Mañana será tarde — José Antonio Zarzalejos / Tomorrow Will Be Late by José Antonio Zarzalejos (spanish book edition)

Este es un interesante libro sobre los problemas que afectan por encima de todo a nuestro país y como si fuese Goya, la época oscura parece instaurada en nuestro país, es muy interesante en cuanto a las reflexiones a través del autor,director en diferentes periódicos y donde busca la reflexión.
La corrupción, cuando presenta los perfiles que se dan en España, se convierte en un artefacto letal contra la legitimidad del sistema; artefacto con un potencial destructivo realmente extraordinario porque, aunque es cierto que la generalización no está nunca justificada (basta un político honrado para rechazarla), la habitualidad, frecuencia y banalización de los muchos casos que se suceden —anteriores en el tiempo y presentes— muestran en realidad una patología del sistema, en el que se observan debilidades poco menos que insuperables para regenerar la situación y sanearla. La energía negativa de la corrupción puede tumbar el régimen constitucional por la desconfianza que genera y provocar la implosión del modelo de partidos y desarbolar no pocas instituciones. La corrupción es, con enorme diferencia, el problema más grave, porque su naturaleza es ética o moral y afecta, por tanto, a uno de esos espacios intangibles de los sistemas políticos que son aquellos en los que la probidad y la honradez fundamentan la acción política y energizan sus decisiones, al tiempo que las legitiman y justifican en intereses colectivos, altruistas, socializadores de beneficios positivos. La corrupción niega la lex artis de la política, la prostituye y ahuyenta el sentido ético en el servicio público. La corrupción es la carcoma del sistema, como se pudo ver en Italia con Tangentópolis, un fenómeno del que el país vecino no se ha recuperado. La corrupción es inherente al sistema y existe al existir corruptos pero parece que los periodistas apuntan mal en el punto de mira. 17.600 aforados
Los casos de corrupción se produjeron en sectores muy sensibles: el extractivo (19 por ciento), la construcción (15 por ciento), el transporte y almacenamiento (15 por ciento) y la información y comunicación (10 por ciento). Los beneficiarios del cohecho fueron con más frecuencia los empleados de empresas estatales (27 por ciento), los funcionarios de aduanas (11 por ciento), los funcionarios relacionados con la gestión de la salud (7 por ciento) y los competentes en materia de defensa (6 por ciento). La organización detectó también que hubo jefes de Estado y ministros sobornados en el 5 por ciento de los casos, pero que recibieron el 5 por ciento del monto total de los fondos dedicados a este tipo de corrupción. La mayoría de los casos de corrupción investigados se relacionaba con la obtención de contratos (57 por ciento), procedimientos de control aduanero (12 por ciento) y la búsqueda de un trato fiscal favorable (6 por ciento).

El tema de la Corona, es espinoso y D.Juan Carlos no supo retirarse a tiempo, bien es verdad que la amistad del autor hace que no este de acuerdo con su argumentación pero ha caído por necio, además Don Juan Carlos ha entregado a su hijo una monarquía que debe encontrar la oportunidad de renovar su legitimación democrática. Dice Juan Carlos ha sido traicionado por Doña Sofía, la Reina es una convencida animalista, amante de los perros y los asnos, silente denunciadora de la fiesta taurina e indiferente a algunas manifestaciones de las clases medias castizas, como el teatro en Madrid, que apenas recuerdan a la madre del Rey en alguna función. Por el contrario, su afición a la música —menos a la ópera— la hace habitual del Auditorio Nacional, aunque haya sido incapaz de desplazarse en verano a los muchos festivales culturales que ella hubiera realzado (Mérida, Almagro, Peralada). Su pasión por Marivent, por las salidas marineras y el shopping, la familia, su hermana y su prima, parecen haber colmado sus necesidades de relación y esparcimiento.
El monarquismo resulta una militancia arriesgada y en permanente alerta; diré más: los monárquicos sólo podemos serlo con un altísimo grado de relativismo, de ahí que nuestra convicción esté sometida a una precariedad que nos resulta verdaderamente molesta. Las monarquías en general, y en particular la española, habrían de encontrar algunos referentes para su transformación. Uno, en su propio ámbito, que se localiza en la Corona británica; otro, en un ámbito planetario que es la Iglesia católica en la que conviven —¡es la gran monarquía por cooptación de la historia!— dos pontífices. Si esa transformación producto de dos mil años de acúmulo de conocimientos de los hombres y las sociedades ha sido posible, ¿por qué una suerte de alicorta dogmática mantiene enrejada una institución que requiere de un urgente baño de realidad? Si el binomio monarquía y realidad social no maridan pronto, ésta se impondrá a aquélla sin apelación. Y volveremos a ese ejercicio tan penoso en nuestra historia que consiste en repetirnos ad nauseam. La labor de Felipe VI consistirá en rehabilitar los elementos del contexto legitimador de la monarquía —transparencia, funcionalidad, responsabilidad, austeridad, ejemplaridad—, pero deberá enfrentarse, antes o después, más pronto o más tarde, a una apertura de la Constitución a su reforma.

En el caso catalán, pese a la pérdida de cabeza por el presidente Mas actualmente, sin duda quien ha herido de muerte la institución y quien lo representa como un ídolo caído es Pujol, nepotismo, corrupción flagrante y las hirientes alusiones al «España nos roba» y al «expolio fiscal», expresiones que, aunque ahora en desuso, sirvieron inicialmente para encender ánimos y trasladar a la opinión pública catalana una situación financiera insostenible en la que el Principado estaba subsidiando a otras comunidades españolas que, a mayor abundamiento, redundaban en políticas de despilfarro y fraude, explotando los peores estereotipos sobre andaluces y extremeños, han logrado, sin embargo, crear un clima de opinión en torno a la motivación del estallido independentista catalán posiblemente distorsionado. La crisis económica y las transferencias de rentas —asunto que procura un vivísimo debate con las balanzas fiscales de fondo—, en un momento de grave recesión, son el detonante del proceso soberanista, pero no lo generan; lo precipitan y maduran, pero no lo constituyen; resultan la ocasión, ofrecen la coyuntura para su lanzamiento, pero no están en su esencia o, al menos, no son más que variables entre otras muchas que explicarían, en su conjunto, lo que está aconteciendo. Además la crisis económica hace jugar sus bazas al nacionalismo catalán. El mundo y la Unión Europea serían un gallinero si los miles de etnias o naciones exigieran un Estado. El camino de Europa, que es también el camino de la emergente civilización mundial, potencia la unión política, no la división. Pues si no se puede ser catalán y español al tiempo, ¿se puede ser catalán y europeo?». Este discurso, que parece por completo coherente y no es muy aceptado por los nacionalistas. La izquierda en Cataluña no es un fracaso político es ideológico. Estamos es una etapa neopopulista. España no es un laberinto, es un plomo muerto. Admitámoslo: España no siempre castiga, pero nunca ilusiona. Además actitudes como la del gobierno Central ante la novela de Sánchez Piñol “Victus” tampoco producen el acercamiento requerido. En noviembre de 2012, la frase de José María Aznar según la cual «antes se romperá la unidad de Cataluña que la de España» ha sustentado, quizá inconscientemente, la estrategia del Gobierno de Mariano Rajoy. El proceso soberanista tiene un potencial autodestructivo enorme para la propia Cataluña y destructivo para el resto de España. Sus promotores lo saben sin haberlo verbalizado, pero —con sordina— lo admiten, aunque consideran que las consecuencias indeseables de la apuesta independentista son daños colaterales inevitables y que una política posterior de integración restañará. No se ve tan claro por cierto.
El presidente de la Generalitat quería demostrar —y lo ha conseguido— que los poderes económicos debían estar disciplinadamente alineados con los intereses del país entendidos desde la óptica del secesionismo. El problema de España con Cataluña y de Cataluña con España es gravísimo y, al margen de la suerte —más bien incierta y con un perfil altísimo de improbabilidad— del proceso soberanista, deberíamos asumir que tenemos una disfunción en la convivencia nacional que, si creímos haber resuelto en la Constitución de 1978, se revela como resistente después de aquel esfuerzo constituyente. No es sostenible la tensión entre Cataluña y España por poder producir fatiga afectando a la economía, pero esta fractura de unidad territorial debe ser teñida en cuenta y relativizada para no entrar en un callejón sin salida de hacer lo que no se hizo antes, no romper y si reformar.

El problema vasco antes de nada debe imponer la decencia, debe superarse el disimulo, el silencio y la cobardía social frente al nacionalismo homicida, es decir víctimas deben dejar ser culpables y los asesinos víctimas, en los 90 la mafia etarra estuvo bajo las cuerdas pero con el 11-M perdieron el norte la izquierda y la derecha votando filoterrorismo y aquí es donde puede el PNV jugar sus bazas y la estabilidad. “La sociedad vasca es una colectividad triste y cansada. Y todavía silente. Resulta incomprensible, por más que se trate de imponer un espíritu conciliador, que un hombre como Martín Garitano sea en la actualidad diputado general de Guipúzcoa. Este individuo es el responsable —con otros— del más ominoso de los titulares de prensa que puedan recordarse: el día de la liberación de José Antonio Ortega Lara. Encima alabamientos de antaño como el de Monseñor Setién, una vida entera de hipocresía vaticana y frialdad de corazón ha adiestrado sus músculos faciales en esa perfecta impasibilidad que parece exclusiva de los grandes inquisidores y de esos salvadores y líderes que por amor a una comunidad ideal —un pueblo, una patria, una clase, una raza, la humanidad— están dispuestos a aprobar e incluso a bendecir tantas ejecuciones como sea necesario. La extorsión empresarial estaba en boga pero 2 personas fueron contrarias Juan Alcorta y Luis Olarra. Se debe seguir haciendo justicia para lograr una pacificación verdadera, sino también, y quizá sobre todo, quién y cómo escribe el relato veraz de cinco décadas de historia desgraciada del pueblo vasco. Mientras tanto, la televisión vasca invita a un etarra, ex dirigente de la banda, Mikel Zubimendi, a un debate en el que expresó «su estima» por el terrorista Santiago Arróspide Sarasola, alias Santi Potros. Bajo el espíritu de Ermua, los vascos no eran capaces de digerir más dosis de tragedia, ni las coartadas historicistas y legitimadoras de los etarras fueron tampoco capaces de sobreponerse a la barbarie de aquellos asesinatos y secuestros. Con los atentados de la T-4 en Barajas, el problema que se le planteó a ETA —por fortuna para la sociedad española— fue que el abertzalismo, su larga mano, su portavoz, su vicariato, comenzaban a desplomarse. Hubo una serie de acuerdos tácitos y expresos en función de los cuales Rodríguez Zapatero deterioró la cohesión territorial con la segunda vuelta de los Estatutos, exasperando la cuestión catalana; sometió a un fortísimo desgaste la gran obra de la Transición mediante la incorporación al acervo de prioridades políticas la llamada «memoria histórica». Se debe recordar los electores están dispuestos a primar en los comicios a EH Bildu o a cualquiera que sea la marca del proetarrismo con tal de que la organización siga paralizada en su «lucha armada». Ésa es la razón —entre otras— por la que ETA no se disuelve ni se disolverá, ni entregará las armas ni rectificará su relato sobre el conflicto ni, mucho menos, colaborará con la justicia ni reconocerá a las víctimas. Porque ETA sabe estar presente en el País Vasco sin necesidad de asesinar, chantajear o destruir. La internacionalización de la situación en el País Vasco impediría plantear a la Fiscalía, incluso al Congreso, «una eventual ilegalización de EH Bildu si se demostrasen connivencias criminales de esta organización con la banda terrorista. Es interesante sus críticas a “8 apellidos vascos”, por cierto la película no me provocó risas, pero sin duda el gran reto es la postura del nacionalismo es bastante contradictoria. Cree que la violencia hace daño a sus postulados y quiere que acabe cuanto antes, y por otro lado tiene el convencimiento de que para terminar con el terrorismo hay que hacer algo de lo que ETA reclama políticamente. No creo que sea tanto una cuestión de enfrentarse. La dificultad quizá es otra: para terminar con ETA hay que deslegitimar su discurso político y eso obliga también a reformular el propio nacionalismo; dar el salto definitivo de la defensa de una comunidad étnica a un nacionalismo en el que tenga cabida la sociedad, un nacionalismo constituido por ciudadanos, no por miembros del pueblo y el PNV debe saber jugar sus cartas.

El último apartado es dedicado a los medios de comunicación, con Pedro J Ramírez y su cabeza en bandeja de plata por los SMS de Bárcenas, El País y el grupo Prisa de Cebrian, su ascendiente sigue siendo grande entre las élites, pero a medida que las jerarquías sociales se difuminan, cambian de residencia o de lugar, el poder de los diarios, cualquiera que sea, disminuye para dar paso a los nuevos fenómenos de la comunicación electrónica y audiovisual. Nadie piensa hoy que la prensa escrita sea más decisiva que la televisión para ganar unas elecciones. El mundo de la imagen tiene una primacía formidable sobre cualquier otro a la hora de determinar comportamientos sociales, hábitos, gustos, modas, valores, criterios a los que se acoge una comunidad. Han envilecido la democracia y el sistema institucional. Los periódicos han pasado a ser grupos de comunicación, intereses creados, Bolsa, acciones y montones empleos perdidos más de 11000. Desregulación tan clara del periodismo, su crisis de intermediación, la dependencia de los medios hacia sus acreedores financieros y hacia los poderes políticos, la piratería, el minifundismo mediático, la gratuidad en la Red, en definitiva, el desplome del sector y su alternativa, mucho más débil y reducida, es una situación cómoda para los Gobiernos que rompen su paradigma de gestionar los asuntos públicos y velar por las libertades al hacerlo ahora sin medios que oferten un contrapoder. Podríamos estar ante Gobiernos sin periódicos y en una democracia sin perros guardianes. Periodismo de investigación que ha alcanzado en nuestros días, al menos en España, un enorme grado de instrumentalización al servicio —aunque parezca contradictorio— de los poderes de turno. En resumen el gran filtrador en estos últimos años en España ha sido el poder político, mucho más que el económico o el de otros ámbitos. Y lo ha hecho para reposicionarse en el tablero público, sacar ventaja al contrario, fidelizar al medio y a los periodistas, emplear globos sonda, presionar a los jueces, buscar la eliminación política del adversario, desprestigiar al contrario o condicionar procesos electorales o legislativos
Con variantes y matices propios de cada país, en casi todo el mundo, el avanzado como el subdesarrollado, el nivel intelectual, profesional y sin duda también moral de la clase política ha decaído.
No debe olvidarse la mala gestión de TVE y la Autonómicas, quizás por la Sexta y que cada vez se ve menos la televisión en la era de internet.
Los grandes periódicos territoriales —cuya distribución satura una comunidad— siguen teniendo una mejor salud que los llamados nacionales. El sistema autonómico ha hecho que estos medios tuvieran gran importancia estratégica por su conocimiento del terreno. Es notable, desde esa perspectiva, cómo los diarios nacionales intentaron una estrategia de expansión mediante delegaciones —algunas muy nutridas— que, sin embargo, y salvo excepciones muy concretas, han ido declinando, imponiéndose así la oferta informativa local. Poco ha importado a los lectores que la mansedumbre de estos diarios locales haya sido a veces muy notoria y hasta clamorosa.
El futuro de éstos no depende sólo de la superación de los condicionamientos de la crisis económica, sino de un doble impulso. El impulso gestor y profesional, y el regeneracionista. En función del primero, hay que ir a medios con infraestructuras menos pesadas, a cabeceras nuevas, en definitiva, hay que rehacer el mapa de medios, asignándoles funciones y papeles distintos a cada cual en razón de su más ventajosa idoneidad: inmediatez, imagen, voz, reflexión y análisis… hasta componer una sinfonía que sea coherente y melodiosa. No es imprescindible ni mucho menos que las empresas de comunicación sigan siéndolo. Si falla esa función porque es absorbida por el poder, el sistema se resiente y cojea. Como ya lo viene haciendo desde hace muchos años en España, el periodismo está prostituido por un poder tóxico.

Este es un gran libro que nos hace reflexionar sobre temas de vigente actualidad en España y que recomiendo para tener el don de dilucidar, algo escasamente puesto en práctica en nuestro país. Muy recomendable.

This is an interesting book about the problems that affect our country above all and as if it were Goya, the dark period seems established in our country, it is very interesting in terms of the reflections through the author, director in different newspapers and where he seeks reflection.
Corruption, when it presents the profiles that occur in Spain, becomes a lethal device against the legitimacy of the system; artifact with a really extraordinary destructive potential because, although it is true that generalization is never justified (it is enough for an honest politician to reject it), the habituality, frequency and trivialization of the many cases that occur – earlier in time and present – show in reality, a pathology of the system, in which weaknesses are observed that are nothing short of insurmountable in order to regenerate the situation and clean it up. The negative energy of corruption can knock down the constitutional regime due to the distrust it generates and provoke the implosion of the party model and dismantle many institutions. Corruption is, with enormous difference, the most serious problem, because its nature is ethical or moral and therefore affects one of those intangible spaces of political systems that are those in which probity and honesty base action politics and energize their decisions, while legitimizing and justifying them in collective, altruistic, socializing interests of positive benefits. Corruption denies the lex artis of politics, prostitutes it and drives away ethical sense in public service. Corruption is the rot of the system, as could be seen in Italy with Tangentópolis, a phenomenon that the neighboring country has not recovered from. Corruption is inherent to the system and exists to exist corrupt but it seems that journalists aim badly in the spotlight. 17,600 graduated
Cases of corruption occurred in very sensitive sectors: extractive (19 percent), construction (15 percent), transportation and storage (15 percent) and information and communication (10 percent). The beneficiaries of the bribe were more often employees of state companies (27 percent), customs officials (11 percent), officials related to health management (7 percent) and those competent in defense (6 percent) The organization also detected that there were heads of state and ministers bribed in 5 percent of the cases, but that they received 5 percent of the total amount of funds dedicated to this type of corruption. The majority of corruption cases investigated related to obtaining contracts (57 percent), customs control procedures (12 percent) and the search for favorable tax treatment (6 percent).

The issue of the Crown, is thorny and D. Juan Carlos did not know how to withdraw in time, it is true that the friendship of the author does not agree with his argument but has fallen for a fool, in addition Don Juan Carlos has delivered his son a monarchy that must find the opportunity to renew its democratic legitimacy. Juan Carlos says he has been betrayed by Doña Sofía, the Queen is a convinced animalist, lover of dogs and donkeys, silent denouncer of the bullfighting party and indifferent to some manifestations of the Castilian middle classes, such as the theater in Madrid, which barely They remember the King’s mother in some function. On the contrary, her love of music-except for opera-makes her a regular at the National Auditorium, even though she has been unable to travel in summer to the many cultural festivals that she would have enhanced (Mérida, Almagro, Peralada). His passion for Marivent, for the sailor outings and the shopping, the family, his sister and his cousin, seem to have filled their needs for relationship and recreation.
Monarchism is a risky militancy and in permanent alertness; I will say more: monarchists can only be with a high degree of relativism, hence our conviction is subject to a precariousness that is truly annoying. The monarchies in general, and in particular the Spanish, would find some references for its transformation. One, in its own field, which is located in the British Crown; another, in a planetary sphere that is the Catholic Church in which they coexist – it is the great monarchy by cooptation of history! – two pontiffs. If that transformation, product of two thousand years of accumulation of knowledge of men and societies has been possible, why a kind of dogmatic alicorta keeps an institution that requires an urgent bath of reality? If the binomial monarchy and social reality do not marry soon, it will be imposed on the former without appeal. And we will return to that painful exercise in our history that consists of repeating ourselves ad nauseam. The work of Philip VI will consist of rehabilitating the elements of the monarchy’s legitimating context -transparency, functionality, responsibility, austerity, exemplariness-, but it will have to face, sooner or later, sooner or later, an opening of the Constitution to its reform.

In the Catalan case, despite the loss of the head by President Mas currently, no doubt who has mortally wounded the institution and who represents it as a fallen idol is Pujol, nepotism, flagrant corruption and the hurtful allusions to “Spain steals us »And the« fiscal plundering », expressions that, although now in disuse, initially served to inflame and move to Catalan public opinion an unsustainable financial situation in which the Principality was subsidizing other Spanish communities that, moreover, were redundant In policies of waste and fraud, exploiting the worst stereotypes about Andalusians and Extremadura, have managed, however, to create a climate of opinion around the motivation of the Catalan separatist outbreak possibly distorted. The economic crisis and the transfers of rents – a point that seeks a lively debate with the bottom fiscal balances -, at a time of serious recession, are the trigger of the sovereignty process, but they do not generate it; they precipitate and mature, but they do not constitute it; they are the occasion, they offer the conjuncture for their launching, but they are not in their essence or, at least, they are not more than variables among many others that would explain, as a whole, what is happening. In addition, the economic crisis has played its tricks on Catalan nationalism. The world and the European Union would be a henhouse if thousands of ethnic groups or nations demanded a State. The path of Europe, which is also the path of the emerging world civilization, enhances political union, not division. Well, if you can not be Catalan and Spanish at the same time, can you be Catalan and European? ». This speech, which seems completely coherent and is not widely accepted by nationalists. The left in Catalonia is not a political failure, it is ideological. We are a neopopulist stage. Spain is not a labyrinth, it is a dead lead. Let’s admit it: Spain does not always punish, but never deludes. In addition, attitudes such as that of the Central Government before the novel by Sánchez Piñol “Victus” do not produce the required approach either. In November 2012, José María Aznar’s sentence that “the unity of Catalonia will be broken before that of Spain” has supported, perhaps unconsciously, the strategy of the Government of Mariano Rajoy. The sovereignty process has a huge self-destructive potential for Catalonia itself and destructive for the rest of Spain. Its promoters know it without having verbalized it, but – with muteness – they admit it, although they consider that the undesirable consequences of the independence bid are inevitable collateral damage and that a subsequent integration policy will stop. It does not look that clear by the way.
The president of the Generalitat wanted to demonstrate – and has achieved – that the economic powers should be disciplinedly aligned with the interests of the country understood from the point of view of secessionism. The problem of Spain with Catalonia and of Catalonia with Spain is very serious and, aside from the luck – uncertain and with a very high profile of improbability – of the sovereignty process, we should assume that we have a dysfunction in national coexistence that, if we believe having resolved in the 1978 Constitution, it is revealed as resistant after that constituent effort. The tension between Catalonia and Spain is not sustainable because it can produce fatigue affecting the economy, but this fracture of the territorial unit must be tinged into account and relativized so as not to enter a dead end to do what was not done before, not to break and if to reform.

The Basque problem must first impose decency, must overcome the dissimulation, silence and social cowardice against homicidal nationalism, ie victims must be guilty and murderers victims, in the 90 ETA mafia was under the ropes but with the 11-M they lost the north the left and the right voting filoterrorism and this is where the PNV can play its tricks and stability. “The Basque society is a sad and tired community. And still silent. It is incomprehensible, however hard it is to impose a conciliatory spirit, that a man like Martin Garitano is currently a general deputy of Guipúzcoa. This individual is responsible – with others – for the most ominous of the press headlines that can be remembered: the day of the liberation of José Antonio Ortega Lara. Above praises of yesteryear like that of Monsignor Setién, a whole life of Vatican hypocrisy and coldness of heart has trained his facial muscles in that perfect impassivity that seems exclusive of the great inquisitors and those saviors and leaders that for the sake of an ideal community – a people, a homeland, a class, a race, humanity – are willing to approve and even bless as many executions as necessary. Business extortion was in vogue but 2 people were against Juan Alcorta and Luis Olarra. Justice must continue to be pursued to achieve true pacification, but also, and perhaps above all, who and how he writes the true story of five decades of the unfortunate history of the Basque people. Meanwhile, Basque television invites an ETA member, former leader of the band, Mikel Zubimendi, to a debate in which he expressed “his esteem” for the terrorist Santiago Arróspide Sarasola, aka Santi Potros. In the spirit of Ermua, the Basques were not able to digest more doses of tragedy, nor were the historicist and legitimating alibis of the ETA members able to overcome the barbarism of those murders and kidnappings. With the attacks of the T-4 in Barajas, the problem that was posed to ETA-fortunately for Spanish society-was that the abertzalismo, its long hand, its spokesman, its vicariate, began to collapse. There was a series of tacit and express agreements according to which Rodríguez Zapatero deteriorated the territorial cohesion with the second round of the Statutes, exasperating the Catalan question; it put to great wear and tear the great work of the Transition by incorporating the so-called “historical memory” into the political priorities. It must be remembered that the voters are willing to take EH Bildu or whatever the mark of pro-Etarism in the elections as long as the organization remains paralyzed in its “armed struggle”. That is the reason -among others- why ETA will not dissolve or dissolve, nor will it hand over its weapons or rectify its story about the conflict, much less collaborate with the justice nor recognize the victims. Because ETA knows how to be present in the Basque Country without the need to kill, blackmail or destroy. The internationalization of the situation in the Basque Country would prevent the Public Prosecutor’s Office, even the Congress, from being “accused of an eventual outlawing of EH Bildu if criminal connivance of this organization with the terrorist group was demonstrated. It is interesting his criticism to “8 Basque surnames”, by the way the film did not provoke me laughs, but without a doubt the great challenge is the position of nationalism is quite contradictory. He believes that violence harms his postulates and he wants it to end as soon as possible, and on the other hand, he has the conviction that in order to end terrorism we have to do something that ETA politically demands. I do not think it’s so much a question of facing each other. The difficulty is perhaps another: to end ETA, we must delegitimize its political discourse and that also forces us to reformulate our own nationalism; to make the definitive leap from the defense of an ethnic community to a nationalism in which society has a place, a nationalism constituted by citizens, not by members of the people and the PNV must know how to play its cards.

The last section is dedicated to the media, with Pedro J Ramírez and his head on a silver platter by the SMS of Bárcenas, El País and Prisa de Cebrian group, his ascendancy remains great among the elites, but as social hierarchies are blurred, change residence or place, the power of newspapers, whatever it is, decreases to make way for the new phenomena of electronic and audiovisual communication. Nobody thinks today that the written press is more decisive than television to win an election. The world of the image has a formidable primacy over any other when it comes to determining social behaviors, habits, tastes, fashions, values, criteria to which a community welcomes. They have debased democracy and the institutional system. The newspapers have become communication groups, vested interests, stock market, stocks and lots of lost jobs over 11,000. So clear deregulation of journalism, its intermediation crisis, the dependence of the media on its financial creditors and on political powers, piracy , the media minifundism, the gratuitousness in the Network, in short, the collapse of the sector and its alternative, much weaker and reduced, is a comfortable situation for governments that break their paradigm of managing public affairs and ensure freedoms to the do it now without means that offer a counterpower. We could be before governments without newspapers and in a democracy without guard dogs. Investigative journalism that has reached today, at least in Spain, an enormous degree of instrumentalization to the service -albeit contradictory- of the powers of the day. In short, the great filterr in recent years in Spain has been political power, much more than the economic or other areas. And it has done so to reposition itself on the public board, take advantage of the contrary, loyalty to the media and journalists, use probe balloons, pressure the judges, seek the political elimination of the adversary, discredit the opponent or condition electoral or legislative processes
With variations and nuances of each country, in almost all the world, the advanced as the underdeveloped, the intellectual, professional and certainly also moral level of the political class has declined.
The mismanagement of TVE and the Autonomics should not be forgotten, perhaps because of the Sixth and that less and less television is seen in the Internet age.
The great territorial newspapers, whose distribution saturates a community, continue to have better health than the national calls. The autonomic system has made these media have great strategic importance because of their knowledge of the terrain. It is remarkable, from that perspective, how the national newspapers tried a strategy of expansion through delegations -some very well-nurtured- that, however, and with very specific exceptions, have been declining, thus imposing the local information supply. Little has it mattered to the readers that the meekness of these local newspapers has sometimes been very noticeable and even clamorous.
The future of these depends not only on overcoming the conditioning factors of the economic crisis, but on a double impulse. The managerial and professional impulse, and the regenerationist. Depending on the first, you have to go to media with less heavy infrastructures, to new headers, in short, you have to redo the media map, assigning different functions and roles to each one because of its more advantageous suitability: immediacy, image, voice, reflection and analysis … until composing a symphony that is coherent and melodious. It is not essential, much less that the communication companies remain so. If that function fails because it is absorbed by the power, the system suffers and limps. As it has been doing for many years in Spain, journalism is prostituted by a toxic power.

This is a great book that makes us reflect on current issues in Spain and recommend to have the gift to elucidate, something scarcely put into practice in our country. Highly recommended

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