Verbalia — Màrius Serra / Verbalia by Màrius Serra

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Es un libro delicioso que bajo el subtítulo de «juegos de palabras y esfuerzos del ingenio literario» nos describe al fin y al cabo los recursos de nuestro idioma.

Casi todo el mundo recuerda la apuesta que permitió a Quevedo llamarle coja a la reina sin efectos secundarios o el pétreo motivo por el que el primer Papa se llamó Pedro. Y, sin embargo, ¿quién sabe qué es un calambur? ¿Y un logogrifo, un palíndromo, un bifronte, una paronomasia, un lipograma, un cronograma, un contrapié…? A menudo los juegos de palabras van más allá del simple chascarrillo. Una línea sutil y poco divulgada enlaza el enigma de la Esfinge con los métodos cabalísticos, los artificios barrocos, los juegos vanguardistas e incluso los pasatiempos de la prensa.
Màrius Serra cartografía en este volumen una terra incognita formidable: el país de Verbalia. Una tierra de tropos que contiene, documentados, textos ludolingüísticos en cinco lenguas de poetas y artistas, pedagogos y publicistas, místicos, enigmistas, novelistas. Un paseo por esta tierra poblada por seres verbívoros bastará para descubrir que los juegos de palabras pueden ser intraducibles, pero los mecanismos que los generan son universales.

Un enigma es una composición verbal que oculta una información. Enigma proviene de la palabra latina renigma y ésta del término homónimo griego que significaba «frase equívoca». Derivaciones ulteriores nos llevan hasta ainíttomai (hablar oscuramente, insinuar) y de aquí a ainos (fábula, apólogo). Los griegos daban al término aínigma un sentido muy amplio y reservaban para el juego de adivinación la palabra griphos (red). Este parónimo de la grifa estupefaciente ha pervivido en la denominación de un juego de palabras llamado «logogrifo» que llegó a ser muy popular durante la Edad Media.

En la Cábala destacan la Gematría, asignar un valor numérico a las letras y Notarikon y consiste en interpretar especulativamente cada letra de una palabra como inicial de otra, de modo que el vocablo analizado se troca en acrónimo de una frase entera como en aquel juego infantil que nos hacía especular sobre el sentido de RENFE: ¿«Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados»?.

Los trovadores de la Corona de Aragón son considerados los principales introductores de la sensibilidad enigmística provenzal en las literaturas castellana y portuguesa. El estudioso más importante de los trovadores es Martí de Riquer, pero también el escritor de origen occitano y miembro de Oulipo Jacques Roubaud ha publicado sugerentes estudios sobre el tema.

Hemos aprendido que el destino de todas las modas es volver, aunque sea disfrazadas de novedades. Esto es lo que pasó a finales del siglo XIX cuando los espectáculos de variedades comenzaron a transformar los torneos de enigmas, charadas y logogrifos en espectáculos. El español Carbonero habla de un café-concierto parisino donde entre 1877 y 1879 se explotaban los enigmas de manera muy ingeniosa.

El inglés siempre ha sido considerado una muy buena lengua de juego. Tal vez porque su evolución histórica ha alejado tanto a la pronunciación de la grafía, que los campos de ambigüedad donde se practica la vendimia de los juegos de palabras se han hecho más y más fértiles. Los anglófonos han acuñado un término tan eficaz para referirse a los juegos de palabras que muchas otras lenguas lo envidian. Se trata del pun, palabra de origen incierto y uso masivo, hasta el punto de admitir la derivación. Gracias al éxito del pun el inglés debe de ser una de las pocas lenguas del mundo que tiene un verbo para designar la acción de hacer un juego de palabras (to pun, to be punning…). Y, para rematarlo, un adicto a esta práctica tan peligrosa para la vida social también tiene nombre: a punster, que rima con monster.

El debate enigmístico más sangriento no atañe a los crucigramas, sino a la propia esencia de la enigmística: ¿Es un arte o una ciencia? También resultan polémicas las diversas maneras posibles de sistematizar las variedades de enigmas, cada vez más abundantes. En 1938 Tolosani y Rastrelli citan 4 sistemas de presentación de los materiales (versos y poemas enigmáticos), muy concentrados en la tradición charadista que lidera el Mercure francés. La «vieja» escuela presenta dos grandes sistemas: en primer lugar el gramatical (típico del francés), que lleva las instrucciones de uso y la situación de las sílabas de la palabra solución insertadas convencionalmente en el poema (primo, secondo, lati, estremi, centro, cuore, totale, intero…); en segundo lugar un sistema denominado diagramático que presenta un diagrama previo al verso, como subtítulo.

El bifronte es un raíl perfecto para el palindromista aficionado a los trenes eléctricos. Permite la circulación lingüística en los dos sentidos y no es tan visible como un palíndromo. Por eso a menudo los bifrontes son guardados con fruición, aunque sea apilándolos vocablo a vocablo en largas retahílas sin ningún uso aparente. Pero un buen día el férreo palindromista tiene ganas de jugar con su tren inerte y se dedica a construir una vía palindrómica cuanto más gigantesca mejor. Entonces es cuando le hacen falta todos los tramos atesorados. Todos y más que tuviera. Un bifronte es medio palíndromo —arroz… «arroz a la zorra»; abad… pues «dábale el abad»— igual que la vía es medio tren. Sólo en casos muy excepcionales el bifronte no se subordina al palíndromo y la vía queda abierta a las sorpresas del doble sentido de la marcha. De la doble lectura.

Palíndromo —pálin (de nuevo) drómos (carrera)— proviene del vocablo griego palíndromos (que retrocede, que va y viene). Los primeros ejemplos, que no se conservan, son atribuidos al poeta tracio Sótades de Maronea. Sótades vivió en Alejandría durante el siglo ni a. C., en tiempos del rey Tolomeo II Filadelfio, y su figura es uno de los mitos de la ludolingüística. Seguramente porque en el año 280 a. C. Tolomeo le condenó a morir en el fondo del mar Egeo dentro de un cofre de plomo.

El contrapié es artificio de transposición que consiste en el intercambio de letras o sílabas en el interior de una frase con la intención de generar otra que cambie el significado anodino de la primera por uno chocante, con una cierta tendencia a la obscenidad. Por ejemplo, «un mulo cojo» que se transforma en «un culo mojo». Las diversas modalidades de contrapié se definen según la posición de las letras (o sílabas) intercambiadas.

Se denomina laberinto a un texto multiacróstico que sobrepasa la mera lectura lineal combinando las lecturas horizontal, vertical, diagonal e incluso circular. En algunos casos es un artificio pseudoacróstico que comparte la idea de «texto dentro del texto» del acróstico convencional pero sofistica su ejecución. Los laberintos provienen, en cierta medida, del technopaegnion griego —«juego de arte» en el que el texto forma una figura cultivado en Alejandría por Teócrito (310-250 a. C.)— y conducen al caligrama, puesto en circulación por Apollinaire (1880-1918). E incluso a la poesía visual. Pero la denominación «laberinto» también puede designar a artificios de intenciones alejadas de la poética. Desde las antiquísimas inscripciones que permiten leer miles de veces el mismo mensaje en una retícula de letras hasta los entretenimientos enigmísticos derivados de los crucigramas, como el «salto de caballo» o el «paso de rey», que han proliferado en las secciones de pasatiempos de la prensa del siglo XX.

La denominación «cuadrado mágico» designa a una frase palindrómica latina de cinco palabras de cinco letras —una de las cuales es palíndromo y las otras cuatro bifrontes— dispuestas de una de estas dos maneras:
R O T S A T
A S O R
O P E A R E
R A P O

El cuadrado mágico —o «laterculus» (baldosa en latín)— ha inspirado los juegos de palabras geométricos, basados en una disposición panacróstica que permite la lectura de todas las letras en horizontal y en vertical. Algunos tratadistas han querido ver en él el precedente más antiguo de los crucigramas.
The Sunday Times publicó el primero el 11 de enero de 1925, con una nota de advertencia:

The Sunday Times, que siempre ha publicado pasatiempos populares y juegos de habilidad como acrósticos, problemas de ajedrez y de bridge, se ha visto obligado a sucumbir ante la locura universal por los crucigramas.

The Daily Telegraph se sumó a la ola crucigramista el 30 de julio de 1925 y desde entonces ha publicado un crucigrama diario, aunque en un principio sólo estaba prevista una serie de seis semanas. También los periódicos más conservadores se fueron incorporando lentamente a la nueva situación. The Manchester Guardian publicó su primer crucigrama en 1929. The Listener empezó a publicar un crucigrama diario el 2 de abril de 1930. Aquel mismo año The Times finalmente sucumbía a la fiebre crucigramista. A pesar de la encarnizada oposición de un amplio sector de sus lectores, el 1 de febrero de 1930 publicaba el primer crucigrama original.

Un acrónimo es una palabra formada con las letras (o sílabas) iniciales de un sintagma, como por ejemplo INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) o RADAR (RAdio Detection And Ranging). La ludoacronimia alienta un juego de adición basado en el despliegue creativo de un acrónimo ya consolidado con un sentido alternativo y a menudo satírico, como en USA (Una Sociedad Anónima) o RENFE (Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados). El mismo procedimiento es aplicable a cualquier palabra o texto. Por ejemplo Scarlatti deriva el término latino CADAVER de CAro DAta VERminibus (carne para los gusanos). El acrónimo y el acróstico son similares, pero difieren en dos aspectos. De entrada, el acróstico es un artificio poético y el acrónimo no. Pero la diferencia fundamental es que el acróstico forma un mensaje oculto inserto en un texto visible (un poema) y el acrónimo oculta (o abrevia) un texto invisible. Son el anverso y el reverso de una misma moneda.

El adjetivo inglés sesquipedalian designa a las palabras que tienen muchas sílabas, de modo que el sesquipedalismo apadrina la búsqueda de la palabra más larga de cada lengua. El paso del paradigma al sintagma implica en este ámbito la creación de frases con sentido que tengan un coeficiente sesqui», cuanto más elevado mejor, teniendo en cuenta que el «sesqui» se calcula dividiendo el número de sílabas por el número de palabras que forman la frase.
El mítico Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa atribuye a Horacio el origen del sesquipedalismo. La búsqueda de autoridades propia de este magno diccionario deriva este curioso vocablo de una frase horaciana: sesquipedalia verba. Literalmente «palabras de un pie y medio de longitud». El DRAE, por ejemplo, recoge diversos usos del prefijo «sesqui-» (una unidad y media), como los adjetivos «sesquiáltero», «sesquicentenario» o incluso «sesquipedal» (de pie y medio de largo) y algunos términos químicos. Tal vez el uso más curioso en castellano de lo «sesqui» sea un biplano con un par de alas mucho menores que las otras dos llamado «sesquiplano».
En 1984 estos simpáticos galeses vieron cómo unos vecinos desleales les arrebataban el privilegio de figurar en el libro Guinness. Cada vez son menos los cazadores de rarezas que visitan su estación. Los trenes pasan de largo, porque la nueva reina de la longitud también ha elegido la estación como único emplazamiento plausible para su nuevo nombre imposible:

«GORSAFAWDDACHA’IDRAIGODANHEDDOGLEDDOLONPENRHYNAREURDRAETHCEREDIGION”

Un empotre es un artificio de adición que consiste en la inserción de una palabra en el cuerpo de otra para obtener una tercera que las contenga. Por ejemplo, si a una «hora» le añadimos una «tele» podemos conseguir una «hoTELEra». La primera palabra actúa de contenedor, la segunda se empotra entera en ella y la tercera es el resultado total.

Una palabra maleta es un neologismo creado arbitrariamente a partir de la fusión de dos palabras preexistentes, como por ejemplo «talmutismo» (una especie de mutismo esotérico en el que podríamos caer tras leer el «Talmud» hebreo). De hecho, se trata de un empotre en el que la palabra final no existe más que en la mente de su inventor.
La popular niebla urbana de Los Ángeles conocida como smog nació a principios del siglo XX de una lógica fusión entre fog (niebla) y smoke (humo); también el brunch, una comida de negocios popularizada en la última década del siglo XX, nace de la fusión de breakfast (desayuno) y lunch (comida).

Un heterograma es una palabra que no presenta ninguna letra repetida, como por ejemplo «adulterinos», ejemplar de once letras que, además, es pentavocálico. Una palabra heterogramática empieza a tener interés a partir de, digamos, siete letras de longitud. El salto del paradigma al sintagma transformaría a un heterograma en un pangrama óptimo de veintiséis letras; es decir, una frase que contendría sólo un ejemplar de cada una de las letras del alfabeto. La literatura potencial ha transformado al heterograma en un método generador de poemas muy fértil, en combinación con el anagrama

Tautograma, texto compuesto exclusivamente por palabras que comparten inicial o, dicho tautogramáticamente, palabras próximas para poder perpetrar, perseverantes, peroratas parcialmente perpetuas… Una variante no redactada del tautograma es el isoacrónimo, como en la cuádruple S que las agencias de turismo británicas solían ofrecer para incitar a viajar a Mallorca —Sun, Sex, Sand & Sangría (Sol, sexo, arena y sangría).

¡Cielos! ¿Cómo canciones cantaremos
con corazones casi consumidos?
Con causa conveniente callaremos
Congojados, confusos, convenidos,
Constante compasión conservaremos;
Corran copiosos cauces comprimidos,
Considerando cumbre combatida,
Caído cetro, corona convertida.

Calambur —galicismo de origen muy discutido— designa al juego de palabras por antonomasia: una facecia narrada a la manera de los chistes que sólo se diferencia de otras anécdotas porque su presunta gracia se fundamenta en una distorsión lingüística. El marqués de Biévre, considerado su creador, aventura una definición abstrusa a finales del siglo XVIII: «Alteración de una o más palabras mediante la cual se establecen relaciones más o menos lejanas con otras palabras para formar un juego verbal caracterizado por el cambio de ortografía».
La homofonía funciona en inglés entre Coenobites (cenobitas) y See, no bites (¿Ves?, ¡no pican!).
El Poema de «La Pasión», cuando llega a la negación de San Pedro:
¿No había de cantar el gallo
Viendo tan grande gallina?

El oxímoron —del griego oxys (agudo) y moron (estúpido)— es un artificio clásico que los antiguos griegos aplicaban a las parejas de palabras contradictorias y a las imágenes dobles con elementos opuestos. De esta vieja tradición iconográfica beberían los populares estampados de Escher que contienen ángeles blancos y demonios negros inseparables. Baltasar Gracián afirma que Ovidio escribió en una piedra de ónix un verso que es oxímoron: «O, nix, flamma mea!» (¡Oh, nieve, llama mía!). Algunos autores, como Shakespeare, lo han utilizado a menudo para enfatizar la naturaleza paradójica de los sentimientos humanos.

Paronomasia: Juego de palabras basado en la yuxtaposición de palabras parónimas, como en la serie «ara-era ira-ora ura» o en frases como «la gata mata a la rata» o «el erizo se irisa, se eriza, se riza de risa», esta última de Octavio Paz. Son palabras parónimas aquellas que sólo se diferencian en un fonema —como en jabón/jamón— o bien aquellas que tienen sentidos diferentes, el marco alemán y el marco de un cuadro. Tanto la paronomasia de sustitución como la de homonimia están en la base de muchos artificios verbales.

Rebus (jeroglífico): Enigma gráfico en cuya presentación dibujos o signos tipográficos sustituyen los diversos componentes verbales que forman la frase resolutiva.
El rebus es un criptograma breve de tipo lúdico. Las dos modalidades principales son la iconográfica —basada en dibujos— y la tipográfica, basada en todo tipo de signos tipográficos. En inglés qwertygram designa a los rebus que se pueden plantear desde el teclado de una máquina de escribir. En los dos casos la presencia de letras es posible pero entre los primeros es mucho más secundaria, mientras que algunos ejemplos de los segundos constan sólo de letras. De las cinco lenguas de Verbalia sólo tres —inglés, francés e italiano— han consolidado el término rebus. En castellano y en catalán el artificio es conocido con el nombre de «jeroglífico»
Rebus es el ablativo plural del término latín res, rei (cosa). Los primeros rebus documentados aparecen en la región francesa de la Picardía durante el siglo XVI. Los picardos tenían la costumbre de recitar a la gente de Amiens, por Carnaval, facecias y sátiras bufonescas en las que el equívoco tomaba un papel decisivo. Es en este marco carnavalesco donde aparecen los dibujos ambiguos que generarán esta tradición.

Es sin duda un libro de una riqueza infinita, una joya.

It is a delightful book that under the subtitle of «games of words and efforts of literary ingenuity» describes us at the end of the day the resources of our language.

Almost everyone remembers the bet that allowed Quevedo to call the queen lame without side effects or the stony reason why the first pope was called Pedro. And yet, who knows what a Calambur is? And a logogrifo, a palindrome, a bifronte, a paronomasia, a lipogram, a chronogram, a contrapié …? Often the word games go beyond the simple joke. A subtle and little-known line links the enigma of the Sphinx with cabalistic methods, baroque artifices, avant-garde games and even the pastimes of the press.
Màrius Serra cartography in this volume a formidable terra incognita: the country of Verbalia. A land of tropes containing, documented, ludolinguistic texts in five languages ​​of poets and artists, pedagogues and publicists, mystics, enigmas, novelists. A walk through this land populated by verbivores will suffice to discover that puns can be untranslatable, but the mechanisms that generate them are universal.

An enigma is a verbal composition that hides information. Enigma comes from the Latin word renigma and this one from the Greek homonymous term meaning «equivocal phrase». Later derivations lead us to ainíttomai (to speak darkly, to insinuate) and from here to ainos (fable, apologue). The Greeks gave the term ainigma a very broad meaning and reserved for the game of divination the word griphos (red). This namesake of the stupefying grif has survived in the name of a game of words called «logogrifo» that became very popular during the Middle Ages.

In the Kabbalah, Gematria emphasizes, assigning a numerical value to the letters and Notarikon, and consists of speculatively interpreting each letter of one word as an initial of another, so that the word analyzed becomes an acronym of an entire sentence as in that children’s game that made us speculate on the meaning of RENFE: «We beg to Pushing Our Spoiled Railways» ?.

The troubadours of the Crown of Aragon are considered the main introducers of Provencal enigmatic sensibility in Castilian and Portuguese literatures. The most important student of the troubadours is Martí de Riquer, but also the writer of Occitan origin and member of Oulipo Jacques Roubaud has published suggestive studies on the subject.

We have learned that the destiny of all fashions is to return, even if it is disguised as novelties. This is what happened in the late nineteenth century when variety shows began to transform the tournaments of enigmas, charades and logogrifos into shows. The Spanish Carbonero speaks of a Parisian café-concert where between 1877 and 1879 the enigmas were exploited in a very ingenious way.

English has always been considered a very good language of play. Perhaps because its historical evolution has distanced so much the pronunciation of the spelling, that the fields of ambiguity where the vintage of puns is practiced have become more and more fertile. Anglophones have coined such an effective term to refer to the word games that many other languages ​​envy. It is the pun, word of uncertain origin and massive use, to the point of admitting the derivation. Thanks to the success of pun English must be one of the few languages ​​in the world that has a verb to designate the action of making a game of words (to pun, to be punning …). And, to top it off, an addict to this practice so dangerous to social life also has a name: a punster, which rhymes with monster.

The bloodiest enigmatic debate does not concern the crosswords, but the very essence of the enigmística: Is it an art or a science? The various possible ways of systematizing the increasingly abundant enigma varieties are also controversial. In 1938 Tolosani and Rastrelli cite 4 systems of presentation of materials (verses and enigmatic poems), very concentrated in the charadista tradition that leads the French Mercure. The «old» school has two main systems: first grammar (typical of French), which carries the instructions for use and the situation of the syllables of the word solution inserted conventionally in the poem (cousin, secondo, lati, estremi). , center, cuore, totale, intero …); second, a system called diagrammatic that presents a diagram prior to the verse, as a subtitle.

The bifronte is a perfect rail for the palindromista, a fan of electric trains. It allows linguistic circulation in both directions and is not as visible as a palindrome. That’s why often the two-sided are saved with relish, even if it is stacking them word by word in long rehearsals without any apparent use. But one fine day, the iron palindromist wants to play with his inert train and dedicates himself to building a palindromic route the more gigantic the better. That’s when you need all the treasured stretches. Everyone and more that I had. A bifronte is half palindrome-rice … «rice to the fox»; abbot … well «give him the abbot» – just as the road is half a train. Only in very exceptional cases the two-sided is not subordinated to the palindrome and the way is open to the surprises of the double sense of the march. Of the double reading.

Palindrome-dad (again) drómos (career) – comes from the Greek word palindromes (which goes back, which comes and goes). The first examples, which are not preserved, are attributed to the Thracian poet Sótades de Maronea. Sótades lived in Alexandria during the third century BC. C., in times of the king Ptolemy II Filadelfio, and its figure is one of the myths of ludolingüística. Surely because in the year 280 a. C. Ptolemy condemned him to die at the bottom of the Aegean Sea in a lead box.

The contrapié is transposition artifice that consists of the exchange of letters or syllables inside a sentence with the intention of generating another that changes the bland meaning of the first one by a shocking one, with a certain tendency to obscenity. For example, «a lame mule» that becomes «a wet ass». The different modalities of contrapié are defined according to the position of the letters (or syllables) exchanged.

A multi-critical text that exceeds the mere linear reading by combining horizontal, vertical, diagonal and even circular readings is called a labyrinth. In some cases it is a pseudo-critical device that shares the idea of ​​»text within the text» of the conventional acrostic but sophisticates its execution. The labyrinths come, to some extent, from the Greek technopaegnion – «art game» in which the text forms a figure cultivated in Alexandria by Theocritus (310-250 BC) – and lead to the calligram, put into circulation by Apollinaire (1880-1918). And even to visual poetry. But the denomination «labyrinth» can also designate artifices of intentions far from the poetic. From the ancient inscriptions that allow you to read the same message thousands of times in a grid of letters to the enigmatic entertainments derived from crossword puzzles, such as the «horse jump» or the «king’s step», which have proliferated in the hobby sections of the 20th century press.

The denomination «magic square» designates a Latin palindromic phrase of five five-letter words-one of which is palindrome and the other four two-faced-arranged in one of two ways:
R O T S A T
A S O R
O P E A R E
R A P O

The magic square – or «laterculus» (tile in Latin) – has inspired geometric word games, based on a panacrotic disposition that allows reading all the letters horizontally and vertically. Some writers have wanted to see in it the oldest precedent of crosswords.
The Sunday Times published the first on January 11, 1925, with a note of warning:

The Sunday Times, which has always published popular pastimes and skill games such as acrostics, chess and bridge problems, has been forced to succumb to universal madness by crossword puzzles.

The Daily Telegraph joined the crossword wave on July 30, 1925 and has since published a daily crossword puzzle, although initially only a six-week series was planned. Also the most conservative newspapers were slowly incorporated into the new situation. The Manchester Guardian published its first crossword in 1929. The Listener began publishing a daily crossword on April 2, 1930. That same year The Times finally succumbed to the crossword fever. Despite the fierce opposition of a large section of its readers, on February 1, 1930 published the first original crossword.

An acronym is a word formed with the initial letters (or syllables) of a phrase, such as INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) or RADAR (RAdio Detection And Ranging). Ludoacronimia encourages a game of addition based on the creative unfolding of an acronym already consolidated with an alternative and often satirical sense, as in USA (A Sociedad Anónima) or RENFE (Please Push Our Demolished Railroads). The same procedure is applicable to any word or text. For example Scarlatti derives the Latin term CADAVER from CAro DAta VERminibus (meat for worms). The acronym and acrostic are similar, but differ in two aspects. From the outset, the acrostic is a poetic device and the acronym is not. But the fundamental difference is that the acrostic forms a hidden message inserted in a visible text (a poem) and the acronym conceals (or abbreviates) an invisible text. They are the obverse and the reverse of the same coin.

The English adjective sesquipedalian designates words that have many syllables, so that sesquipedalism sponsors the search for the longest word in each language. The passage from the paradigm to the syntagma implies in this field the creation of meaningful sentences that have a sesqui coefficient, the higher the better, taking into account that the sesqui is calculated by dividing the number of syllables by the number of words that form the phrase.
The mythical Oxford Dictionary of the English Language attributes to Horacio the origin of sesquipedalism. The search for authorities of this great dictionary derives this curious word from an Horacian phrase: sesquipedalia verba. Literally «words of one foot and a half in length». The DRAE, for example, collects various uses of the prefix «sesqui-» (one and a half units), such as the adjectives «sesquiáltero», «sesquicentenario» or even «sesquipedal» (one and a half feet long) and some chemical terms. Perhaps the most curious use in Spanish of the «Sesqui» is a biplane with a pair of wings much smaller than the other two called «sesquiplano».
In 1984, these nice Welsh people saw how disloyal neighbors deprived them of the privilege of appearing in the Guinness book. Each time fewer hunters of rarities visit their station. Trains pass by, because the new queen of length has also chosen the station as the only plausible location for its impossible new name:

«GORSAFAWDDACHA’IDRAIGODANHEDDOGLEDDOLONPENRHYNAREURDRAETHCEREDIGION»

An embed is an addition device that consists of inserting one word in the body of another to obtain a third that contains them. For example, if at an «hour» we add a «tele» we can get a «hoTELEra». The first word acts as a container, the second is embedded whole in it and the third is the total result.

A suitcase word is a neologism created arbitrarily from the merging of two preexisting words, such as «Talmutism» (a kind of esoteric silence in which we might fall after reading the Hebrew «Talmud»). In fact, it is an empotre in which the final word does not exist except in the mind of its inventor.
The popular urban fog of Los Angeles known as smog was born in the early twentieth century of a logical fusion between fog (fog) and smoke (smoke); also brunch, a business meal popularized in the last decade of the twentieth century, is born of the fusion of breakfast (breakfast) and lunch (food).

A heterogram is a word that does not have any repeated letters, such as «adulterinos», an eleven-letter copy that is also pentavocal. A heterogrammatic word begins to take interest from, say, seven letters in length. The jump from the paradigm to the syntagma would transform a heterogram into an optimal pangram of twenty-six letters; that is, a phrase that would contain only one copy of each of the letters of the alphabet. The potential literature has transformed the heterogram into a very fertile poetry generating method, in combination with the anagram

Tautogram, text composed exclusively of words that share initial or, said tautogramatically, words to be able to perpetrate, persistent, perorations partially perpetual … An unwritten variant of the tautogram is the isoacronym, as in the four S that the British tourism agencies used to offer to encourage travel to Mallorca -Sun, Sex, Sand & amp; Sangria (Sun, sex, sand and sangria).

Heavens! How songs will we sing
with hearts almost consumed?
With convenient cause we will shut up
Confused, confused, agreed,
Constant compassion we will keep;
Run copious compressed channels,
Considering combatted summit,
Fallen scepter, crown converted.

Calambur -glamicism of much discussed origin- designates the word game par excellence: a facecia narrated in the manner of jokes that only differs from other anecdotes because its presumed grace is based on a linguistic distortion. The Marquis of Biévre, considered his creator, ventures an abstruse definition at the end of the 18th century: «Alteration of one or more words by which more or less distant relationships are established with other words to form a verbal game characterized by the change of spelling »
The homophony works in English between Coenobites (cenobitas) and See, no bites (See? They do not bite!).
The Poem of «The Passion», when it reaches the negation of San Pedro:
Should not the cock sing
Seeing so big chicken?

Oxymoron – from the Greek oxys (acute) and moron (stupid) – is a classic device that the ancient Greeks applied to pairs of contradictory words and double images with opposite elements. From this old iconographic tradition they would drink the popular Escher prints that contain white angels and inseparable black demons. Baltasar Gracian states that Ovid wrote on an onyx stone a verse that is oxymoron: «O, nix, flamma mea!» (Oh, snow, my llama!). Some authors, such as Shakespeare, have often used it to emphasize the paradoxical nature of human feelings.

Paronomasia: Word game based on the juxtaposition of halting words, as in the series «ara-era ira-ora ura» or in phrases such as «the cat kills the rat» or «the hedgehog irises, bristles, curls of laughter », the latter by Octavio Paz. Are words that are only those that differ only in a phoneme -as in soap / ham- or those that have different senses, the German frame and the frame of a painting. Both the substitution and homonymy paronomasia are at the basis of many verbal artifices.

Rebus (hieroglyphic): Graphic puzzle in whose presentation drawings or typographical signs replace the various verbal components that form the operative phrase.
The rebus is a short cryptogram of a playful nature. The two main modalities are iconographic -based on drawings- and typographic, based on all kinds of typographical signs. In English qwertygram designates the rebus that can be raised from the keyboard of a typewriter. In both cases the presence of letters is possible but among the first is much more secondary, while some examples of the latter consist only of letters. Only three of the five languages ​​of Verbalia – English, French and Italian – have consolidated the term rebus. In Castilian and Catalan the artifice is known as «hieroglyph»
Rebus is the plural ablative of the Latin term res, rei (thing). The first documented rebus appear in the French region of Picardy during the sixteenth century. The Picardos had the habit of reciting the people of Amiens, for Carnival, facecias and slapstick buffoons in which the equivocation took a decisive role. It is in this carnivalesque frame that the ambiguous drawings that generate this tradition appear.

It is undoubtedly a book of infinite wealth, a jewel.

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