Cero Cero Cero — Roberto Saviano / ZeroZeroZero: Look at Cocaine and All You See Is Powder. Look Through Cocaine and You See the World. by Roberto Saviano

Sin duda todos los libros dicen y exponen verdades que nos gusta oír, el oro blanco campa por sus anchas por nuestra sociedad y no pasa nada es algo que forma parte de nuestros paisajes de la sociedad más que habituales, la quema de campos que producen droga por campos de cereales supone una prisión para el agricultor en cuanto a las beneficios perdidos y es que no seamos necios un kilo de cocaína se vende en Colombia a 1 500 dólares, en México entre 12 000 y 16 000, en Estados Unidos a 27 000, en España a 46 000, en Holanda a 47 000, en Italia a 57 000 y en el Reino Unido a 77 000; si es verdad que el precio por gramo varía desde los 61 dólares de Portugal y llega hasta los 166 de Luxemburgo, pasando por los 80 de Francia, los 87 de Alemania, los 96 de Suiza y los 97 de Irlanda; si es verdad que de un kilo de cocaína pura con el corte se sacan de media tres kilos que se venderán en dosis de un gramo; si es verdad todo esto, no lo es menos que quien manda sobre toda la cadena es uno de los hombres más ricos del mundo.

Para la mayoría de la población mundial la cocaína es una droga que crea adicción, para los adictos una sustancia necesaria para seguir funcionando y para los gobiernos un quiste incurable que corrompe la sociedad lentamente, les altera los hábitos y los códigos morales. Sin embargo, para la minoría que la produce, trafica y vende este producto no es más que una fuente de riquezas rápida e ilícita, de poder y crueldades necesarias donde todo vale para retener sus feudos. Grupos de narcotraficantes y carteles de la droga, da igual el nombre, de Medellín, de Cali, de Sinaloa, de Juárez o la Mafiya rusa luchan entre sí, contra los gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales antidrogas, masacran, torturan, secuestran y aterrorizan a la población por el control de la producción, las rutas de distribución y los mercados de consumo, se alían, se traicionan, pactan y sobornan autoridades civiles y militares, entrenan o alquilan ejércitos privados y sicarios para eliminar la competencia o a los detractores, todo en nombre del Oro Blanco. Para el funcionamiento de sus estructuras tienen contables, empresas tapaderas y bancos para el blanqueo del dinero, políticos corruptos que legislan leyes ambiguas por donde se escurre el dinero negro que entra oliendo a coca, sangre y muerte y sale inmaculado y legalmente blanqueado. Un negocio rentable, peligroso, variable y voluble a escala planetaria que no entiende de raza, credo o estratos sociales, solo de oferta y demanda, consumidos y ganancias, siempre ganancias.
Libro de investigación que de una forma fría, clara, cínica, cruel y directa comienza adentrándose en los orígenes del comercio de la cocaína, nombra uno a uno los carteles, los capos más famosos, sus métodos represivos, sus fuentes, mercados y el complicado entramado estilo hidra-hiedra en el que por más que se le corte una ruta, se aprese a un mafioso o se encaute un cargamentos siempre hay dos o tres esperando para llenar el vacío dejado por los otros. Una lectura que no deja indiferente al lector por su contenido realista, las consecuencias y la terrible realidad que representa la coca: adicción, riqueza, poder y muerte.

Saviano es valiente, pone el dedo en la llaga, describe cómo la cocaína mueve fortunas inimaginables, toleradas y amparadas más o menos por todos, sin que nadie aborde la única auténtica solución: la legalización del tráfico y consumo de drogas.

El del gas es un asunto que afecta a los intereses vitales de todo un continente. Los beneficios de RosUkrEnergo sólo en 2005-2006 casi alcanzan los 1 600 millones de dólares, de los que algo menos de la mitad acaban en los bolsillos de Firtash y de quienquiera que participe de sus ganancias. ¿Y qué tiene que ver el gas natural con la coca? Nada, a primera vista. Salvo por un factor esencial: la dependencia. La coca crea dependencia; el gas que sirve para calentar nuestras casas ni siquiera necesita crearla. El negocio al que apunta quien ha hecho dinero de verdad, el dinero que se puede pesar, hojear, oler, siempre está ligado en su origen a las necesidades irrenunciables. Hasta The Brainy Don, el hombre de los fraudes y las «muñecas rusas» financieras, lo sabe muy bien.
Peter Kowenhoven es un agente especial y supervisor del FBI elegido para responder en televisión a la pregunta de por qué habían incluido a Mogilevich entre los diez criminales más peligrosos, dado que no es un homicida o un psicópata asesino en serie.
«Tiene un poder de acceso tan grande», declara en una frase lapidaria, «que con una sola llamada una sola orden, puede influir en la economía global».

Es curioso lo que se puede encontrar en el negocio de las pastillas. Negocio llama a negocio

Tatuajes: el escorpión, la dama, el delfín, el ancla, el unicornio, la serpiente, el caballo, la rosa, el hombre a caballo y otros motivos similares a los de los tatuajes tradicionales más difundidos se encuentran en las pastillas grabados con la aplicación de un molde de metal y representan el distintivo más común junto con las formas geométricas más elementales. Pueden indicar tanto el remitente como el destinatario de la mercancía.

Banderas: tricolor francesa, Union Jack británica, y hasta la esvástica nazi. Ya no grabadas en la pastilla, sino impresas a todo color en trozos de papel metidos bajo el celofán que envuelve cada una de ellas. En los primeros casos se trata de probables indicadores de direcciones; en el último, encontrado en una partida de pasta de coca enviada para su refinado a una zona de Bolivia fronteriza con Brasil, cabe presumir una simpatía ideológica de los implicados.

Superhéroes y similares: la «S» de Superman, la efigie del Capitán América, el especial reloj de muñeca de James Bond, grabados o impresos en tarjetas. Como provocación y como juego, los narcos se apropian de los iconos de la fantasía hollywoodiana.

Dibujos animados: ¿qué ven los narcotraficantes en la tele? Ya es sorprendente encontrar a Homer Simpson bien envuelto encima de cada pastilla de coca, o a los clásicos personajes de Walt Disney.

Ideogramas: el 6 de julio de 2012, en Hong Kong, son incautados más de seiscientos kilos de coca que iban en un contenedor procedente de Ecuador y destinado al emergente mercado del Sureste Asiático o de la China continental. Todas las pastillas iban decoradas con el ideograma chino 平, o sea, ping, que junto con otro más forma la palabra «paz», pero que puede tener también el significado de «llano», «plano» o «liso». Un anuncio de buenos augurios a los compradores.

Marcas: la conejita de Playboy, las alas de Nike, el felino abalanzándose de Puma, el cocodrilo de Lacoste, el letrero de Porsche, el símbolo de la Fórmula 1 o de Ducati. Son los distintivos más difundidos, junto con los motivos «de tatuaje» tradicionales. Pero en el fondo casi todos los símbolos escogidos por los traficantes, desde los ideogramas orientales hasta los dibujos animados, hoy se encuentran grabados en la piel de la gente. Los narcos prefieren comunicarse a través del lenguaje universal de la cultura pop contemporánea, de la que su mercancía forma parte tanto como las marcas de las que se apropian.

El puerto de Rotterdam, por ejemplo, no es sólo el mayor de Europa, sino también uno de los mejor equipados con instrumentos de control. Sin embargo, con una capacidad de almacenaje de once millones de contenedores no es posible hacer otra cosa que tratar de ampliar al máximo los procedimientos de exploración puntual o de muestreo. Además el control requiere tiempo.

Europa necesita coca, mucha coca. Nunca hay bastante. El Viejo Continente se ha convertido en la nueva frontera de los narcos. Entre el veinte y el treinta por ciento de la producción mundial de cocaína pura acaba entre nosotros. De golpe la cocaína ha atraído a una nueva clientela. Si hasta el año 2000 su uso se limitaba casi exclusivamente a las capas privilegiadas de la población, ahora se ha democratizado. Los adolescentes, antes alejados de este tipo de consumo.

Saviano nunca defrauda y uno desgraciadamente cuando lee uno de sus libros sabe lo que encuentra y es de agradecer su riesgo para explicarnos la letra pequeña que no se ve en los contratos de la humanidad.

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Undoubtedly all the books say and expose truths that we like to hear, white gold campaigns for our society wide and nothing happens is something that is part of our landscapes of society more than usual, the burning of fields that produce drugs by fields of grain is a prison for the farmer in terms of lost profits and is that we are not fools a kilo of cocaine sold in Colombia to $ 1,500, in Mexico between 12,000 and 16,000, in the United States to 27,000 , in Spain to 46,000, in Holland to 47,000, in Italy to 57,000 and in the United Kingdom to 77,000; if it is true that the price per gram varies from $ 61 in Portugal to 166 in Luxembourg, including 80 in France, 87 in Germany, 96 in Switzerland and 97 in Ireland; if it is true that a kilo of pure cocaine with the cut is taken out of average three kilos that will be sold in doses of one gram; If all this is true, it is no less true that whoever commands the entire chain is one of the richest men in the world.

For the majority of the world population cocaine is a drug that creates addiction, for addicts a necessary substance to continue functioning and for governments an incurable cyst that corrupts society slowly, alters habits and moral codes. However, for the minority that produces it, traffics and sells this product, it is nothing more than a source of quick and illicit riches, of power and necessary cruelties where anything goes to keep their fiefs. Groups of drug traffickers and drug cartels, no matter the name, of Medellin, Cali, Sinaloa, Juarez or the Russian Mafiya fight with each other, against national governments, international anti-drug organizations, massacre, torture, kidnap and terrorize to the population for control of production, distribution routes and consumer markets, ally themselves, betray, agree and bribe civil and military authorities, train or rent private armies and hired assassins to eliminate competition or detractors, all in the name of White Gold. For the operation of their structures they have accountants, cover companies and banks for the money laundering, corrupt politicians who legislate ambiguous laws where the black money that comes in smelling of coca, blood and death drains and comes out immaculate and legally laundered. A profitable, dangerous, variable and voluble business on a planetary scale that does not understand race, creed or social strata, only of supply and demand, consumed and profits, always profits.
Research book that in a cold, clear, cynical, cruel and direct way begins entering the origins of the cocaine trade, names one by one the posters, the most famous capos, their repressive methods, their sources, markets and the complicated hydra-ivy-style framework in which no matter how much you cut a route, you get a mafioso or a load of cargo is always two or three waiting to fill the gap left by the others. A reading that does not leave the reader indifferent because of its realistic content, the consequences and the terrible reality that coca represents: addiction, wealth, power and death.

Saviano is brave, puts his finger on the sore, describes how cocaine moves unimaginable fortunes, tolerated and supported more or less by all, without anyone addressing the only real solution: the legalization of trafficking and drug use.

The gas is an issue that affects the vital interests of an entire continent. The profits of RosUkrEnergo only in 2005-2006 almost reach 1,600 million dollars, of which slightly less than half end up in the pockets of Firtash and whoever participates in their profits. And what does natural gas have to do with coca? Nothing, at first sight. Except for one essential factor: dependence. Coca creates dependency; the gas that serves to heat our homes does not even need to be created. The business to which the one who has made real money points, the money that can be weighed, browsed, smelled, is always linked in its origin to the unrenounceable needs. Even The Brainy Don, the man of financial scams and “Russian dolls” knows it very well.
Peter Kowenhoven is a special agent and supervisor of the FBI chosen to respond on television to the question of why they had included Mogilevich among the ten most dangerous criminals, given that he is not a murderer or a serial killer psychopath.
“It has such a large access power,” he declares in a lapidary phrase, “that with a single call a single order can influence the global economy.”

It is curious what can be found in the business of pills. Business calls business

Tattoos: the scorpion, the lady, the dolphin, the anchor, the unicorn, the snake, the horse, the rose, the man on horseback and other motives similar to those of the most widespread traditional tattoos are found in the tablets engraved with the Application of a metal mold and represent the most common badge along with the most elementary geometric shapes. They can indicate both the sender and the recipient of the merchandise.

Flags: French tricolor, British Union Jack, and even the Nazi swastika. No longer engraved on the tablet, but printed in full color on pieces of paper tucked under the cellophane that wraps each one of them. In the first cases these are likely indicators of directions; in the last one, found in a coca paste package sent for refining to an area of ​​Bolivia bordering Brazil, one can presume an ideological sympathy of those involved.

Superheroes and the like: the “S” by Superman, the effigy of Captain America, the special James Bond wristwatch, engraved or printed on cards. As a provocation and as a game, the narcos appropriate the icons of the Hollywood fantasy.

Cartoons: what do drug traffickers see on TV? It is already surprising to find Homer Simpson well wrapped up on each coca pill, or the classic characters of Walt Disney.

Ideograms: On July 6, 2012, in Hong Kong, more than six hundred kilos of coca were seized in a container from Ecuador and destined for the emerging market of Southeast Asia or mainland China. All the tablets were decorated with the Chinese ideogram 平, that is, ping, which together with another one forms the word «peace», but which can also have the meaning of «flat», «flat» or «smooth». An announcement of good wishes to the buyers.

Brands: the Playboy bunny, the wings of Nike, the feline pouncing on Puma, the crocodile of Lacoste, the Porsche sign, the symbol of Formula 1 or Ducati. They are the most widespread badges, along with traditional “tattoo” motifs. But basically all the symbols chosen by traffickers, from oriental ideograms to cartoons, today are engraved on the skin of people. Drug traffickers prefer to communicate through the universal language of contemporary pop culture, of which their merchandise is as much a part as the brands they appropriate.

The port of Rotterdam, for example, is not only the largest in Europe, but also one of the best equipped with control instruments. However, with a storage capacity of eleven million containers, it is not possible to do anything other than try to maximize the procedures of spot exploration or sampling. In addition, control requires time.

Europe needs coca, a lot of coca. There is never enough. The Old Continent has become the new frontier of drug traffickers. Between twenty and thirty percent of the world’s pure cocaine production ends between us. Suddenly cocaine has attracted a new clientele. If until the year 2000 its use was limited almost exclusively to the privileged layers of the population, now it has been democratized. Adolescents, previously far from this type of consumption.

Saviano never disappoints and one unfortunately when he reads one of his books he knows what he finds and it is to be appreciated his risk to explain to us the fine print that is not seen in the contracts of humanity.

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