Inside Job — Charles Ferguson / Inside Job: The Financiers Who Pulled off the Heist of the Century by Charles Ferguson

Este es el libro sobre el cual se hizo un documental de éxito y donde nos cuenta lo que todos sabemos, la crisis estaba planificada sin duda, con el subtítulo de “la crisis financiera se llevó por delante los ahorros, los empleos y los sueños de millones de personas, estos son los culpables”. Sin embargo los culpables campas a sus anchas por el campo, por intereses creados además de no existir una regulación eficaz. Nos advierten que la desregularización del sistema bancario con Reagan y Clinton, da carta blanca a estas gentes, amparados en agencias de calificación a las cuales pagan y excluyendo de su sistema social y económico a las gentes que no ingresan en sus instituciones se van quedando rezagados, el americano medio es víctima de la estafa, congelación salarial, con Reagan gastos militar excelso y Greenspan baja tipos interés del 6,5 al 1, esto produce una burbuja del consumo que se verá agravada por la crisis de las empresas tecnológicas (.com) además de la burbuja hipotecaria, con CDO, subprime, engañando principalmente a inmigrantes donde se sabía perfectamente pero no pasa nada, así surgen movimientos como “occupy Wall Street”. Todo parece basarse en la máxima de Al Capone “se llega mucho más lejos en la vida con una palabra amable y una pistola que simplemente con una palabra amable”. Es decir si los directivos financieros supieran que irían a la cárcel si cometieran un fraude mundial y se les quitaran sus beneficios, seguro lo pensarían 2 veces. El problema es que es la nueva oligarquía de la sociedad americana aupándose al poder. Si continuamos por esta senda las sociedades se convierten en decadentes e injustas, ruina de la clase media americana y mundial, parados de larga duración con gran inseguridad y no confían en si mismo. No se esta en contra de los millonarios mientras el fin sea justo (Intel por ejemplo), no a la especulación.
En conclusión los periódicos de todo el país informan de adultos, frecuentemente parejas casadas con hijos, que vuelven a casa de sus padres, a menudo forzados a vivir de las pensiones de estos. La tasa de pobreza en Estados Unidos ha experimentado un rápido aumento, hasta alcanzar el 15 por ciento en 2011, lo que incluye más de dieciséis millones de niños. Desde el comienzo de la crisis, el número de personas que debe recurrir a los cupones alimentarios ha aumentado en dieciocho millones, lo que supone un incremento del 70 por ciento. No obstante, en el mismo período, el 1 por ciento más alto de la población ha seguido aumentando su cuota de ingresos y de riqueza del país, hasta alcanzar los niveles más elevados desde finales de la década de los veinte, esto es extrapolable al mundo. Y que casualidad la crisis y la recesión, combinadas con el gasto extraordinario necesario para prevenir un holocausto financiero, han provocado un incremento del 50 por ciento en la deuda soberana. El déficit federal sigue desbocado, y muchos gobiernos estatales y locales han tenido que recortar servicios esenciales por falta de dinero, incluida la educación y la seguridad.
La crisis financiera, la recesión y la «recuperación» sin creación de empleo que ha experimentado el país desde 2008 son solo el último y peor capítulo de un proceso iniciado muchos años antes. De hecho, incluso durante la prosperidad artificial de la burbuja financiera de los años 2001-2007, el sueldo del estadounidense medio se mantuvo estancado o en retroceso, mientras que los ingresos de los ricos se disparaban.
Estos y otros grupos, incluidos por supuesto los lobbies y los políticos, han resistido ferozmente a cualquier intento de mejorar el futuro del país que supusiera un perjuicio para ellos.
Los dos partidos políticos ignoran, falsean o explotan, o ambas cosas, los problemas económicos, sociales y educacionales del país. Este proceso comienza a generar un peligro añadido: la demagogia. Ambos partidos reciben ingentes cantidades de dinero, y lo obtienen por diversas vías: contribuciones a las campañas, lobbies, contratos de «puerta giratoria», favores y privilegios especiales de diverso tipo. Políticos de ambos partidos se enriquecen y traicionan los intereses de la nación, incluidos los de la mayoría de las personas que los votan.
Los colosales ingresos acumulados por la estrecha franja de una superélite situada en lo más alto de la pirámide de la riqueza ha generado una especie de «economía del dosel» a escala global que ha perdido todo contacto con las naciones y las personas de las que surgieron. Otra razón importantísima para explicar el declive de la economía estadounidense, así como del sueldo medio, es el cambio progresivo en el equilibrio de poder entre la nueva oligarquía, el gobierno federal y el resto de la población. Las decisiones de inversión, los sueldos y las políticas gubernamentales están determinadas en gran medida por la gente que vive en la economía del dosel. GE (General Electric)invierten dinero en el extranjero 60%, es decir ” externalización” que ahora conlleva empresas fuera del territorio. Una parte importante del declive económico estadounidense puede atribuirse de forma directa al enorme poder de los directivos de este país, los cuales fueron los responsables de la ruina de sus propias industrias.
Los servicios financieros. En ninguna otra industria ha sido más explícita la amoralidad, la destructividad y la codicia de la nueva élite. Buena parte de la nueva riqueza del sector financiero estadounidense se obtuvo de la forma más vieja de todas: el robo. Con cada nuevo paso en el proceso de desregulación y concentración, el sector financiero de Estados Unidos se fue convirtiendo en una industria casi criminal, cuyo comportamiento terminó por producir un gigantesco esquema Ponzi a escala global.
¿Cómo pudieron tantos banqueros comportarse de forma tan temeraria? La respuesta es el dinero y la impunidad. La estructura de las retribuciones personales en el sistema financiero se había vuelto totalmente tóxica, y los banqueros supusieron correctamente que no serían perseguidos.
Los bancos son culpables también de otros dos crímenes, aún más graves. El primero de ellos es usar su riqueza para captar y manipular al poder político no solo en beneficio propio, sino en enorme detrimento de la nación y con fondos a causas inútiles convirtieron el sector financiero en una industria parásita y peligrosa, semicriminal en el fondo, que constituye una rémora para la economía estadounidense. Los bancos han desestabilizado el sistema financiero, han derrochado inmensas sumas de dinero, han hundido a millones de personas en la pobreza crónica.
Es triste admitir que hasta cierto punto el declive de Estados Unidos ha sido tolerado por su propio pueblo. A lo largo de los últimos treinta años, el pueblo estadounidense se ha vuelto menos instruido, menos inclinado al ahorro y a la inversión para el futuro y, comprensiblemente, mucho más cínico en cuanto a su participación en la política y en las instituciones estadounidenses. Creo que común en todo el mundo. Obama vino como redentor y es más de lo mismo.
Sin duda actuaciones como la propagación de SPE (Special Purpose Entities) no generan confianza, clave sin duda en estos mercados y vamos más allá de Enron… Barclays haciendo la cama a Del Monte por los Fondos de Capital Riesgo y suculentos beneficios.

Durante la burbuja, la crisis y el período posterior por las entidades de servicios financieros incluye:
Fraude de valores (en muchas formas)
Fraude contable (en muchas formas)
Fraude por «privación de servicios honestos» (estatuto del fraude por correo)
Soborno
Perjurio y falsas declaraciones ante investigadores federales
Violaciones de la Ley Sarbanes-Oxley (certificar falsas declaraciones contables)
Violaciones de la Ley RICO y de la legislación antimonopolio
Regulaciones relativas a la publicidad de la ayuda federal (en relación con los préstamos de la Reserva Federal)
Delitos relacionados con la conducta personal (en muchas formas: uso de drogas, evasión fiscal, etc.)

El sector financiero seguirá produciendo burbujas y crisis con toda probabilidad, y al final será imposible seguir ignorando sus consecuencias económicas y políticas. En segundo lugar, en algún momento el mundo dejará de permitir un endeudamiento insostenible al país. Dentro de veinte años, China y la India tendrán monedas globales y el mundo comenzará a tratar a Estados Unidos como trata actualmente a Europa. Y en tercer lugar, los ciudadanos estadounidenses no son precisamente un rebaño sumiso, y no es probable que soporten durante mucho más tiempo una sociedad de este tipo.
Europa sigue estando peligrosamente fragmentada, tanto política como económicamente, y la UE parece incapaz de adoptar una línea de acción coherente. Tanto la economía estadounidense como la europea siguen siendo débiles, con niveles altos de desempleo y bajo crecimiento a pesar del continuado gasto a déficit. Y las herramientas utilizadas para contener la crisis de 2008 (tasas de interés a cero, ríos de dinero para el sistema financiero) ya no resultan tan útiles ni viables como antes.
En este contexto, la inestabilidad puede comenzar a trasladarse de la economía a la política y al comportamiento de los votantes. La cuestión ahora es qué ocurrirá si la frustración y la desesperación popular siguen creciendo, dado que el duopolio político estadounidense no permite una reforma interna fundamental.
La inquietud, el mero hecho de que Michele Bachmann, Rick Perry, Ron Paul, Herman Cain, Newt Gingrich y Sarah Palin puedan convertirse en figuras destacadas del país, ya no digamos ser tomados en serio como candidatos a la presidencia, es preocupante. También lo es el hecho de que sectores importantes de la sociedad estadounidense no parecen entender la importancia de la educación para su propia prosperidad futura y la del país en su conjunto. Por otro lado, la influencia del dinero procedente del mundo de los negocios sobre ambos partidos políticos parece totalmente intacta. Todos esos signos invitan al pesimismo.
La esperanza, la aparición del movimiento Ocuppy Wall Street sugiere que los estadounidenses comienzan a despertar. Otros signos para el optimismo incluyen los reproches públicos de Warren Buffett a sus multimillonarios colegas y la llamada del consejero delegado Howard Schultz a cancelar todas las contribuciones de campaña hasta que el gobierno federal afronte los problemas fiscales del país. En varias elecciones nacionales recientes, aunque no en todas, el pueblo estadounidense hizo lo que debía hacer. Pero los problemas actuales se han incubado a lo largo de varias décadas, y no se resolverán de manera instantánea.

Alternativas un motín en alguno de los partidos políticos existentes; la intervención de un tercer partido; un movimiento social no partidista, tal vez análogo al movimiento por los derechos civiles o ecologista. Todos estos caminos están plagados de dificultades. Necesitamos en el mundo alguien capaz de persuadir al pueblo de que se ponga en pie y eche a los villanos. Un magnífico libro sobre lo que ha sido y no nos han querido contar y que es recomendable por su fácil comprensión, otro de esos libros imprescindibles. Yo diría lo que suelen decir los sajones who’s holding the bag? (¿Quién carga con el muerto?), la ciudadanía y el tonto de turno, o el menos protegido de cualquier manera.

This is the book about which a successful documentary was made and where he tells us what we all know, the crisis was undoubtedly planned, with the subtitle of “the financial crisis took away savings, jobs and dreams of millions of people, these are the culprits. ” However, the guilty campaigned at ease in the countryside, for vested interests as well as in the absence of effective regulation. We warn that the deregulation of the banking system with Reagan and Clinton, gives carte blanche to these people, covered by rating agencies to which they pay and excluding from their social and economic system people who do not enter their institutions are lagging behind , the average American is a victim of fraud, salary freeze, with Reagan military spending and Greenspan low interest rates of 6.5 to 1, this produces a consumer bubble that will be aggravated by the crisis of technology companies (.com) ) in addition to the mortgage bubble, with CDO, subprime, cheating mainly immigrants where it was perfectly known but nothing happens, and movements like “Occupy Wall Street” arise. Everything seems to be based on the maxim of Al Capone “you get much farther in life with a kind word and a gun than simply with a kind word”. In other words, if financial managers knew that they would go to jail if they committed global fraud and their benefits were taken away, they would think twice. The problem is that it is the new oligarchy of American society coming to power. If we continue on this path, societies become decadent and unjust, the ruin of the American and world middle class, long-term unemployed with great insecurity and do not trust themselves. Do not be against the millionaires while the end is fair (Intel for example), not speculation.
In conclusion, newspapers across the country report adults, often married couples with children, who return home to their parents, often forced to live on their pensions. The poverty rate in the United States has experienced a rapid increase, reaching 15 percent in 2011, which includes more than sixteen million children. Since the beginning of the crisis, the number of people who must resort to food stamps has increased by eighteen million, representing an increase of 70 percent. However, in the same period, the highest 1 percent of the population has continued to increase its share of income and wealth of the country, reaching the highest levels since the late twenties, this can be extrapolated to the world . And what a coincidence the crisis and recession, combined with the extraordinary expense necessary to prevent a financial holocaust, have caused a 50 percent increase in sovereign debt. The federal deficit remains rampant, and many state and local governments have had to cut essential services for lack of money, including education and security.
The financial crisis, the recession and the “recovery” without job creation that the country has experienced since 2008 are only the last and worst chapter of a process begun many years before. In fact, even during the artificial prosperity of the financial bubble of 2001-2007, the average American’s wage remained stagnant or declining, while the income of the rich soared.
These and other groups, including of course lobbies and politicians, have fiercely resisted any attempt to improve the country’s future that would be detrimental to them.
The two political parties ignore, falsify or exploit, or both, the economic, social and educational problems of the country. This process begins to generate an added danger: demagoguery. Both parties receive huge amounts of money, and obtain it through various means: campaign contributions, lobbies, “revolving door” contracts, favors and special privileges of various kinds. Politicians from both parties enrich and betray the interests of the nation, including those of the majority of the people who vote for them.
The colossal income accumulated by the narrow strip of a super-satellite located at the top of the pyramid of wealth has generated a kind of “canopy economy” on a global scale that has lost all contact with nations and the people from whom they arose. . Another very important reason to explain the decline of the US economy, as well as the average salary, is the progressive change in the balance of power between the new oligarchy, the federal government and the rest of the population. Investment decisions, salaries and government policies are largely determined by people living in the canopy economy. GE (General Electric) invests money abroad 60%, that is to say “outsourcing” that now involves companies outside the territory. An important part of the American economic decline can be attributed directly to the enormous power of the managers of this country, which were responsible for the ruin of their own industries.
Financial services In no other industry has the amorality, the destructiveness and the greed of the new elite been more explicit. Much of the new wealth in the US financial sector was obtained in the oldest form of all: theft. With each new step in the process of deregulation and concentration, the financial sector of the United States was becoming an almost criminal industry, whose behavior ended up producing a gigantic Ponzi scheme on a global scale.
How could so many bankers behave so recklessly? The answer is money and impunity. The structure of personal compensation in the financial system had become totally toxic, and the bankers correctly assumed that they would not be persecuted.
The banks are also guilty of two other crimes, even more serious. The first of them is to use their wealth to capture and manipulate political power not only for their own benefit, but to the detriment of the nation and with funds to useless causes turned the financial sector into a parasitic and dangerous, semi-criminal industry in the background, that constitutes a hindrance to the American economy. Banks have destabilized the financial system, squandered vast sums of money, plunged millions of people into chronic poverty.
It is sad to admit that to some extent the decline of the United States has been tolerated by its own people. Over the past thirty years, the American people have become less educated, less inclined to saving and investing for the future, and, understandably, much more cynical about their participation in American politics and institutions. I think common in the whole world. Obama came as a redeemer and is more of the same.
No doubt actions such as the propagation of SPE (Special Purpose Entities) do not generate confidence, key no doubt in these markets and we go beyond Enron … Barclays making the bed to Del Monte for Venture Capital Funds and succulent benefits.

During the bubble, the crisis and the subsequent period by financial services entities includes:
Value fraud (in many ways)
Accounting fraud (in many ways)
Fraud for “deprivation of honest services” (mail fraud statute)
Bribery
Perjury and false statements before federal investigators
Violations of the Sarbanes-Oxley Act (certifying false accounting statements)
Violations of the RICO Law and antitrust legislation
Regulations relating to the publicity of federal aid (in relation to Federal Reserve loans)
Offenses related to personal conduct (in many forms: drug use, tax evasion, etc.)

The financial sector will continue to produce bubbles and crises in all likelihood, and in the end it will be impossible to continue ignoring its economic and political consequences. Second, at some point the world will stop allowing indebted indebtedness to the country. In twenty years, China and India will have global currencies and the world will begin to treat the United States as it is currently dealing with Europe. And third, American citizens are not exactly a submissive herd, and they are not likely to endure such a society much longer.
Europe remains dangerously fragmented, both politically and economically, and the EU seems unable to adopt a coherent course of action. Both the US and European economies remain weak, with high levels of unemployment and low growth despite continued deficit spending. And the tools used to contain the 2008 crisis (interest rates to zero, rivers of money for the financial system) are no longer as useful or viable as before.
In this context, instability may begin to shift from the economy to the politics and behavior of voters. The question now is what will happen if the frustration and popular despair continue to grow, given that the US political duopoly does not allow fundamental internal reform.
The concern, the mere fact that Michele Bachmann, Rick Perry, Ron Paul, Herman Cain, Newt Gingrich and Sarah Palin can become prominent figures of the country, let alone be taken seriously as candidates for the presidency, is worrisome. So is the fact that important sectors of American society do not seem to understand the importance of education for their own future prosperity and that of the country as a whole. On the other hand, the influence of money from the business world on both political parties seems totally intact. All these signs invite pessimism.
Hope, the emergence of the Occupy Wall Street movement suggests that Americans begin to wake up. Other signs of optimism include Warren Buffett’s public criticisms of his billionaire colleagues and the call of CEO Howard Schultz to cancel all campaign contributions until the federal government addresses the country’s fiscal problems. In several recent national elections, though not all, the American people did what they had to do. But the current problems have been incubated over several decades, and will not be resolved instantaneously.

Alternatives a riot in one of the existing political parties; the intervention of a third party; a non-partisan social movement, perhaps analogous to the civil rights movement or environmentalist movement. All these roads are plagued with difficulties. We need someone in the world who can persuade the people to stand up and drive out the villains. A magnificent book about what has been and have not wanted to tell us and is recommended for its easy understanding, another of those essential books. I would say what the Saxons say who’s holding the bag?, the citizenship and the fool on duty, or the least protected in any way.

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