La Gran Mentira De La Nutrición — Carlos Abehsera / The Great Lie of Nutrition by Carlos Abehsera (spanish book edition)

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Me parece un muy interesante libro sobre los bulos acerca de la nutrición y que me me parece un complemento ideal con el libro «cerebro de pan» comentado en mi blog, a crear conciencia.

Los cambios en el genoma humano requieren de cientos o tal vez miles de años para producirse.
¿Por qué es esto importante en el campo de la nutrición? Pues porque nuestra alimentación ha cambiado sustancialmente en los últimos 60 o 70 años y no es posible que nuestro cuerpo pueda adaptarse a estos cambios a tanta velocidad, lo que sin duda explica una serie de problemas que sufrimos como especie.
La alimentación de los seres humanos es carnívora, el modo en que procesamos los alimentos y los nutrientes que estos contienen es absolutamente distinto al de los herbívoros. Uno de los estudios que se usó hace bastantes años para afirmar que el consumo de huevos elevaba el colesterol se realizó con conejos, eminentes herbívoros con doble ciclo de digestión.
Nosotros no tenemos que predigerir los alimentos, excretarlos y comernos nuestros excrementos para obtener aminoácidos y ácidos grasos. Al contrario, podemos extraerlos directamente de los alimentos que ingerimos, principalmente de la carne y el pescado y sus respectivas grasas. Por ello, entre otras cosas, nuestro organismo ajusta la producción de colesterol al que ingerimos. Si ingerimos más colesterol producimos menos, y si ingerimos menos producimos más. Nuestro organismo es capaz de mantener los niveles de colesterol que necesita usando este sistema de producción bajo demanda, aunque los anuncios de televisión le digan lo contrario. Es así de simple. Lo más probable es que usted no necesite tomar ningún yogur, suplemento o margarina que le baje el colesterol.

Nuestras necesidades vitales son los aminoácidos presentes en las proteínas y los ácidos grasos presentes en las grasas. Además, existen una serie de aminoácidos necesarios que el organismo no puede producir, los llamados aminoácidos esenciales, y una serie de grasas igualmente necesarias que el organismo tampoco puede producir llamadas ácidos grasos esenciales. Ambos son necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y tenemos que ingerirlos en nuestra dieta. Por el contrario, no existe ningún tipo de carbohidrato esencial que estemos obligados a consumir en la dieta para el correcto funcionamiento del organismo. Podemos ingerir carbohidratos, que utilizaremos como energía, o podemos no ingerirlos y producir energía a partir de las proteínas y las grasas, pero no podemos dejar de ingerir los aminoácidos esenciales y los ácidos grasos esenciales sin tener problemas de salud que desemboquen irremediablemente en la muerte prematura.
Para asegurarse un flujo estable de energía, el cuerpo humano desarrolló un ingenioso sistema de utilización y almacenamiento de combustible. Lo que ocurre es que nuestro organismo no puede almacenar los distintos combustibles del mismo modo. En efecto, podemos almacenar una cantidad importante de proteínas, en forma de masa muscular. También podemos almacenar una cantidad tremenda de grasas en el tejido adiposo, los famosos michelines. Sin embargo, no podemos almacenar una cantidad significativa de carbohidratos.

A sabiendas de que podemos mejorar nuestra salud significativamente cambiando nuestra alimentación, seguimos comiendo de la misma manera equivocada que más adelante abordaremos y comprando remedios milagrosos en forma de pastillas que nos permiten, al menos en teoría, seguir comiendo mal. Este sin duda es el gran objetivo del libro.
Estando en contra del sedentarismo y practico deporte a diario siempre que puedo, pero desde luego tengo claro que la culpa de nuestros problemas de salud reside en la nutrición y el sobrepeso que acumulamos, y esto se combate con la alimentación y no con el deporte. Para mí, el deporte cumple otros papeles de igual importancia en la vida, pero no es la solución al sobrepeso, ni a la diabetes, ni al Alzheimer, ni a nada parecido. La nutrición, por el contrario, sí lo es.

Alimentar a una población a base de cereales es infinitamente más barato que hacerlo a base de proteínas y grasas, especialmente si estas son de origen animal. ¿Sería económicamente sostenible el masivo crecimiento de la población de China o Indú sin la base de carbohidratos que proporcionan los cereales? Probablemente no. Ahora bien, la calidad y esperanza de vida está ligada directamente al tipo de alimentación que siguen, a su nutrición. En concreto, en China, con esa gran base de carbohidratos que tiene su alimentación, la esperanza de vida es casi 10 años menor que en Japón, donde en la dieta han crecido enormemente las proteínas en detrimento de los carbohidratos, algo que por cierto, ha hecho que la altura media de su población crezca significativamente en los últimos 10 años. En India, la esperanza de vida también es corta, y además la tasa de muertes por enfermedad cardiovascular, como pronto analizaremos, es realmente alta.

¿Cuántas veces habrá escuchado en su vida que el desayuno es la comida más importante del día? Probablemente también conozca el dicho que reza “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Pues bien, ambas afirmaciones son mitos.
El desayuno tipo de muchos nutricionistas es un vaso de leche desnatada, acompañado por cereales de desayuno o por pan, y amenizado con su infusión favorita y un gran zumo de naranja. Este desayuno, nutricionalmente hablando, es un disparate. Tenemos por un lado leche desnatada, o sea, baja en grasas y rica en carbohidratos. Luego tenemos cereales de desayuno, que son puro azúcar, o bien una pieza de pan, que es harina refinada y se convierte en azúcar en cuanto llega al estómago. Para regar esta importante cantidad de azúcar, le añadimos un gran zumo de naranja, que es básicamente agua con más azúcar.

Un desayuno a base de huevos y bacon –o de cualquier otro alimento rico en proteínas completas y grasas de calidad- es infinitamente más nutritivo que un desayuno a base de cereales de desayuno o incluso de pan.

La comida que no debemos saltarnos bajo ningún concepto, la que debe ser más completa en nutrientes y la que es probable que podamos definir como la más importante del día es precisamente la que mucha gente evita hacer o hace de manera más ligera: la cena.
Muchas personas eligen cenar una pieza de fruta porque piensan que realizando una cena presuntamente ligera y nutritiva les mejorará la salud y, en realidad, lo que están haciendo es acelerando su envejecimiento, reduciendo su masas muscular y aumentando su masa grasa, lo que produce el efecto contrario al que inicialmente buscaban, o sea, merma su salud.

La industria alimenticia salió beneficiada tremendamente de esta pauta nutricional en todos los aspectos. Déjeme que le ponga un par de ejemplos para que entienda el beneficio que esto le supone a esta industria. ¿Cuánto cuesta un litro de leche? ¿Y cuánto cuesta un litro de leche desnatada? Lo mismo más o menos, ¿verdad? ¿Qué tipo de leche compra la mayoría de personas? En efecto, leche desnatada o semi desnatada. Entonces, si a la leche le quitan la nata -la grasa-, y se la cobran igual, ¿qué ocurre con esa nata que usted ha pagado y que no está dentro de su bote de leche? Pues básicamente que se la vuelven a vender, en forma de nata para cocinar, de mantequilla, de postres lácteos, o de cualquier otra manera. ¿Por qué cobrarle algo una vez si se lo pueden cobrar dos veces?
En España, toda la leche de larga duración, toda la que viene en cartones y en botellas y no necesita frío, tiene el mismo origen: la leche desnatada. En efecto, conforme la leche llega a las fábricas, lo primero que hacen en el proceso industrial es quitarle toda la nata. Luego, cuando la empaquetan, en función del tipo de leche que vendan (entera, semidesnatada o desnatada) le añaden unos porcentajes concretos de nata pero, en cualquier caso, lo primero que hacen es desnaturalizarla, quitarle una gran base de su composición, que al igual que en la leche materna humana, es la grasa. Al final, lo importante es que les sobre cuanta más grasa mejor para poder elaborar otros productos con muy bajo coste de producción.
En el tema de los aceites pasa algo parecido. El uso de los aceites vegetales está muy extendido en la industria alimenticia, a veces hasta puntos insospechados y bastante repulsivos.

Los ácidos grasos Omega 3 también se encuentran presentes en los frutos secos, los huevos y otros alimentos, pero la realidad es que la mayoría de suplementos de Omega 3 proceden del pescado, porque es la fuente más barata de obtención de estos ácidos dada su riqueza.
Fíjese hasta donde llega la estupidez humana: Nuestra especie es capaz de cosas maravillosas gracias a la tecnología, pero en ocasiones hacemos cosas que tienen, cuando menos, poco sentido. Tomamos la leche de vaca, que es rica en grasa de manera natural para asegurar el crecimiento y desarrollo de los terneros, y le quitamos esa grasa porque pensamos que la grasa es mala para el organismo. Cuando tenemos la leche sin grasa nos vamos de pesca y extraemos grasa del pescado capturado, grasa Omega 3, que luego vamos y se la añadimos a la misma leche a la que previamente le habíamos quitado la grasa.

No existe un solo alimento barato de producir del que la industria alimenticia haga mala publicidad. No se extrañe.

Un mito sobre la nutrición que representa el mayor engaño de todos los que existen en la actualidad, sin duda apuntaría al mito del colesterol. Se me ocurre decirle que esta mentira es todavía más grande que la mentira de la grasa, pero es que el colesterol es, en realidad, un tipo de grasa que está relacionado directamente con la grasa saturada, así que podríamos decir que todo esto es parte de la misma mentira.
El colesterol es imprescindible para la formación del tejido nervioso. También es necesario para la formación de las sales biliares, esenciales en la absorción de ciertos nutrientes lipídicos y vía principal para la excreción del propio exceso de colesterol corporal. El colesterol forma parte de las conexiones sinápticas entre las neuronas. El colesterol también es fundamental en el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. En concreto, es necesario para destruir células cancerígenas.

En realidad, el colesterol viaja encapsulado en unas lipoproteínas y por lo tanto son estas lipoproteínas las que, en teoría, podrían obstruir sus arterias y no el colesterol en sí, si es que realmente ocurriese lo que describen esos gráficos, que se acumulan por ser muchas, que ya le adelanto que no es ni por asomo lo que ocurre en el interior de sus vasos sanguíneos.
Cuando hablamos de colesterol normalmente hablamos de colesterol HDL y colesterol LDL, pero esto no es exacto. En realidad el HDL y el LDL no son partículas de colesterol. De hecho, ni siquiera son “el” HDL y “el” LDL, sino más bien “la” HDL y “la” LDL. HDL significa High Density Lipoprotein (lipoproteína de alta densidad) y LDL significa Low Density Lipoprotein (lipoproteína de baja densidad). Estas lipoproteínas, entre otras, se encuentran en nuestra sangre y son las encargadas de transportar el colesterol y otras partículas de un lugar a otro. De modo que cuando usted se hace una analítica de sangre no le miden exactamente el colesterol que hay en su cuerpo, sino la cantidad que hay en las lipoproteínas que transportan ese colesterol por la sangre. La realidad es tan cruda que ni siquiera le miden todos los parámetros que le ofrecen en el análisis, sino que algunos los calculan usando una fórmula.

El fármaco más vendido de la historia se llama Lipitor. Desde su lanzamiento en 1996 hasta que expiró su patente el 30 de Noviembre de 2011, unos catorce años y medio después, Lipitor produjo ventas por la friolera de ciento veinticinco mil millones de dólares ($125.000.000.000), casi 8.500 millones de dólares anuales de promedio. Si tenemos en cuenta que el precio de venta al público del fármaco rondaba los 10 dólares, se debieron vender de media 850 millones de unidades por año, hasta un total de 12.500 millones de unidades en todo el período. ¿Alcanza a comprender la magnitud del negocio de este medicamento? No debe extrañarle por tanto que su propietario, el laboratorio Pfizer –que lo compró al laboratorio descubridor- siga centrado en trabajar en este tipo de medicamentos. Si todavía no se lo ha imaginado, ya se lo digo yo: el Lipitor era el nombre comercial de una estatina que hoy se vende a gran escala, incluso mayor, como medicamento genérico y que se llama atorvastatina. No debe extrañarle por lo tanto que a algunos laboratorios no les interese demasiado el verdadero causante del problema, dado que si producen un medicamento que ataca al foco del
problema –y no a la causa- puede venderlo de por vida en los pacientes, que es cuando un medicamento es realmente rentable para el laboratorio, al hacerse crónico.

Si existe un alimento sobre el que se dicen infinidad de mentiras todos los días y a casi todo el mundo le pasan desapercibidas ese es sin duda el azúcar.
El principal problema no son exclusivamente las dos cucharaditas de azúcar en el café –que también- sino todas las cucharadas soperas que ingerimos al día como parte de los alimentos procesados que comemos. Pero si las cifras de consumo de azúcar en España le parecen altas, las de Estados Unidos son escandalosas.
Azúcar de mesa y cuyo nombre técnico es sacarosa. La sacarosa es químicamente un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de fructosa. Por eso me hace gracia cuando muchas personas defienden el uso de la fructosa en la cocina por considerarla “más natural” que el azúcar común, que viene a ser lo mismo en la mitad de su composición.
La principal diferencia entre el azúcar blanco y el azúcar moreno es que este último está recubierto por una película de melaza. La melaza es un producto espeso derivado también de la caña de azúcar, que se elabora cociendo el jugo de la caña de azúcar hasta la evaporación parcial del agua que este contiene. Al azúcar blanco se le añade melaza para hacer azúcar moreno, y aunque este último puede contener algunas vitaminas del grupo B y minerales, cabe destacar que su contenido en hidratos de carbono es altísimo y no se trata, como le hacen creer, de azúcar integral, sino de azúcar al que después le han añadido melaza. Como curiosidad le diré que la melaza es el producto a partir del cual se produce la mayoría del ron entre otras cosas. Una aplicación muy interesante de la melaza que quizás quiera conocer, sobre todo si usa con regularidad azúcar moreno, es que se utiliza para el engorde del ganado por su altísimo poder energético y bajo coste.

El azúcar es una droga.
Fuerte deseo de consumo
Tolerancia a la sustancia, es decir, necesidad de consumir más
Problemas de control de comportamiento en relación a la sustancia
Síndrome de abstinencia
Descuido de personas o intereses
Rutina de consumo
No poder parar la adicción pese a ser consciente de que su consumo perjudica social, física y psíquicamente.

El azúcar es un alimento muy barato de producir que tiene una gran cantidad de utilidades en la industria alimentaria. Además del típico, que es como edulcorante, el azúcar se utiliza en la industria alimentaria como elemento conservante, como elemento estructural y, por supuesto, como droga para hacerle sentir bien cuando consume los productos que lo incluyen, aunque esto último lógicamente ningún fabricante se lo va a admitir. Es así de duro, pero no por ello menos real. Por eso alimentos industriales que no tienen por qué llevar azúcar tienen azúcar en su composición, desde mayonesas a patés pasando por cosas tan extravagantes como pepinillos en vinagre, mantequilla de cacahuetes o ensalada de pimientos.

Una creciente cantidad de neurólogos está planteándose que los distintos tipos de demencia, encabezados por el Alzheimer, podrían tener su origen en la dieta rica en carbohidratos y azúcares que seguimos. Esto explicaría el hecho de que cada vez más personas lleguen a la vejez in algún tipo de demencia.

El engaño alimentos «light»o 0%, lo que hacen ciertos fabricantes para perpetrar su engaño es eliminar de su receta alguna de las formas tradicionales de azúcar, como la sacarosa, la glucosa o la dextrosa, comúnmente usadas en la industria, y sustituirlas por otras más difíciles de percibir por parte de los consumidores, como el almidón o los polialcoholes, y decir abiertamente que su producto contiene 0% azúcares, siendo esta afirmación, cuando menos, de dudosa claridad, especialmente cuando va acompañada de la palabra “añadidos”. Es más, algunos fabricantes utilizan incluso nombres alternativos para referirse a estos –ya de por si alternativos- azúcares. Por ejemplo, algunos fabricantes se refieren a los polialcoholes como polioles.
Por ejemplo las galletas Artiach Artinata 0% Azúcares, podemos comprobar que de los 66 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos de producto que aportan, unos 35 gramos son polialcoholes –que ellos llaman polioles en su etiquetado- y los 31 gramos restantes no están especificados de qué tipo son. Mirando la composición, podemos concluir que son igualmente almidones aunque, en este caso, esta galleta no está hecha con harina integral, sino refinada.

La soja no contiene todos los aminoácidos esenciales que necesitamos para producir nuestras propias proteínas. De modo que aquí cae el primer mito: no es saludable llevar una dieta basada únicamente en la proteína de soja, como hacen muchos vegetarianos y veganos. En concreto, la soja no contiene fenilalanina y su aporte de metionina es deficitario, lo que lo convierte en un aminoácido limitante para muchos procesos en nuestro cuerpo.
La soja tiene un contenido muy alto en ácido fítico, un compuesto que interfiere profundamente con la absorción de elementos minerales en el sistema digestivo como el calcio, el magnesio, el cobre, el hierro, y el zinc. Los orientales descubrieron los efectos negativos que produce en el organismo la soja cruda y cocinada hace muchos años y por eso limitan su consumo, principalmente, a la soja fermentada, en la que el ácido fítico no está presente. De este modo, al problema de la baja disponibilidad de minerales en los vegetales debido a la utilización de químicos en la tierra, como vimos anteriormente, sumamos que la soja, excepto cuando está fermentada.
El gran engaño de la soja es una combinación de factores que influyen directamente en nuestra alimentación con repercusiones directas en el precio de los alimentos y repercusiones a largo plazo desconocidas sobre nuestra salud. Lo idóneo es consumir alimentos frescos y naturales que contengan fuentes completas de los nutrientes que necesitamos.

El principal problema del gluten es que casi todo el mundo ve este tema como blanco o negro: soy celíaco o no lo soy, puedo comer gluten o no puedo comerlo. Y si bien es cierto que los celíacos, los que sufren de celiaquía, de intolerancia al gluten, son los enfermos por gluten más comunes que existen, no son ni por asomo los únicos. De hecho, es bastante probable que usted mismo tenga una sensibilidad a alguna de las proteínas que forman el gluten y no sea consciente de ello.

El concepto de Dieta Mediterránea lo creó un señor que a estas alturas debe sonarle de algo: Ancel Keys. En realidad lo que Keys inventó fue el predecesor de la Dieta Mediterránea, el Estilo Mediterráneo. Por si no recuerda quién fue Ancel Keys, le refrescaré rápidamente la memoria. Ancel Keys fue el fisiólogo norteamericano que ocultó datos cuando publicó el estudio que asociaba erróneamente el consumo de grasa con la enfermedad cardiovascular que nos ha llevado a demonizar las grasas y a atiborrarnos a cereales gracias a la pirámide nutricional del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y de la teoría de los lípidos que él mismo propuso y que persiste en muchas áreas de la nutrición hasta nuestros días y que la mayoría de médicos abrazan por claro desconocimiento de la realidad.
Uno de los motivos por los que en los países de nuestro entorno la enfermedad cardiovascular está más contenida que en otras zonas es por la cantidad de grasa que consumimos aquí. El Aceite de Oliva Virgen Extra, como es natural, juega un papel importantísimo en nuestra ingesta de grasa, pero no es el único. Tradicionalmente, somos países que consumimos mucha grasa animal. Tanto procedente de la carne y el pescado como de los lácteos, principalmente el queso y la mantequilla.
La Dieta Mediterránea se ha idealizado erróneamente como una dieta baja en grasas saturadas. De acuerdo con el epidemiólogo John Powles, se puede observar también que en Francia e Italia hubo un descenso de la mortalidad por enfermedad cardiovascular al tiempo que había un aumento del consumo de grasa saturada, algo que como he dicho también ocurrió en España entre 1966 y 1990.
¿Cómo se explica entonces que, si lo que predomina en nuestra dieta no son los cereales sino las grasas de origen animal, y nuestra salud es mejor que la de la gran mayoría de países desarrollados, sigamos discutiendo acerca de la idoneidad de modificar nuestra dieta para incluir más cereales, reducir el consumo de grasa y alterar significativamente el ratio Omega 3 – Omega 6 que hemos conseguido mantener bueno hasta hoy? …Intereses comerciales.

En la economía global actual, diez o doce fabricantes se reparten una gran parte del pastel de nuestra alimentación y esa falta de competencia se traduce en un estancamiento del mercado que no beneficia para nada los intereses de los consumidores. Afortunadamente, esta situación se da principalmente en los alimentos procesados, que son los que le insisto continuamente que debe evitar.
En algunas ocasiones, una de estas empresas es dueña de varias de las marcas líderes del mercado, manejando a su antojo de este modo la oferta, los precios y la publicidad. Nestlé es dueña, por ejemplo, de las dos marcas de agua con gas más importantes a nivel mundial, que son Perrier y St. Pellegrino. Además, Nestlé es también la dueña de Poland Springs, la marca de agua embotellada líder en Estados Unidos. Pero si su agua embotellada favorita no pertenece a Nestlé, no se preocupe. Coca-Cola es dueña de Apollinaris y Bonaqua y PepsiCo es dueña de Aquafina. Danone por su parte es dueña de Evian y Volvic.
En España y aunque no aparecen en el gráfico, Unilever es dueña de Tulipán, Flora, Zas, Phase y Dorina. Esta misma empresa es dueña de las mayonesas Hellman’s, Calvé y Ligeresa.

Perder grasa es sencillo, rápido y seguro… si se sigue una dieta adecuada. Si usted ha engordado, comiendo cereales y tubérculos, no espere adelgazar haciendo lo mismo. Como mucho, puede aspirar a perder peso haciendo mucho deporte, pero perder peso y perder grasa son cosas muy distintas.

La dieta alcalina, también conocida como la dieta del pH, es una de las grandes mentiras con la que nos bombardean, a veces incluso los propios profesionales de la salud. Me asombra que esta dieta, que no está basada en ningún principio científico real, no esté en la lista de dietas milagro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas ni en la del Ministerio de Sanidad. Bueno, en realidad no me asombra mucho porque representa la falta de rigor científico y coherencia que estos y otros organismos vienen demostrando en su historia a la hora de decirnos lo que es bueno y lo que es malo para nosotros en materia de nutrición.
Al eliminar los productos ácidos por la orina, esta se vuelve lógicamente ácida y este es el mantra que le repiten los seguidores de esta dieta: que si su orina está ácida su organismo está ácido, cuando realmente ocurre lo contrario, si su orina está ácida es porque sus riñones funcionan correctamente y el pH de su sangre se regula adecuadamente eliminando cualquier exceso de ácido.
¿Qué es lo que aconseja la dieta alcalina? Básicamente eliminar todos los elementos ácidos de la dieta y aumentar la ingesta de elementos neutros y, sobre todo, alcalinos. ¿Y cuáles son los elementos ácidos de nuestra dieta? Antes de nada los sospechosos habituales: la carne roja, el cerdo, el pollo, los huevos, los pescados, los mariscos, la sal y los lácteos. ¿Le suena? Parece una dieta vegana, ¿verdad? Pero espere, aquí es donde llega la sorpresa, además de eliminar esos elementos, tenemos que eliminar el café, los zumos de fruta azucarados (o sea, prácticamente todos), el té verde y el té negro, el chocolate, la mostaza, la miel, la mermelada, el vinagre, la levadura… y prácticamente todo lo que no sea hierba, vegetal súper básico, algas y demás.

El problema de las frituras no son las frituras en sí, sino el tipo de grasa que se utiliza para hacer la fritura, la temperatura de la misma y, en última instancia, el alimento que se fríe. Del mismo modo que no podemos esperar que al cocer u hornear un alimento sus valores nutricionales mejoren, tampoco podemos esperar que algo así ocurra al freírlo. En general, debemos aspirar a comer alimentos que nos aporten más nutrientes y de mejor calidad, sin importarnos si estos alimentos están fritos, hervidos, horneados, crudos o hechos de cualquier otro modo. La cantidad de nutrientes existente en el alimento después de cocinarlo y la calidad de estos nutrientes, que es lo que de determina el aprovechamiento que podrá hacer nuestro organismo de dichos nutrientes tras la ingesta del alimento, es lo que debe guiarnos a la hora de decantarnos por un alimento o por otro, y no la forma en que está cocinado.

According to me a very interesting book about the hoaxes about nutrition and that I find an ideal complement with the book «brain of bread» commented on my blog, to create awareness.

Changes in the human genome require hundreds or perhaps thousands of years to occur.
Why is this important in the field of nutrition? Well, because our diet has changed substantially in the last 60 or 70 years and it is not possible that our body can adapt to these changes at such speed, which undoubtedly explains a series of problems that we suffer as a species.
The feeding of human beings is carnivorous, the way in which we process food and the nutrients they contain is absolutely different from that of herbivores. One of the studies that was used several years ago to affirm that egg consumption raised cholesterol was made with rabbits, eminent herbivores with a double cycle of digestion.
We do not have to predigest the food, excrete it and eat our excrement to obtain amino acids and fatty acids. On the contrary, we can extract them directly from the food we eat, mainly from meat and fish and their respective fats. Therefore, among other things, our body adjusts the production of cholesterol to which we ingest. If we ingest more cholesterol we produce less, and if we ingest less we produce more. Our body is able to maintain the levels of cholesterol you need using this production system on demand, although television ads tell you otherwise. It’s that easy. Chances are you do not need to take any yogurt, supplement or margarine that lowers your cholesterol.

Our vital needs are the amino acids present in proteins and the fatty acids present in fats. In addition, there are a number of necessary amino acids that the body can not produce, the so-called essential amino acids, and a series of equally necessary fats that the body can not produce called essential fatty acids. Both are necessary for the proper functioning of our body and we have to ingest them in our diet. On the contrary, there is no essential type of carbohydrate that we are obliged to consume in the diet for the proper functioning of the organism. We can eat carbohydrates, which we use as energy, or we can not ingest them and produce energy from proteins and fats, but we can not stop ingesting essential amino acids and essential fatty acids without having health problems that inevitably lead to death early.
To ensure a stable flow of energy, the human body developed an ingenious fuel utilization and storage system. What happens is that our body can not store the different fuels in the same way. In effect, we can store a significant amount of proteins, in the form of muscle mass. We can also store a tremendous amount of fat in adipose tissue, the famous love handles. However, we can not store a significant amount of carbohydrates.

Knowing that we can improve our health significantly by changing our diet, we continue to eat in the same wrong way that we will later approach and buy miraculous remedies in the form of pills that allow us, at least in theory, to continue eating poorly. This is undoubtedly the great objective of the book.
Being against the sedentary lifestyle and practice sports every day whenever I can, but of course I am clear that the fault of our health problems lies in the nutrition and overweight we accumulate, and this is fought with food and not with sports. For me, sport fulfills other roles of equal importance in life, but it is not the solution to overweight, diabetes, Alzheimer’s, or anything like that. Nutrition, on the other hand, is.

Feeding a population based on cereals is infinitely cheaper than doing it based on proteins and fats, especially if they are of animal origin. Would the massive growth of the population of China or India be economically sustainable without the carbohydrate base provided by the cereals? Probably not. Now, the quality and life expectancy is directly linked to the type of food they follow, to their nutrition. Specifically, in China, with that large carbohydrate base that has its food, life expectancy is almost 10 years less than in Japan, where in the diet proteins have grown enormously to the detriment of carbohydrates, which by the way, has made the average height of its population grow significantly in the last 10 years. In India, life expectancy is also short, and also the death rate from cardiovascular disease, as we will soon analyze, is really high.

How many times have you heard in your life that breakfast is the most important meal of the day? You probably also know the saying that says «eat like a king, eat like a prince and dine like a beggar. Well, both statements are myths.
The breakfast type of many nutritionists is a glass of skimmed milk, accompanied by breakfast cereals or bread, and enlivened with your favorite tea and a great orange juice. This breakfast, nutritionally speaking, is nonsense. We have skim milk, that is, low in fat and rich in carbohydrates. Then we have breakfast cereals, which are pure sugar, or a piece of bread, which is refined flour and turns into sugar as soon as it reaches the stomach. To water this important amount of sugar, we add a big orange juice, which is basically water with more sugar.

A breakfast made with eggs and bacon – or any other food rich in complete proteins and quality fats – is infinitely more nutritious than a breakfast made with breakfast cereals or even bread.

The food that we should not skip under any circumstances, which should be more complete in nutrients and what is likely to be defined as the most important of the day is precisely what many people avoid doing or doing more lightly: dinner.
Many people choose to have a piece of fruit because they think that making a presumably light and nutritious dinner will improve their health and, in fact, what they are doing is accelerating their aging, reducing their muscle mass and increasing their fat mass, which produces the opposite effect to the one they initially sought, that is, it reduces their health.

The food industry benefited tremendously from this nutritional guideline in all aspects. Let me give you a couple of examples so that you understand the benefit this brings to this industry. How much does a liter of milk cost? And how much does a liter of skimmed milk cost? The same more or less, right? What type of milk does most people buy? In effect, skimmed or semi-skimmed milk. So, if the cream is removed from the milk – the fat – and they charge it the same, what happens to that cream that you have paid and that is not inside your milk can? Basically, they sell it again, in the form of cream for cooking, butter, dairy desserts, or in any other way. Why charge him something once if he can be charged twice?
In Spain, all the long-term milk, all that comes in cartons and bottles and does not need cold, has the same origin: skimmed milk. In fact, as the milk reaches the factories, the first thing they do in the industrial process is to remove all the cream. Then, when packaged, depending on the type of milk they sell (whole, semi-skimmed or skimmed) they add a few concrete percentages of cream, but in any case, the first thing they do is denaturalize it, take away a large base of its composition, which just like in human breast milk, it is fat. In the end, the important thing is that the more fat is on them the better to be able to elaborate other products with very low production cost.
Something similar happens in the matter of oils. The use of vegetable oils is widespread in the food industry, sometimes to unsuspected and quite repulsive points.

Omega 3 fatty acids are also present in nuts, eggs and other foods, but the reality is that most Omega 3 supplements come from fish, because it is the cheapest source of obtaining these acids given their wealth .
Look how far human stupidity goes: Our species is capable of wonderful things thanks to technology, but sometimes we do things that have, at least, little sense. We take cow’s milk, which is rich in fat in a natural way to ensure the growth and development of calves, and we remove that fat because we think that fat is bad for the organism. When we have fat-free milk we go fishing and we extract fat from the fish caught, Omega 3 fat, which we then go and add it to the same milk to which we had previously removed the fat.

There is not a single cheap food to produce from which the food industry makes bad publicity. Do not be surprised

A myth about nutrition that represents the greatest deception of all that exist today, no doubt point to the myth of cholesterol. It occurs to me to tell you that this lie is even bigger than the fat lie, but it is that cholesterol is, in fact, a type of fat that is directly related to saturated fat, so we could say that all this is part of the same lie.
Cholesterol is essential for the formation of nervous tissue. It is also necessary for the formation of bile salts, essential in the absorption of certain lipid nutrients and the main route for the excretion of excess body cholesterol. Cholesterol is part of the synaptic connections between neurons. Cholesterol is also fundamental in the functioning of our immune system. In particular, it is necessary to destroy cancer cells.

Actually, cholesterol travels encapsulated in lipoproteins and therefore these lipoproteins are the ones that, in theory, could clog your arteries and not cholesterol itself, if it really happened what these graphs describe, which accumulate because they are Many, I already told you that it is not even remotely what happens inside your blood vessels.
When we talk about cholesterol we usually talk about HDL cholesterol and LDL cholesterol, but this is not exact. Actually, HDL and LDL are not cholesterol particles. In fact, they are not even «the» HDL and «the» LDL, but rather «the» HDL and «the» LDL. HDL stands for High Density Lipoprotein (high density lipoprotein) and LDL stands for Low Density Lipoprotein (low density lipoprotein). These lipoproteins, among others, are found in our blood and are responsible for transporting cholesterol and other particles from one place to another. So when you do a blood test you are not exactly measured the cholesterol in your body, but the amount in the lipoproteins that carry that cholesterol through the blood. Reality is so crude that not even all the parameters that are offered in the analysis are measured, but some calculate them using a formula.

The best-selling drug in history is called Lipitor. From its launch in 1996 until its patent expired on November 30, 2011, about fourteen and a half years later, Lipitor produced sales of a whopping one hundred and twenty-five thousand million dollars ($ 125,000,000,000), almost $ 8.5 billion annually. average. If we take into account that the retail price of the drug was around 10 dollars, an average of 850 million units per year had to be sold, up to a total of 12,500 million units in the entire period. Can you understand the magnitude of the business of this medicine? It should not be surprising, therefore, that its owner, the Pfizer laboratory – which bought it from the discovery laboratory – remains focused on working on this type of medicine. If you still have not imagined it, I already tell you: Lipitor was the commercial name of a statin that is now sold on a large scale, even larger, as a generic drug called atorvastatin. It should not be surprising, therefore, that some laboratories are not very interested in the true cause of the problem, since if they produce a medicine that attacks the focus of the
The problem – and not the cause – can be sold for life in patients, which is when a drug is really profitable for the laboratory, when it becomes chronic.

If there is a food about which they say countless lies every day and almost everyone goes unnoticed that is undoubtedly sugar.
The main problem is not only the two teaspoons of sugar in the coffee -which also- but all the tablespoons that we eat per day as part of the processed foods we eat. But if the figures for sugar consumption in Spain seem high, those of the United States are scandalous.
Table sugar and whose technical name is sucrose. Sucrose is chemically a disaccharide formed by a molecule of glucose and another of fructose. That’s why I find it funny when many people defend the use of fructose in the kitchen as «more natural» than ordinary sugar, which is the same in half of its composition.
The main difference between white sugar and brown sugar is that the latter is coated with a molasses film. The molasses is a thick product also derived from sugar cane, which is made by boiling the juice of the sugar cane until the partial evaporation of the water it contains. White sugar is added molasses to make brown sugar, and although the latter may contain some B vitamins and minerals, it should be noted that its carbohydrate content is very high and it is not, as they make believe, of whole sugar , but of sugar to which later they have added molasses. As a curiosity I will tell you that molasses is the product from which most rum is produced, among other things. A very interesting application of molasses that you may want to know, especially if you use brown sugar regularly, is that it is used for the fattening of cattle for its high energy power and low cost.

Sugar is a drug.
Strong desire for consumption
Tolerance to the substance, that is, the need to consume more
Problems of behavior control in relation to the substance
Abstinence syndrome
Neglect of people or interests
Consumer routine
Not being able to stop addiction despite being aware that their consumption hurts socially, physically and psychically.

Sugar is a very cheap food to produce that has a lot of profits in the food industry. In addition to the typical sweetener, sugar is used in the food industry as a preservative element, as a structural element and, of course, as a drug to make you feel good when you consume the products that include it, although this last logically no manufacturer he will admit it. It’s that hard, but no less real. That is why industrial foods that do not have to carry sugar have sugar in their composition, from mayonnaise to patés, to things as extravagant as pickles in vinegar, peanut butter or pepper salad.

A growing number of neurologists are considering that the different types of dementia, led by Alzheimer’s, could have their origin in the diet rich in carbohydrates and sugars that we follow. This would explain the fact that more and more people reach old age in some kind of dementia.

Deceiving «light» or 0% foods, what certain manufacturers do to perpetrate their deception is to eliminate from their recipe any of the traditional forms of sugar, such as sucrose, glucose or dextrose, commonly used in industry, and replace them by others more difficult to perceive by consumers, such as starch or polyalcohols, and to say openly that their product contains 0% sugars, this affirmation being, at least, of dubious clarity, especially when accompanied by the word «added » Moreover, some manufacturers even use alternative names to refer to these -already alternative- sugars. For example, some manufacturers refer to polyalcohols as polyols.
For example the Artiach Artinata 0% sugar cookies, we can verify that of the 66 grams of carbohydrates per 100 grams of product they provide, about 35 grams are polyalcohols – which they call polyols in their labeling – and the remaining 31 grams are not specified what kind are they? Looking at the composition, we can conclude that they are also starches although, in this case, this cookie is not made with wholemeal flour, but refined.

Soy does not contain all the essential amino acids we need to produce our own proteins. So here is the first myth: it is not healthy to have a diet based solely on soy protein, as many vegetarians and vegans do. In particular, soy does not contain phenylalanine and its contribution of methionine is deficient, which makes it a limiting amino acid for many processes in our body.
Soy has a very high content in phytic acid, a compound that interferes deeply with the absorption of mineral elements in the digestive system such as calcium, magnesium, copper, iron, and zinc. The orientals discovered the negative effects produced in the organism by the raw and cooked soybean many years ago and that is why they limit their consumption, mainly, to the fermented soybeans, in which the phytic acid is not present. In this way, the problem of the low availability of minerals in vegetables due to the use of chemicals in the soil, as we saw above, we add that soy, except when it is fermented.
The great deception of soy is a combination of factors that directly influence our diet with direct repercussions on the price of food and unknown long-term repercussions on our health. The ideal thing is to consume fresh and natural foods that contain complete sources of the nutrients that we need.

The main problem with gluten is that almost everyone sees this issue as black or white: I am celiac or I am not, I can eat gluten or I can not eat it. And while it is true that celiacs, those who suffer from celiac disease, gluten intolerance, are the most common gluten sufferers that exist, they are not even the only ones. In fact, it is quite likely that you yourself have a sensitivity to some of the proteins that make up gluten and are not aware of it.

The concept of the Mediterranean Diet was created by a man who at this point must sound of something: Ancel Keys. Actually what Keys invented was the predecessor of the Mediterranean Diet, the Mediterranean Style. In case you do not remember who was Ancel Keys, I will quickly refresh your memory. Ancel Keys was the American physiologist who hid data when he published the study that mistakenly associated the consumption of fat with cardiovascular disease that has led us to demonize fats and stuff ourselves with cereals thanks to the nutritional pyramid of the United States Department of Agriculture and of the theory of lipids that he proposed and that persists in many areas of nutrition to this day and that most doctors embrace by clear ignorance of reality.
One of the reasons why cardiovascular disease is more contained in the surrounding countries than in other areas is because of the amount of fat we consume here. Extra Virgin Olive Oil, naturally, plays an important role in our fat intake, but it is not the only one. Traditionally, we are countries that consume a lot of animal fat. Both from meat and fish and from dairy, mainly cheese and butter.
The Mediterranean Diet has been erroneously idealized as a diet low in saturated fats. According to the epidemiologist John Powles, it can also be seen that in France and Italy there was a decrease in mortality due to cardiovascular disease while there was an increase in the consumption of saturated fat, something that, as I said, also occurred in Spain between 1966 and 1990.
How is it explained then that, if what predominates in our diet is not cereals but fats of animal origin, and our health is better than that of the vast majority of developed countries, we continue discussing about the suitability of modifying our diet to include more cereals, reduce fat consumption and significantly alter the Omega 3 – Omega 6 ratio that we have managed to keep good until today? … Commercial interests.

In the current global economy, ten or twelve manufacturers share a large part of the cake of our diet and this lack of competition results in a stagnation of the market that does not benefit the interests of consumers at all. Fortunately, this situation occurs mainly in processed foods, which are the ones that I insist continuously that you should avoid.
On some occasions, one of these companies owns several of the leading brands in the market, managing at their whim in this way the offer, prices and advertising. Nestlé owns, for example, the two most important brands of sparkling water in the world, Perrier and St. Pellegrino. In addition, Nestlé is also the owner of Poland Springs, the leading bottled water brand in the United States. But if your favorite bottled water does not belong to Nestlé, do not worry. Coca-Cola owns Apollinaris and Bonaqua and PepsiCo owns Aquafina. Danone, on the other hand, owns Evian and Volvic.
In Spain and although they do not appear in the graph, Unilever owns Tulipán, Flora, Zas, Phase and Dorina. This same company owns Hellman’s, Calvé and Ligeresa mayonnaises.

Losing fat is simple, fast and safe … if you follow a proper diet. If you have gained weight, eating cereals and tubers, do not expect to lose weight by doing the same. At the most, you can aspire to lose weight doing a lot of sport, but losing weight and losing fat are very different things.

The alkaline diet, also known as the pH diet, is one of the great lies with which we are bombarded, sometimes even by the health professionals themselves. It amazes me that this diet, which is not based on any real scientific principle, is not on the list of miracle diets of the Association of Dietitians-Nutritionists or the Ministry of Health. Well, it does not really amaze me because it represents the lack of scientific rigor and coherence that these and other organisms have shown in their history when it comes to telling us what is good and what is bad for us in terms of nutrition.
By eliminating acidic products in the urine, it becomes logically acidic and this is the mantra repeated by followers of this diet: that if your urine is acidic your body is acid, when the opposite actually happens, if your urine is acidic It is because your kidneys function correctly and the pH of your blood is regulated properly eliminating any excess acid.
What is the alkaline diet advising? Basically eliminate all acidic elements of the diet and increase the intake of neutral elements and, above all, alkaline. And what are the acidic elements of our diet? First of all the usual suspects: red meat, pork, chicken, eggs, fish, seafood, salt and dairy. Does it sound? It looks like a vegan diet, right? But wait, this is where the surprise comes, in addition to eliminating those elements, we have to eliminate the coffee, the sugary fruit juices (that is, practically all of them), the green tea and the black tea, the chocolate, the mustard, the honey, jam, vinegar, yeast … and practically everything that is not grass, super basic vegetable, algae and others.

The problem of frying is not the fritters themselves, but the type of fat that is used to make the frying, the temperature of the frying and, ultimately, the food that is fried. In the same way that we can not expect that when cooking or baking a food its nutritional values ​​improve, we can not expect something like that to happen when frying it. In general, we should aspire to eat foods that provide us with more nutrients and of better quality, regardless of whether these foods are fried, boiled, baked, raw or made in any other way. The amount of nutrients in the food after cooking and the quality of these nutrients, which is what determines the use that our body can make of these nutrients after the intake of food, is what should guide us when we opt for for one food or another, and not the way it is cooked.

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