of the best of the time and a true star in the county of Yorkshire, whose main team was usually part. He was born in 1855 and was only twenty-seven years old when he faced Australia in The Oval. The bad thing for him, among other things, was that his specialty, what had made him famous, were his pitches, and at that moment he had to hit.
Throughout the three days of the match he did a great match, but nobody remembers that anymore. As a pitcher, he was able to eliminate eight Australian players and was one of the most outstanding. The chronicles of the time spoke of him as one of the best English players. Anyway, what was left for the story was what happened just when they eliminated one of their teammates and it was their turn to decide the game.
Peate was one of the last two English hitters that night. Between him and Charles Studd
It was in the newspaper Sporting Times and it said exactly:
«In fond memory of English cricket, who died in The Oval on August 29, 1882, deeply lamented by a wide circle of friends and acquaintances. D.E.P.
N. B. – The body will be incinerated and the ashes will be taken to Australia. »
Since then, every two or three years, Australia and England meet in a competition called The Ashes (the ashes), undoubtedly the strongest in the world of international cricket. The list of anecdotes and affronts related to these meetings is endless.

Peter Norman, the Australian who won the silver medal, also did not get rid of the problems. In the 1968 medal, he decided to bravely support his two rivals and took the podium with a badge from the Olympic Project for Human Rights. That gesture earned him the reproaches of the Australian press and the mistreatment by the sports authorities. After Mexico he continued with his life and worked for several years as a coach, but over time suffered depression and addictions to painkillers and alcohol. He died of a heart attack in 2006 and that was one of the times when Tommie Smith and John Carlos coincided after Mexico. The two traveled to Australia and helped carry the coffin of the man who had supported them thirty-eight years earlier.

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